Categoría: <span>La cárcel mata</span>

Con algún retraso, publicamos sendas cartas de compañeros que han sido clasificados, por fin, en segundo grado después de años de aislamiento. Una es de Xavier Corporales y contesta a los comunicados en que Toni Chavero se desmarcaba de la propuesta de lucha colectiva para continuarla por su cuenta, según decía. La segunda, publicada hace unos días en una red social, es suya y, precisamente, habla de cómo se ven las cosas desde segundo grado, donde, por ejemplo, el abandono médico-sanitario es el mismo que en primero, a pesar de todo el paripé de las supuestas medidas anti-COVID caracterizadas por la misma insuficiencia y negligencia de siempre en lo tocante al campo médico-sanitario y por el exceso de celo cuando se trata de restringir aún más los derechos de presxs y familiares, de controlarles, vacilarles y amargarles la existencia, tema al que se refiere la foto que hemos puesto arriba, de una octavilla repartida en la calle.

  Cárcel de Puerto III, 26 de junio de 2021

Comienza el azote sistemático contra el sistema. Aviso a los navegantes de tripulaciones fascistas, chovinistas y arrivistas. Un nuevo clamor popular se alza contra los nuevos vientos causados por los camuflados de extrema derecha en los estamentos oficiales entre ellos la secretaría general penitenciaria. Pero ojo avizor, compañeros, las palabras son frágiles cuando el papel puede ser destruido, pero los hechos bien coordinados atemorizan y perduran en la mente de nuestros opresores.

Yo pienso en lo que dice Chavero y mi decisión es la siguiente. Como dice en su comunicado que él ha perdido su confianza en él mismo, ¿cómo va a dar confianza a los compñeros de lucha? Está cansado de luchar, ¿quién le ha dicho a él que esto iba a ser de un día para otro? Pues va a ser que no, esto tarda años, como los que han pasado para que suelten a la la peña de los búnkers. Por eso, si no se seinte fuerte, lo mejor es que se retire y deje de quejarse, porque hay gente que está dispuesta a hacer lo mismo que hacía. Por eso pienso, es una opinión mía, que por qué no se lo pensó antes y no ahora que la SGIP está dando algo a chavales que hemos estado chapados años y años Por ejemplo, en mi caso, a mí se me dio el 100.2 en noviembre de 2020 y hoy estoy en segundo grado. Pero eso no quiere decir que deje la lucha, porque yo me acuerdo de mis compañeros, camaradas que hemos estado en la lucha día a día, como Poblete, Peque, Toni y otros muchos, desde el principio, desde que se hizo la Asociación de Presos en Lucha Activa (ASPRELA), desde el año 2015 hasta el día de hoy, y continúo y hago lo que puedo y no me comprometo a hacer cosas que no puede hacer. Yo sí que estoy a cientos de kilómetros de mi domicilio, pero, como soy hombre de mundo, pues me suda la polla estar aquí o allí. Tú ves a tu familia y yo no, pero comunico con personas muy agradables. Por cierto, un saludo a X.

Si tú, Toni, no te encuentras bien, pues te das de baja y ya está. Por lo menos has estado seis años, y es de reconocer que has hecho muchas cosas muy buenas. Yo te conozco muy bien, de hecho, estamos de causa y has estado en mi casa, comiendo y durmiendo, fugado de la cárcel, y que tú digas eso me cuesta pensarlo y creérmelo. Tú sabes como yo que ahora van a escibir y te van a decir cosas que no quieres oír. Pero esto es así, tú reflexiona y quédate y no vayas a ningún sitio sin tus compañeros de lucha, y eso te lo dice tu compañero Xavi. Un saludo liberterio.

Desde el centro de exterminio de Puerto III envío también un saludo libertario a todos los compañeros en lucha. Todos somos necesarios para todos y todos juntos hacemos fuerza por nuestros derechos como personas, que eso es lo que somos, personas, no números. Espero vuestra contestación.

Anarkía, salud y libertad.

Xavier

Estremera, 3 de Julio de 2021

Salud, compañerxs. Soy Toni Chavero. Os paso este comunicado para que hagais con él lo que creáis conveniente y lo difundáis por todos los medios a nuestro alcance. Los servicios médicos en este agujero, ni existen. Estoy malo y sin poder andar.

En la cárcel de Estremera llevamos más de dos años sin consultas médicas. Desde aislamiento estuvimos denunciando la dejación médico-sanitaria que había. Pasé borradores a otrxs presxs en distintas galerías y se ha denunciado ante el juzgado de vigilancia penitenciaria nº 5 de Madrid (ni puto caso), ante la SGIP (ni puto caso) y lxs compañerxs que están por la Audiencia Nazional, a ésta (ni puñetero caso tampoco). Ahora me encuentro en 2º grado y la situación sigue igual o peor. Hoy, sábado 3 julio, estoy que no puedo caminar. Pedí médico de urgencias reiteradas veces. Y si llamaron tres veces a enfermería, la respuesta que recibieron fué: «Es que no hay ningún médico en la cárcel de Estremera hasta las 15h que vendrá alguno». La primera intención mía era no subir a la celda tras la comida (yo ni comí porque estoy reventado). Al final, hablando con lxs compañerxs, me hicieron entrar en razón. Además, terminaría otra vez en aislamiento. Y aquí estoy, esperando.

Ir al médico de urgencias supone acabar aislado de nuevo. En vista de la dejación médico-sanitaria, no queda más remedio que seguir denunciando esta situación al colegio de médicos de Madrid, al defensor de NADIE, a la S.G.IP., al Jzdo. de Vigilancia Penitenciaria Nº 5 de Madrid y donde sea preciso.

Aquí, yo entiendo que lxs presxs no denuncien por miedo a represalias, a perder sus «beneficios penitenciarios» y todo el rollo de siempre, aunque no comparto esa actitud de sometimiento por miedo. Por tanto, yo sí denuncio la dejación sanitaria en general y todo aquello que nos quieran conculcar. Y hago este comunicado porque creo que debo hacer mi «trabajo», que no es otro que sacar a la luz la oscuridad y la basura carcelaria. También tengo que decir que dudo mucho que se les caiga la cara de verguenza a los hierrofantes de la sagrada orden del cepo, ya que carecen de humanidad alguna.

Y poco más que deciros a todxs lxs que luchais, dentro y fuera, por una sociedad sin jaulas. ¡Salud y Libertad!

Aprovecho la cobertura para reivindicar por Gabriel Pombo da Silva, secuestrado como sabemos en la cárcel de Mansilla de las Mulas. He realizado tres ayunos por la liberación del compañero. En mi individual situación, sigo luchando por una sociedad sin jaulas.

¡Un terrible abrazo a todxs, dentro y fuera! ¡Fuerza y Salud!

Toni

covid19 La cárcel mata Presxs en lucha

A continuación, traducido al castellano, un artículo publicado anteayer en la web de La Directa por el compañero Vicent Almela. Habla de las tres muertes por supuesto suicidio ocurridas en cárceles catalanas en los últimos diez días, dos de ellas en departamentos de aislamiento, y de la crueldad de estos lugares de castigo máximo, tan inhumanos en las cárceles de Cataluña como en las del resto del territorio dominado por el Estado español, donde van a parar muchas personas con enfermedad mental y otras muchas enferman al ser obligadas a vivir en condiciones de privación, violencia y constricción en las que es imposible vivir. Pero encerrar allí para machacarlas a las personas que dan problemas es, no el último, sino el primer recurso de esa máquina punitiva estatal que con insultante desvergüenza proclama que su finalidad es la «rehabilitación» de los delincuentes. En esos horribles lugares se ha empujado, se empuja y se empujará al «suicidio» a mucha gente. ¿Al suicidio? ¿Quién sabe? Porque ahí los tratos crueles, inhumanos y degradantes, ejercidos sistemática e impunemente, sin ningún control ni garantía de la integridad de quienes los sufren, son el pan de cada día. No sabemos si la «sociedad catalana» es un poco más o un poco menos hipócrita que la que vegeta en el resto del territorio explotado bajo bandera española, pero en todas partes sus actos y el brutal cinismo con el que se ríen de los «convenios», reproches y «recomendaciones» de los «organismos internacionales de defensa de los derechos humanos» desmienten los gestos aperturistas y la palabrería humanitaria con que los políticos, la «sociedad civil» y otros agentes de la opresión capitalista intentan legitimar la violencia a la que sirven.

UNO DE CADA TRES SUICIDIOS EN CÁRCELES CATALANAS SE PRODUCE EN CELDAS DE AISLAMIENTO

Según expertas en el campo de la psiquiatría, más de la mitad de las personas encerradas en los Departamentos Especiales de Régimen Cerrado (DERT) sufre algún tipo de trastorno mental. Familiares, entidades de derechos humanos y grupos de apoyo a personas presas urgen al Departamento de Justicia la no aplicación de este régimen de internamiento después de un aumento alarmante de los suicidios en las cárceles catalanas. De los ocho suicidios que se han conocido en las prisiones catalanas en los primeros seis meses del año, tres se han producido en un DERT, más de la tercera parte, aunque en estas dependencias se confina tan sólo un 2 % de la población reclusa.

En abril de 2017, Mohamed Choulli participaba como testigo ante el Parlament de Cataluña en el grupo de trabajo sobre el Régimen de Aislamiento de los Departamentos Especiales de Régimen Cerrado (DERT) en las prisiones catalanas, donde por primera vez, y gracias a las constantes denuncias y presión por parte de diferentes entidades y organismos internacionales en defensa de los derechos humanos, se ponía en cuestión la legitimidad del régimen de aislamiento en los centros carcelarios de un estado de derecho en pleno siglo XXI. En su testimonio, propuesto por el grupo parlamentario de la CUP y que se hizo mediante una entrevista presencial de dos diputadas en la prisión de Brians 2, donde se encontraba privado de libertad, Choulli  –de sólo 25 años en ese momento y cinco de ellos preso– explicó en primera persona cómo se siente alguien después de pasar de 18 a 22 horas al día aislado en una celda, sin realizar ninguna clase de actividad tratamental ni establecer ningún contacto humano con otras personas, en algunos casos durante varios años de su vida. Lo conocía bien después de pasar largos periodos de tiempo en este régimen de vida, clasificado en primer grado o cumpliendo sanciones disciplinarias, en diferentes centros penitenciarios catalanes (Quatre Camins, Brians 1, Brians 2, Lledoners y Mas d’Enric ), porque, según instituciones penitenciarias, «no se adaptaba al régimen de vida ordinario de los centros».

Ante ese mismo grupo de trabajo, el entonces director de Brians, Juan Carlos Navarro, reconocía que la dirección era consciente de la situación y que, al igual que muchos de los internos que pasan por los DERT, esta persona estaba diagnosticada con un trastorno límite de personalidad y tenía tendencia a las autolesiones. Pau Pérez, psiquiatra experto en la aplicación del Protocolo de Estambul a personas detenidas y miembro del Equipo Asesor del Mecanismo Estatal para la Prevención de la Tortura, también compareció en este mismo grupo de trabajo poco después. En su intervención, el doctor aseguraba que, en muchos casos, las personas con patologías mentales en prisión terminan en los DERT porque, por el mismo hecho de sufrir enfermedades mentales, toleran peor el ambiente de prisión y acaban teniendo sanciones y son llevados a aislamiento, sea como sanción o por clasificación y asignación de régimen de vida. «Si se estima que alrededor del 40% de la población penitenciaria padece algún tipo de trastorno, esta cifra aumenta mucho si hablamos de los DERT. Ahora bien, si sólo consideramos como trastornos mentales agudos la esquizofrenia y el trastorno bipolar, las cifras serían bajas, entre un 6 y un 7%, pero la realidad nos dice que hay muchos otros tipos de trastornos que pueden conducir una persona a la autolesión o el suicidio». Pérez concluía en su intervención que esto supone un grave problema, ya que «los DERT no pueden servir como espacio de gestión de las personas con patologías mentales, las cuales deben ser tratadas desde una lógica médica y nunca disciplinaria».

Tras su comparecencia en este grupo de trabajo, en abril de 2017, Mohamed Choulli pidió al Parlament una protección especial por miedo a represalias, pero nunca se le concedió. Poco después, lo trasladaron a la prisión de Mas d’Enric, donde en junio de 2020 denunció amenazas y malos tratos por algunos carceleros del centro mientras se encontraba de nuevo clasificado en aislamiento y, según su testimonio, intentó suicidarse colgándose con una sábana en la celda donde estaba encerrado. Tanto el Sistema de Registro y Comunicación para las Víctimas de Violencia Institucional (SIRECOVI) como su abogada denunciaron estos hechos ante las instituciones penitenciarias, e incluso la Organización Mundial Contra la Tortura (OMCT) emitió un comunicado urgente instando a las autoridades españolas a actuar, esclarecer los hechos y asegurar la integridad física y mental de Choulli durante su estancia en prisión.

Las recomendaciones y advertencias de las entidades y organismos internacionales en defensa de los derechos humanos no tuvieron mucho efecto en las siguientes actuaciones de las instituciones penitenciarias que, pocos días después de este incidente, trasladaban a Choulli a la prisión de Puig de les Basses (Figueres), situada a más de 200 kilómetros, sin previo aviso –ni a él ni a su familia– y, poco después, era clasificado de nuevo en primer grado con la aplicación del protocolo antisuicidio, lo que supone estar encerrado en un DERT con otra persona en la celda. Este protocolo no pudo evitar la muerte de Choulli, el 27 de junio, debido a un incendio en su lugar de cautiverio, en el DERT de Puig de les Basses, donde otros dos presos resultaron heridos por inhalación de humo. Según el Departamento de Justicia, el incendio lo habrían provocado los tres internos, aunque la investigación continúa abierta. El defensor del pueblo ha abierto una actuación de oficio y la familia de Choulli considera la posibilidad de emprender acciones legales para esclarecer la causa del siniestro.

La muerte de Mohamed Choulli no ha sido la única que se ha dado a los DERT de las cárceles catalanas durante el último mes, y es que el 3 de julio, Ana, una joven de 19 años, se suicidaba –según fuentes de instituciones penitenciarias– en el módulo de aislamiento del centro de Brians 1, mientras cumplía una sanción disciplinaria. Según los datos del Departamento de Justicia, alrededor de un 2% de la población penitenciaria en Cataluña se encuentra encerrada en un DERT –hoy hay 144 personas–, sea por su clasificación en primer grado, en virtud del cual pasan hasta dieciocho horas encerradas, o por una sanción disciplinaria, que puede alargar el castigo hasta 42 días, si se encadenan sanciones, y la permanencia en la celda es de 22 horas diarias. Aunque representan un pequeño porcentaje de la población penitenciaria, según las estadísticas, un tercio de los suicidios en las cárceles se produce en estos departamentos.

De los ocho suicidios que ha habido en las prisiones catalanas en los primeros seis meses del año, tres han sido en los DERT. La proporción de mujeres muertas en aislamiento es superior a la media de los hombres, ya que, aunque sólo suponen el 7% de la población penitenciaria, en torno a un 20% de suicidios que ha habido estos últimos cinco años los DERT los han protagonizado mujeres. Según datos facilitados a la Directa por parte del Departamento de Justicia, durante los seis primeros meses del año un total de 21 personas han muerto en las cárceles catalanas, siete de ellas todavía a la espera de autopsia para determinar las causas, ocho por suicidio y seis por «causa natural».

Frente común por la «no aplicación del aislamiento»

Poco después de finalizar sus tareas el grupo de trabajo sobre el DERT del Parlament de Cataluña en 2017, el entonces director general de Servicios Penitenciarios Amand Calderó –que dimitía del cargo la semana pasada poco después de que Lourdes Ciuró (Junts) cogiera la cartera de Justicia a finales de mayo– emitía la Circular 2/2017. Este documento regulaba, en el plano teórico, algunos aspectos de la organización y la intervención en los departamentos de aislamiento de las prisiones catalanas según las sugerencias hechas por entidades y organizaciones al grupo de trabajo. Sin embargo, según explican desde las entidades que monitorizan el respeto a los derechos humanos en los centros penitenciarios, esta normativa sigue siendo insuficiente y muchas veces no se tiene constancia de que se terminen aplicando todas las regulaciones que contempla, ya que no se realiza ningún auditoría donde se pueda compartir la información de forma transparente.

«La sensación con la aplicación de la nueva circular fue agridulce», explica Iñaki Rivera, director del Observatorio del Sistema Penal y los Derechos Humanos (OSPDH) de la Universidad de Barcelona que también participó como testigo en el grupo de trabajo del Parlament sobre los DERT porque, a pesar de las intenciones del Departamento, cree que se perdió una muy buena oportunidad para acabar con un régimen de vida en las cárceles catalanas que posibilita que se produzcan incidentes graves de violencia institucional y suicidios como los que hemos visto las últimas semanas. «Nosotros, desde el OSPDH, estamos en contra de regular espacios donde se posibilita la violencia institucional. Por lo tanto, creemos que estos espacios deberían erradicar y no aplicar el aislamiento», afirma.

Lo mismo opina Mireia Salazar, abogada del centro para la defensa de los derechos humanos Iridia que defendió a Mohamed el Choulli durante Los últimos años: «Hay demasiados indicios que muestran que el Aislamiento es un régimen muy lesivo para la salud mental de las personas. Si e cierto que en Cataluña tenemos la competencia de prisiones y cuando las interesa se buscan las fórmulas para aplicar ciertas medidas, ¿por qué no hacemos nada para solucionar este tema? Lo que no puede ser es que las juntas apliquen la clasificación en primer grado tan fácilmente y que luego se lamentan cuando alguien se quita la vida cuando lleva de 18 a 22 horas encerrado en una celda durante tanto tiempo».

Después de las últimas muertes en Brians y Puig de les Basses, una decena de organizaciones en defensa de los derechos humanos, de abogacía y la Asociación de Familias de Presos en Cataluña, han hecho público un comunicado en el que exigían al Departamento de Justicia la no aplicación del aislamiento penitenciario en las cárceles catalanas, la investigación de las últimas muertes y la aplicación de un protocolo de comunicación transparente con las familias cuando se dan estas situaciones.

Reglamentos internacionales como el Protocolo de Estambul o las Reglas Nelson Mandela, así como la Organización Mundial Contra la Tortura (OMCT) de las Naciones Unidas, alertan de las secuelas psicológicas irreversibles que puede conllevar el aislamiento en un Departamento Especial de Régimen Cerrado (DERT) durante más de quince días consecutivos. Tanto en España como en Cataluña una persona presa puede estar clasificada en primer grado durante años. “Los DERT en sí mismos son una contradicción según la legislación internacional, la cual choca frontalmente con la Ley Penitenciaria española, que data de 1979. Por lo tanto, no podemos aceptar un régimen de vida dentro de las cárceles que es ilegal según el derecho internacional».

Tanto desde el OSPDH como el centro de Derechos Humanos Iridia, han hecho saber a la Directa que pronto solicitarán una reunión con la nueva consejera de Justicia para pedirle una auditoría y esclarecer las causas de los dos suicidios que se han producido al DERT en las últimas semanas, así como solicitar una revisión de la circular 2/2017 para saber cómo se está aplicando. «Hace cinco años, cuando se hizo el grupo de trabajo sobre el DERT en el Parlament, mucha gente se enteró de la existencia de los DERT, incluso la mayoría de políticos. Ahora, con el nuevo gobierno y la salida de los presos políticos en la calle, les pedimos que no les den la espalda a las cárceles ni caigan en el olvido. Lo mejor que se podría hacer ahora mismo en las cárceles catalanas para evitar estas muertes sería dejar de aplicar el aislamiento a DERT», concluye Rivera.

Cárcel=Tortura La cárcel mata Régimen de Máxima Crueldad

El compañero Juan Ruiz Lopez tuvo otro juicio en Tarragona por supuestas agresiones a carceleros de la prisión de Mas d’Enric. Aprovechó su salida para pintarse el cuerpo como acto para denunciar las palizas y abusos que ha sufrido y continúa sufriendo, lo mismo que otras muchas personas presas. También quiso recordar así a su compañero Mohamed Chouli El Hosni, que resultó muerto el 27 de junio en el DERT (Departamento de Régimen Cerrado) de la cárcel de Puig de les Basses (Girona) durante el incendio reivindicativo de dos de las celdas de castigo, al tardar en abrirle los carceleros el tiempo suficiente para que se axfisiara. Mohamed había denunciado varias veces torturas de los carceleros en prisiones catalanas. En los últimos diez días, tres personas han muerto en ellas en régimen de aislamiento. Lxs compis del grupo La Corda relatan su experiencia del juicio y de la acción expresiva de Juan en esta publicación sacada de su blog. La imagen que acompaña este texto es de una pintada que nos hacen llegar desde Barcelona, denunciando precisamente esas muertes en los módulos de aislamiento de las cárceles de Catalunya.

El pasado día 1 de julio, Juan Ruiz López, preso en estos momentos en Brians II (Barcelona) tuvo un juicio en el juzgado de lo Penal n º 2 de Tarragona. Recordamos que hace unos pocos meses ya asistió a otro juicio en la misma ciudad también por supuestas agresiones a carceleros de Mas d’Enric, por lo que le metieron 9 meses más de condena.

Ante la petición del compañero a que asistiera alguien como acompañante, una persona del grupo se acercó hasta allí. Después de preguntar por él a los seguratas, confirmaron que sí tenía el juicio pero que no se permitía entrar por protocolo de COVID. Ante esto, se fue a esperar al compañero a una puerta lateral de los juzgados. Tras pasar 20 minutos de la hora del juicio apareció el coche con Juan. Se intentó acercarse al compa para saludarle, pero la policía lo impidió. Juan pidió si se le podría hacer una foto y los Mossos y seguratas dijeron que sí, se le hizo una, pero al instante cambiaron de opinión.

El compañero apareció con el cuerpo pintado con denuncias a los maltratos que ha sufrido él y otros compañeros, y también para recordar a Mohamed Chouli El Hosni, muerto hace unos días en un incendio en su celda en la cárcel de Puig de les Basses. Su reivindicación también iba por él.

El juicio no se celebró, según los Mossos porque Juan había rechazado al abogado. Después nos enteramos de que esto era mentira, y que el motivo fue que el abogado al ver que Juan llegaba tarde abandonó la vista. Así que la responsabilidad de que el juicio se aplazara fue de los Mossos por llegar tarde a los juzgados. Se volvió a pedir de poder hacerle una foto para enviársela a su madre porque hace mucho tiempo que no lo ve por cuestiones de salud de ella, y pusieron como excusa que no se le puede hacer fotos a una persona engrilletada. Se insistió en hacerla de cintura para arriba, y no hubo forma de poder hacérsela. Lo que sí se consiguió fue poder darle un abrazo, siendo un momento muy emotivo. Varios policías que quedaron en la puerta de los juzgados comentaban entre risas y burlas que “estaba loco, que estaba como una regadera, que estaba loco” con la prepotencia, falta de profesionalidad y de humanidad que caracteriza a la madera.

Compartimos aquí la última carta que Juan nos ha hecho llegar. Recordamos que el pasado 6 de julio Juan recibió una brutal paliza por parte de los carceleros, y que vuelve a estar en el DERT (aislamiento). Estamos a la espera de tener mas información sobre esta ultima agresión. Aquí su carta recibida hace unos pocos días:

30 de junio de 2021. Prisión de Brians II

Soy Juan Ruiz López y estoy ubicado actualmente en Brians II. He pagado los últimos 6 años en celdas de castigo. He hecho varios escritos dirigiéndome a diversos organismos pidiendo mi entrada en algún centro de reinserción y rehabilitación, específico para tratar mis problemáticas.

En varias prisiones por las que me han estado moviendo he sido abusado y maltratado por los carceleros. Hago especial referencia al Centro Penitenciario de Mas d’Enric, donde me metieron varias causas por las que ya he tenido juicios. En uno de ellos me metieron 9 meses más de condena. Todo por supuestas agresiones a carceleros. El día 1 de julio voy otra vez a juicio, a Tarragona, por lesiones. Las cámaras están siempre para ellos y solo las muestran cuando les puede beneficiar. Solo las admiten como prueba cuando van a jugar a su favor. No todos los funcionarios maltratan, pero sí en global y con la complicidad de todos. En Mas d’Enric me metieron cuatro palizas. En una de ellas entraron muchos carceleros en mi celda, algunos sin placas.

Mi madre está enferma, y nunca me han dejado salir a verla. Ella no puede venir a visitarme debido a su estado de salud. Por todos estos factores y por tenerme tanto tiempo incomunicado en aislamiento hace unos años me tragué pilas y cuchillas. También he intentado quitarme la vida en mas de una ocasión. He estado sometido a tratos inhumanos y degradantes, apaleado con sus putas porras y sin que me vieran los médicos o me sacaran a enfermería.

Vuelvo a dar a relucir todo esto porque no hay justicia alguna, sino una injusticia permanente. Todo es corrupción, palos y muerte. A este juicio del día 1 saldré medio desnudo y con el cuerpo pintado para denunciar los maltratos que he sufrido yo y tantos otros compañeros. Y también para recordar al compañero Mohamed Chouli El Hosni, muerto hace unos días en un incendio en su celda, en la cárcel de Puig de les Basses. Mi reivindicación también va por él. Quiero transmitirle mi pésame a su familia. Descansa en paz. Yo mientras tenga fuerzas seguiré luchando. Prefiero morir de pie que vivir arrodillado.

Para escribir al compañero:

Juan Ruiz Lopez

Centro Penitenciario Brians II

Carretera de Martorell a Capellades, km.23

08635 Sant Esteve Sesrovires (Barcelona)

La cárcel mata Régimen de Máxima Crueldad

En esta carta de marzo pasado, Peque recuerda a su compañero de causa, José Vilar Casal, muerto en régimen especial de castigo hacía muy pocos días, después de años de abandono médico-sanitario, a consecuencia de un cáncer de garganta provocado por la herida de bala que sufrió cuando le cogieron los picoletos, hace más de diez años, y por la falta de tratamiento adecuado de esa herida. Reflexiona también, cargado de emoción por la muerte de su amigo, sobre las últimas vicisitudes de la propuesta de lucha colectiva.

Aislamiento de Morón de la Frontera, 4 de marzo de 2021

¡Salud, compañerxs!

Soy José Ángel Martins Mendoza, miembro de COLAPSO (Colectivo Anarquista de Presos Sociales Organizados), actualmente en la cárcel de Morón de la Fronntera (Sevilla II), en 91.3 RP, y este escrito lo realizo con toda mi rabia, rencor y odio hacia las personas que día a día nos exterminan en las cárceles del Estado español. De primero, puesto que para mí es lo más delicado, pues han asesinado a mi compañero de causa, lo han dejado morir, después de llevar once años encerrado en Régimen Especial, por no acepatar sus normas. Sé que muchxs de vosotrxs no sabéis los actos por los que mi compañero y yo estamos presos, pues tampoco lo voy pregonando por ahí, pero hoy lo contaré todo por su memoria.

José Vilar Casal y yo, el día 17 de agostto del 2010 realizamos un butrón en una sucursal bancaria, de esas que nos quitan las casas, y a las 7 de la mañana, cuando ya estaba entrando el director por la pueta principal, saltaron dos picoletos en la obra colindante al banco, con sus pistolas en la mano. Se desencadenó un tiroteo donde un picoleto resultó muerto, el otro herido de bala y a mi compañero, amigo y hermano de armas un disparo del guardia civil muerto le alcanzó en la nuez, dejándole casi mudo de por vida. Únicamente lo tuvieron seis horas en el hospital y le metieron directo en A Lama, y no le llevarón siquiera la módulo de enfermería, sino al de aislmiento, donde también fui ingresado yo al día siguiente. Nos dieron un tratamiento especial por haber matado a un agente de su “autoridad”, que si hubiéramos matado a un paria de la tierra casi nos habrían dado una medalla.

Once años después, habiendo estado de 2010 a 2015 en el asilamiento de Topas, estaba en el de Palencia, donde llevaba casi seis años. En todos esos años, jamás recibió asistencia médica, hasta hace un mes, cuando vieron que casi no podía ya hablar. Le diagnosticaron un cáncer de garganta irrecuperable, solicitándole al momento los servicios médicos a la SGIP, área FIES, la aplicación de los artículos 104.4 y 196 RP, pues el inminente desenlace ya estaba cantado. ¡Demasiado tarde! Ayer, cuando llamé a mi familia, me dieron entre sollozos la noticia de que José Vilar Casal había muerto, lo habían asesinado como a tantxs compañerxs que se han quedado en el camino en estos treinta años que llevo encerrado. Amigo, por fin serás libre, somos almas libres y así quisiéramos morir, pero no con 50 años, en un módulo de aislamiento, totalmente solo, y después dicen que existe asistencia médica en las cárceles y que velan por nuestras vidas. Se me están saltando las lágrimas, solo puedo decir que aquí nos están asesinando en vida y solo nos enseñan una cosa y no es la reinserción ni la rehabilitación, sino que solo existe una forma de luchar contre este fascismo, mediante las armas, insumisión y revolución. Te recordaré siempre, amigo.

Y ahora, con esta sed de venganza y odio que corre por mis venas, quiero contestarle a Toni y explicarle unas cositas. Mira, Toni, acuérdate de cuando iniciasteis esta lucha, tú, Xavi, Poblete y algún otro y de que, al principio, la queríais hacer formando desde arriba una “organización” llamada ASPRELA, dirigida por vosotros, desde vuestras poltronas de coordinadores, promotores, encargados, etc. Yo me uní a la lucha, como me había unido antes a otras, pero no lo hice hasta que desaparecieron esas siglas y os bajasteis del trono. Y ahora, tú que fuiste quien empezó, dices que estás muy desgastado y dejas la lucha, o sea, el “capitán” es el primero en saltar del barco. ¿Qué te pensabas, que en uno o dos años iban a aplicar nuestra tabla reivindicativa? ¿Crees que los demás no estamos desgastados? Se nota que estás al lado de tu casita, comunicando y recibiendo pelas. Pues no, chaval, algunos otros seguimos a miles de kilómetros de casa, sufriendo día a día provocaciones en primera fase, con la única ayuda de lxs verdaderxs ácratas, que nunca nos olvidan, con quienes formamos una familia, creemos fielmente en la fraternidad y seguimos con la cabeza alta en las luchas. Quizás ahora, nosotrxs tengamos que hacer un receso por toda esta mierda del COVID, pero una ideología la tendré ahora y hasta que me muera. Te lo digo claro, veo muy mal lo que has hecho y tengo que poner en duda que seas mi compañero, pues nosotrxs deberíamos ser los últimos en saltar del barco. Yo, al menos, puedo seguir diciendo que soy un comunista libertario, como dice Malatesta, el cual no concibe un socialismo libertario, reformista, progresista ni hostias, sino ¡anarquista!

Disculpad tanto dentro como fuera mi tono negativo, pero no estoy pasando por mis mejores días en estas jodidas celdas de fríos muros. Recibid un cordial saludo y un abrazo cargado de aires libertarios de este vuestro compañero. !Viva la Anarkía!

Peque

La cárcel mata Presxs en lucha Régimen de Máxima Crueldad

Compartimos esta carta de José Antonio Molina Barrilao, sacada del blog del grupo anticarcelario de Tarragona La Corda. El compañero relata el abandono médico que lo está machacando: no le atienden los médicos en relación a su artritis y las caídas que ha sufrido, no le dan su medicación crónica del colon, ni tampoco le hacen las analíticas trimestrales. Animamos a escribirle para darle apoyo, ya que comenta que se siente solo y que necesita tener contacto con personas del exterior.

Cárcel de Estremera, Madrid. 25 de febrero de 2021

Saludos a M, P y lxs demás compas del grupo.

¡Hola X! Como estás? Mis mayores deseos que tanto tú como tu entorno os encontréis lo mejor posible. Ante todo pido disculpas por no haber contestado antes, disculpas de corazón. X, no estoy muy bien que pueda decir. Estoy depresivo y con tantos dolores en los huesos por la artítis, el brazo derecho me duele y no tengo fuerza, hasta pierdo la sensibilidad y el tacto en la mano. Ya hace un año que tuve las caídas, lesionándome, sin que estos sanguinarios de médicos hagan nada, y tuve otra caída hace dos días que me ha dejado mas dañado en una parte de la espalda. Pero bueno, aguanto… No me dan la medicación crónica del colon (pancolitis) y tampoco me hacen las analíticas trimestrales desde hace un año que estoy aquí, ni tampoco después de pasar la huelga de hambre. Aquí lo que quieren es que unx se muera.

Estoy viendo lo que está pasando por el rapero, y ya quisiera yo estar allí con todxs. Viva todxs vosotrxs. Mi apoyo a Pablo Hasel y muerte al Estado corrupto.

¡Ah! No sé que pasó con lo que escribí cuando se inició la huelga de hambre rotativa, lo que yo le envié a L, a Valencia y no lo he visto, al igual que vosotrxs creo… Pero bueno, lo que pueda te lo haré llegar a ti.

X, seguimos en contacto, claro que si. Estoy solo pero al menos les tengo a ustedes. Os necesito ver, hablar, un teléfono para llamar, ya que me encuentro mal. Los torturadores estos que dicen ser médicos no me atienden y no soluciono el dolor que padezco dia tras dia. Ya he tenido varias veces intención de matarlos o matarme. Me siento muy solo… Si tuviese un abogado que moviese mis causas, que estoy en 42 y 6 meses, me podría ir en verano. Llevo 19 años preso y todo lo que dicen los periódicos de Granada (Ideal) es denuncíiable. No tengo problema en contar todo de mí, porque estoy condenado por un homicidio que no he cometido.

Quiero que todo lo mío lo publiquéis con todos mis datos, que miedo a nada. Que se muera el puto gobierno y los opresores. ¡Hasta la victoria siempre!

Cuidate mucho, besitos y saludos a lxs demás.

Barrilao

Propuesta De Lucha Colectiva Para Ser Difundida Y Debatida Dentro Y Fuera (Renovada)

!No Olvideis A Lxs Presxs En Lucha! (Lista Actualizada, 02-04-2021)

Cárcel=Tortura La cárcel mata

Salhaketa-Araba convoca una concentración en Gasteiz, el martes próximo, 12 de enero, con intención de «visibilizar» lo que está pasando en la cárcel de Zaballa, donde han muerto seis personas presas durante 2020, la última el 25 de diciembre, aunque la dirección de la cárcel lo ha estado ocultando, al parecer, durante diez días hasta el 5 de enero, cuando lo ha hecho público, sin aportar otro dato sobre cómo ocurrió que el de que se trataba de de un hombre de 50 años. En vísperas de la trasferencia de las competencias sobre las prisiones al gobierno vasco, anunciada para marzo por los falsimedios hegemónicos, la ONG denuncia en un comunicado este oscurantismo y el hecho de que «este es el último preso de la macabra lista de muertos por falta de atención médica, negligencias, hiper medicalización y demás atrocidades dentro de la macro-cárcel de Zaballa», reclamando la «aclaración sobre las circunstancias por parte de la propia cárcel e Instituciones Penitenciarias» y señalando que hay que tener en cuenta «que la pandemia ha dificultado mucho la comunicación dentro-fuera y es más difícil hacer públicos los abusos», que es evidente «que la crisis sanitaria ha empeorado bastante la vida de las personas presas y sus derechos mínimos se han visto suspendidos sin ningún tipo de información, ni mucho menos criterios compartidos con los propios presos» y que los presos llevan ya muchos meses «totalmente aislados de lo que pasa fuera» sin apenas contacto con sus familiares y su entorno de apoyo. También se refiere el comunicado a la «terrible situación en la que se encuentran las familias que son las que están organizándose ante esta cruel incomunicación y pidiendo sus derechos básicos para tener un mínimo de contacto con lxs de dentro ya que las muertes solo afirman, una vez más, las consecuencias de esta total desconexión».

A través de las habitualmente distorsionadas noticias de la prensa servil, casi siempre basadas en fuentes del corporativismo carcelero, hemos sabido últimamente de la muerte de un hombre de 72 años en la cárcel de Soto del Real, el 19 de diciembre, de otro de 51 supuestamente suicidado en la cárcel de Alhaurín de la Torre el 30 de diciembre, de uno más que «apareció» ahorcado, en la cárcel de Ibiza, el 31, de dos que murieron por supuesta sobredosis en la cárcel de Campos del Río, el 3 de enero, de otra persona presa muerta en un hospital de Tarragona, trasladada desde la cárcel de Mas d’Enric, supuestamente enferma de COVID 19, y de otra más,  José Domínguez Pacheco, de 45 años, fallecido en la cárcel de Villabona (Asturias), la madrugada del 7 de enero, por causas aún sin determinar. Tampoco cesan la negativa de las administraciones carcelera y judicial a excarcelar a los grupos de riesgo, ancianos y enfermos graves, el abandono médico-sanitario, el suministro incontrolado de barbitúricos a los presos, el encarcelamiento de enfermos mentales, los malos tratos y torturas, legalizadas e ilegales, el régimen especial de castigo y todas esas cosas que matan a la gente presa con mayor o menor rapidez. La cárcel sigue matando en todas partes, entre el cínico oscurantismo de los responsables y su hipócrita indiferencia, compartida por la mayor parte de la sociedad, porque esa es la verdadera función de la máquina punitiva: condicionar abrumadoramente, debilitar, machacar, destruir más o menos lentamente a un sector de la población, haciéndole servir como chivo expiatorio de la servidumbre voluntario del resto.

covid19 La cárcel mata

Desde la cárcel de Villena, llegan noticias de que se ha confinado a las aproximadamente cien personas que están encerradas en el módulo 2. Según la versión de los boqueras, se debe a que dos personas han dado positivo en una prueba para detectar el coronavirus. Una de ellas fue sacada al hospital a finales de septiembre por una supuesta sobredosis de drogas. A los tres o cuatro días de estar ingresado le devuelven a la cárcel, donde no le ponen en cuarentena ni nada. Tampoco le han hecho análisis de coronavirus en el hospital. A los cuatro o cinco días, por tener algún síntoma, les hacen un análisis a él y a su compañero de celda. Los dos dan positivo. Así que deciden aislarles a ellos en la celda y a todo el módulo del resto de la cárcel, lo cual quiere decir que no pueden salir ni siquiera a comunicar por cristales. Hay otros dos presos que han quedado aislados en una celda por habérseles detectado fiebre alta. A partir de mediados de septiembre, los módulos 1, 2, 5 y 8 de la misma cárcel, con unos cuatrocientos presos encerrados en ellos, también fueron aislados ocho días, durante los que no hicieron ningún análisis ni nada parecido. Una profesora que había estado haciendo entrevistas para ver quien se apuntaba a la escuela en todos esos módulos, pasados unos quince días, dio positivo en un análisis de coronavirus. Desde entonces, se les toma la temperatura a los presos con una de esas pistolitas al efecto. Lo hace otro preso, abriendo un poco la puerta de las celdas por las mañanas. Por lo demás, no hacen ningún otro tipo de prueba, no entran médicos ni enfermeros al módulo para nada, reparten la medicación desde la garita, no te sacan a enfermería a no ser que te estés muriendo. En Villena ya no se comunica vis a vis, lo mismo que en al menos otras cincuenta cárceles de la SGIP, y tampoco en las de Cataluña. Las medidas preventivas reales son inexistentes, la sanidad penitencia es totalmente inoperante, lo único que se hace es restringir derechos y endurecer las condiciones de vida, cuando, si hay riesgo de que se propague el COVID en las cárceles, habría que excarcelar al mayor número posible de personas presas, como se ha hecho en muchos otros países, empezando por los grupos de riesgo: enfermos graves y crónicos y personas mayores de sesenta años, especialmente. Pero nada de eso. A continuación, un escrito de una compañera de la asociación Familias Frente a la Crueldad Carcelaria explicando bien la situación de mediados de septiembre en la cárcel de Villena y opinando lúcidamente sobre el tema.

LA JUSTICIA, UN ESPERPENTO QUE SE SUPERA DÍA A DÍA

Si en condiciones normales, sin coronavirus de por medio, las personas que estamos en la calle vemos, día a día, recortados, vulnerados arbitrariamente nuestros derechos, con escasas o nulas posibilidades de obtener Justicia de instituciones mafiosas que merecen todo nuestro desprecio, en tiempos de “crisis sanitaria”, bajo la declaración del Estado de alarma se siguen aplicado medidas propias del Estado de excepción, con todo lo que representa de pérdida de derechos y libertades. En el submundo de las cárceles donde la arbitrariedad, la impunidad, la indefensión son los “valores” del sistema, la llegada del Coronavirus ha supuesto para lxs presxs una vuelta de tuerca más. Denegación de permisos o penalización a lxs “afortunados” que los obtenían con 15 días de aislamiento. Supresión de las visitas durante tres meses. Por contra, los carceleros, siguieron manteniendo prácticamente la misma rutina que antes del confinamiento respecto a las entradas y salidas de los centros penitenciarios. Al parecer, se consideró que desempeñaban una “actividad esencial“ y se convirtieron, como quedó demostrado, en el principal foco de infección. Abandono de los internos por parte del personal sanitario y educadores. Cierre de los talleres. Suspensión de los cursos de formación…

De vuelta a la “normalidad” nos encontramos en la cárcel Alicante II en Villena con un Protocolo de Seguridad para las visitas: llevar puesta la mascarilla cubriendo la nariz y la boca, (en esta medida y en lo concerniente al mantenimiento de la distancia de seguridad en los diferentes controles, la mayoría de los carceleros permiten cierto relajo); rellenar con tus datos y firmar un escrito en el que, si no recuerdo mal, das tu palabra de no estar infectada por la COVID 19, de no padecer ningún síntoma de la enfermedad, si dudas porque no tiene ninguna garantía de que así sea, el/la funcionario/a de turno te indica amablemente que la única forma de realizar la visita es entregar el escrito cumplimentado, no importa que no tenga ninguna credibilidad, lo importante es que la burocracia siga su curso. Después pasar, además, los controles habituales, puedes disfrutar de un encuentro por cristales de 45 minutos.

Otra medida preventiva, en esta ocasión para evitar los contagios entre las visitas, ha sido quitar los asientos en recepción y en la sala donde nos concentran a medida que huellamos y superamos el escáner, sustituyéndolos por unas marcas blancas en el suelo que dividen y organizan el espacio indicando las posiciones que debemos ocupar para guardar la distancia de seguridad. Durante el tiempo de espera (recomiendan estar una hora antes de la que se tiene establecida para la visita) tenemos tres opciones: primera, sentarnos en el suelo; segunda, permanecer de pie, (llevar muletas, ser mayor, tener problemas de salud, estar cansadx etc. no es relevante); y tercera, entrar en la cafetería, consumir y disfrutar de una silla de plástico y de un aroma a grasa de cocina rancia. La desinfección de unas cuantas sillas de plástico parece ser que el presupuesto carcelario no se lo puede permitir.

En el caso que nos ocupa el contacto con la persona infectada fue de unas 20 personas por módulo, según indica El Periódico de Villena se produjo el día uno de septiembre, el miércoles 16, cuando acordaron el confinamiento preventivo, ya habían transcurrido 15 días desde que se produjera el contacto, 15 días en los que los presos contactados se movieron libremente por el módulo sin que se haya detectado hasta el momento ningún caso de contagio. Qué sentido tiene mantener el confinamiento 15 días más, por qué privarles de las visitas de sus seres queridos, de los permisos… por qué seguir con la represión barata.

Cuando se declaró el confinamiento, el director de la cárcel de Villena se dirigió a los internos y les aseguró que no iban a perderse los vis a vis, que cuando pasase la crisis se recuperarían. Se abrieron las cárceles, se reiniciaron las visitas pero al solicitar que los vis a vis perdidos se pudiesen acumular dos en un mismo día la respuesta fue «no está permitido». Pedimos el acercamiento de los presxs a su entorno y medidas que no graven más la precaria economía de familiares y amigos. Estamos a favor de la abolición de las cárceles, pero mientras esto llega consideramos que hoy más que nunca es necesario que Instituciones Penitenciarias ponga en marcha medidas no punitivas para afrontar la crisis sanitaria que vivimos; la excarcelación de las personas de riesgo: enfermos graves, ancianos, presos preventivos, para que puedan recibir tratamiento médico y los cuidados de las personas de las personas de su entorno.

covid19 Familias Frente a la Crueldad Carcelaria La cárcel mata

Comentamos las vicisitudes de la huelga de hambre rotativa en defensa de la salud y la vida de la gente presa, leyendo un comunicado de Peque, el compañero que está terminando el segundo turno en el momento de grabar el programa, y otro de otro compañero participante. Nos hacemos eco de otras propuestas de afrontar las mismas situaciones como, por ejemplo, la convocatoria de una marcha a la cárcel de A Lama en defensa del derecho a la salud de lxs presxs. Hablamos de algunas muertes recientes en prisión y, finalmente, con un compañero abogado de cómo están las cosas en el aislamiento de Villena, de la situación de un compañero preso allí que, padeciendo problemas psiquiátricos ha recibido recientemente varias palizas, lo cual no es la primera vez que le sucede. Hacemos algunas reflexiones sobre cómo afrontar la problemática de lxs enfermxs mentales encarceladxs.

Actividad en la calle Cárcel=Tortura covid19 Huelga de Hambre Rotativa 2020-2021 La cárcel mata

La población reclusa en cárceles españolas está, generalmente, enferma –»eso no lo niega nadie»– y, además, abandonada, pues no recibe los cuidados que necesita, teniendo en cuenta, por otra parte, que la vida en la cárcel mermaría considerablemente la salud de cualquiera, aunque estuviera bien cuidado. Pero no es así en ningún caso, sino todo lo contrario: desde los rutinarios malos tratos, la tortura impune y los regímenes de castigo en sus diversos grados, pasando por todo tipo de privaciones (sensorial, afectiva, relacional, cultural, etc.) o por la falta de higiene o el consumo fácil de todo tipo de drogas, hasta llegar a una desatención médio-sanitaria casi total, el paso por la cárcel consiste en verse sometido a un proceso de debilitamiento psicofísico que lleva a muchas personas a la muerte. De todo eso trata el siguiente texto, que nos ha llegado por correo electrónico sin que sepamos quién lo ha escrito, aunque quien sea parece saber de qué está hablando (posteriormente, hemos encontrado la versión en galego publicada en el portal anarquista pecoras.info). Describe con profusión de detalles los resultados de la «política sanitaria» que los gobernantes españoles han aplicado siempre, hasta hoy, en sus cárceles, y le da el nombre que merece: una política de exterminio. Así, coincide en gran medida con la visión del problema que vienen exponiendo lxs presxs en lucha en su tabla reivindicativa de 14 puntos y en el planteamiento de la huelga de hambre rotativa que está en marcha desde el 1 de septiembre para denunciar públicamente todos esos detalles concretos que hacen del sistema penitenciario español una máquina trituradora. Arriba ponemos un cartel en galego que se hace eco de la huelga de hambre rotativa y de los nombres de los presos en lucha que participan en ella durante este mes de septiembre.

DESATENCIÓN SANITARIA

La cárcel no sirve para cubrir carencias de salud y sólo contribuye parcialmente a las políticas de seguridad al inocuizar temporalmente a enfermos, discapacitados, toxicómanos y alcohólicos.

Más del 70% del personal en prisiones se dedica a vigilancia y un escaso 6% a tareas sanitarias. Falta personal, equipamientos y presupuesto.

El personal sanitario es el que debería preservar estos derechos; aún más, teniendo en cuenta la vulnerabilidad de sus pacientes.

Porque, que la población reclusa está enferma no lo niega nadie. Más de la mitad son toxicómanxs, otrxs tantxs tienen trastorno mental y en altos porcentajes padecen enfermedades crónicas tales como diabetes, insuficiencia crónica, epilepsia, asma… Además de enfermedades infecciosas y transmisibles como tuberculosis y VIH entre otras.

El 80% de lxs presxs consume psicofármacos y al menos el 40% drogas.

Más de 500 presxs se han suicidado desde el año 2000 y otrxs tantxs han muerto por sobredosis. Estas son las muertes mayoritarias y vienen a formar parte de las mal llamadas “muertes naturales”. Y, por supuesto, no entran en las estadísticas aquellxs que murieron en la calle al poco de salir en libertad por enfermedad grave.

Más que una política sanitaria lo que impera en la cárcel es una política de exterminio que se ejecuta con total impunidad. Los médicos se niegan a redactar los partes de lesiones cuando les golpean o les torturan. Sin olvidar la contención mecánica comúnmente conocida como camisa de fuerza, la cual forma parte del trato degradante de las torturas, dándose 7000 casos al año de modo regimental y provocando problemas médicos por opresión de los órganos o incluso un cuadro de hipoglucemia en el caso de una persona con diabetes.

En el caso de muerte o mejor dicho asesinato, los familiares se encuentran con ocultación de pruebas, informes falsos y grandes dificultades para que se realicen segundas autopsias.

Según los artículos 104.4 y 196 del Reglamento Penitenciario, existe una total violación del derecho que tienen los presxs de pasar sus últimos días de vida con los suyos.

El acceso de las personas presas a la sanidad en España es precario; tienen una salud extraordinariamente más quebrantada que las personas en libertad. El Estado no garantiza la salud de los presxs.

Los médicos de prisiones no dependen ni del Ministerio de Sanidad ni de las Consejerías de las Comunidades Autónomas, sino del Ministerio del Interior. La dependencia de los médicos al Ministerio de Interior hace difícil conjugar la normativa penitenciaria con el acto médico.

Existen diferentes programas según adicción o patología: dependencias para trastornos mentales, dependencias para toxicómanos, programas de prevención y control de la tuberculosis, programa de vacunaciones, programas de prevención de enfermedades de transmisión parental y sexual y de prevención y control de la infección VIH y hepatitis C, vigilancia epidemiológica de enfermedades transmisibles y no transmisibles, plan de prevención de suicidios… pero nada de esto se aplica.

En este clima, se hace imposible respetar los derechos del recluso-paciente, entre otros, el derecho a la intimidad ya la confidencialidad de las informaciones relacionadas con la salud, el derecho al consentimiento informado y a renunciar a un tratamiento, el derecho a unas condiciones básicas de salud y a una atención sanitaria aceptable.

Sería necesario eliminar los regímenes de aislamiento, perseguir y terminar con la impunidad para torturar y realizar tratos degradantes, establecer criterios para una penalidad racional en la duración y en la proporcionalidad, evitar la existencia de cadenas perpetuas, acabar con la dispersión como castigo a lxs presxs y a sus familias y dotar a las cárceles de una sanidad equiparable a la que disfrutamos las personas en libertad.

Todo médico tiene que velar por que no se cometa ningún abuso contra ninguna persona, pero queda patente la indefensión de lxs presxs que crean los servicios médicos dentro de los centros penitenciarios.

Abuso de opiáceos, descontrol en la repartición y dosificación de la medicación (incluso llegando a dar la medicación toda junta en caso de puentes y festivos) siendo conscientes de las sobredosis que se dan, del trapicheo de pastillas y de la consecuente generación de conflictos; pasar por alto y no diagnosticar enfermedades crónicas y muy graves, suministrar medicación forzosa mediante técnicas de engaño.

Si te encuentras enfermx y necesitas que te vea un médico hay que apuntarse un día antes, y quien decide poner en conocimiento del médico es el funcionario, el carcelero; es decir, depende de que te crea o no te crea.

El diagnóstico normalmente para todxs es casi el mismo. Siempre unx tiene dolores o duerme mal o va con problemas de metadona o psicológicos o psiquiátricos. Y como ya son conocidos los problemas, no les dan la importancia que se requiere. Y todo es rutinario.

Las enfermedades serias son diagnosticadas tarde o ni incluso eso. La exploración en la cárcel es visual. Y si sientes un dolor, paracetamol y, si no, ibuprofeno, y ya está. Te consideran enfermo crónico si eres drogodependiente, esta es la enfermedad que tienes y todos los problemas que vayas allí a exponer son “eso”, la drogodependencia.

El 70% de la población carcelaria está afectada psicológicamente y con tratamiento psiquiátrico. La mayoría de ellxs no saben lo que están tomando. Otrxs, que entran de la calle y tienen ya una medicación prescrita, allí se la quitan y le dan otra cosa parecida o no le dan nada. Porque luego entra el chantaje, el querer humillarte, que pases por el aro…

Incentivan el uso y abuso de metadona para mantener al “delincuente”, para controlarle en la cárcel y posteriormente en la calle. Porque una vez que sale, está controlado por el centro que lo dispensa y policialmente también. Y si les das problemas, te dan Modecate o Largactil, y te dejan neutralizado total, no puedes ni andar. Ahí es donde ya entra la destrucción consciente del individuo… ¿Y si te niegas a tomar la medicación psiquiátrica? Te cogen y te inmovilizan. Además estas medicaciones son adictivas y en algunos casos los efectos duran varios meses.

Existe medicación excesiva de manera intencionada. Para dormir se dispensan Transilium, Valium y medicinas derivadas de opiáceos las cuales te crean dependencia. Si te trasladan de cárcel, te cortan la medicación de manera radical. Si tienes un ataque de ansiedad, o tienes agobio o algún síntoma derivado de estar encerrado tanto tiempo… para eso no tienen ninguna medicación. Porque allí te dan una medicación cuando hay situaciones excepcionales, mientras no esté tu vida en peligro… aunque a ellos no les importe, pero tienen que justificar que han querido salvarte.

La enfermería como tal no existe. El hecho de la enfermería es como un justificante legal. Estás encerrado en vez de en una celda en la enfermería y vigiladx por otro preso, ya que el trato con el médico en la enfermería es escaso. Si tú no solicitas que vengan, allí no te revisa nadie.

Y no olvidemos la crisis del coronavirus que ha supuesto ansiedad, pánico, alejamiento y una mínima comunicación con familiares. En la cárcel el Estado de Sitio no es temporal, es constante.

La cárcel es para destruir, para degradar, para debilitar, para condicionar.

Por desatención médica sientes esa impotencia de que te puedes llegar incluso a morir, porque no te hacen caso.

¡Qué cese la complicidad de los médicos en la tortura!

Propuesta De Lucha Colectiva Para Ser Difundida Y Debatida Dentro Y Fuera (Renovada)

Huelga De Hambre Rotativa 2020

¡No Olvidéis A Lxs Presxs En Lucha! [Lista Actualizada, 02-09-2020]

Actividad en la calle Huelga de Hambre Rotativa 2020-2021 La cárcel mata

COVID, PRISIÓN Y FALTA DE MEDIOS: DOBLE CONDENA

La situación extrema creada en las cárceles en el contexto de alarma social y sanitaria por el COVID, nos llevó a un grupo de familiares y amistades de personas presas, con apoyo de otros colectivos implicados en la defensa de los derechos humanos, a denunciar lo abusivo de las circunstancias y demandar soluciones a la situación vulneración de los derechos de las personas presas resultante:

No se reduce la población penitenciaria, sólo sus derechos

Atendiendo a las recomendaciones de las más altas instituciones en materia de salud pública, la mayoría de los estados europeos redujeron el número de presas y presos para evitar ls riesgos de la pandemia. Por el contrario, el estado espñol no hizo más que agravar la situación de nuestra gente presa, quitándoles, uno tras otro, sus derechos. En los últimos meses, la pobalción reclusa ha padecido la suspensión de vises y visitas (incluso de abogadxs), actividades programadas, tutorías de la UNED, servicio de demandadero, salidas a polideportivos, ayuda del voluntariado, etc. La paralización de los Equipos Técnicos y de las Juntas de Tartamiento ha impedio las progresiones de grado y el acceso a la libertad condicional, infringiendo el derecho fundamental a la libertad de algunxs internxs en condiciones de salir a la calle en regímenes de semilibertad. Se supone que la cárcel sirve para reinsertar a las personas presas, pero en esta situación comprobamos cómo prevalece el castigo sobre cualquier otra finalidad, castigo que se va agravando con medidas «sanitarias», como las cuarentenas sufridas en regímenes de aislamiento estricto después de traslados o visitas. Esto es ilegal: si en las actuales circunstancias el estado no puede cumplir con su propia ley, que abran las cárceles y dejen salir a las personas que tienen dentro. Por lo tanto, exigimos la excarcelación de las personas presas, ya que que Instituciones Penitenciarias ni cumple su ley de régimen interno ni toma medidas efectivas y reales que velen por su seguridad e integridad.

Personal médico casi inexistente

Denunciamos la actual situación sanitaria dentro de las cárceles, totalmente insuficiente en unas condiciones normales, pero que resulta aún mucho más preocuapnte en un contexto de alarma sanitaria. Esta situación es la que explica las medidas que se toman para abordar la crisis: resulta más barato restringir los derechos de lxs reclusxs que solucionar esta grave desatención médica. Frente a la gravedad de esta situación, exigimos la excarcelación de las personas presas vulnerables (las gravemente enfermas, las mayores de 60 años y con patologías crónicas previas) y de las mujeres embarazadas y con críxs, así como de las personas con enfermedades mentales, ante un agravamiento de su estado de salud a consecuencia de la vivencia dentro de la cárcel de un contexto de incertidumbre y mayor aislamiento social.

Exigimos el derecho a la salud de las personas presas. Si el coronavirus entra en las cárceles, habrá que vaciarlas.

No hay medidas compensatorias

Exigimos medidas para paliar todo el sufrimento con que estamos vivenciando esta situación, desde hace meses, y lo que está por venir. denunciamos el desprecio con que son tratados nuesros derechos cuando se nos prohíbe ver a nuestros seres queridos incluso a través de un vidrio. Mientras los carceleros entran diariamente desde la calle, se pretende trocar nuestro tiempo de estar en familia, ya de por sí escaso, por una videollamada de diez minutos.

Queremos la devolución de los vis a vis perdidos durante la cuarentena (compromiso adquirido por la mayoría de los directores de las cárceles de las que tenemos información, cuyo cumplimiento está siendo ahora denegado sistemáticamente) y de los que se pierdan a causa de futuras restricciones.

Queremos que se agilicen las concesiones de terceros grados, la libertad para lxs presxs preventivxs, indultos totales o parciales para cada internx y abono en las liquidaciones de condena de los días en que la prolongación temporal de la situación excepcional de alarma aumente la duración de las condenas, con una reducción extraordinaria de las penas equivalente.

Proponemos que se nos tome la temperatura o, en último extremo, que se nos haga la prueba a familiares y amistades al entrar en la cárcel, pero que en ningún caso se nos quiten las visitas y comunicaciones vis a vis. Además, están siendo los carceleros quienes en la mayor pare de los casos introducen el virus.

Hacemos hincapié en que la desatención sanitaria en las cárceles no es de ahora, sino que viene de muy atrás. Situación insostenible que se hace visible en las muertes que suceden constantemente en las cárceles y de las que nadie se hace responsable.

Ante el agravamiento de la falta de medios y derechos por la pandemia:

EXIGIMOS COMPENSACIÓN POR EL ENDURECIMIENTO AÑADIDO DE LA ESTANCIA EN PRISIÓN

EXIGIMOS LA REDUCCIÓN DE LA POBLACIÓN CARCELARIA

¡DEFENDAMOS EL DERECHO A LA SALUD DE LAS PERSONAS PRESAS!

¡ABAJO LOS MUROS DE LAS PRISIONES!

Actividad en la calle covid19 Huelga de Hambre Rotativa 2020-2021 La cárcel mata