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NO PERMITAMOS EL ASESINATO DE ALFREDO COSPITO, EN HUELGA DE HAMBRE DESDE EL 20 DE OCTUBRE

El pasado 20 de octubre el anarquista Alfredo Cospito, durante la audiencia que tuvo lugar en el Juzgado de vigilancia de Sassari, intentó leer una articulada declaración en la que anunciaba que ha empezado una huelga de hambre en contra del régimen carcelario del 41 bis en el que se encuentra actualmente y contra la cadena perpetua sin posibilidad de ser revisada. Una batalla que Alfredo no tiene intención de parar, hasta su muerte. El compañero, que se encuentra en 41 bis desde el pasado 5 de mayo por un decreto firmado por la que en aquel entonces era la ministra de justicia, Marta Cartabia, está actualmente encarcelado en la cárcel de Bancali, Cerdeña.

Alfredo Cospito es un anarquista que ha estado siempre en primera línea de la lucha, jamás dispuesto a pactar o rendirse. Un compañero que lucha desde finales de los años ochenta, periodo en el que fue encarcelado por insumisión al servicio militar obligatorio y que, después de ser detenido en 2012, durante el juicio, reivindicó el disparo en la pierna contra el dirigente de Ansaldo Nucleare Roberto Adinolfi, acción realizada por el Núcleo Olga/Federación Anarquista Informal- Frente Revolucionario Internacional el 7 de mayo del mismo año en Génova. Alfredo siempre ha estado activo en la defensa de los compañeros golpeados por la represión, en cada esquina del mundo…

Alfredo ha permanecido ininterrumpidamente sus últimos 10 años en la cárcel en las secciones de Alta Seguridad hasta su traslado al 41 bis. En 2016 estuvo envuelto en la operación Scripta Manent, acusado de asociación subversiva con finalidad de terrorismo y de múltiples ataques explosivos. Después de la sentencia definitiva emitida por la Corte Suprema de Casación (tribunal de última instancia) en julio del presente año, se reformuló la condena para Alfredo y Anna Beniamino por “masacre política”, delito que prevé únicamente la pena de cadena perpetua. El Estado italiano, que siempre protegió a los fascistas perpetradores de verdaderas matanzas (como las masacres de Bolonia o de Piazza Fontana en Milán), ahora quiere condenar por masacre a dos anarquistas por un ataque que no provocó ni víctimas ni heridos.

Alfredo desde hace años contribuye con artículos, proyectos editoriales y propuestas al debate anarquista internacional. Por esta razón, más de una vez ha sido objeto de censura en su correspondencia y se le ha prohibido la comunicación con el exterior, siendo condenado por la publicación del folio anarquista revolucionario “KNO3” y la última edición de “Croce Nera Anarchica” y estando actualmente investigado por la publicación del periódico anarquista “Vetriolo”. Después de estas disposiciones legislativas, durante el pasado mes de mayo se le aplicó el régimen de 41 bis y fue inmediatamente trasladado desde la cárcel de Terni a la de Bancali, en Sassari. De esta manera se le ha negado cualquier tipo de contacto con el exterior.

El 41 bis sirve para aislar completamente al preso. Esta medida se aplica y renueva cada 4 años, pero de hecho la única manera para poder salir de esta situación es la de arrepentirse y colaborar con las fuerzas represivas. En otras palabras, el 41 bis es tortura, en cuanto está planeado para inducir sufrimiento con la intencionalidad de extorsionar confesiones o declaraciones. Este régimen carcelario conlleva una hora de visita al mes a través de un cristal, con vigilancia electrónica y la grabación de audio y vídeo. Si los familiares no tienen la posibilidad de asistir a la visita mensual, como posibilidad alternativa está prevista una llamada mensual de 10 minutos, pero para efectuarla el familiar del preso tiene que desplazarse a una comisaria de los carabinieri o al interior de una cárcel. Además, solo está permitida una hora de patio y otra hora de sociabilidad dentro del módulo, que se hace en grupo de un mínimo de dos a un máximo de cuatro presos: la división de los grupos de presos que están juntos durante esta hora se decide directamente desde las oficinas de los burócratas en Roma y tarda algunos meses. El 41 bis es un régimen carcelario destinado a la aniquilación del preso, en cuanto está estudiado para provocar daños físicos y mentales a través de la técnica de privación sensorial; se trata de una condena a la muerte política y social, que busca romper cada forma de contacto con el exterior.

El trato reservado para Alfredo nos recuerda las palabras atribuidas a Benito Mussolini sobre Gramsci: ”debemos impedir que este cerebro trabaje durante veinte años” » Ejemplo del agujero negro en el que se termina una vez se entra al 41 bis es justo lo que ocurrió el pasado 20 de octubre durante la audiencia en el Juzgado de Vigilancia de Sassari. Se impidió la entrada en el juicio de los solidarios, el compañero estaba conectado en videoconferencia desde la cárcel como prevé la normativa del 41 bis y cuando intentó leer su propia declaración le quitaron la voz apretando un botón. La declaración está sellada por los jueces y no puede ser publicada, si los abogados la difundieran se arriesgarían a una pesada condena penal.

Lo que está pasando con el compañero Alfredo Cospito se entrelaza con un clima represivo generalizado en este país. Más allá del movimiento anarquista, asistimos a una represión contra obreros, estudiantes y movimientos sociales. Mencionamos el caso más llamativo: este verano la fiscalía de Piacenza abrió una investigación contra algunos sindicalistas acusándoles de “extorsión” porque pedían, mediante una lucha “radical” (piquetes y cortes de carreteras), un aumento de sueldo al jefe. Queremos que se entienda también en el extranjero que el avance represivo que está tomando el Estado italiano afecta a todo el mundo del mismo modo ya que un precedente de esta magnitud en el corazón de Europa podría ser el presagio de nuevos saltos represivos en otras latitudes. Todo esto ocurre mientras la diferentes crisis (económicas, energéticas, sanitarias, climáticas… se agravan día a día. Sabemos que estos son los contextos ideales para los giros autoritarios de los gobiernos.

Tenemos unas semanas para salvar la vida de Alfredo Cospito, para evitar su asesinato, pero sobre todo para dar una señal de contraataque a lo que está ocurriendo. Hacemos responsable al Estado de la vida y la salud de nuestro compañero. Movilicémonos en todo el mundo, presionemos al Estado italiano para que Alfredo pueda salir del 41 bis.

Esta semana los compañeros presos Juan Sorroche y Ivan Alloco han iniciado una huelga de hambre en solidaridad con Alfredo.

CONTRA EL RÉGIMEN 41 BIS.

CONTRA LA SOCIEDAD CÁRCEL.

Actividad en la calle Presxs "políticxs" Presxs en lucha Régimen de Máxima Crueldad

LA SUB MEDICINA EN LAS PRISIONES VA DE MAL EN PEOR

Pocos, mal pagados, escudo de los carceleros con que cumplir las normas represivas más abyectas, y dependiendo siempre en sus decisiones del placet de los superiores jerárquicos (Director y Jefes de Servicio ) de las prisiones donde ejercen lo que podriamos llamar SUBMEDICINA, así llevan gestándose las condiciones de trabajo de quienes la practican. Por eso más de la mitad de las plantillas de médicos de las cárceles españolas han abandonado ya el barco. A bordo quedan sin citas externas de sus problemas crónicos, sin otra cosa que pastillas para dormirse o despertar, alternando en los casos menos sumisos las contenciones mecánicas, las palizas y el aislamiento, pensando en el suicidio, llevándolo a cabo o, simplemente, muriendo lentamente.

¿Qué se puede esperar de la privatización que se implanta ya de forma acelerada y creciente en la Sanidad Penitenciaria, como en Cáceres, A Lama, Teixeiro, Cuenca, Mallorca…?

Si echamos un vistazo a todas y cada una de las «externalizaciones» de servicios públicos, y estando legitimado por los Gobiernos su derecho a sacar rentabilidad económica a sus prestaciones, el dibujo ya está hecho:

Restricciones de todo tipo, precariedad absoluta de sus trabajadores, y baja calidad de la asistencia que presten. SI ÉRAMOS POCOS, PARIÓ LA ABUELA.

Por eso y por la dignidad de las personas encarceladas planteamos la AUTOGESTIÓN DE LA SALUD, como herramienta de lucha y resistencia.

AUTOGESTIÓN COMPARTIDA DE LA SALUD DE LAS PERSONAS PRESAS

El viernes 11 de Noviembre presentaré en Valladolid una Guía para la Autogestión de la Salud compartida en las prisiones, con la pretensión de contribuir a la lucha de las personas presas por sus derechos y de que sirva como herramienta contra el poder punitivo penitenciario. Ni se trata de algo novedoso ni es una ocurrencia mía. Por el contrario, aquí se plantea una alternativa al estado catastrófico de la llamada sanidad penitenciaria y con medios al alcance de todas las presas y todos los presos, ya que la prespectiva a muy corto plazo de la asistencia que actualmente se recibe y más donde no hay transferencias en esta materia (sin apenas salidas a consultas hospitalarias y tratamientos fuera de la mayoría las prisiones ) es a empeorar más si cabe y conduce aceleradamente a la privatización con medios cuartelarios ya iniciada. Por eso me parece oportuno plantearla y estimo que es muy necesaria. He tratado de compilar diversos trabajos previos de salud mental: el de Javier Erro «Saldremos de esta» y las diversas prácticas de relajación que se sugieren en el texto de los presos italianos de la carcel de Cuneo «Manual de supervivencia en la cárcel», así como los manuales del colectivo Sumendi y particularmente el de Antonio Palomar sobre el Poder curativo del cuerpo, en temas de nutrición o el clásico de Eneko Landáburu («Cuídate compa»), y finalmente el libro de Nicole Rose «la herbolaria de lxs presxs». Pero, sobre todo, este planteamiento debe basarse en los principios del Apoyo Mutuo y por tanto compartido y apoyado en la idea de OMNIA SUNT COMMUNIA por cuantos participen. Esto es innegociable, pues, respetando las individualidades, concebimos imprescindible la acción colectiva.

Gonzalo Tejerina Lobo

El viernes, 11 de noviembre, a las 19:00, en La Casa de las Palabras (C./ San Ignacio, 9. 47003 Valladolid)

Fuente: https://solidariosdelasanidad.blogspot.com/

Actividad en la calle La cárcel mata

Siete compañerxs anticarcelarixs opinan sobre la película «Modelo 77».

Actividad en la calle Radio: Tokata Y Fuga Vagos y maleantes

PUNTUALIZACIONES AL ESCRITO DE FERNANDO ALCATRAZ EN EL «TOKATA»

Soy Daniel Pont, uno de los fundadores de la Coordinadora de Presos en Lucha junto a otros cinco compañeros de la cárcel de Carabanchel en Noviembre de 1976. Dato que no tiene mayor importancia excepto la de situarme desde sus orígenes en el compromiso y participacion en la intensa y muy sufrida experiencia de unos dos años y medio en las luchas de la COPEL.

No quiero extenderme demasiado en la dinámica de funcionamiento asambleario de la COPEL ya desde primeros del año 1977 en Carabanchel y en la labor de agitación y progresiva coordinación con el resto de compañeros presos en todas las cárceles posibles del estado español de la época.

Como punto de inflexion a destacar, en el motin del 18 de Julio de 1977 en la cárcel de Carabanchel, que iniciamos los compañeros aislados en la Rotonda de la Sexta galeria, al segundo día de férrea y corajuda resistencia en los tejados de la cárcel, los compañeros pretendieron designarme como único representante negociador, (junto a dos abogadas y dos abogados que nos apoyaban) ante los mandos del Ministerio del Interior y Justicia presentes en el interior. Enseguida propicié una asamblea para rechazar mi individualización y crear una comisión de cinco compañeros que representase a la COPELl, reafirmándonos en nuestro carácter plural y asambleario.

Desde el momento que las negociaciones fracasaron al decidir mayoritariamente los compañeros del tejado que la inclusión en la Ley de Amnistia era innegociable, esa misma noche, de madrugada, los compañeros de la COPEL de la Rotonda fuimos secuestrados en conduccion especial a la cárcel de Córdoba, en plena huelga de hambre y con fuertes autolesiones la mayoría de nosotros.

En nuestra estancia en la cárcel de Córdoba, siempre funcionamos de forma asamblearia, sin ningún dirigismo, ni vanguardia de nadie, pero eso sí: ya desde entonces tratamos de seguir una táctica eficaz para luchar por conseguir las reivindicaciones colectivas que nos unían, siguiendo la práctica de una doble estrategia: luchar por la Amnistía (luego Indulto) y administrando la tensión en las cárceles abrir espacios y posibilidades de fuga.

El Estado con su dinámica represora de intensificar el miedo para vencernos, ya en el motín de la cárcel de Ocaña del dia 29 de Noviembre de 1977, donde fuimos trasladados, tras descubrirse un túnel por un chivato…, fuga compartida con los miembros de los GRAPO encerrados con nosotros en Cordoba, ya ensayó de forma cruel los pasillos (Via crucis les decíamos nosotros) formados por carceleros y antidisturbios tras acabar el motín, sin ninguna capacidad de ataque o resistencia activa, que nos golpearon con enorme crueldad con las culatas de los fusiles, patadas, puñetazos… obligándonos a desnudarnos en pleno invierno, viendo como un gran número de compañeros chorreábamos abundante sangre: desde entonces conservo una cicatriz en mi cabeza que nunca olvidaré.

En el “Turismo penitenciario” que hice en aquel tiempo, mi siguiente destino fue Carabanchel. Enseguida planificamos la fuga correspondiente (taller de barcos: túnel con luz, música…) de la que fui uno de los responsables en su coordinación. En ese tiempo comencé a observar como progresivamente veía a presos inyectarse heroína, a la vez que resurgían de nuevo las agresiones y violencia sobre los presos mas vulnerables, en gran parte por los ya yonquis, que tanto trabajo nos había costado erradicar.

En ese tiempo participé en una asamblea abarrotada (unos cientos de personas) en Carabanchel y me tocó hablar sobre el peligro que podía suponer la heroína y los problemas individuales y colectivos que podían surgir… ¡y que surgieron! Tras infinidad de motines, autolesiones, huelgas de hambre, etc que sucedieron en muchas carceles, ya en Febrero de 1978 el estado decidio concentrarnos a unos 600 presos en una carcel especial de El Dueso (Cantabria), con los antidisturbios especiales dentro de las galerías, fiscalizando toda actividad, en unas celdas compartidas con varios compañeros, sin water (nos dieron orinales de plástico que muchos tiraban por la ventana), un régimen de disciplina y tensión perfectamente calculado.

El dia 10 de Febrero de 1978 fue rechazada la proposicion de Ley de Indulto en el Senado. La Amnistía ya había sido prohibida expresamente en la Constitucion.

El dia 13 de Marzo fue torturado Agustin Rueda en la cárcel de Carabanchel, junto a otros compañeros acusados de participar en la construcción de un túnel para la fuga. Finalmente Agustín murió el día 14.

El 22 de Marzo un comando de los GRAPO mata a Jesus Haddad director general de prisiones.

El dia 30 de Marzo el Gobierno nombra a su sucesor Carlos García Valdés.

Los dias 3 y 4 de Abril decide visitar la carcel de El Dueso. Los y las abogadxs que nos apoyaban nos recomendaron entrevistarnos con él, destacando su pasado antifranquista y supuestamente “progresista”.

En la asamblea que había entonces se decidió darle un voto de confianza por varias razones tácticas: recuperar la movilidad e iniciativa perdidas, ganar tiempo para coordinarnos de nuevo, facilitando la doble estrategia de lucha (y diálogo, claro) de seguir con las reivindicaciones posibles y la fuga. Seguramente desde la cárcel de Valencia se vio como una renuncia o algo peor, pero si hubiéseis estado en el Dueso y vivido la interminable represión y sufrimiento que tuvimos, unida a la impotencia por combatir la desunión que ya comenzaba con fuerza, lo mismo se valoraría de otra forma.

Continúo mi relato: cuando García Valdes llega a el Dueso, a traves del subdirector de la cárcel, estando en el comedor colectivo, me dice que vaya a entrevistarme con él: de nuevo me dirigí a los compañeros para formar una comisión, creo recordar que diez, entre los cuales estaba yo.

En el encuentro que tuvimos con él, le planteamos la necesidad urgente de relevar a directores y cargos de la Direccion general de Prisiones, conocidos por su caracrter represor y torturador; que apoyase la Ley de Cuantías que se estaba tramitando y toda una serie de mejoras en las condiciones de vida que facilitasen nuestra existencia y movilidad: inicio de la “Cogestion”, inicio de las comunicaciones “Vis a Vis”, desaparición de la censura, despenalizacion de las autolesiones y huelgas de hambre, etc.

En esos dias surge un enfentamiento muy grave en el Dueso: se enfrentan a puñaladas varios presos de los Grupos de Incontrolados en Lucha (GIL), la mayoria ya Yonquis, grupo que habian creado en Carabanchel. Continúan surgiendo abusos entre presos, motines sin ninguna reivindicacion… lo que en el Dueso calificamos de “Desmadre y caos”, que tan bien le venia a la direccion general de prisiones y al estado. Los medios de comunicación comienzan a dejar de publicar noticias en positivo de nuestra lucha…

El dia 26 de Abril, la COPEL de el Dueso, en asamblea emite un comunicado en el que se reflexiona sobre la necesidad de coordinar las acciones de lucha, de superar los enfrentamientos y de evitar el desmadre y el caos. El 8 de Mayo en una jornada de lucha con autolesiones, ingestión de objetos metálicos, etc. a la que se sumaron algunas prisiones, fui trasladado junto a otros compañeros al Hospital de Valdecilla de Santander. Allí, una vez más, intentamos la fuga y, en mi caso, casi estuve a punto de conseguirlo con la ayuda de un compañero de COPEL en libertad, siendo sorprendido “in extremis” cuando iba a deslizarme con una cuerda de alpinismo. Ese mismo día del 8 de mayo el gobierno aprobó la Ley de Cuantías por la que salieron en libertad 588 presos condenados y 270 preventivos en espera de juicio.

El 27 de Mayo conseguimos la fuga de tres compañeros en el Dueso, gracias a una maniobra de diversión de la que fui obligado protagonista.

A primeros de Junio fui trasladado junto a otros compañeros del Dueso a la antigua crácel de Alcalá de Henares para descongestionar el Dueso. El día 9 junto a cuatro compañeros más, intentamos la fuga de esta cárcel a traves de una antigua ermita colindante con la sección abierta de esa cárcel: fuimos tiroteados en pleno recinto por el guardia civil de la garita, siendo herido grave uno de los participantes.

A los dos días fuimos trasladados en régimen de aislamiento a la cárcel de Carabanchel de nuevo. Ya funcionaba la “Cogestión”. Al estar aislado los compañeros que participaban en la Cogestioón (la mayoria de la COPEL), pidieron mi participación. Me sacaron del aislamiento para participar en la reunión con la dirección de la cárcel: el director, psicólogo y el subdirector, sociólgo.

En esa reunión se trataron varios temas con los que estaba de acuerdo.Y luego surgió la propuesta de que teníamos que avisar a los presos que se tenían que ir en conducción especial. Me negué a cumplir semejante delegación represiva. Inmediatamente me devolvieron a celdas de aislamiento y no supe nunca más (ni quise…) del régimen de cogestión del que algunos de mis antiguos compañeros se beneficiaron.

A los pocos dias fui trasladado de nuevo al penal de El Puerto de Santa Maria en régimen de vida mixta (con restricción de movimientos, una hora de patio, intervención de la correspondencia y censura, intervención de comunicaciones, etc.), junto a varios compañeros de la COPEL de Barcelona y alguna otra cárcel.

En estos últimos meses que pasé en el Puerto de Santa María, para asistir al último juicio que me quedaba pendiente en la Audiencia de Madrid, por el que estaba en prisión preventiva 6 años, fui trasladado en dos ocasiones en conducción especial: en un jeep de la Guardia Civil para mí solo, escoltado por otro jeep del mismo cuerpo. Me trasladaron directamente de la cárcel de el Puerto a los calabozos de las Salesas, en la Audiencia provincial de Madrid, para evitar mi contacto con los compañeros de Carabanchel. Como en las dos veces se suspendió el juicio, de nuevo conducción especial de Madrid a Cadiz, con un bocadillo como toda comida.

Finalmente el dia 20 de Abril de 1979, el Garcia Valdes decidió trasladarme a la Central de Observacion de Carabanchel, a la vez que a Miguel Sánchez García, uno de los compañeros más activos de la Modelo de Barcelona, seguramente para intentar con nosotros alguna terapia conductista (condenada al fracaso…) que nos “reformase”.

Al día siguiente 21 de Abril de 1979 salí en libertad de la cárcel de Jaén, donde se hacía tránsito y noche, siendo seguido el jeep de la guardia civil donde iba recluido por el coche de mi abogado y gran amigo, Manuel Hernández Rodero “el Pichuelas”, junto a otrxs tres amigxs más para “rescatarme” y llevarme, alucinado, al Cabo de Gata de Almería, donde comenzaría una nueva etapa de mi vida libre , con algún que otro sobresalto.

Con este relato pretendo zanjar el “eterno” debate que tengo con Fernando Alcatraz respecto a su versión sobre el funcionamiento de la COPEL en el Dueso en los meses de febrero, marzo y abril de 1978.Y especialmente ante sus afirmaciones públicas donde insiste en calificar a la asamblea de miembros muy activos de la COPEL en el Dueso, de la que yo formaba parte, tratandonos de forma despectiva de “dirigentes” y de autoconsideranos “la vanguardia” de la lucha, falsedades sin ningún fundamento ni prueba, pese a “sus investigaciones “ particulares.

Lo hago con pesar, cansado de debatir estas calificaciones en público y privado en varias ocasiones, sobre todo porque como decía al principio, al ser militante muy activo y comprometido con la lucha de COPEL, desde su origen, tuve una mayor perspectiva de su dinámica y estrategia y viví de pleno todo lo narrado.

Para quien lea esto, puede contrastarlo en el libro de Ceéar Lorenzo “ Cárceles en llamas: el movimiento de presos sociales en la transición”, de la editorial Virus que en sus páginas 267 a la 272 hace un relato muy detallado.

¡Salud!

Daniel Pont

Debate sobre objetivos y medios de lucha Actividad en la calle Vagos y maleantes

PROS Y CONTRAS DE “MODELO 77”

Quiero explicar, antes de nada, mi relación con la COPEL. En la segunda mitad de los años 70, estando todavía en la calle, en Valencia, yo participaba en unos grupos autónomos que hicimos, entre otras cosas, algunas acciones violentas, varias de ellas en apoyo de la lucha de los presos, que para nosotros, en aquel momento, era una de las batallas decisivas del proletariado salvaje contra el Estado. En varias ocasiones, coordinándonos entre diferentes grupos de barrio, incendiamos con cócteles molotov seis, ocho, diez bancos a la vez, el mismo día a la misma hora, coincidiendo con algún motín en la cárcel u otro acontecimiento de la lucha anticarcelaria. También hicimos estallar algún artefacto explosivo, en el Tribunal Tutelar de Menores, por ejemplo, y en algún otro juzgado. Nos coordinábamos también con grupos de Madrid y Barcelona que hicieron igualmente cocteladas, pusieron petardos en reformatorios y juzgados, atacaron la cárcel Modelo de Barcelona con granadas de mano, ametrallaron comisarías…

Frecuentábamos un centro social autogestionado, asambleario, que estaba en el barrio de Orriols, donde había un “comité de apoyo a COPEL”. Participábamos en las manifestaciones por la amnistía, gritando, aquello de “amnistía total”, “presos a la calle”, “comunes también” o, incluso, “políticos también”; repartíamos algún panfleto, hacíamos alguna publicación, poníamos una paraeta o distri en el centro con material en apoyo de COPEL; organizábamos alguna charla, algún concierto; colaborábamos en fugas, ayudábamos a fugados y perseguidos…

Cuando caímos presos cuatro compañeros, en enero del 78, nuestro mayor afán era encontrarnos con los presos en lucha, participar en COPEL. Nos metieron de dos en dos en galerías distintas y nos pusimos en huelga de hambre para que nos trasladaran a todos juntos a la cuarta galería, donde estaban los compañeros más combativos. Estuvimos sin comer alrededor de un mes y, finalmente, nos llevaron a la cuarta, donde pudimos unirnos a la lucha colectiva, que era lo único que hacía falta para “ser de COPEL”, porque, en realidad, entonces, nadie “pertenecía” a COPEL, sino que era la COPEL la que pertenecía a los presos en lucha. Eso fue en marzo. En febrero, había habido una conducción represiva de quinientos supuestos miembros de COPEL al penal de El Dueso, porque en enero había arreciado la oleada de motines y autolesiones colectivas que duraba desde julio del 77 y que se había ido intensificando, sobre todo alredeor de octubre, cuando se decretó la última amnistía, verdadera “ley de punto final” que exoneraba a los agentes de la autoridad franquista que hubieran cometido crímenes en el ejercicio de sus funciones, pero a ningún preso social, y, después, alrededor de la propuesta de indulto promovida por Bandrés y Xirinachs, apoyada por un pequeño grupo de senadores y rechazada finalmente el 10 de febrero. El 13 de marzo, los carceleros de Carabanchel torturaron hasta la muerte a nuestro compañero Agustín Rueda, participante en un grupo autónomo en la calle y en la COPEL dentro, igual que nosotros, y el 22, los GRAPO ejecutaron en represalia a Jesús Haddad, director general de prisiones.

En abril, tomó posesión de ese puesto Carlos García Valdés, abogado supuestamente progresista, experto en “penitenciarismo”, profesor y penólogo reformista, ponente del proyecto de nueva ley penitenciaria que se estaba tramitando. Enseguida, hizo una gira por las cárceles para “dialogar” sobre el terreno con carceleros y presos, empezando por El Dueso, donde los compañeros de COPEL allí secuestrados habían salido de aislamiento por orden suya. También vino a Valencia, donde algunos de nosotros participamos en la comisión que fue a hablar con él, como fingidos negociadores, pues se había iniciado oficialmente la etapa de la llamada “cogestión” y nosotros habíamos decidido, como muchos compañeros en todas las cárceles del Estado, simular que participábamos en ella, para despistar a los carceleros, mientras seguíamos intentando fugarnos. Así que, con otros doce compañeros y apoyados por nuestra gente en la calle, habíamos iniciado un túnel en la cuarta galería de La Modelo de Valencia.

Poco después, llegó un “comunicado” de El Dueso, firmado por unos supuestos “dirigentes” de COPEL que decían ser la “vanguardia” de la lucha, “desbordada ─según ellos─ por el desmadre y el caos”. Propugnaban un aplazamiento de la reivindicación del indulto y un “voto de confianza” a García Valdés “a la espera de que cumpla todas las promesas que nos hizo, ya que en principio nos parece un hombre honesto, con buena voluntad de hacer profundos cambios en el sistema penitenciario del Estado”. Mandaron también una “lista de reivindicaciones generales para todas las prisiones” y unas “reglas de convivencia de los estatutos de la COPEL”, y prometían enviar pronto esos “estatutos” dictados por ellos. En otro comunicado posterior, donde se convocaba una huelga de hambre general para el 10 de mayo, se hablaba de dejar para situaciones extremas los medios de lucha violentos, como motines e incendios, y de emplear sólo “medios pacíficos”, como huelgas de hambre y autolesiones. En la cuarta de La Modelo de Valencia, rechazamos el contenido de esos comunicados y juramos que, si nos pillaban el butrón, le prenderíamos fuego a la cárcel. Y eso fue lo que pasó el 10 de junio, que nos subimos al tejado y le prendimos fuego a la cárcel, porque el 2 de junio se habían fugado 45 presos de La Modelo de Barcelona (en 1978 se fugaron 175 presos) y García Valdés, que ya había dictado el 31 de mayo una circular abriendo la mano a los malos tratos, dictó otra el 6 de junio exigiendo a los carceleros que cumplieran intensamente su obligación de hacer cacheos y requisas periódicas. Y cayó nuestro túnel.

En julio, hubo motines en Málaga, donde le pegaron al director, y en Badajoz, que fue incendiada. El 15 de junio de 1978, Carlos García Valdés había cursado a todos los directores de cárceles una orden telegráfica donde se instauraba un régimen especial de “vida mixta” para los presos que continuaran rebelándose o intentando fugarse y ordenaba su traslado a los departamentos celulares de Ocaña, Burgos, El Puerto de Santa María, Cartagena o El Dueso, y el 24 de julio, dictó una circular donde desarrollaba el diseño de ese nuevo régimen especial de castigo, reimplantaba la censura de la correspondencia y limitaba la “cogestión”. A lo largo de lo que quedaba de 1978, alrededor de 1000 presos, al menos uno de cada diez del total, fueron trasladados en conducciones fantasma a esos departamentos celulares y sometidos a un régimen de aislamiento de 23 horas y media al día encerrados en la celda, restricción, intervención y censura de comunicaciones y brutal intimidación, ya que en los celulares estaban los antidisturbios y la violencia contra los presos era el pan de cada día. La ceremonia de bienvenida consistía en hacerte atravesar los corredores del celular en medio de una doble fila de maderos y boqueras que hacían llover sobre ti un chaparrón de patadas, puñetazos y porrazos, bastante más violento de lo que muestra la película, con alguna parada para hacerte desnudar, darte unos cuantos porrazos extra y enseñarte “lo que vale un peine”, gritándote en la cara que no estabas en la provincial de donde venías, sino en el penal que fuera, y todo lo que tenías que hacer y no hacer mientras estuvieras allí, o bien, una vez en la celda, lo que te esperaba si te pillaban sentado en la cama, hablando con los compañeros por la ventana o si les mirabas cuando abrieran la puerta y no te ponías al fondo enseñando las manos abiertas. Por en medio de aquel “pasillo” de antidisturbios y carceleros con sus porras tenías que pasar cada vez que salías de la celda y, si no querías salir, iban a buscarte allí y te daban tu ración.

En junio de 1979, se inauguró la cárcel de Herrera de la Mancha, una de las primeras de una tanda de trece que se construyeron, para empezar, según el diseño “modular” idóneo para aplicar los nuevos régimen y tratamiento instaurados por García Valdés en la nueva ley penitenciaria que aún se estaba discutiendo en las Cortes. Pero la de Herrera era una cárcel especial, destinada a “terroristas” y a presos “especialmente peligrosos”, de estructura y funciones inspiradas en las “cárceles de alta seguridad” americanas y alemanas. Allí fueron a parar una selección de los que estaban en los celulares (la decimatio de la decimatio) que incluía, por ejemplo, a los testigos del asesinato de Agustín Rueda, a quienes se obligó torturándoles a desdecirse. El régimen imperante combinaba las técnicas de control, condicionamiento y tortura blanca más modernas y sofisticadas con los viejos y brutales métodos franquistas que hemos descrito más arriba. Un proceso sistemático de tortura y humillación, de mayor a menor crueldad, en el que ibas pasando, según el nivel de deterioro, sumisión y derrota que fueras alcanzando, por tres módulos diferentes, cada uno un poco menos duro, en una especie de representación concentrada y sádica del sistema gradual preconizado por la reforma de “Don Carlitos de La Mancha”, hasta que conseguías salir de allí, después de mucho tiempo, destrozado física y mentalmente. ¿Reinserción? ¿Era este el “espíritu de la reforma”?

En la película, se dice varias veces que “la COPEL ha muerto”. Habría que ver si eso sucedió o no y, si pasó, reflexionar sobre el cómo, el cuándo y el porqué. Pero de lo que no cabe duda es de que la lucha tuvo que continuar, con COPEL o sin COPEL, prácticamente hasta hoy, porque los motivos para ello han seguido vigentes e incluso han aumentado. Y tampoco cabe duda de que la COPEL fue una buena herramienta de lucha mientras pudo serlo, pero no la lucha misma. Porque, al avalar a García Valdés, dejó de ser nuestra en un momento decisivo, para convertirse, aunque fuera momentáneamente, en un instrumento de la astuta política pacificadora del nuevo director general. Después, con la tremenda represión de los años 78 y 79, ya no se pudo recuperar la iniciativa, porque todos estábamos en los celulares o en Herrera, y las cosas habían cambiado mucho en las cárceles, también bajo la influencia de otros factores, como la aplicación del «principio de bifurcación» en el nuevo sistema gradual de clasificación y distribución de «recompensas» y castigos, la irrupción de la heroína y el desplazamiento de la generación de los copelianos por una nueva, motivada diferentemente, por la toxicomanía, sobre todo.

En cuanto a “Modelo 77”, hay que reconocer que sus guionistas se han currado muy bien lo simbólico, construyendo una especie de mito, narrado siempre desde el punto de vista de los presos y, por lo tanto, anticarcelario, sin dejar de denunciar en todo momento la cárcel como tortura y la tortura en la cárcel. Así, pues, resulta algo así como una parábola antipunitivista, muy bien pergeñada. Gracias, en primer lugar, al magistral tratamiento que hace de lo que se puede considerar el personaje principal de la película, la cárcel Modelo de Barcelona, el monstruo que se ha tragado a todos los demás personajes y que parece metabolizarlos, aunque le produzcan un cólico de vez en cuando con su agitación, magníficamente fotografiada (La Modelo), desde dentro, desde fuera y aún en sus entrañas. Gracias igualmente al buen arte narrativo de sus autores, que logran expresar personajes verdaderamente arquetípicos: como el abogado de oficio; el personal de la cárcel (director trapacero, siniestro jefe de servicios, varios tipos de asquerosos boquerones…); y los presos, cada uno un mundo y todos pertenecientes al mismo inframundo popular, el del proletariado más desposeído, aunque se echa en falta una forma de hablar más verosímil, ya que el argot de la época está casi ausente. Consiguen pintar también situaciones fuertemente emblemáticas, como el ingreso de Manuel, la paliza en período y otras, la autolesión colectiva, el motín, la fuga, la salida, la relación amorosa a través de afectuosas cartas e inmundos locutorios, la amistad entre los dos protagonistas, la discreta solidaridad y salvífico sentido del humor del Negro, etc.

Pero la consideración más racional, reflexiva, crítica, salvo algún impresionante discurso de Pino, brilla por su casi total ausencia, y se diría que los guionistas son acólitos de Fukuyama o de Lyotard y que para ellos la historia ha terminado. Así que no hay pasado, ni presente, ni futuro, sino que parece que todo sucede en una situación distópica, como en “El cuento de la criada”. Así que, a mi parecer, el peor defecto de la película es la deshistorización que efectúa del relato de los acontecimientos relacionados con COPEL. Al seleccionar los sucesos más espectaculares, más cinematográficos, y amalgamarlos en la ficción narrativa, rompe la cronología viva de la lucha de los presos, que nunca perdió su concordancia conflictiva con el contexto general, cortando, por omisión o por distorsón, su conexión con los demás acontecimientos decisivos del período de la Transacción “democrática”, con lo cual despolitiza también el relato de diversas maneras.

Por ejemplo, el tema de la amnistía y el indulto lo distorsiona, confundiendo una cosa con otra, olvidando la profunda vinculación de la lucha de los presos sociales con la lucha por la amnistía total en la calle y borrando su relación, no con los presos políticos “demócratas”, sino con los llamados “terroristas”: grapos, etarras, autónomos y anarquistas, relación que, de hecho, fue muy intensa y significativa, y de la que forma parte, por ejemplo, la historia del asesisnato de Agustín Rueda.

Suprime toda referencia al resto de las reivindicciones de los presos en lucha (derogación de la Ley de Peligrosidad Social, depuración de carceleros fascistas, reforma del código penal, etc.) y a la costumbre de la elaboración dialogada de tablas reivindicativas que constituyen verdaderos y exhaustivos análisis de la situación penal y penitenciaria y una crítica política del poder punitivo del Estado sumamente radical, relevante y oportuna, sobre todo en aquel momento histórico.

Elimina también la conexión con las luchas obreras y vecinales, con el movimiento asambleario, cuya memoria ha sido más reprimida aún que la de la lucha de los presos. Y por el mismo agujero hacia la nada se va la peculiaridad organizativa de la COPEL y de todo el movimiento anticarcelario del momento: una forma distinta de autoconstituirse un sujeto plural, una comunidad de lucha basada en el respeto por la autonomía de los individuos y de los pequeños grupos, en la coordinación horizontal entre ellos, en la acción directa, el apoyo mutuo, la solidaridad y la autoorganización colectiva. Nada parecido a un sindicato ni a un movimiento de masas dirigido por una vanguardia, por unos líderes.

Desaparece asímismo, no el apoyo, sino la participación en un mismo movimiento de una gran cantidad de abogados sinceramente radicales; de muchos individuos y grupos libertarios y autónomos; de los comités de apoyo a COPEL, surgidos en los barrios obreros; y, sobre todo, de AFAPE (la Asociación de Familiares y Amigos de Presos y Ex presos), en acción antes de que existiera la COPEL y fundamental en su surgimiento, así como de otras agrupaciones de familiares y amigos.

De esta manera, la historia de la COPEL queda casi totalmente descontextualizada histórica y políticamente y la relación de los hechos con el franquismo y su democratización se vuelve sumamente vaga, meramente simbólica. Y así es como pierde también la conexión con las cárceles actuales y con la lucha contra ellas. Porque, en la multitud de luchas que ha habido de entonces a hoy por vulneraciones similares y a veces peores de lo debido a un ser humano, se ha utilizado con frecuencia, por ejemplo, el recurso de las tablas reivindicactivas analíticas y, al mismo tiempo, emblemáticas de la crueldad del sistema carcelario; o las acciones expresivas, simbólicas, que contenían simultáneamente una propuesta táctica y un planteamiento estratégico, como las subidas a los tejados, las autolesiones o el fuego. En las luchas más recientes, esa referencia implícita a la COPEL ha estado a menudo presente y hasta se ha hecho explícita algunas veces. Y en las luchas de los familiares y amigos de quienes ha habido en los últimos años varios intentos de autoorganización, así como en su conexión viva con lo que sucede dentro, han estado presentes AFAPE y aquella comunidad de lucha en la que participaban, no sólo los presos y sus familiares y allegados, sino también otros colectivos, como tiende a suceder ahora, a pesar de las dificultades.

Además, no olvidemos que la política penitenciaria del Estado español y la mayor parte de sus medidas se han centrado en hacer lo necesario para impedir que se vuelva a formar una comunidad de lucha como aquella, desarrollándose a través de la represión de todos los intentos de hacerlo. Y que la Ley Orgánica General Penitenciaria de Carlos García Valdés, que defendió abiertamente la tortura y a los torturadores cuando se supo lo que estaba sucediendo en la cárcel de castigo y tortura de Herrera de la Mancha, mientras se estaba terminando de aprobar aquélla en las Cortes, todavía está en vigor, cuando fue y sigue siendo un instrumento de deslegitimación de la lucha social de los presos y de legitimación de su represión, y de legalización encubierta de la tortura, por cuyo empleo optó por entonces la mal llamada “democracia” española y continúa haciéndolo. Y siendo su hipócita concepto regenaracionistta de la reinserción de los “delincuentes” presos, en la miserable práctica de la administración carcelera, un proceso de degradación, debilitamiento subjetivo y muerte, demasiado a menudo, de sus víctimas.

Por último, hay que reconocerle a la película, a pesar de lo dicho, su toma de partido en el presente cuando, en la escena de la paliza que le da Manuel al repugnante boqueras abusón, perseguidor y torturador, alude quizás al cinismo de las organizaciones corporativas de los guardias que, con apoyo de los grandes medios de incomunicación, de la clase política y hasta del gobierno de izquierdas, se presentan como víctimas y piden que se les reconozca, aplauda y recompense por la funesta, cruel y antihumana función que realmente cumplen y por su sucia manera de hacerlo.

Desde luego que no pretendemos que una película pueda sustituir la reflexión histórica o la acción política y social, ni tampoco que tenga que hacerlo, pero, siendo nuestro principal interés político (o mejor dicho, antipolítico) la abolición del régimen de dominación y explotación imperante, Estado y Capital y, por tanto, de la cárcel, del sistema penal, del poder punitivo y la cultura correspondiente, ¿cómo no íbamos a juzgar esta película, que trata de un hecho tan político en ese mismo sentido como el intento autoorganizado de contarrestar y abolir siquiera momentáneamente ese poder de castigo, represión y condicionamiento, para liberar a quienes los estaban sufriendo, con esos mismos criterios históricos y políticos?

Es cierto que la mentira más eficaz es la que más se parece a la verdad, que “en un mundo realmente invertido lo verdadero es un momento de lo falso”, que estamos hablando de un arma de doble filo o, más aún, con filo en el mango, y que tratándose de un arma mental podría llegar a a causar algún tipo de lobotomía. Pero quizá podamos aprovechar de algún modo que la industria del cine española haya decidido poner a la COPEL, las cárceles y la justa lucha contra ellas en la agenda espectacular, aceptar el desafío para intentar hacer oír nuestras matizaciones y procurar que se vea que las macrocárceles actuales y toda la maquinaria social de la que son la pieza nuclear están perpetuando la tortura y los tratos crueles y degradantes, con actos de violencia cotidianos contra la gente presa; con un régimen de castigo especialmente destructivo; traslados arbitrarios y deasarraigantes; abandono médico, retención hasta la máxima proximidad de la muerte de enfermos incurables, encarcelamiento de enfermos mentales, administración abusiva de fármacos; manipulación arbitraria y restrictiva de comunicaciones, permisos de salida y libertades condicionales; dos tipos de cadena perpetua, la legal y la encubierta; indefensión jurídica de la gente presa y de sus familiares; rapaz explotación laboral; discriminación por género, raza, procedencia territorial y condición económica; privación cultural y educativa; supresión de las libertades de información, expresión y asociación; mortalidad excesiva por “suicidio”, sobredosis y enfermedad grave.

Y, compañerxs, la historia no ha terminado, todavía es posible y necesario que nos hagamos cargo de la catástrofe capitalista y de sus efectos destructivos, para ponerles fin, no para administrarlos. Y eso es imposible si no aprendemos a autoconstituirnos de infinitas maneras en sujeto colectivo, político, social e histórico. O, más bien, en una pluralidad de subjetividades, con diferente alcance cuantitativo y cualitativo y diferentes perspectivas, capaces de coordinarse horizontal y creativamente en cada tarea necesaria o deseable y desaparecer cuando ya no sean útiles. De eso fueron buenos ejemplos la COPEL, los grupos autónomos o el movimiento asambleario. ¿Quién dice que ya no podemos hacerlo? De hecho, algunos grupos pequeños o mayores de presos, familiares, amigos o militantes anticarcelarios lo han estado intentando una y otra vez hasta ahora. Y, por ejemplo, mientras se estrenaba la película, una plataforma que agrupa a las familias de catorce personas fallecidas recientemente en la cárcel convocó con éxito una concentración ante la Secretaría General carcelera, a la que los sindicatos de boqueras han respodido querellándose por calumnias e injurias contra una de las familias, que ha perdido hace muy poco a uno de sus miembros, en poder de la administración carcelera, y se ha movilizado sin cesar durante un mes para denunciarlo. Es con esta gente con la que tenemos que encontrarnos para aprender a ejercer nuestra libertad comprendiendo directamente nuestras necesidades. ¡Unámonos y cerremos filas los enemigos del poder punitivo, para defendernos de la inversión de la verdad sobre lo que sucede en las cárceles que están imponiendo sus beneficiarios, mientras continúan degradándonos, torturándonos, matándos y lucrándose con ello!

Fernando Alcatraz

Actividad en la calle Vagos y maleantes

Me presento: Soy Daniel Pont, superviviente de la Coordinadora de presos en lucha (COPEL)  y uno de sus fundadores en  Noviembre de 1976 en la desaparecida ignominiosamente cárcel de Carabanchel de Madrid.

Tras asistir a la inauguración del Festival de cine de Donostia con la presentación fuera de concurso de la película, mi valoración personal es que el director y todo el equipo han realizado una película-documento histórico llena de rigor, honesta, con excelente interpretación de los actores. Película necesaria para romper el muro de silencio global que el relato único resultante de una más que discutible situación política, nos impuso, sobre la legitimidad de la intensa lucha que mantuvimos los presos sociales (no comunes.. o ¿hay algunos presos especiales?) por unas reivindicaciones que algunos medios de comunicación actuales ningunean o manipulan.

La COPEL llevó a cabo una intensa lucha de unos 2 años y medio, al principio pacífica y después violenta contra nosotros mismos y la miserable cárcel que nos asfixiaba. Nunca contra los funcionarios  de prisiones, pese a que ellos  sí que dieron muestras violentas con la muerte por torturas de Agustín Rueda Sierra (Carabanchel 1978) y la práctica sistemática de malos tratos a compañeros de la COPEL en la cárcel de máxima seguridad de Herrera de la Mancha (1979). Primera acción popular para la exigencia de justícia.

En éstos días la crítica de los medios sobre Modelo 77 en general ha sido elogiosa y/o respetuosa, aunque en muchos casos minimizando el contenido de la reivindicaciones de los presos: La COPEL exigía la inclusión en la ley de amnistia por causas legítimas políticas, sociales y jurídicas por haber sufrido las consecuéncias de una cruel dictadura franquista a través de la dureza de sus cárceles y leyes. Pero también formaban parte de sus reivindicaciones: la desaparición de leyes especiales (ley de peligrosidad social, justícia militar etc.); la reforma profunda del Código Penal; la depuración de jueces, funcionarios de prisiones y policías franquistas, etc.

La COPEL fué una coordinadora cuya función, al principio, fué concienciar y difundir entre los presos las anteriores reivindicaciones colectivas. Siempre trató de funcionar de forma horizontal y asamblearia, nunca de forma piramidal o jerárquica. Por lo tanto, no fue ningún sindicato ni cooperativa como se afirma en algunos medios, posiblemente por su incapacidad de entender que hay otras formas de organización social no jerárquicas ni sumisas.

Evidentemente nunca hubo números uno, ni lugartenientes, como algunos ex presos y/o medios han difundido, seguramente con intenciones sensacionalistas para vender “el producto”.

En internet existen dos referéncias fundamentales para entender lo que fue la COPEL: La tesis Cum Laude “Cárceles en llamas: el movimiento de presos sociales en la transición” editada y publicada por la editorial Virus de Barcelona como resultado de seis años de investigación del historiador César Lorenzo Rubio. Y el documental “COPEL: una história de rebeldia y dignidad” presentado en Octubre de 2017 y realizado por ex presos de la COPEL, comités de apoyo e individualidades solidarias. Está disponible de visión libre en internet.

Dicho todo, resumo: Como se puede comprobar existe documentación de libre acceso para informarse sobre la historia de la COPEL. Lo que demuestra que, en este caso, lo publicado por algunos medios con información parcial, errónea o decididamente sesgada revela el escaso celo periodístico de sus autores.

Afortunadamente el equipo realizador de Modelo 77 ha tenido la valentía de narrar honestamente la história de la COPEL, en aquellos años turbulentos, con aceptación pública más que notable.

P.D La situación de las cárceles entonces, no tiene mucho que envidiar a la de la actualidad donde el goteo permanente de muertes en prisión, el cruel aislamiento prolongado y la medicalización excesiva de los presos, configura una situación alarmante, donde de nuevo la sociedad mira para otro lado.

 Daniel Pont

3 de Octubre 2022

Vagos y maleantes Actividad en la calle

Hemos recibido por mail la siguiente propuesta, que difundimos, aunque no estamos demasiado de acuerdo con ella, ni con el juicio favorable que lleva implícito sobre una película que no es más que una máscara –de abigarrado colorido, eso sí– que se quiere colocar sobre el cadáver de las luchas contra la cárcel durante la Transacción «democrática» para enterrarlo definitivamente. Afortunadamente, ese cadáver no existe, porque el espíritu de esas luchas todavía subsiste en la cultura popular anticarcelaria actualmente viva, que se expresa en los varios intentos de autoorganización de familiares de personas presas que se han producido en los últimos años, y en los que están ahora mismo en marcha especialmente, así como en los de la gente presa, demasiado recientes y ricos en experiencias para dejarlos caer en el olvido, como parece que se tiene intención de hacer. ¿Por qué en lugar de querer «concienciar» a unos pocos espectadores cinematográficos, contribuyendo con una especie de infra-marketing a la promoción de una película que ni la merece ni la necesita, no os acercáis, por ejemplo, a las concentraciones que en las últimas semanas o días han estado y están organizando familiares y amigos de personas presas (acordaos de la AFAPE), para reforzar la solidaridad anticarcelaria y la conciencia colectiva desde la acción directa, el apoyo mutuo y la autoorganización?

Nota de presentación:

Desde diferentes individualidades surge la propuesta de acudir a la salida de los cines en los que se empezará a proyectar a partir de mañana, viernes 23 de septiembre, la última película de Alberto Rodríguez, titulada “Modelo 77” y que aborda la revuelta de los presos sociales y la lucha de la COPEL durante La Transición.

Pensamos que es interesante aprovechar la empatía que se pueda generar entre el público y las personas que se encuentran privadas de libertad. Si a ti también te parece interesante la idea, te invitamos a compartir esta propuesta entre tu círculo de afinidad.

Puedes imprimir el texto que adjuntamos, puedes modificarlo o puedes imprimir el texto que te parezca conveniente, y organizarte para distribuir octavillas en las puertas de los cines.

Pd: Tened en cuenta que a veces en los cines se sale por una puerta distinta que por la que se entra. La película tiene una duración de 125 min. Aprovechad los dias de mayor afluencia de público en las salas, como podría ser el finde del estreno y el día del espectador. Coordinaros con la gente de vuestra localidad para repartirse las salas y las diferentes sesiones.

Propuesta de texto para la a octavilla:

La película “Modelo 77”narra la situación de las cárceles en los últimos años de la dictadura franquista y primeros de La Transición, así como la intensa lucha de los presos sociales (“presos comunes” según los medios) a través de la Copel, no solamente por la legitima inclusión en la ley de amnistía, sino también en otras reivindicaciones de gran calado político, como la desaparición de la ley de peligrosidad social (se abolió en 1995), la depuración de jueces, funcionarios de prisiones y policías franquistas y torturadores o la reforma profunda del Código Penal con participación popular.

Con la aplicación de las sucesivas tres leyes de amnistía política y un indulto (que solo supuso la liberación de unos mil presos sociales) en 1976 en las cárceles quedaron unos 8.500 presos varones y unas 300 mujeres presas.

Lejos de lo que se pudiera esperar durante el transcurso de la democracia, con el progresivo endurecimiento del Código Penal en entornos de graves crisis económicas y del aumento del paro y de la precariedad de la inmigración, la población penitenciaria empezó a crecer de forma exponencial, llegando a alcanzar su máxima cifra en el año 2009, con 70.003 presos y 6.076 presas.

Esto comportó la progresiva construcción de nuevas cárceles, llegando España a ocupar los primeros puestos en Europa de cárceles modulares (unas 90) alejadas de las ciudades, con las repercusiones que esto tiene para los familiares de las personas presas, quienes en muchas ocasiones se encuentran con dificultades para poder visitar a sus seres queridos.

Aunque en el imaginario colectivo español persiste la creencia de que los delincuentes «entran por una puerta y salen por la de atrás», y que en España la Justicia es demasiado benevolente con los criminales, la realidad es muy distinta. En la actualidad el Estado español se encuentra a la cabeza en número de población reclusa de Europa Occidental: en diciembre de 2021 había en España 55.097 personas presas (51.172 varones y 3.925 mujeres)) con una tasa de 118 personas presas por cada 100.000 habitantes, doblando la media europea y situándose por delante de Alemania, Francia, Italia, Portugal, Grecia, etc.

Podríamos pensar que esto se explica por ser un país con una alto índice de delincuencia, sin embargo España es uno de los países de Europa más seguros con una de las tasas de criminalidad más baja, llegando a alcanzar en 2021 la más baja de nuestra historia reciente: 41,4 delitos por cada mil habitantes.

¿Entonces? Las explicaciones debemos buscarlas nuevamente en nuestro Código Penal, el cual establece una duración para las penas de prisión que doblan la media europea.

Sin embargo, las estadísticas reflejan que dos de cada tres personas que pasan por nuestro sistema penitenciario vuelven a delinquir al salir de prisión y que el 80% de las personas que entran en prisión con 20 años de edad, lo volverá a hacer cuatro veces más. Estas cifras, evidencian la ineficacia de la cárcel desde un punto de vista rehabilitador y de prevención del delito, puesto que la cárcel no resocializa, sino lo contrario, ni tampoco disuade a la población o a los autores de delitos para no reincidir.

Cada preso/a nos cuesta unos 2.000 euros al mes, un 45% más que la media de la Unión Europea, suponiendo el mantenimiento de las instituciones penitenciarias solo en 2020 un gasto para el Estado de 1.501 millones de euros.

Además de todo ello, tal y como ponen de relieve los organismos internacionales de defensa de los derechos humanos como el CPT del Consejo de Europa o el CAT de las Naciones Unidas, en las cárceles españolas se siguen vulnerando los derechos fundamentales de las personas privadas de libertad.

La cárcel no es solo privación de libertad. En el interior de las prisiones se priva de otros derechos y lo que es peor, se violan sistemáticamente el derecho a la vida, a la integridad física, al trato digno, a la intimidad, a la salud… justificándose estas violaciones en aras de garantizar la gobernabilidad de las instituciones correccionales y de educar mediante el castigo, la obediencia, la prohibición y demás valores contrarios a los llamados valores democráticos.

Y surgen varias preguntas: ¿A dónde nos lleva esta política punitivista? ¿El sistema penitenciario es en la práctica útil como tratamiento de reinserción social o meramente sirve como castigo a quien se considera culpable de un conflicto social? ¿Cuáles son las principales carencias de las personas que delinquen? ¿Que ocurriría si invirtiéramos el presupuesto penitenciario en educación, vivienda, seguridad laboral, etc.?

Por estas y muchas otras razones, la abolición de la privación de libertad supondría uno de los primeros pasos imprescindibles para democratizar la sociedad y respetar todos los derechos de todas las personas, pero sobre todo para comenzar a afrontar una reflexión interesadamente omitida sobre qué es la seguridad ciudadana, sobre qué entendemos por prevención y lucha contra el delito, y sobre cuáles han de ser las respuestas que la sociedad ha de articular para combatirlo

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Puedes obtener el texto en euskera en la web de Borrokan

Actividad en la calle

Actividad en la calle

La gente del Grup Anticarcerari del Camp de Tarragona La Corda convocan como sigue su V vermut pro presxs, en el ateneo libertario de Tarragona.

Ahora que va terminando el verano y parece que todo vuelve a ponerse en marcha… ¡reiniciamos los vermuts pro-presxs! El próximo va a ser el domingo 2 de octubre, de 12’00h a 14’00, en el Ateneu Llibertari Alomà de Tarragona. Poco a poco, queremos ir generando un punto de encuentro donde pasar un rato agradable, compartir, conversar y, a ser posible, sacar algo de pasta para gastos habituales que tenemos en el grupo (impresiones, peculios, sellos, gasolina…)

Como siempre habrá buena música, punto de carteo a presxs y traeremos nuestra distri. Y esta vez, aprovechamos el evento para hacer una recolecta de libros de temática social y antiautoritaria con el fin de poderlos hacer llegar a compas de dentro. Si traes un libro te invitamos a una bebida.

Nos vemos allí. ¡Lucha, lectura y vermut!

https://lacorda.noblogs.org/

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