Categoría: <span>Actividad en la calle</span>

Hemos recibido por mail la siguiente propuesta, que difundimos, aunque no estamos demasiado de acuerdo con ella, ni con el juicio favorable que lleva implícito sobre una película que no es más que una máscara –de abigarrado colorido, eso sí– que se quiere colocar sobre el cadáver de las luchas contra la cárcel durante la Transacción «democrática» para enterrarlo definitivamente. Afortunadamente, ese cadáver no existe, porque el espíritu de esas luchas todavía subsiste en la cultura popular anticarcelaria actualmente viva, que se expresa en los varios intentos de autoorganización de familiares de personas presas que se han producido en los últimos años, y en los que están ahora mismo en marcha especialmente, así como en los de la gente presa, demasiado recientes y ricos en experiencias para dejarlos caer en el olvido, como parece que se tiene intención de hacer. ¿Por qué en lugar de querer «concienciar» a unos pocos espectadores cinematográficos, contribuyendo con una especie de infra-marketing a la promoción de una película que ni la merece ni la necesita, no os acercáis, por ejemplo, a las concentraciones que en las últimas semanas o días han estado y están organizando familiares y amigos de personas presas (acordaos de la AFAPE), para reforzar la solidaridad anticarcelaria y la conciencia colectiva desde la acción directa, el apoyo mutuo y la autoorganización?

Nota de presentación:

Desde diferentes individualidades surge la propuesta de acudir a la salida de los cines en los que se empezará a proyectar a partir de mañana, viernes 23 de septiembre, la última película de Alberto Rodríguez, titulada “Modelo 77” y que aborda la revuelta de los presos sociales y la lucha de la COPEL durante La Transición.

Pensamos que es interesante aprovechar la empatía que se pueda generar entre el público y las personas que se encuentran privadas de libertad. Si a ti también te parece interesante la idea, te invitamos a compartir esta propuesta entre tu círculo de afinidad.

Puedes imprimir el texto que adjuntamos, puedes modificarlo o puedes imprimir el texto que te parezca conveniente, y organizarte para distribuir octavillas en las puertas de los cines.

Pd: Tened en cuenta que a veces en los cines se sale por una puerta distinta que por la que se entra. La película tiene una duración de 125 min. Aprovechad los dias de mayor afluencia de público en las salas, como podría ser el finde del estreno y el día del espectador. Coordinaros con la gente de vuestra localidad para repartirse las salas y las diferentes sesiones.

Propuesta de texto para la a  octavilla:

La película “Modelo 77”narra la situación de las cárceles en los últimos años de la dictadura franquista y primeros de La Transición, así como la intensa lucha de los presos sociales (“presos comunes” según los medios) a través de la Copel, no solamente por la legitima inclusión en la ley de amnistía, sino también en otras reivindicaciones de gran calado político, como la desaparición de la ley de peligrosidad social (se abolió en 1995), la depuración de jueces, funcionarios de prisiones y policías franquistas y torturadores o la reforma profunda del Código Penal con participación popular.

Con la aplicación de las sucesivas tres leyes de amnistía política y un indulto (que solo supuso la liberación de unos mil presos sociales) en 1976 en las cárceles quedaron unos 8.500 presos varones y unas 300 mujeres presas.

Lejos de lo que se pudiera esperar durante el transcurso de la democracia, con el progresivo endurecimiento del Código Penal en entornos de graves crisis económicas y del aumento del paro y de la precariedad de la inmigración, la población penitenciaria empezó a crecer de forma exponencial, llegando a alcanzar su máxima cifra en el año 2009, con 70.003 presos y 6.076 presas.

Esto comportó la progresiva construcción de nuevas cárceles, llegando España a ocupar los primeros puestos en Europa de cárceles modulares (unas 90) alejadas de las ciudades, con las repercusiones que esto tiene para los familiares de las personas presas, quienes en muchas ocasiones se encuentran con dificultades para poder visitar a sus seres queridos.

Aunque en el imaginario colectivo español persiste la creencia de que los delincuentes «entran por una puerta y salen por la de atrás», y que en España la Justicia es demasiado benevolente con los criminales, la realidad es muy distinta. En la actualidad el Estado español se encuentra a la cabeza en número de población reclusa de Europa Occidental: en diciembre de 2021 había en España 55.097 personas presas (51.172 varones y 3.925 mujeres)) con una tasa de 118 personas presas por cada 100.000 habitantes, doblando la media europea y situándose por delante de Alemania, Francia, Italia, Portugal, Grecia, etc.

Podríamos pensar que esto se explica por ser un país con una alto índice de delincuencia, sin embargo España es uno de los países de Europa más seguros con una de las tasas de criminalidad más baja, llegando a alcanzar en 2021 la más baja de nuestra historia reciente: 41,4 delitos por cada mil habitantes.

¿Entonces? Las explicaciones debemos buscarlas nuevamente en nuestro Código Penal, el cual establece una duración para las penas de prisión que doblan la media europea.

Sin embargo, las estadísticas reflejan que dos de cada tres personas que pasan por nuestro sistema penitenciario vuelven a delinquir al salir de prisión y que el 80% de las personas que entran en prisión con 20 años de edad, lo volverá a hacer cuatro veces más. Estas cifras, evidencian la ineficacia de la cárcel desde un punto de vista rehabilitador y de prevención del delito, puesto que la cárcel no resocializa, sino lo contrario, ni tampoco disuade a la población o a los autores de delitos para no reincidir.

Cada preso/a nos cuesta unos 2.000 euros al mes, un 45% más que la media de la Unión Europea, suponiendo el mantenimiento de las instituciones penitenciarias solo en 2020 un gasto para el Estado de 1.501 millones de euros.

Además de todo ello, tal y como ponen de relieve los organismos internacionales de defensa de los derechos humanos como el CPT del Consejo de Europa o el CAT de las Naciones Unidas, en las cárceles españolas se siguen vulnerando los derechos fundamentales de las personas privadas de libertad.

La cárcel no es solo privación de libertad. En el interior de las prisiones se priva de otros derechos y lo que es peor, se violan sistemáticamente el derecho a la vida, a la integridad física, al trato digno, a la intimidad, a la salud… justificándose estas violaciones en aras de garantizar la gobernabilidad de las instituciones correccionales y de educar mediante el castigo, la obediencia, la prohibición y demás valores contrarios a los llamados valores democráticos.

Y surgen varias preguntas: ¿A dónde nos lleva esta política punitivista? ¿El sistema penitenciario es en la práctica útil como tratamiento de reinserción social o meramente sirve como castigo a quien se considera culpable de un conflicto social? ¿Cuáles son las principales carencias de las personas que delinquen? ¿Que ocurriría si invirtiéramos el presupuesto penitenciario en educación, vivienda, seguridad laboral, etc.?

Por estas y muchas otras razones, la abolición de la privación de libertad supondría uno de los primeros pasos imprescindibles para democratizar la sociedad y respetar todos los derechos de todas las personas, pero sobre todo para comenzar a afrontar una reflexión interesadamente omitida sobre qué es la seguridad ciudadana, sobre qué entendemos por prevención y lucha contra el delito, y sobre cuáles han de ser las respuestas que la sociedad ha de articular para combatirlo

Actividad en la calle

Actividad en la calle

La gente del Grup Anticarcerari del Camp de Tarragona La Corda convocan como sigue su V vermut pro presxs, en el ateneo libertario de Tarragona.

Ahora que va terminando el verano y parece que todo vuelve a ponerse en marcha… ¡reiniciamos los vermuts pro-presxs! El próximo va a ser el domingo 2 de octubre, de 12’00h a 14’00, en el Ateneu Llibertari Alomà de Tarragona. Poco a poco, queremos ir generando un punto de encuentro donde pasar un rato agradable, compartir, conversar y, a ser posible, sacar algo de pasta para gastos habituales que tenemos en el grupo (impresiones, peculios, sellos, gasolina…)

Como siempre habrá buena música, punto de carteo a presxs y traeremos nuestra distri. Y esta vez, aprovechamos el evento para hacer una recolecta de libros de temática social y antiautoritaria con el fin de poderlos hacer llegar a compas de dentro. Si traes un libro te invitamos a una bebida.

Nos vemos allí. ¡Lucha, lectura y vermut!

https://lacorda.noblogs.org/

Actividad en la calle

Picar en imagen para ver la programación completa

Actividad en la calle

Este fin de semana, los días 17, 18 y 19 de junio se llevará a cabo el Tattoo Circus Euskal Herria en el barrio libre de Errekaleor en Gasteiz. Unas jornadas en apoyo a las personas presas, con una posición anticarcelaria. En el programa de Hala Bedi Suelta La Olla,  hablan con gente de la organización de esta edición de 2022 para saber más acerca del Tattoo Circus y de la programación de este fin de semana. A continuación,  la entrevista y la programación.


Aquí podéis ver el cartel

Actividad en la calle

¿POR QUÉ MUERE NUESTRA GENTE EN LAS CÁRCELES?

¿No será por la suma de tratos crueles, inhumanos y degradantes de todo tipo que se le hace sufrir en ellas cotidianamente?

Porque allí son habituales las torturas y malos tratos. Existe un régimen de castigo que destruye física y mentalmente a sus víctimas. Se traslada arbitrariamente a la gente, desarraigándola de su entorno social y familiar. Se obstaculizan las comunicaciones con la calle, imponiendo despóticamente su intervención y todo tipo de restricciones. El acceso a la cultura casi no existe. Se censuran las publicaciones «por motivos de seguridad». No existe libertad de expresión ni de asociación. La explotación laboral es enorme. Las mujeres presas están doblemente discriminadas, por presas y por mujeres.

La situación sanitaria es catastrófica, porque la administración penitenciaria incumple sistemáticamente su obligación legal de asegurar a las personas presas unas prestaciones médicas, sanitarias y farmaceúticas iguales a las de cualquier ciudadano. Se abandona a los enfermos sin proporcionarles la medicación y los tratamientos que podrían salvarles. Y, sin embargo, no se aplica la legislación que dispone que deben ser liberados los enfermos graves con padecimientos incurables más que cuando ya es inevitable su muerte a corto plazo. Los enfermos psiquiátricos constituyen un porcentaje muy elevado de la población reclusa, sin que se les reconozca su condición ni se les cuide, yendo a parar muchos de ellos, por el contrario, al régimen de castigo, de donde han salido muertos unos cuantos. En las cárceles no existe psiquiatría ni psicoterapia que valga. Y no es que pensemos que la actividad corriente de los «profesonales de la salud mental» sea ninguna panacea, pero siempre será mejor que el aislamiento, las porras de goma, el gas pimienta o las sujecciones mecánicas.

No es extraño que casi la mitad de los puestos de trabajo médico-sanitario permanezcan vacantes: ¿quién va a querer trabajar en condiciones tan indignas? De los que tienen estómago suficiente, muchos médicos suelen hacerse cómplices de las frecuentes torturas al hacer la vista gorda ante las lesiones resultantes. El tráfico de drogas ilegales está consentido, pero, además, se proporciona a los presos todo tipo de drogas legales adictivas sin apenas control médico, para que no molesten. Se suministra metadona sin necesidad y con tal negligencia que ha habido muchas muertes por sobredosis, administradas por los mismos servicios médicos carcelarios. La mortalidad ‒muchas veces por causas como sobredosis, suicidio o «muerte súbita»‒ es en las cárceles mucho más elevada que en la calle y abundan los fallecimentos en circunstancias extrañas y dudosas, que nunca se aclaran, ya que no se cumplen los trámites prescritos legalmente para ello ni se da a los familiares la oportunidad de exigirlos.

Las personas presas están indefensas frente a todo eso y ante multitud de decisiones de las administraciones carcelaria y judicial que les perjudican gravemente. Los Servicios de Orientación y Asistencia Jurídica Penitenciaria y la justicia gratuita son insuficientes. Los Juzgados de Vigilancia, encargados de la “tutela judicial efectiva” de los derechos de los presos, inoperantes. El poder punitivo del Estado se ejerce sin respetar ninguno de esos derechos que, en teoría, lo justifican.

Somos familiares y gente solidaria con las personas presas. Muchas hemos sufrido la muerte de nuestros hijos, hermanos o compañeros, supuestamente confiados al “cuidado” de las instituciones estatales. Estamos intentando apoyarnos mutuamente, organizarnos y coordinarnos para afrontar, denunciar y, a ser posible, detener esa situación degradante. Hacemos un llamamiento a unirse a nosotras a todas las familias, amistades y vecindario de personas presas, y a toda persona sensible y respetuosa de la dignidad humana.

¡BASTA DE ABANDONO MÉDICO EN LAS PRISIONES!

¡NI UN MALTRATO, NI UNA MUERTE MÁS!

Familias Frente a la Crueldad Carcelaria

Actividad en la calle Familias Frente a la Crueldad Carcelaria La cárcel mata

El primer fin de semana de junio (3, 4 y 5) tendrá lugar el 1º TATU CIRCUS VALÈNCIA en el CSOA l’Horta (c/Diógenes López Mechó, s/n). Charla, espectáculos, rifas, comidas, piercings, tatus y más… todo organitzado para financiar la lucha anticarcerlaia y para a imaginar más fácilmente un mundo sin cárceles, sin estado y sin ningún tipo de autoridat o dominación. El sábado, 4 de junio, por la mañana, la actividad consistirá en una caravana dirigida a la concentración frente a la cárcel de Picassent convocada por Familias Frente A La Crueldad Carcelaria y por la familia de Luis Acedo Sáez en el sexto aniversario de su muerte. ¡LA CÁRCEL MATA! ¡MUERTE A LA CÁRCEL!

MANIFIESTO

El Tattoo Circus nació en el año 2007 en Roma con la colaboración de diversos espacios ocupados que trabajan temas anticarcelarios.

Pensaron que sería interesante unir a personas que tatuaran, anillaran, tocaran música o hicieran circo para a través de estas actividades apoyar de alguna manera a las personas presas y a la vez apoyar la crítica radical a las prisiones y al sistema que las sostiene.

A lo largo de los años se ha repetido esta experiencia tanto en Italia como en otras ciudades europeas y latinoamericanas, llegando el primero Tatu Circus a Valencia este año.

El Tattoo Circus es un encuentro anual enfocado en la obtención de dinero para el apoyo a las personas presas o a proyectos antidrepresivos mediante la realización de tatuajes, piercings, escarificaciones, peluquería, uñas o cualquier otra forma de modificación corporal, así como charlas, comedores veganos, conciertos, exposiciones y talleres que acompañen de un contenido político esta actividad. Todo el dinero siempre va íntegramente a la lucha pro-preses, tanto en financiación de proyectos de este tipo, apoyo a compañeras encarceladas y fugadas, multas provenientes de luchas, etc. Toda la organización del Tattoo Circus es asamblearia y horizontal. Nadie recibe ningún tipo de remuneración por nada. Se apela a la solidaridad y a la colaboración de quien se decida a implicarse. El sentido del encuentro no gira en torno al tatuaje ni a los piercings. Su base es la lucha contra la cárcel y contra la represión. No gira en torno a la estética, sino que su motor y finalidad es ser una actividad en pro de la solidaridad revolucionaria.

Todos los beneficios del Tatu Circus València irán destinados a la lucha contra la cárcel: ya sea pagar abogades, para tema antirrepresitvo o directamente a las personas presas. Queremos un mundo sin cárceles y sin justicia punitivista; por tanto, queremos destruir todas las condiciones estructurales y específicas que hacen necesaria esta forma industrial de control social que es la cárcel. Muerte al estado y a toda forma de opresión.

Organizamos este evento sin la venta de alcohol porque queremos poner una línea roja a la forma de hacer en general nuestra militancia y concretamente de cómo queremos financiar la lucha anticarcelaria. En un contexto en el que la mayor parte de la gente encarcelada lo está por cuestiones que tienen que ver con la droga, no vemos ningún sentido a sacar beneficios de la venta de alcohol, además de otros motivos como que el consumo de alcohol sirva de pretexto para generar comportamientos abusivos y de mierda en general, o que el horario del evento no sea el más nocturno para la venta masiva de estas bebidas, y finalmente para evidenciar que estamos en un espacio político en el que necesitamos de toda nuestra capacidad física y mental para afrontar las opresiones de nuestra vida diaria. Como oferta alternativa, ofrecemos una buena carta de infusiones y zumos para el disfrute de la gente.

Finalmente, en este espacio queremos remarcar la necesidad de generar un espacio más seguro, sin comportamientos machistas y de odio a las personas trans, a las putas y a la gente LGTBI. Sabemos que aunque digamos que son nuestros espacios, muchas veces predomina la presencia masculina en los espacios y roles de poder, con dinámicas propias del cisheteropatriarcado, bastante difíciles de romper. Necesitamos espacios públicos donde las compañeras, mujeres, trans, no binarias, putas, maricas y bolleras puedan tener voz y ser también protagonistas políticas en la vida diaria y en la lucha contra la dominación.

https://tatucircusvalencia.noblogs.org/

Actividad en la calle

Luis Manuel Acedo Sáenz llevaba dos años cumpliendo condena en la cárcel de Picassent. Trabajaba en talleres para mantener a su hijo y hacía deporte, intentando llevar una vida activa y positiva que le permitiera salir de la cárcel con la mayor integridad posible. Pero un mal día empezó a sentirse demasiado cansado para mantener el ritmo de vida que había decidido adoptar. Poco después, le salieron unos bultos de los que en la enfermería de la cárcel no supieron decirle qué eran ni darle ningún remedio eficaz. Enseguida empezaron los dolores en el abdomen; “me duele por dentro”, decía. Iba a la enfermería todas la semanas, pero el médico carcelero ni sabía lo que tenía ni se dignó enviarle al hospital de la calle para que le hicieran ningún tipo de prueba. Se limitó a dar palos de ciego con diversos analgésicos y antiinflamatorios, que no paliaron ni poco ni mucho ni nada los terribles dolores que estaba sufriendo Luis.

En poco tiempo, debido al dolor y al cansancio, fue bajando el ritmo en el gimnasio hasta que tuvo que dejarlo definitivamente. Pronto tuvo que dejar también el trabajo. Le dieron una baja de cuatro días y, después, sin más, lo echaron al patio definitivamente. Iba perdiendo peso, mientras el dolor se hacía cada día más fuerte y continuo. Y así pasó dos meses, tirado en el patio, bajo la mirada indiferente o despectiva de los responsables, sin diagnóstico ni tratamiento adecuados para el cáncer de páncreas con metástasis en el hígado que padecía. Seguía visitando la enfermería y pidiendo inútilmente ayuda a quienes estaban legalmente obligados a cuidarle. Mandó dos cartas a los responsables rogando por su vida, a las que ellos no hicieron ningún caso.

Cuando, bajo la presión de la madre de Luis, alarmada por el estado en que veía a su hijo, decidieron sacarle al hospital para hacerle las pruebas correspondientes, ya era demasiado tarde. Aún tuvo que aguantar algún tiempo en la situación miserable que hemos descrito, hasta que, una vez fue seguro que no tenía salvación, siguiendo la inhumana política al respecto de la SGIP, decidieron excarcelarle para que muriera fuera. Eso sucedió a mediados de agosto de 2016, después de un corto tratamiento que solamente alcanzó a paliar un poco los terribles dolores, pues ya no se podía hacer nada más. No le habían dejado ninguna otra opción que el abandono, el dolor y la muerte.

De eso va a hacer seis años, durante los cuales no ha mejorado la situación en las cárceles nI en el aspecto médico-sanitario ni en nigún otro, y la gente presa sigue muriendo, algunxs por enfermedad, ya que no excarcelan a lxs enfermxs graves y ancianos como sería legal; otrxs por supuesta sobredosis, pues el tráfico de drogas ilegales está consentido en las cárceles y se reparten sin control médico las drogas legales y la metadona como si fueran golosinas; otrxs suicidados, ya que la existencia en prisión quita las ganas de vivir de múltiples maneras, la salud mental es difícil de mantener y a quienes la pierden o entraron ya sin ella se les castiga en lugar de cuidarlos; otrxs mueren en extrañas circunstancias en medio de la impunidad de la que gozan los carceleros torturadores o en el régimen destructivo de aislamiento y privación de todo vigente. Los familiares de la gente fallecida continúan siendo maltratados por las administraciones judicial y penitenciaria que les ocultan información y dificultan enormente la investigación de las circunstancias que se debería realizar de oficio y se sustituye por rutina burocrática y oscurantismo.

Lo que aprenden en carne propia las familias de la gente presa, si no lo sabían ya, es que las cárceles no deberían existir y que, mientras sus seres queridos estén en poder del sistema punitivo, peligra su vida y su integridad, por eso la familia de Luis, con sus compañeras de la asociación de familiares y amigxs de gente presa Familias Frente A la Crueldad Carcelaria, se mantiene en lucha contra ellas y por la defensa de la gente presa y convocan por sexto año una concentración frente a la horrible macrocárcel de Picassent (Valencia).

MÁS INFORMACIÓN EN TOKATA:

Sobre el caso de Luis 

Sobre Familias Frente A la Crueldad Carcelaria 

Actividad en la calle Familias Frente a la Crueldad Carcelaria La cárcel mata

Dejamos la intervención de Libertad Francés (Salhaketa Nafarroa) sobre salud y sanidad penitenciaria dentro de una mesa redonda titulada «Salud: acceso y cobertura universal ¿para todas?» organizada por Red Navarra de Lucha contra la Pobreza Y Exclusión Social. La  charla se divide en dos partes. La primera toca los aspectos más genéricos de la falta de acceso a la sanidad y la segunda está más centrada en la cárcel de Pamplona ya que Navarra ya tiene asumidas las competencias en materia de sanidad en el ámbito penitenciario.

Actividad en la calle La cárcel mata

Actividad en la calle