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Compartimos esta carta de José Antonio Molina Barrilao, sacada del blog del grupo anticarcelario de Tarragona La Corda. El compañero relata el abandono médico que lo está machacando: no le atienden los médicos en relación a su artritis y las caídas que ha sufrido, no le dan su medicación crónica del colon, ni tampoco le hacen las analíticas trimestrales. Animamos a escribirle para darle apoyo, ya que comenta que se siente solo y que necesita tener contacto con personas del exterior.

Cárcel de Estremera, Madrid. 25 de febrero de 2021

Saludos a M, P y lxs demás compas del grupo.

¡Hola X! Como estás? Mis mayores deseos que tanto tú como tu entorno os encontréis lo mejor posible. Ante todo pido disculpas por no haber contestado antes, disculpas de corazón. X, no estoy muy bien que pueda decir. Estoy depresivo y con tantos dolores en los huesos por la artítis, el brazo derecho me duele y no tengo fuerza, hasta pierdo la sensibilidad y el tacto en la mano. Ya hace un año que tuve las caídas, lesionándome, sin que estos sanguinarios de médicos hagan nada, y tuve otra caída hace dos días que me ha dejado mas dañado en una parte de la espalda. Pero bueno, aguanto… No me dan la medicación crónica del colon (pancolitis) y tampoco me hacen las analíticas trimestrales desde hace un año que estoy aquí, ni tampoco después de pasar la huelga de hambre. Aquí lo que quieren es que unx se muera.

Estoy viendo lo que está pasando por el rapero, y ya quisiera yo estar allí con todxs. Viva todxs vosotrxs. Mi apoyo a Pablo Hasel y muerte al Estado corrupto.

¡Ah! No sé que pasó con lo que escribí cuando se inició la huelga de hambre rotativa, lo que yo le envié a L, a Valencia y no lo he visto, al igual que vosotrxs creo… Pero bueno, lo que pueda te lo haré llegar a ti.

X, seguimos en contacto, claro que si. Estoy solo pero al menos les tengo a ustedes. Os necesito ver, hablar, un teléfono para llamar, ya que me encuentro mal. Los torturadores estos que dicen ser médicos no me atienden y no soluciono el dolor que padezco dia tras dia. Ya he tenido varias veces intención de matarlos o matarme. Me siento muy solo… Si tuviese un abogado que moviese mis causas, que estoy en 42 y 6 meses, me podría ir en verano. Llevo 19 años preso y todo lo que dicen los periódicos de Granada (Ideal) es denuncíiable. No tengo problema en contar todo de mí, porque estoy condenado por un homicidio que no he cometido.

Quiero que todo lo mío lo publiquéis con todos mis datos, que miedo a nada. Que se muera el puto gobierno y los opresores. ¡Hasta la victoria siempre!

Cuidate mucho, besitos y saludos a lxs demás.

Barrilao

Propuesta De Lucha Colectiva Para Ser Difundida Y Debatida Dentro Y Fuera (Renovada)

!No Olvideis A Lxs Presxs En Lucha! (Lista Actualizada, 02-04-2021)

Cárcel=Tortura La cárcel mata

Salhaketa-Araba convoca una concentración en Gasteiz, el martes próximo, 12 de enero, con intención de «visibilizar» lo que está pasando en la cárcel de Zaballa, donde han muerto seis personas presas durante 2020, la última el 25 de diciembre, aunque la dirección de la cárcel lo ha estado ocultando, al parecer, durante diez días hasta el 5 de enero, cuando lo ha hecho público, sin aportar otro dato sobre cómo ocurrió que el de que se trataba de de un hombre de 50 años. En vísperas de la trasferencia de las competencias sobre las prisiones al gobierno vasco, anunciada para marzo por los falsimedios hegemónicos, la ONG denuncia en un comunicado este oscurantismo y el hecho de que «este es el último preso de la macabra lista de muertos por falta de atención médica, negligencias, hiper medicalización y demás atrocidades dentro de la macro-cárcel de Zaballa», reclamando la «aclaración sobre las circunstancias por parte de la propia cárcel e Instituciones Penitenciarias» y señalando que hay que tener en cuenta «que la pandemia ha dificultado mucho la comunicación dentro-fuera y es más difícil hacer públicos los abusos», que es evidente «que la crisis sanitaria ha empeorado bastante la vida de las personas presas y sus derechos mínimos se han visto suspendidos sin ningún tipo de información, ni mucho menos criterios compartidos con los propios presos» y que los presos llevan ya muchos meses «totalmente aislados de lo que pasa fuera» sin apenas contacto con sus familiares y su entorno de apoyo. También se refiere el comunicado a la «terrible situación en la que se encuentran las familias que son las que están organizándose ante esta cruel incomunicación y pidiendo sus derechos básicos para tener un mínimo de contacto con lxs de dentro ya que las muertes solo afirman, una vez más, las consecuencias de esta total desconexión».

A través de las habitualmente distorsionadas noticias de la prensa servil, casi siempre basadas en fuentes del corporativismo carcelero, hemos sabido últimamente de la muerte de un hombre de 72 años en la cárcel de Soto del Real, el 19 de diciembre, de otro de 51 supuestamente suicidado en la cárcel de Alhaurín de la Torre el 30 de diciembre, de uno más que «apareció» ahorcado, en la cárcel de Ibiza, el 31, de dos que murieron por supuesta sobredosis en la cárcel de Campos del Río, el 3 de enero, de otra persona presa muerta en un hospital de Tarragona, trasladada desde la cárcel de Mas d’Enric, supuestamente enferma de COVID 19, y de otra más,  José Domínguez Pacheco, de 45 años, fallecido en la cárcel de Villabona (Asturias), la madrugada del 7 de enero, por causas aún sin determinar. Tampoco cesan la negativa de las administraciones carcelera y judicial a excarcelar a los grupos de riesgo, ancianos y enfermos graves, el abandono médico-sanitario, el suministro incontrolado de barbitúricos a los presos, el encarcelamiento de enfermos mentales, los malos tratos y torturas, legalizadas e ilegales, el régimen especial de castigo y todas esas cosas que matan a la gente presa con mayor o menor rapidez. La cárcel sigue matando en todas partes, entre el cínico oscurantismo de los responsables y su hipócrita indiferencia, compartida por la mayor parte de la sociedad, porque esa es la verdadera función de la máquina punitiva: condicionar abrumadoramente, debilitar, machacar, destruir más o menos lentamente a un sector de la población, haciéndole servir como chivo expiatorio de la servidumbre voluntario del resto.

covid19 La cárcel mata

Desde la cárcel de Villena, llegan noticias de que se ha confinado a las aproximadamente cien personas que están encerradas en el módulo 2. Según la versión de los boqueras, se debe a que dos personas han dado positivo en una prueba para detectar el coronavirus. Una de ellas fue sacada al hospital a finales de septiembre por una supuesta sobredosis de drogas. A los tres o cuatro días de estar ingresado le devuelven a la cárcel, donde no le ponen en cuarentena ni nada. Tampoco le han hecho análisis de coronavirus en el hospital. A los cuatro o cinco días, por tener algún síntoma, les hacen un análisis a él y a su compañero de celda. Los dos dan positivo. Así que deciden aislarles a ellos en la celda y a todo el módulo del resto de la cárcel, lo cual quiere decir que no pueden salir ni siquiera a comunicar por cristales. Hay otros dos presos que han quedado aislados en una celda por habérseles detectado fiebre alta. A partir de mediados de septiembre, los módulos 1, 2, 5 y 8 de la misma cárcel, con unos cuatrocientos presos encerrados en ellos, también fueron aislados ocho días, durante los que no hicieron ningún análisis ni nada parecido. Una profesora que había estado haciendo entrevistas para ver quien se apuntaba a la escuela en todos esos módulos, pasados unos quince días, dio positivo en un análisis de coronavirus. Desde entonces, se les toma la temperatura a los presos con una de esas pistolitas al efecto. Lo hace otro preso, abriendo un poco la puerta de las celdas por las mañanas. Por lo demás, no hacen ningún otro tipo de prueba, no entran médicos ni enfermeros al módulo para nada, reparten la medicación desde la garita, no te sacan a enfermería a no ser que te estés muriendo. En Villena ya no se comunica vis a vis, lo mismo que en al menos otras cincuenta cárceles de la SGIP, y tampoco en las de Cataluña. Las medidas preventivas reales son inexistentes, la sanidad penitencia es totalmente inoperante, lo único que se hace es restringir derechos y endurecer las condiciones de vida, cuando, si hay riesgo de que se propague el COVID en las cárceles, habría que excarcelar al mayor número posible de personas presas, como se ha hecho en muchos otros países, empezando por los grupos de riesgo: enfermos graves y crónicos y personas mayores de sesenta años, especialmente. Pero nada de eso. A continuación, un escrito de una compañera de la asociación Familias Frente a la Crueldad Carcelaria explicando bien la situación de mediados de septiembre en la cárcel de Villena y opinando lúcidamente sobre el tema.

LA JUSTICIA, UN ESPERPENTO QUE SE SUPERA DÍA A DÍA

Si en condiciones normales, sin coronavirus de por medio, las personas que estamos en la calle vemos, día a día, recortados, vulnerados arbitrariamente nuestros derechos, con escasas o nulas posibilidades de obtener Justicia de instituciones mafiosas que merecen todo nuestro desprecio, en tiempos de “crisis sanitaria”, bajo la declaración del Estado de alarma se siguen aplicado medidas propias del Estado de excepción, con todo lo que representa de pérdida de derechos y libertades. En el submundo de las cárceles donde la arbitrariedad, la impunidad, la indefensión son los “valores” del sistema, la llegada del Coronavirus ha supuesto para lxs presxs una vuelta de tuerca más. Denegación de permisos o penalización a lxs “afortunados” que los obtenían con 15 días de aislamiento. Supresión de las visitas durante tres meses. Por contra, los carceleros, siguieron manteniendo prácticamente la misma rutina que antes del confinamiento respecto a las entradas y salidas de los centros penitenciarios. Al parecer, se consideró que desempeñaban una “actividad esencial“ y se convirtieron, como quedó demostrado, en el principal foco de infección. Abandono de los internos por parte del personal sanitario y educadores. Cierre de los talleres. Suspensión de los cursos de formación…

De vuelta a la “normalidad” nos encontramos en la cárcel Alicante II en Villena con un Protocolo de Seguridad para las visitas: llevar puesta la mascarilla cubriendo la nariz y la boca, (en esta medida y en lo concerniente al mantenimiento de la distancia de seguridad en los diferentes controles, la mayoría de los carceleros permiten cierto relajo); rellenar con tus datos y firmar un escrito en el que, si no recuerdo mal, das tu palabra de no estar infectada por la COVID 19, de no padecer ningún síntoma de la enfermedad, si dudas porque no tiene ninguna garantía de que así sea, el/la funcionario/a de turno te indica amablemente que la única forma de realizar la visita es entregar el escrito cumplimentado, no importa que no tenga ninguna credibilidad, lo importante es que la burocracia siga su curso. Después pasar, además, los controles habituales, puedes disfrutar de un encuentro por cristales de 45 minutos.

Otra medida preventiva, en esta ocasión para evitar los contagios entre las visitas, ha sido quitar los asientos en recepción y en la sala donde nos concentran a medida que huellamos y superamos el escáner, sustituyéndolos por unas marcas blancas en el suelo que dividen y organizan el espacio indicando las posiciones que debemos ocupar para guardar la distancia de seguridad. Durante el tiempo de espera (recomiendan estar una hora antes de la que se tiene establecida para la visita) tenemos tres opciones: primera, sentarnos en el suelo; segunda, permanecer de pie, (llevar muletas, ser mayor, tener problemas de salud, estar cansadx etc. no es relevante); y tercera, entrar en la cafetería, consumir y disfrutar de una silla de plástico y de un aroma a grasa de cocina rancia. La desinfección de unas cuantas sillas de plástico parece ser que el presupuesto carcelario no se lo puede permitir.

En el caso que nos ocupa el contacto con la persona infectada fue de unas 20 personas por módulo, según indica El Periódico de Villena se produjo el día uno de septiembre, el miércoles 16, cuando acordaron el confinamiento preventivo, ya habían transcurrido 15 días desde que se produjera el contacto, 15 días en los que los presos contactados se movieron libremente por el módulo sin que se haya detectado hasta el momento ningún caso de contagio. Qué sentido tiene mantener el confinamiento 15 días más, por qué privarles de las visitas de sus seres queridos, de los permisos… por qué seguir con la represión barata.

Cuando se declaró el confinamiento, el director de la cárcel de Villena se dirigió a los internos y les aseguró que no iban a perderse los vis a vis, que cuando pasase la crisis se recuperarían. Se abrieron las cárceles, se reiniciaron las visitas pero al solicitar que los vis a vis perdidos se pudiesen acumular dos en un mismo día la respuesta fue «no está permitido». Pedimos el acercamiento de los presxs a su entorno y medidas que no graven más la precaria economía de familiares y amigos. Estamos a favor de la abolición de las cárceles, pero mientras esto llega consideramos que hoy más que nunca es necesario que Instituciones Penitenciarias ponga en marcha medidas no punitivas para afrontar la crisis sanitaria que vivimos; la excarcelación de las personas de riesgo: enfermos graves, ancianos, presos preventivos, para que puedan recibir tratamiento médico y los cuidados de las personas de las personas de su entorno.

covid19 Familias Frente a la Crueldad Carcelaria La cárcel mata

Comentamos las vicisitudes de la huelga de hambre rotativa en defensa de la salud y la vida de la gente presa, leyendo un comunicado de Peque, el compañero que está terminando el segundo turno en el momento de grabar el programa, y otro de otro compañero participante. Nos hacemos eco de otras propuestas de afrontar las mismas situaciones como, por ejemplo, la convocatoria de una marcha a la cárcel de A Lama en defensa del derecho a la salud de lxs presxs. Hablamos de algunas muertes recientes en prisión y, finalmente, con un compañero abogado de cómo están las cosas en el aislamiento de Villena, de la situación de un compañero preso allí que, padeciendo problemas psiquiátricos ha recibido recientemente varias palizas, lo cual no es la primera vez que le sucede. Hacemos algunas reflexiones sobre cómo afrontar la problemática de lxs enfermxs mentales encarceladxs.

Actividad en la calle Cárcel=Tortura covid19 Huelga de Hambre Rotativa 2020 La cárcel mata

La población reclusa en cárceles españolas está, generalmente, enferma –»eso no lo niega nadie»– y, además, abandonada, pues no recibe los cuidados que necesita, teniendo en cuenta, por otra parte, que la vida en la cárcel mermaría considerablemente la salud de cualquiera, aunque estuviera bien cuidado. Pero no es así en ningún caso, sino todo lo contrario: desde los rutinarios malos tratos, la tortura impune y los regímenes de castigo en sus diversos grados, pasando por todo tipo de privaciones (sensorial, afectiva, relacional, cultural, etc.) o por la falta de higiene o el consumo fácil de todo tipo de drogas, hasta llegar a una desatención médio-sanitaria casi total, el paso por la cárcel consiste en verse sometido a un proceso de debilitamiento psicofísico que lleva a muchas personas a la muerte. De todo eso trata el siguiente texto, que nos ha llegado por correo electrónico sin que sepamos quién lo ha escrito, aunque quien sea parece saber de qué está hablando (posteriormente, hemos encontrado la versión en galego publicada en el portal anarquista pecoras.info). Describe con profusión de detalles los resultados de la «política sanitaria» que los gobernantes españoles han aplicado siempre, hasta hoy, en sus cárceles, y le da el nombre que merece: una política de exterminio. Así, coincide en gran medida con la visión del problema que vienen exponiendo lxs presxs en lucha en su tabla reivindicativa de 14 puntos y en el planteamiento de la huelga de hambre rotativa que está en marcha desde el 1 de septiembre para denunciar públicamente todos esos detalles concretos que hacen del sistema penitenciario español una máquina trituradora. Arriba ponemos un cartel en galego que se hace eco de la huelga de hambre rotativa y de los nombres de los presos en lucha que participan en ella durante este mes de septiembre.

DESATENCIÓN SANITARIA

La cárcel no sirve para cubrir carencias de salud y sólo contribuye parcialmente a las políticas de seguridad al inocuizar temporalmente a enfermos, discapacitados, toxicómanos y alcohólicos.

Más del 70% del personal en prisiones se dedica a vigilancia y un escaso 6% a tareas sanitarias. Falta personal, equipamientos y presupuesto.

El personal sanitario es el que debería preservar estos derechos; aún más, teniendo en cuenta la vulnerabilidad de sus pacientes.

Porque, que la población reclusa está enferma no lo niega nadie. Más de la mitad son toxicómanxs, otrxs tantxs tienen trastorno mental y en altos porcentajes padecen enfermedades crónicas tales como diabetes, insuficiencia crónica, epilepsia, asma… Además de enfermedades infecciosas y transmisibles como tuberculosis y VIH entre otras.

El 80% de lxs presxs consume psicofármacos y al menos el 40% drogas.

Más de 500 presxs se han suicidado desde el año 2000 y otrxs tantxs han muerto por sobredosis. Estas son las muertes mayoritarias y vienen a formar parte de las mal llamadas “muertes naturales”. Y, por supuesto, no entran en las estadísticas aquellxs que murieron en la calle al poco de salir en libertad por enfermedad grave.

Más que una política sanitaria lo que impera en la cárcel es una política de exterminio que se ejecuta con total impunidad. Los médicos se niegan a redactar los partes de lesiones cuando les golpean o les torturan. Sin olvidar la contención mecánica comúnmente conocida como camisa de fuerza, la cual forma parte del trato degradante de las torturas, dándose 7000 casos al año de modo regimental y provocando problemas médicos por opresión de los órganos o incluso un cuadro de hipoglucemia en el caso de una persona con diabetes.

En el caso de muerte o mejor dicho asesinato, los familiares se encuentran con ocultación de pruebas, informes falsos y grandes dificultades para que se realicen segundas autopsias.

Según los artículos 104.4 y 196 del Reglamento Penitenciario, existe una total violación del derecho que tienen los presxs de pasar sus últimos días de vida con los suyos.

El acceso de las personas presas a la sanidad en España es precario; tienen una salud extraordinariamente más quebrantada que las personas en libertad. El Estado no garantiza la salud de los presxs.

Los médicos de prisiones no dependen ni del Ministerio de Sanidad ni de las Consejerías de las Comunidades Autónomas, sino del Ministerio del Interior. La dependencia de los médicos al Ministerio de Interior hace difícil conjugar la normativa penitenciaria con el acto médico.

Existen diferentes programas según adicción o patología: dependencias para trastornos mentales, dependencias para toxicómanos, programas de prevención y control de la tuberculosis, programa de vacunaciones, programas de prevención de enfermedades de transmisión parental y sexual y de prevención y control de la infección VIH y hepatitis C, vigilancia epidemiológica de enfermedades transmisibles y no transmisibles, plan de prevención de suicidios… pero nada de esto se aplica.

En este clima, se hace imposible respetar los derechos del recluso-paciente, entre otros, el derecho a la intimidad ya la confidencialidad de las informaciones relacionadas con la salud, el derecho al consentimiento informado y a renunciar a un tratamiento, el derecho a unas condiciones básicas de salud y a una atención sanitaria aceptable.

Sería necesario eliminar los regímenes de aislamiento, perseguir y terminar con la impunidad para torturar y realizar tratos degradantes, establecer criterios para una penalidad racional en la duración y en la proporcionalidad, evitar la existencia de cadenas perpetuas, acabar con la dispersión como castigo a lxs presxs y a sus familias y dotar a las cárceles de una sanidad equiparable a la que disfrutamos las personas en libertad.

Todo médico tiene que velar por que no se cometa ningún abuso contra ninguna persona, pero queda patente la indefensión de lxs presxs que crean los servicios médicos dentro de los centros penitenciarios.

Abuso de opiáceos, descontrol en la repartición y dosificación de la medicación (incluso llegando a dar la medicación toda junta en caso de puentes y festivos) siendo conscientes de las sobredosis que se dan, del trapicheo de pastillas y de la consecuente generación de conflictos; pasar por alto y no diagnosticar enfermedades crónicas y muy graves, suministrar medicación forzosa mediante técnicas de engaño.

Si te encuentras enfermx y necesitas que te vea un médico hay que apuntarse un día antes, y quien decide poner en conocimiento del médico es el funcionario, el carcelero; es decir, depende de que te crea o no te crea.

El diagnóstico normalmente para todxs es casi el mismo. Siempre unx tiene dolores o duerme mal o va con problemas de metadona o psicológicos o psiquiátricos. Y como ya son conocidos los problemas, no les dan la importancia que se requiere. Y todo es rutinario.

Las enfermedades serias son diagnosticadas tarde o ni incluso eso. La exploración en la cárcel es visual. Y si sientes un dolor, paracetamol y, si no, ibuprofeno, y ya está. Te consideran enfermo crónico si eres drogodependiente, esta es la enfermedad que tienes y todos los problemas que vayas allí a exponer son “eso”, la drogodependencia.

El 70% de la población carcelaria está afectada psicológicamente y con tratamiento psiquiátrico. La mayoría de ellxs no saben lo que están tomando. Otrxs, que entran de la calle y tienen ya una medicación prescrita, allí se la quitan y le dan otra cosa parecida o no le dan nada. Porque luego entra el chantaje, el querer humillarte, que pases por el aro…

Incentivan el uso y abuso de metadona para mantener al “delincuente”, para controlarle en la cárcel y posteriormente en la calle. Porque una vez que sale, está controlado por el centro que lo dispensa y policialmente también. Y si les das problemas, te dan Modecate o Largactil, y te dejan neutralizado total, no puedes ni andar. Ahí es donde ya entra la destrucción consciente del individuo… ¿Y si te niegas a tomar la medicación psiquiátrica? Te cogen y te inmovilizan. Además estas medicaciones son adictivas y en algunos casos los efectos duran varios meses.

Existe medicación excesiva de manera intencionada. Para dormir se dispensan Transilium, Valium y medicinas derivadas de opiáceos las cuales te crean dependencia. Si te trasladan de cárcel, te cortan la medicación de manera radical. Si tienes un ataque de ansiedad, o tienes agobio o algún síntoma derivado de estar encerrado tanto tiempo… para eso no tienen ninguna medicación. Porque allí te dan una medicación cuando hay situaciones excepcionales, mientras no esté tu vida en peligro… aunque a ellos no les importe, pero tienen que justificar que han querido salvarte.

La enfermería como tal no existe. El hecho de la enfermería es como un justificante legal. Estás encerrado en vez de en una celda en la enfermería y vigiladx por otro preso, ya que el trato con el médico en la enfermería es escaso. Si tú no solicitas que vengan, allí no te revisa nadie.

Y no olvidemos la crisis del coronavirus que ha supuesto ansiedad, pánico, alejamiento y una mínima comunicación con familiares. En la cárcel el Estado de Sitio no es temporal, es constante.

La cárcel es para destruir, para degradar, para debilitar, para condicionar.

Por desatención médica sientes esa impotencia de que te puedes llegar incluso a morir, porque no te hacen caso.

¡Qué cese la complicidad de los médicos en la tortura!

Propuesta De Lucha Colectiva Para Ser Difundida Y Debatida Dentro Y Fuera (Renovada)

Huelga De Hambre Rotativa 2020

¡No Olvidéis A Lxs Presxs En Lucha! [Lista Actualizada, 02-09-2020]

Actividad en la calle Huelga de Hambre Rotativa 2020 La cárcel mata

COVID, PRISIÓN Y FALTA DE MEDIOS: DOBLE CONDENA

La situación extrema creada en las cárceles en el contexto de alarma social y sanitaria por el COVID, nos llevó a un grupo de familiares y amistades de personas presas, con apoyo de otros colectivos implicados en la defensa de los derechos humanos, a denunciar lo abusivo de las circunstancias y demandar soluciones a la situación vulneración de los derechos de las personas presas resultante:

No se reduce la población penitenciaria, sólo sus derechos

Atendiendo a las recomendaciones de las más altas instituciones en materia de salud pública, la mayoría de los estados europeos redujeron el número de presas y presos para evitar ls riesgos de la pandemia. Por el contrario, el estado espñol no hizo más que agravar la situación de nuestra gente presa, quitándoles, uno tras otro, sus derechos. En los últimos meses, la pobalción reclusa ha padecido la suspensión de vises y visitas (incluso de abogadxs), actividades programadas, tutorías de la UNED, servicio de demandadero, salidas a polideportivos, ayuda del voluntariado, etc. La paralización de los Equipos Técnicos y de las Juntas de Tartamiento ha impedio las progresiones de grado y el acceso a la libertad condicional, infringiendo el derecho fundamental a la libertad de algunxs internxs en condiciones de salir a la calle en regímenes de semilibertad. Se supone que la cárcel sirve para reinsertar a las personas presas, pero en esta situación comprobamos cómo prevalece el castigo sobre cualquier otra finalidad, castigo que se va agravando con medidas «sanitarias», como las cuarentenas sufridas en regímenes de aislamiento estricto después de traslados o visitas. Esto es ilegal: si en las actuales circunstancias el estado no puede cumplir con su propia ley, que abran las cárceles y dejen salir a las personas que tienen dentro. Por lo tanto, exigimos la excarcelación de las personas presas, ya que que Instituciones Penitenciarias ni cumple su ley de régimen interno ni toma medidas efectivas y reales que velen por su seguridad e integridad.

Personal médico casi inexistente

Denunciamos la actual situación sanitaria dentro de las cárceles, totalmente insuficiente en unas condiciones normales, pero que resulta aún mucho más preocuapnte en un contexto de alarma sanitaria. Esta situación es la que explica las medidas que se toman para abordar la crisis: resulta más barato restringir los derechos de lxs reclusxs que solucionar esta grave desatención médica. Frente a la gravedad de esta situación, exigimos la excarcelación de las personas presas vulnerables (las gravemente enfermas, las mayores de 60 años y con patologías crónicas previas) y de las mujeres embarazadas y con críxs, así como de las personas con enfermedades mentales, ante un agravamiento de su estado de salud a consecuencia de la vivencia dentro de la cárcel de un contexto de incertidumbre y mayor aislamiento social.

Exigimos el derecho a la salud de las personas presas. Si el coronavirus entra en las cárceles, habrá que vaciarlas.

No hay medidas compensatorias

Exigimos medidas para paliar todo el sufrimento con que estamos vivenciando esta situación, desde hace meses, y lo que está por venir. denunciamos el desprecio con que son tratados nuesros derechos cuando se nos prohíbe ver a nuestros seres queridos incluso a través de un vidrio. Mientras los carceleros entran diariamente desde la calle, se pretende trocar nuestro tiempo de estar en familia, ya de por sí escaso, por una videollamada de diez minutos.

Queremos la devolución de los vis a vis perdidos durante la cuarentena (compromiso adquirido por la mayoría de los directores de las cárceles de las que tenemos información, cuyo cumplimiento está siendo ahora denegado sistemáticamente) y de los que se pierdan a causa de futuras restricciones.

Queremos que se agilicen las concesiones de terceros grados, la libertad para lxs presxs preventivxs, indultos totales o parciales para cada internx y abono en las liquidaciones de condena de los días en que la prolongación temporal de la situación excepcional de alarma aumente la duración de las condenas, con una reducción extraordinaria de las penas equivalente.

Proponemos que se nos tome la temperatura o, en último extremo, que se nos haga la prueba a familiares y amistades al entrar en la cárcel, pero que en ningún caso se nos quiten las visitas y comunicaciones vis a vis. Además, están siendo los carceleros quienes en la mayor pare de los casos introducen el virus.

Hacemos hincapié en que la desatención sanitaria en las cárceles no es de ahora, sino que viene de muy atrás. Situación insostenible que se hace visible en las muertes que suceden constantemente en las cárceles y de las que nadie se hace responsable.

Ante el agravamiento de la falta de medios y derechos por la pandemia:

EXIGIMOS COMPENSACIÓN POR EL ENDURECIMIENTO AÑADIDO DE LA ESTANCIA EN PRISIÓN

EXIGIMOS LA REDUCCIÓN DE LA POBLACIÓN CARCELARIA

¡DEFENDAMOS EL DERECHO A LA SALUD DE LAS PERSONAS PRESAS!

¡ABAJO LOS MUROS DE LAS PRISIONES!

Actividad en la calle covid19 Huelga de Hambre Rotativa 2020 La cárcel mata

Leemos comunicados de varios presos en lucha alrededor la huelga de hambre rotativa por las 14 reivindicaciones y contra el régimen de castigo, el FIES, el aislamiento, la dispersión, las torturas y malos tratos, el encarcelamiento de ancianos y enfermos mentales, crónicos e incurables y las muertes que causan todos esos factores y algunos más, empezando por el de Toni Chavero, que es quien está haciendo los primeros diez días. Hablamos también de algunas muertes muy recientes de personas presas y de compañerxs de lucha en la calle.

Huelga de Hambre Rotativa 2020 La cárcel mata Radio: Tokata Y Fuga

Actividad en la calle La cárcel mata

Volvemos a emitir parte de la entrevista con la familia de Walid, el chaval muerto en la cárcel de Albocàsser la semana pasada, del que los carceleros dicen que se ahorcó, cuando todo parece indicar que le mataron ellos. Convocamos la concentración del próximo sábado, 25 de julio, frente a la cárcel de Picassent, contra el abandono médico y por la excarcelación de lxs presxs enfermxs. Comentamos las aportaciones de algunos grupos anticarcelarios que participaron en la reflexión sobre la experiencia de la huelga de hambre rotativa del año pasado, y el debate que está precediendo a la convocatoria de una nueva huelga rotativa a partir del próximo 1 de septiembre, en la que ya se han comprometido a participar ocho compañeros presos.

Actividad en la calle Huelga de Hambre Rotativa 2020 La cárcel mata

Hablamos con la familia de Walid, que murió en Albocàsser el miércoles, «ahorcado», dicen los carceleros que esa misma noche le llevaron a rastras a una celda distinta de la que solía habitar, para darle una paliza y que, a la mañana siguiente, dijeron que lo habían encontrado suicidado, arrastrando su cadáver otra vez hacia aquélla. Con Toñi, Noe y Lisandro dialogamos sobre la convocatoria por la excarcelación de las personas presas gravemente enfermas y contra el abandono médico-sanitario en la cárceles que convoca la asociación FFACC para el 25 de julio ante la cárcel de Picassent. Nos hacemos eco de la huelga de hambre de Gabriel Walter Pinto Maturana por su libertad y de la convocatoria de una huelga rotativa a partir del 1 de septiembre por la abolición del régimen especial de castigo, el fin de la dispersión y la excarcelación de lxs enfermxs mentales presxs y de todos los enfermxs graves y ancianxs.

Actividad en la calle Huelga de Hambre Rotativa 2020 La cárcel mata