Categoría: <span>Salud mental</span>

El cinismo y la hipocresía del Estado español, de quienes lo manipulan en su propio interés y de quienes lo gestionan a su servicio, sean de izquierdas o de derechas, pretendiendo que la administración y explotación de las catástrofes humanas y sociales que ellos mismos provocan pueden contribuir a su solución en lugar de constituir la parte principal del problema, se ponen de manifiesto una vez más en la gestión de la problemática de la enfermedad mental en prisión, donde se machaca cotidianamente a los débiles para consuelo de los sumisos y cobardes, mientras los responsables hacen planteamientos utópicos que no son suficientes para esconder que son ellos quienes mantienen a gente enferma en un régimen de vida destructivo, porque el capital parasitario al que sirven medra a costa de su sufrimiento y porque el humanismo de la mercancía continúa poniendo su filantropía muy por debajo de su codicia. Traducimos un artículo publicado en catalán por Ester Fayos en la página web de La Directa el pasado 27 de mayo, donde se ofrece una concreta perspectiva de todo eso, aportando documentación y algunos testimonios más o menos comprometidos, que pueden ayudar a situarse críticamente frente a ese sector de la máquina punitiva.

El Ministerio del Interior español pretende aprovechar las instalaciones de la fallida cárcel de Siete Aguas (la Hoya de Buñol) para construir un complejo donde encerrar a 500 personas privadas de libetad y con problemas de salud mental. Colectivos anticarcelarios y del ámbito de la salud mental del País Valenciano se oponen a este modelo penitenciario y defienden una atención en recursos comunitarios y de proximidad

A mediados del mes de febrero, el departamento que dirige Fernando Grande-Marlaska, de quien depende la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, publicaba el anuncio de licitación donde se fijaba un presupuesto de 730.000 euros para la redacción del proyecto, adjudicada a la sociedad de arquitectos Sánchez Horneros, que obtuvo la máxima puntuación. Es sólo una pequeña parte de la financiación total, que, según la documentación correspondiente publicada por la Sociedad de Infraestructuras y Equipamientos Penitenciarios y de la Seguridad del Estado (SIEPSE), se eleva hasta los ochenta millones de euros, que se destinarán a terminar de levantar y acondicionar las instalaciones de la cárcel a medio construir, proyecto impulsado por el gobierno de Zapatero para albergar a 1.194 internos y aliviar la «sobresaturación» del centro penitenciario de Picassent (Valencia Sur).

El hospital psiquiátrico penitenciario tendrá una capacidad para 500 personas privadas de libertad y diagnosticadas con trastornos mentales, que podrán ser trasladadas desde sus territorios de origen para cumplir condena en la Hoya de Buñol, a pesar de que el artículo 12.1 de la ley penitenciaria dicta que se debe «procurar […] evitar el desarraigo social». Desde SIEPSE aseguran que se han seguido criterios sanitarios y se han estudiado «las características y perfiles de las personas enfermas» a la hora de determinar la estructura y las unidades de alojamiento más «adecuadas» para su bienestar y recuperación mental y social. «Sobre el papel, tal vez sí, pero en la práctica priman los criterios restrictivos», denuncia Javier Vilalta, director de Àmbit ‒entidad que trabaja para la reinserción social de las personas Preses‒ y miembro de la plataforma Stop Centro Psiquiátrico Penitenciario de Siete Aguas. Muestra de ello es la propia concepción de un centro de grandes dimensiones ‒70.000 metros cuadrados‒ y aislado del resto de la población; o una división modular que atiende a medidas punitivas y clasifica a las personas presas en «agudos, agresivos, descompensados, estabilizados o rehabilitados», tal como se lee en la documentación oficial del proyecto.

Sin atención médica y sobremedicalizadas

El año 2019 murieron 194 personas en las cárceles del Estado español, muchas de ellas a causa de enfermedades graves. La segunda causa de muerte es la sobredosis por consumo de drogas legales –ansiolíticos o metadona, por ejemplo‒ proporcionadas por la propia administración carcelera sin control terapéutico adecuado; mientras que la tercera causa es el suicidio, muchas veces de personas con problemas de salud mental que no se han diagnosticado o notificado previamente al equipo médico –según datos del estudio PRECA, el informe más amplio sobre la prevalencia de trastornos mentales en centros penitenciarios, ocho de cada diez personas presas han sufrido algún tipo de trastorno mental, siendo el trastorno por el uso de sustancias lo más frecuente (76,2%), seguido del trastorno por ansiedad (45,3%) , el afectivo (41%) y el psicótico (10,7). Esta falta de información y seguimiento médico implica que a estas personas, sin tener en cuenta su estado mental, se las pueda encerrar en primer grado, sometidas a castigos penitenciarios o que ni siquiera se las destine a los centros psiquiátricos para cumplir las medidas de seguridad, tal como dicta una sentencia del Tribunal Constitucional, del año 2018.

«La atención médica en las cárceles es una catástrofe», critican desde el grupo de apoyo a personas presas Tokata. En fecha de marzo de 2020, en las cárceles del Estado español había 285 médicos y 6 psiquiatras para 55.180 personas presas, según datos del Gobierno en respuesta a una pregunta parlamentaria presentada por EH Bildu. Con esas cifras «no se cubre ni un pequeño porcentaje de las necesidades de las personas con problemas de salud mental, que en el mejor de los casos reciben una visita al mes», añaden las miembros de Tokata, quienes además denuncian la falta de especialización médica: «los médicos carceleros recetan tratamientos psiquiátricos sin tener conocimientos adecuados. Tienen a la gente aturdida y están fomentando el consumo y tráfico de drogas supuestamente legales».

La falta de recursos y de personal se extiende a la atención psiquiátrica en los hospitales penitenciarios, donde las personas internas se definen como «inimputables», es decir, que no pueden comprender la ilicitud de la infracción penal cometida. Por ello, en teoría, estas instituciones tienen un fin terapéutico y no sancionador, pero la realidad es otra bien distinta. En la actualidad, existen dos: uno en Sevilla –con 158 plazas– y otro en Fontcalent –371–, núcleo de población de Alicante, que sirven de referente en la lucha contra el centro Siete Aguas. «No están dirigidos a la recuperación de las personas. Allí están encerradas y sobremedicalizadas hasta que termina la medida de seguridad «, expone Vilalta. En la misma línea se expresa Lorena Navarro, trabajadora social en el centro de acogida del Casal de la Pau, que hace acompañamiento a los presos de Picassent y forma parte de la Coordinadora de Organizaciones del Entorno Penitenciario de la Comunidad Valenciana (COEPA-CV): «Se está creando un gueto de personas con problemas de salud mental, aisladas y sin ninguna clase de atención social y sanitaria».

Esto mismo demostraron, en el año 2018, el Mecanismo Nacional para la Prevención de la Tortura (MNP) y el defensor del pueblo. Por medio de una visita sin previo aviso, pudieron constatar que el centro de Sevilla no disponía de un número suficiente de psiquiatras «para garantizar una atención psiquiátrica de calidad» ni tampoco de un psicólogo titular. En el informe correspondiente también se denuncia el estado de suciedad de las instalaciones y unos protocolos de contención que se aplican «por períodos de tiempo muy prolongados», aunque, según el defensor del pueblo, las sujeciones mecánicas se deben aplicar con carácter excepcional y por el «tiempo mínimo imprescindible» cuando «no exista otro medio menos gravoso».

En el caso de Fontcalent, a principios de 2020, el hospital sólo contaba con una psiquiatra para unas 300 personas internas, y en noviembre de 2020, la Asociación de Trabajadores Penitenciarios denunciaba que no había ningún profesional. «Alegan que el de Fontcalent está obsoleto para impulsar otro, pero el problema no es ese, sino la falta de profesionales», puntualiza Vilalta, quien también pone los centros Castellón I y Castellón II como ejemplo de las carencias: » Este año hace tres años que no les visita ningún psiquiatra «; aunque, según un análisis de la catedrática de derecho penal Esther Hava García, publicado en el año 2020, el 81,4% de los internos de estas cárceles objeto del estudio presentaron una patología dual –trastorno por uso de sustancias y trastorno mental.

Sergio Pellijero, diagnosticado de esquizofrenia paranoide, pasó por el hospital de Fontcalent y por las cárceles de Picassent, Soria, y por último, de Albocàsser entre los años 2007 y 2014. En ninguna de ellas recibió una atención médica y psiquiátrica adecuada ni un acompañamiento personal para su reinserción social. «Te tienen cerrado y, durante unas horas, te sueltan a un patio con otros 200 presos. Esta es la rehabilitación y reinserción de la que hablan», describe. De su paso por el centro psiquiátrico de Alicante recuerda las condiciones «infrahumanas» y el exceso de medicalización: «Te destrozan la vida, pero a las farmacéuticas les da igual, porque ese tratamiento les reporta 5.000 euros al mes». Si mira atrás, destaca uno de los episodios que más le hace cuestionar el sistema penitenciario actual, cuando en una consulta con su psiquiatra entró un comercial para ofrecerles medicamentos: «Si voy a un tribunal, esto no lo creerán, porque soy yo quien está incapacitado».

A la falta de recursos se añade una sanidad penitenciaria en manos del Ministerio de Interior español. En 2003, en un clima de movilizaciones para conseguir un sistema de salud igualitario para todos, el Congreso español aprobó la ley de cohesión y calidad del Sistema Nacional de Salud, que obligaba al gobierno, entre otras medidas, a transferir los servicios sanitarios dependientes de Instituciones Penitenciarias a las comunidades autónomas. Dieciocho años después de la aprobación de la ley, sólo Cataluña y el País Vasco tienen transferida la sanidad penitenciaria. Esta vulneración de la ley, según denuncian desde los colectivos anticarcelarios, conlleva el abandono médico y la descoordinación de las diferentes administraciones, así como un aumento de la atención basada en prestaciones farmacéuticas.

Centros que vulneran los tratados

Este modelo de centros psiquiátricos supone una vulneración de los tratados y convenciones internacionales sobre salud mental y prisiones, que desde hace varios años se orientan hacia una atención de las personas con problemas de salud mental judicializadas en recursos comunitarios y dependientes de las administraciones autonómicas. La misma secretaría general de Instituciones Penitenciarias, en el llamado Programa Puente: Salud mental en penas y medidas alternativas, manifiesta que las cárceles no son un espacio adecuado para la reinserción social y personal de las personas inimputables y apuesta por «facilitar la integración con los dispositivos sociales y sanitarios comunitarios «.

En la misma línea se posicionan organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el plan de acción sobre salud mental, el Sistema Nacional de Salud (SNS) o la propia Consellería de Sanidad, en manos de Ana Barceló (PSPV). En el documento Estrategia autonómica de salud mental 2016-2020 aboga por la creación de una red de servicios de salud mental «en la que las diferentes unidades ofrezcan una amplia gama de prestaciones, se coordinen entre sí, garanticen la continuidad de los cuidados y realicen actividades conjuntas, incluyendo la promoción y protección de la salud mental, el tratamiento y rehabilitación». Asimismo, en una reunión con la delegada del Gobierno en Valencia, Gloria Calero, la vicepresidenta y consejera de Igualdad y Políticas Inclusivas, con competencias en salud mental, Mónica Oltra (Compromís), expresó su negativa al proyecto de Siete Aguas y defendió una atención especializada, comunitaria y de proximidad, con centros pequeños y deslocalizados. Incluso, en el estudio Derecho y salud mental: logros alcanzados y retos pendientes, de Luis Fernando Barrios Flores, doctor en Derecho que trabajó en el hospital de Fontcalent, se afirma que hay que superar el modelo de grandes instalaciones y seguir el ejemplo del modelo francés o italiano, «con espacios de un máximo de 20 camas, dotados de personal especializado y con un esquema organizativo claramente asistencial».

Desde la Plataforma Stop Centro Psiquiátrico Penitenciario de Sieteaguas, que ha recibido el apoyo de más de 200 organizaciones y entidades del ámbito penitenciario y la salud mental, celebran las declaraciones de la consejera, pero las consideran insuficientes. Por ello, informan que, a lo largo de las próximas semanas, emitirán varios informes sobre la falta de recursos y las consecuencias negativas que este modelo implica para las personas con problemas de salud mental judicializadas, y advierten que acudirán al Defensor del Pueblo y a las instituciones europeas y organismos internacionales que revisen el caso de Siete Aguas.

Ante este panorama de vulneraciones de planes y normativas y carencias, la plataforma se pregunta el porqué de que no se inviertan los ochenta millones de euros en mejorar las condiciones y la atención médica penitenciaria actual. La respuesta: «El centro de Siete Aguas responde a un interés económico. Es la política del ladrillo frente a la del ser humano», remacha con rotundidad Vilalta. La misma opinión comparte Pellijero, quien se muestra mucho más contundente y advierte que dentro de algunos años «Florentino Pérez o algún fondo de inversión pegarán el pelotazo con esta construcción».

Alternativas en comunidad

Las personas con problemas de salud mental que delinquen, de manera previa a su entrada en prisión, ya conviven en núcleos de exclusión social. Los elevados índices de desempleo ‒según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en el año 2019, sólo un 34% de esta población era activa; 47,3 puntos menos que el resto–, la estigmatización y el aislamiento, las frecuentes violaciones de los derechos económicos, sociales o reproductivos, la carencia de vivienda o las restricciones impuestas en el ámbito laboral, educativo o de la vida pública son algunas de las desigualdades a las que se enfrentan en su día a día. A estas, una vez han cumplido la medida de seguridad, se suma «el estigma de haber estado preso», explica Navarro, para quien el sistema penitenciario no hace más que agudizar la situación de mala salud y exclusión en que se seguirán encontrando cuando abandonen la prisión.

Muchas expertas y los organismos internacionales ya han superado la visión restrictiva y punitiva que representaban los manicomios, los cuales empezaron a abolirse con la ley de sanidad del año 1986; y están de acuerdo con el hecho de que el aislamiento penitenciario no es el más adecuado para tratar a las personas inimputables. Su transformación implica trabajar en y desde los recursos comunitarios: «Deberían poder ser trasladadas a viviendas propias donde acompañarles y hacerles un seguimiento», propone Navarro.

El programa Nuevos Rumbos, presentado a la Consejería de Igualdad por la plataforma Activistas en Acción ‒formada por cuatro colectivos que trabajan con personas psiquiatrizadas y de la que Pellijero forma parte– concreta este tipo de alternativa con la propuesta de un bloque «de viviendas con apoyo». Se trata de diferentes unidades de convivencia donde las personas con problemas de salud mental podrán desarrollar su vida por medio de dinámicas de colectivización de los recursos y actividades. «Deberán tener capacidad propia para el autogobierno y contarán con el apoyo de trabajadoras para desarrollarla», matizan. De este modo, y bajo los principios de la horizontalidad, la igualdad, el apoyo mutuo y el desarrollo integral, buscan dotarles de una solución habitacional y de herramientas «para su regreso a la vida en sociedad», así como trabajar en su inserción laboral digna y adaptada a sus conocimientos. Ahora, les falta el apoyo institucional, y también de la sociedad: «Todo el mundo debe movilizarse para poder cambiar la vida de miles de personas que se encuentran indefensas», concluyen desde el colectivo Tokata.

Actividad en la calle Salud mental

En el blog del grupo anticarcelario de Tarragona, La Corda, publican una breve carta de Juan Ruiz López, compañero con el que se tiene contacto desde hace bastantes años. Recordamos que Juan tiene varios problemas de salud mental, y está constantemente sometido a traslados con los que le van paseando por las distintas prisiones catalanas sin ninguna clase de criterio o propósito razonable. Actualmente se encuentra en Brians II. Juan comenta que está en segundo grado, aunque por lo que parece no se encuentra muy animado y además está teniendo problemas con una carcelera del módulo. En 2017 tuvo un incidente en Mas d’Enric (Tarragona) y le acusaron de agresión a unxs carcelerxs. Ahora parece que ha tenido el juicio definitivo y le han metido 9 meses más de condena. La fotografia de arriba corresponde a la performance que realizaron lxs compis de La Corda en Tarragona, el día 30 de abril, como acto previo al 1 de mayo, donde se denunciaban las condiciones laborales de las personas presas, qué supone el curro en prisión y qué es el CIRE, en Catalunya. Además se aportaban testimonios de varixs compañerxs presxs en cárceles catalanas.

Prisión de Brians II, 27 de abril de 2021

Hola X, ¿qué tal estás?

Yo no me encuentro muy bien y esto es una mierda, no le encuentro sentido a nada. Siento que todo lo que he hecho fuera y dentro de prisión es una puta mierda. La verdad hecho de menos muchas cosas y personas, y tu eres una de ellas. Hace tiempo que no nos vemos. Me siento solo. Pienso que para qué seguir luchando y seguir viviendo. Me siento solo, sin cariño ni perspectivas de nada. Casi no recibo cartas. No me puedo desahogar con nadie. Si no fuera por las fotos y por las llamadas con mi familia… Se me pasan cosas muy malas por la cabeza.

Fui al juicio por lo del 2017 en Mas d’Enric, que me acusaron de pegar a un funcionario. Una mierda todo en global y no doy bola. Hablan de intento de motín ¿pero qué motín? Pero si fueron ellos los que me pegaron a mi y me rompieron todo. Mi padre y mi hermana vieron los moratones. Me tocó un abogado de oficio que conocí el mismo día del juicio. No pude llevar yo ningún documento y no aportaron nada de las cámaras, ni llamaron a los testigos ni nada. Me han metido 9 meses mas de condena. Yo ya no puedo más, me siento vacío. Tengo ganas de que mañana no me levante. No tengo fuerzas de nada.

Aquí en el módulo hay una carcelera, Pepi, que continuamente se está metiendo conmigo. Se ríe de mi, me grita y me habla mal. Parece que está esperando a que se me vaya la olla, porque no sé hasta cuándo voy a aguantar.

Esta semana me tienen que llevar al hospital de Terrassa para hacerme una infiltración en una hernia discal. Ya te contaré. Escríbeme por favor.

Un abrazo y recuerdos a M.

 

Aquí su dirección por si alguien quiere mandarle unas letras:

Juan Ruiz López

Centro Penitenciario Brians II

Carretera de Martorell a Capellades, KM.23

08635 Sant Esteve Sesrovires (Barcelona)

Actividad en la calle Cárcel=Tortura Salud mental

Compartimos dos cartas de Mohamed Achraf, preso en lucha sometido en la cárcel de Málaga II a unas condiciones de aislamiento especialmente duras por estar acusado de «yihadismo». Las cartas las hemos sacado de Desde Dentro, la voz de lxs presxs, blog del grupo anticarcelario castellonense Fuera del Orden. Las dos están fechadas el 14 de marzo pasado, mientras el remitente se encontraba en plena huelga de hambre, recibidas a destiempo a causa de la intervención de comunicaciones que sufre Mohammed. En la carta que ponemos en primer lugar, el compañero reflexiona sobre la persecución de personas por su ideología, religión y pensamiento. En la segunda, explica las coacciones y represalias recibidas durante esa huelga de hambre, en la que reivincó su libertad y la de sus compañeros de causa, ya que cumplieron su condena hace dos años y medio y siguen en prisión preventiva. En la huelga denunciaba también la muerte de otra persona presa, un enfermo mental encerrado en un departemento de máxima crueldad, fallecido a consecuencia de los golpes recibidos de otro enfermo mental en la misma situación, que sufren varias personas más en ese departamento de aislamiento y castigo, personas con enfermedad emntal que deberían recibir cuidados especiales en lugar de sufrir un endurecimiento extremo de sus condiciones de vida.

A pesar de la intervención animamos a escribir al compañero:

Mohammed Achraf

Centro Penitenciario Málaga II

Ctra. Archidona a Villanueva del Trabuco Km. 6

29300 Archidona (Málaga)

Aislamiento Málaga II, 14 de marzo de 2021

El sistema –régimen– estado español, presume de democracia plena y alardea que es un estado democrático y de derecho! Esxs desvergonzadxs atrevidxs, cínicxs y hipócritas como siempre hablan mucho, esxs charlatanxs mediocres vocerxs del sistema por mucho que mientan, manipulen, tergiversen y digan falsedades para justificar lo injustificable, legitimando y justificando un sistema criminal, dictatorial, neofascista, neocapitalista, neocruzado, neoinquisidor, neoracista, neoislamófobo, disfrazándolo de ropajes, tocados y mascaras que no les corresponden, no les sirve de nada, porque la inmensa mayoría de la gente aquí o en el mundo, sabemos que todo lo que hablan, dicen y defienden es mentira, y a los hechos y a la realidad nos remitimos.

En un estado democrático y de derecho, no existen presxs políticxs, ni persecución e inquisición contra las personas por su ideología y religión. No se persigue a lxs que piensan, opinan y actúan diferente. No se encarcela y condena a lxs que se expresan libremente. No existen torturas, malos tratos, tratos degradantes y violaciones flagrantes y escandalosas de los derechos humanos dentro y fuera de las cárceles. No existe tanta desigualdad, pobreza y empobrecimiento. No existe tanta corrupción, clientelismo, enchufismo y chanchullos políticos institucionalizados. No existe opresión y represión. No existen tribunales de inquisición, policía política patriótica y cloacas del estado. No existen juezas/ces y tribunales politizados y no existen tantas injusticias y abusos. Así que se callen esxs vocerxs falsxs y mentirosxs.

¿Por qué no se callan esxs sinvergüenzas que me tienen a mi y a muchxs presxs políticxs islamistas secuestradxs sin haber cometido ningún delito y encima nos torturan y maltratan?

Lo de Pablo Hasél, Valtonic y otrxs cantantes y artistas es un escándalo mundial. Ahí, el sistema demuestra su verdadera cara, carácter, mentalidad criminal y dictatorial. Nos encarcelan, nos condenan y nos secuestran en sus cárceles por nuestros pensamientos, opiniones e ideologías, y por ser diferentes y por expresarnos libremente. Mientras se quedan impasibles, sin mover un dedo contra lxs verdaderxs criminales terroristas militares, agentes del CNI y policías que difundían y difunden en su chat todo tipo de mensajes terroristas, conspirando para dar un golpe de estado, y hablan de su intención de fusilar, asesinar y masacrar a 26 millones de personas, y a todxs lxs que no son como ellxs, y no piensan como ellxs. Ni siquiera les abrieron investigación judicial, y la investigación tímida que les abrió el ministerio de defensa ha concluido que no existe ningún delito en sus mensajes, porque son privados y opiniones entre amigxs! Las pruebas que hay contra ellxs, que son grupo terrorista, son contundentes, porque son grupo de militares, policías, guardia civil, agentes del CNI, etc., que comparten la misma ideología, pensamientos, opiniones y objetivos.

A mí y a cuatro de mis compañeros nos procesan por opinar en nuestras cartas, sin ofender a nadie ni atentar contra nadie, ni hablar ningún tipo de violencia, ¡solamente opinar y criticar! ¿Cómo puede justificar eso el sistema, que demuestra su doble vara de medir y doble rasero? El estado no actuó contra dichxs agentes de seguridad, ni contra lxs neofranquistas, neonazis y neofascistas, que homenajearon a la división azul el 2 de febrero, lanzando mensajes terroristas gravísimos. ¿Cómo se explica eso, y cómo explica el régimen eso? El régimen ha demostrado claramente su consentimiento y su aprobación a dichxs energúmenxs, impresentables, criminales y terroristas.

Así que, se le acabaron los cuentos, las mentiras y falsedades al sistema y sus lacayxs y vocerxs. El juez de vigilancia que concedió permisos y tercer grado al corrupto delincuente Urdangarin, ¡justificó su decisión, para paliar la situación del aislamiento que sufría dicho sujeto! ¡Y yo llevo diecisiete años en el aislamiento por la cara, y sin haber cometido ningún delito, y sin haber causado daño a nadie! ¡Y las cloacas judiciales y carcelarias siguen justificando mi situación de aislamiento acusándome de radicalidad! Todo eso, porque les planto cara, no les tengo miedo, resisto y lucho contra sus abusos, violaciones e injusticias, les denuncio y les desenmascaro. A pesar de sufrir todo tipo de torturas, malos tratos e injusticias, sigo resistiendo y luchando con firmeza, convencimiento, anhelo, persistencia y perseverancia y mucha dignidad, con cabeza alta y moral muy alta.

Solo el hecho de resistir es una victoria, por eso no hay que desfallecer en resistir y luchar contra el mal y lxs malxs, esxs existen porque lxs buenxs lo permiten y no hacen nada. ¡El día que todxs lxs buenxs se levanten, resistan y luchen derrotarán al mal y a lxs malxs!

RESISTIR ES VENCER

Aislamiento Málaga II, 14 de marzo de 2021

¡Luchar por la libertad y la dignidad! (…) Por aquí ya sabes, como siempre resistiendo, luchando y reivindicando nuestros derechos, y plantando cara y luchando contra las cloacas del estado, tanto las policiales, judiciales, como las carcelarias. Inicié otra huelga de hambre el 2 de marzo, en protesta contra dichas cloacas y sus abusos, torturas, malos tratos, inquisición y violaciones sistemáticas a mis derechos y a lxs de lxs compañerxs presxs políticxs islamistas, y reivindicando mi libertad y la de mis compañerxs de causa, porque nos tienen secuestradxs ilegalmente sin ningún fundamento, después de cumplir la condena entera.

¡Y ahora, después de dos años y medio de prisión preventiva, el juzgado de instrucción nº 1 de la audiencia nacional nos procesa acusándonos de integración en organización terrorista! Sabiendo que hemos cumplido condena por lo mismo. El auto de procesamiento carece totalmente de motivación, lo que viola las propias leyes y derechos fundamentales. Dicho auto es un insulto y una vergüenza en un estado presuntamente de derecho. ¡Nos procesan por tener amistad entre nosotros, por comunicarnos por cartas, por darnos ánimos unos a otros, por salir al patio y por hacer deporte en el patio y, por compartir la misma ideología; el islam! Eso son los motivos que pone el juez en su auto infame. Eso demuestra el grado de odio profundo e islamofobia e inquisición contra lxs musulmanes por serlo y contra el islam. ¡Nos procesan a los cinco por integración en el islam!

La causa contra nosotros, su instrucción está plagada de irregularidades e ilegalidades y violaciones de nuestros derechos fundamentales a la defensa, a la presunción de inocencia y a la tutela judicial efectiva, y al proceso y juicio justo. Sigo luchando contra esas injusticias judiciales y carcelarias. Estoy en huelga de hambre extrema, bebo solamente agua sin nada, en estos trece días he perdido casi diez kilos. En los controles diarios de peso, tensión y glucemia lxs enfermerxs me maltratan para coaccionarme para dejar la huelga, excepto una enfermera. El que suele hacerme el control es el supervisor de enfermería, es un maltratador, que actúa de manera chulesca y agresiva y muy poco profesional. La primera vez que vino a hacerme el control era el segundo día de huelga a última hora de la tarde estando yo en el patio. En compañía de los carceleros me saca al pasillo al lado de la puerta del patio de la galería 3 del módulo de aislamiento, ¡para hacerme el control allí mismo! Y a pesar de mi protesta, me hizo el control encima del cubo de basura. Al día siguiente me hizo el control a través de los barrotes de la puerta de mi celda, a pesar de mi protesta, al tercer día vino otra vez a hacerme el control a través de los barrotes y me negué solicitando que me saque a la enfermería, y presenté varias quejas contra el ante la directora. Después empezaron a sacarme a la enfermería del módulo de aislamiento. Dicho enfermero siguió y sigue maltratándome y como represalia y venganza por las quejas que he presentado contra él, se niega a facilitarme los resultados del control y me dice: “pídelos por escrito” y cuando le advierto que le voy a denunciar, se pone chulo y me dice: “estás tardando, escríbela con mayuscula”. Ha incitado a otrxs enfermerxs contra mí, que antes actuaban correctamente y me facilitaban los resultados, ahora se niegan y actúan de la misma manera que él. He presentado quejas contra ellxs ante la directora, y presentaré quejas y denuncias ante los juzgados competentes incluyendo a la directora por no tomar medidas contra dichxs enfermerxs maltratadorxs y torturadorxs.

En las huelgas de hambre en todas las cárceles siempre lxs enfermerxs nos tratan mal, exceptuando muy pocxs de ellxs, el enfermero supervisor maltratador me metió un parte y me sanciono inventando que le hice una peineta cuando me estaba pinchando el dedo para la prueba de glucemia! En ningún momento le hice ninguna peineta. Le dí el dedo medio porque otros dedos tenían pinchazos y me dolían, cada día cambio de dedo para no cargar el mismo dedo de pinchazos y como es acomplejado lo tomó como una peineta, lo hizo por venganza.

Lamentablemente, el día 12 de marzo, por la tarde sobre las 17h en el patio de la tercera galería del módulo de aislamiento, un preso enfermo mental llamado José Valle Jiménez, mató a otro preso enfermo mental llamado Rafael Moreno Montes a puñetazos y patadas y se ensañó con él, porque le dió un brote psicótico. Los dos presos estaban conmigo en la misma galería tercera, y salían juntos al patio desde hace muchos meses, porque tienen el mismo artículo, eran amigos y lo llevaban muy bien entre ellos, no tenían ningún problema entre ellos y de repente pasó esa tragedia. La culpa y la responsabilidad es de la cárcel, sus responsables y de los servicios médicos. Llevo meses denunciando la situación cruel e inhumana que sufren lxs enfermxs mentales, que sufren abandono y desatención médica especializada, que empeora su situación ya por si misma dramática.

Los módulos de aislamiento se han convertido en un trastero para esconder a lxs enfermxs y enajenadxs mentales. Aquí hay varios de ellos, unos siete o ocho. Su estado es lamentable en todos los aspectos, los tienen abandonados, les atiborran de pastillas y les dejan anulados y sin voluntad. No se asean, ni se duchan, ni lavan su ropa, ni limpian sus celdas, ni salen al patio, y si salen lo hacen una vez cada varios meses. No viene nadie a hablar con ellos, ni a asistirles, ni educadorxs, ni trabajadorxs sociales, ni psicólogxs, ni psiquiatras, ni nadie. Nadie se interesa en ellos.

José Valle llevaba más de dos semanas pidiendo ayuda psicológica y psiquiátrica, hablando con los carceleros y con lxs médicxs de turno, diciéndoles que escucha voces, no podía dormir, le dan brotes psicóticos, sufre esquizofrenia paranoide, y avisándoles que se encuentra muy malo psicológicamente y que puede hacer cualquier locura inconscientemente. Nadie le hizo caso y no recibió ninguna atención psicológica o psiquiátrica. Lo que empeoró su estado mental es la decisión médica de quitarle parte de la medicación psiquiátrica recetada por el psiquiatra. Se quejó varias veces a la médica para que le devolviera su tratamiento, pero no le hicieron caso. El día 4 de marzo, por la madrugada le dio un ataque y brote psicótico, avisó por interfono a los carceleros, pero no le hicieron caso, eso fue entre las 2 y 3h. A la hora de recuento, cuando pasó el carcelero, le llamaba porque no se veía en su celda y no daba señales de vida. No contestaba, tuvieron que entrar en su celda, le encontraron debajo de la cama inconsciente, durmiendo y enajenado, eso fue a las 8h. Se lo llevaron a enfermería, después lo trajeron y lo metieron en una celda con cristalera de la primera galería, en observación bajo vigilancia de los ordenanzas que se turnaban. Después de cuatro días, lo trajeron a su celda de la tercera galería.

La misma mañana de los hechos de 4 de marzo, vinieron unos diez carceleros acompañados de dos jefes de servicios y me cachearon la celda, tirando todo abajo y me hicieron cacheo con desnudo integral, sin bata. Cuando les pedí explicaciones del motivo de dicho cacheo ilegal y sin fundamento, me dijeron que no hay ningún motivo! cuando les pedí la orden del cacheo, me dijeron que hay una orden, pero se negaron a enseñármela. Eso fue entre las 12:41 y 12:51h. A las 19h me entregaron la orden del cacheo donde pone por motivo de sospecha de acopio de medicación psiquiátrica! El motivo es absurdo, insostenible y cae por su propio peso, porque a mi no me dan ninguna medicación y no tomo ninguna medicación, y en consecuencia no puede asistir el acopio. Me cachearon con dicho motivo falso y lo hicieron con otro compañero que tampoco tiene medicación ni la toma. Cachearon a otros dos presos más y no encontraban nada, ¡nos cachearon con un falso motivo acusándonos de darle la medicación al Valle, y por eso le dio sobredosis! Para cubrir y encubrir su falta de asistencia cuando les llamó a las 2h de la madrugada. No le dio ninguna sobredosis, sino un brote psicótico, tomó su medicación y aquí nadie le dio nada. Los carceleros encubrieron su mala praxis e incumplimiento de sus funciones de atender a los presos a cualquier hora del día, máxime en caso de presos de vulnerabilidad y casos de urgencia de manera inmediata, acusándonos falsamente de pasarle pastillas a dicho preso, sabiendo que ni yo ni mi compañero, que sale conmigo al patio, tenemos ninguna medicación, y dicho preso no sale con nosotros, por encontrarse en otro artículo. Al final dicho preso mató al otro sin ningún motivo, porque le dio ataque psicótico por la falta de asistencia psicológica y psiquiátrica y por el abandono que sufre aquí.

Por eso en nuestra huelga pedimos la asistencia a dichos presos.

RESISTIR ES VENCER

Mohamed Achraf

Propuesta De Lucha Colectiva Para Ser Difundida Y Debatida Dentro Y Fuera (Renovada)

!No Olvideis A Lxs Presxs En Lucha! (Lista Actualizada, 02-04-2021)

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Cárcel=Tortura Presxs en lucha Salud mental

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En la primera charla de estas jornadas on line, bajo el título «¿Cárcel o salud mental? Hacia una nueva política sociosanitaria alternativa al encierro», el sociólogo y profesor universitario César Manzanos Bilbao aborda superficialmente el tema de los enfermos mentales encarcelados, desde una perspectiva reformista y psuedoabolicionista. Respondiendo a algunas preguntas, toca someramente temas como el del estado de excepción declarado con la excusa del coronavirus y su repercusión en las cárceles, o el de las cárceles para niños y, más extensamente, el de la transferencia al gobierno vasco de las competencias de administración carcelaria y de las posibilidades que abriría o dejaría de abrir de que las autoridades autonómicas tengan en cuenta las propuestas de «nuevos modelos de ejecución punitiva» formuladas por ciertos «agentes sociales», especulando sobre cómo se podrían emplear mejor las partidas presupuestarias destinadas al encierro y sobre los puestos de trabajo, «servicios y recursos» que se podrían ofrecer cambiando no se dice muy concretamente cómo el sistema punitivo. Proporciona las confusas coordenadas de una perspectiva de «clase media» del asunto y una carretada de frases, buenas intenciones vagamente expresadas, útiles para empedrar el camino del infierno carcelario cuyas consecuencias sufren, como bien sabemos, no esta gente bienintencionada, que más bien saca ventaja de su existencia o aspira a sacarla, sino las personas desposeídas rebeldes o inadaptadas que son la gran mayoría de sus habitantes, además de sus familiares y prójimos.

Actividad en la calle Salud mental

Desde La Corda, el grupo anticarcelario de Tarragona, comparten una carta que les llega des de la prisión de Quatre Camins, en Barcelona. En ella, el compañero que la escribe, expresa los sentimientos y las sensaciones que le produce la cárcel y lo que la cárcel es: destrucción del individuo en todos los sentidos. La fotografía de arriba corresponde a la jornada que se organizó en Tarragona el pasado sábado, 16 de enero, bajo el título «La sociedad de la reclusión: exclusión, estigma y prisión».

Hola X,

Puedes publicar lo que quieras de esta carta, pero no pongas mi nombre.

Aquí dentro hay muchas personas con trastornos mentales, depresiones, bipolares, psicóticos… con ansiedad, personalidades impulsivas… Y lo que hacen es aislarnos aun mas de la sociedad e institucionalizarnos. Cuando entras aquí pierdes tu identidad, ya no eres nada ni nadie, solo un puto numero. Nosotros no podemos hablar, ellos pueden insultarnos. Nos dicen cosas que sólo están en sus retorcidas mentes. Nos hacen creer que todo lo hacemos mal y que ellos siempre tienen razón. Por sus venas fluye crueldad.

Aquí dentro el pasado es un sueño del que despertamos cada mañana. Tengo que afrontar lo que somos para la sociedad: unos delincuentes a quién nunca querrá nadie. Te prohíben tener ilusiones, son ladrones de sueños.

Aquí solo podemos depender de ellos para poder decirnos quienes somos. Nos llevan y nos traen, nos arrastran según a ellos les parece. Nos hacen sentir imbéciles. No nos dejan pensar, piensan por nosotros. Aquí dentro, nuestros re-educadores no tienen ética ni moral, para mí son personas malas.

Cumplo una condena de 9 años; salgo en 2023.

Quiero deciros que las grandes cosas tienen comienzos humildes, como lo que están haciendo ustedes. Gracias por hacer lo que  hacéis.

He escrito un poema por si queréis publicarlo:

Hay que ser amorfo, como el agua. Si pones agua en una taza se convierte en taza. Si la pones en una botella se convierte en botella.

El agua puede fluír o puede golpear. Por eso hay que ser como el agua, para poder fluir pero tambien golpear.

La mente es como un paracaídas:  solo funcionará si la tenemos abierta.

Actividad en la calle Cárcel=Tortura Salud mental

Miguel Codón Belmonte es un compañero que viene participando desde hace años en las luchas colectivas y que , por su estado de salud mental, debería haber sido excarcelado, en lugar de encerrado en departamentos de castigo o aislado celdas acristaladas. Lxs compis del grupo anticarcelario HENAS de Santander publicaron el siguiente texto, donde él mismo cuenta su historia carcelaria y explica su situación actual. La foto es de la marcha a la cárcel de Wad-Ras, em Barcelona, del pasado 31 de diciembre.

Con 9 años me metieron en un centro de acogida ya que recibíamos malos tratos yo y mi hermana por parte de mi padre y mi difunto abuelo paterno.

Todos los días me pegaban con una vara de junco o con el palo de la fregona. Cada día cuando llegaba del colegio me obligaban a hacer los deberes encima de la lavadora y tenía prohibido totalmente ver la televisión.

Un día cuando voy a clases de natación la profesora me vio todo el cuerpo lleno de hematomas y entonces denunciaron a los servicios sociales.

Decidieron tutelarme y meterme en un centro de menores.

Me metieron con 9 años en un centro donde había chavales de 16 y 17 años.

Empecé a fumar porros, tabaco y a beber… Aprendí a conducir y robé un Renault 5. Con 13 años, me pasaron a disposición judicial en el juzgado de menores de Zamora y me metieron en el reformatorio de Valladolid –Centro Regional Zambrana.

Estuve fugándome del reformatorio desde los 13 años hasta los 15 y entonces el juzgado de menores decidió ponerme en régimen cerrado. Estuve encerrado desde los 15 hasta los 18 que salí en libertad.

A los 6 meses de salir de la cárcel de menores, me metí en el garaje del cuartel de la Guardia Civil y quemé todos los coches y el garaje entero.

Me cogieron a los 2 días y me metieron con 18 años en la prisión de Topas preventivo. Tenía una petición fiscal de 37 años, se me acumularon todos los robos y por lo del garaje de la Guardia Civil me metieron «INCENDIO CON PELIGRO PARA LA VIDA Y LA INTEGRIDAD FíSICA».

A los 2 años y 9 meses me salió el juicio en la audiencia provincial de Zamora y me condenaros a 16 años y 10 meses.

Llevo ya casi 9 años y he pisado ya 17 talegos en España. Llevo 7 años en 1er grado y cada 6 meses me han estado haciendo cundas fantasmas.

Cada vez que un carcelerx me ha tocado la cara le he hecho una brecha en la ceja o le he roto una mano de una patada, me han esposado en pleno invierno en gallumbos a la pata de una cama toda la noche.

He estado en la prisión de A Lama en la acristalada de la enfermería 8 meses, sin nada en el chabolo y para llamar por teléfono o para salir al patio me han sacado esposado y ellos con chalecos, cascos, escudos y porras extensibles. Así durante 8 meses.

Y a fecha de hoy estoy en la celda acristalada de nuevo, sin nada y si necesito escribir tienen que llamar al jefe de servicios para pedir permiso y luego devolver el material.

Ahora como ya he dicho anteriormente estoy de nuevo en la acristalada sin nada, en la que llevo ahora 2 meses y me han pedido hace 3 días el traslado de prisión a Villabona, a Zuera o a Topas. Y me queda de condena hasta el 2031. Con los sumarios de lxs carceleros me sumaron 5 años más.

Esta es mi historia.

Miguel

¡¡¡¡ABAJO LOS MUROS!!!!
POR CADA CARCELERO SIN CABEZA, BARRA LIBRE DE CERVEZA

Para escribirle y acompañarle en su encierro:

Alfonso Miguel Codón Belmonte
Centro Penitenciario de Zuera
Autovía A-23, km 328
50800 Zuera (Zaragoza)

Cárcel=Tortura Indefensión jurídica Salud mental

Recogemos el testimonio de Lydia sobre cómo el «tratamiento» que ha sufrido su hijo en la cárcel (abandono médico, medicación incontrolada, acoso sistemático, desarraigo social y familiar, torturas físicas y psicológicas…) ha llegado a quebrantar seriamente su salud mental en lugar de cumplir lo más mínimo su supuesta finalidad reinsertadora. Anunciamos el comienzo de la huelga de hambre rotativa que empieza el 1 de septiembre en denuncia todos los detalles de esta clase de tratamiento.

Cárcel=Tortura Radio: Tokata Y Fuga Salud mental

Tratamos el tema de los enfermos mentales en prisión y, en especial, el caso de Alfonso Miguel Codón Belmonte, encerrado en régimen especial de castigo, sin ninguna terapia ni diagnóstico adecuado, a pesar de sufrir ataques epilépticos y de haber atentado muchas veces contra su propia vida. Hablamos de la huelga de hambre del preso político vasco Patxi Ruiz y del apoyo solidario que está suscitando. Leemos varias cartas de presos en lucha que han participado en la huelga de hambre colectiva de mayo, reflexionando sobre ésa y otras experiencias y sobre la posibilidad de nuevas acciones colectivas.

Huelga de Hambre Mayo 2020 Presxs "políticxs" Radio: Tokata Y Fuga Salud mental

Alfonso Miguel Codon Belmonte es un preso extremadamente vulnerable, con graves problemas de sufrimiento psíquico. Padece ataques epilépticos desde su infancia y, en diferentes momentos, los «expertos» le han etiquetado con ominosas expresiones como «trastorno mixto», «trastorno límite de la personalidad», «trastornos afectivos», atribuyéndole un coeficiente intelectual limitado que, a pesar de ser una persona lista, le hace incapaz de comprender el porqué de que se le tenga sometido a régimen de aislamiento. Lo que no se ha llegado a hacer nunca es unificar todas esas piezas sueltas de la maquinaria psiquiátrica en un verdadero diagnóstico que justifique de algún modo la garantía de una «atención médico-sanitaria equivalente a la dispensada al conjunto de la población» que hipócritamente atribuye a la institución penitenciaria el artículo 208.1 de su reglamento. Lo que llevan unos 10 años haciendo con Miguel –que tiene ahora 28 de edad y está preso desde los 18– convierte esas pretensiones y el mismo concepto de salud mental referido a las cárceles españolas en una grotesca balandronada. Después de toda una vida encerrado e institucionalizado, sometido a un tratamiento cuya supuesta finalidad sería la «reinserción social», se encuentra catalogado por la SGIP como preso no adaptado, además de extremadamente violento. Pero esta supuesta extrema violencia que le achacan, ha sido ejercida siempre contra él mismo, como única respuesta posible ante la verdadera violencia que la máquina carcelaria hace pesar sobre él, oscilando entre el régimen especial de castigo, definido en el artículo 91.3 RP y reservado a presos «extremadamente peligrosos», y el régimen cerrado, 91.2 RP, para «inadaptados». ¿Servirá eso para justificar la brutalidad con que se ha respondido a sus problemas y el cruel abandono médico-psiquiátrico en que se le ha dejado? ¿Para qué mentalidad?

En la respuesta parlamentaria que el gobierno dio el pasado 7 de mayo de 2020 ante el cuestionamiento sobre las causas de la mortalidad en prisión se dice: «En cuanto a las causas que pudieran explicar el motivo de los fallecimientos, se está observando que el perfil más frecuente responde a personas que las sitúa en un alto nivel de vulnerabilidad: personas jóvenes, con un largo historial de consumo de múltiples sustancias desde edades muy tempranas y que no han sido tratadas en ningún momento para afrontar esa problemática. Se añaden además, situaciones de abandono social y desestructuración familiar, baja formación académica y ausencia de hábitos laborales. Asimismo, en la mayoría de los casos se trata de personas que padecen un trastorno límite de la personalidad.» Una definición casi perfecta del perfil de Miguel, que sigue una conducta autolesiva y suicida, con numerosos intentos de quitarse la vida. El último del que tenemos constancia fehaciente ha sido el pasado 22 de febrero al intentar ahorcarse en la celda acristalada donde se encuentra en A Lama (aunque parece ser que ha habido intentos más recientes, sin confirmar).

La respuesta de la cárcel ante tales intentos autolesivos y suicidas ha consistido siempre en  sanciones, aislamiento y sujeciones mecánicas. Sufriendo  desde niño Miguel, como hemos dicho, de ataques epilépticos, y habiendo desaconsejado  ese tratamiento en pacientes epilépticos –a través del Mecanismo de Prevención (de la Tortura), en la «Guía de buenas prácticas en contenciones mecánicas en centros de privación de libertad»– el defensor del pueblo o, mejor dicho, el defensor de nadie, como bien le definen los presos en lucha. Hay que decir que tales medidas de contención o sanción de aislamiento en el caso de enfermos mentales deben ser firmadas por el médico, con lo que, con todas las apariencias de un «acto terapeútico» en lugar de ofrecerle un tratamiento, dada su situación, que merezca ese adjetivo, se le somete a torturas y malos tratos «democráticos»: violentar, atar, encerrar y aislar a una persona con problemas de salud mental. Esa guía de buenas prácticas en contenciones mecánicas también dice que «quedará prohibida de modo explícito la contención mecánica por causas estrictamente regimentales a enfermos mentales con antecedentes de patología psicótica (esquizofrenia o similar), incluidos por dicha causa en el programa Programa de Atención Integral a Enfermos Mentales (PAIEM). De ser eventualmente necesarias, se trataría siempre de sujeciones sanitarias.»

Claro que a Miguel nunca se le ha incluido en ese programa ni en ningún otro plan de terapia para sus patologías diagnosticadas. Así, puede deducirse que ese PAIEM es un premio, o la cara buena de la moneda, que no se aplica al preso inadaptado al régimen. A lo más que ha tenido acceso Miguel es a la aplicación del principio de flexibilidad del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario, si bien nunca se ha sabido cuál ha sido esa flexibilidad, a no ser que se  llame así a pasar a una celda acristalada, monitorizado por videocámaras las 24 horas y sin mantener contacto alguno con ningún otro preso, saliendo, en el mejor de los casos, solo al patio, ya que en otras ocasiones ni siquiera disfrutaba sus horas correspondientes de paseo en el patio, pues se limitaban a abrirle la celda para que lo realizara en una galería.

Las denuncias de malos tratos y las contra-denuncias correspondientes, al final le han acarreado sentencias condenatorias por atentado. Su lamentable situación ha sido comunicada por ESCULCA mediante queja a los defensores del pueblo gallego y español sin que surja respuesta efectiva ninguna de esas instituciones. Además, se tramitaron preguntas al parlamento gallego, sin que haya servido de mucho, a lo sumo para que se le traslade a prisiones fuera de Galicia, lejos de ese colectivo que se ha interesado por su situación. Ahora, vuelve a estar en una cárcel gallega, llevado desde Asturias en un traslado fantasma del que no se le había avisado, sin sus  pertenencias personales, que aún no le han sido entregadas, por lo cual él ha protestado severamente, de la manera que sabe, mediante una huelga de hambre.

Hay que recordar que Miguel lleva aportando su grano de arena desde 2017 a la lucha del colectivo de compañeros presos  que hace unos cinco años vienen denunciando en 14 puntos los atentados rutinarios contra la dignidad humana que padecen las personas presas. Gran parte de las situaciones recogidas en esas reivindicaciones se dan con suma dureza en el encierro que padece él. En estos momentos está llevando una huelga de hambre solidaria, como método para reivindicar la excarcelación de las personas presas enfermas y/o ancianas protestar por las privaciones y el endurecimiento de las condiciones de vida que ha supuesto para la gente presa el estado de excepción para el que ha servido de excusa la pandemia falsificada. Empezó el 20 de mayo con intención de continuar hasta el 30. Cuando termine será hora, y ya lo es en este preciso instante, de luchar por el lugar que le corresponde a Miguel, dado su vulnerable estado de salud mental, o sea, un lugar en la calle, junto a nosotros.

Más información sobre Miguel en Tokata

Propuesta De Lucha Colectiva Para Ser Difundida Y Debatida Dentro Y Fuera (Renovada)

Noticias Sobre La Huelga De Hambre Rotativa De 2019-2020

Sobre La Huelga De Hambre De Mayo 2020

¡No Olvidéis A Lxs Presxs En Lucha! [Lista Actualizada, 29-IV-2020]

Huelga de Hambre Mayo 2020 Salud mental

Hablamos de algunos presos con enfermedad mental que, en lugar de recibir cuidados como correspondería, sufren el régimen de máxima crueldad en cárceles españolas. Comentamos la huelga de hambre y sed de Patxi Ruiz en la cárcel de Murcia II, ahora ya sólo de hambre, y la solidaridad que ha suscitado. Leemos algunas cartas de presos en lucha. Hablamos de Shadi Habach, muerto en una cárcel egipcia, de lxs miembrxs del grupo Yorum que hicieron huelga de hambre hasta la muerte, de lxs presxs palextinxs en cárceles de «Israel», y de la terrible situación en las de Marruecos.

Huelga de Hambre Mayo 2020 Internacional Radio: Tokata Y Fuga Salud mental