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Antonia y Luisa, la madre y la tía de Manuel Fernández Giménez, nos cuentan en este vídeo por qué están convencidas de que su muchacho fue asesinado, por acción y omisión, a manos de miembros del personal de la cárcel de Albocàsser (Castellón II); expresan sus sentimientos al respecto, y explican lo que han hecho en busca de justicia y lo mal que les han respondido el Estado y su aparato judicial.

El 22 de octubre de 2017, domingo, llamaron por teléfono a su madre, diciéndole que Manuel había fallecido a la una de la madrugada, que había faltado al recuento y que habían ido a la celda que ocupaba y lo habían encontrado muerto. No le dieron ninguna otra información más que el teléfono de la funeraria. La madre habló con algún empleado de la misma que le preguntó si quería que trasladaran el cuerpo de Manuel a Murcia y ella le dijo que sí. Al principio, le dijeron que no sabían cuándo iba a llegar, pero a última hora avisaron de que ya estaba en camino y llegó a Murcia por la tarde, a las 18:30.

Cuando llegó el cuerpo, los empleados de la funeraria no les querían dejar verlo. Después de insistir, consintieron en que lo vieran los padres, pero sólo ellos. Estaba tapado hasta el cuello, de manera que sólo se le veía la cara. Pero pudieron ver que tenía  heridas en ella y marcas de dientes en la frente. Exigieron que lo destaparan y pudieron ver que estaba rígido, con las rodillas dobladas como si estuviera sentado, y que tenía lesiones y cardenales por todo el cuerpo: la nariz rota; marcas en la barbilla que alguien cercano identificó como muy parecidas a las que deja un “taser” (aparato para aplicar descargas eléctricas); marcas de esposas y ataduras en muñecas y brazos, y también en los tobillos; tenia los dedos amoratados y algunas uñas rotas, como si hubiera estado forcejeando para defenderse; el pecho lleno de heridas y cardenales; marcas en el cuello… Hicieron fotos de todo y llamaron a la policía nacional para que vieran aquello. Vinieron cuatro agentes, pero se negaron a mirar siquiera el cuerpo, diciendo que no era cosa suya al haberse producido la muerte en Castellón.

Los empleados de la funeraria no trajeron ningún papel, ni certificado de defunción, ni informe de la autopsia, ni nada. Les tuvieron que exigir algún documento que certificara la situación, a través de una abogada, ya que se negaban a entregarlo, y les dieron un acta de enterramiento. Fueron con la abogada al juzgado de guardia con ese papel, allí lo denunciaron todo y pidieron una segunda autopsia. Nombraron una procuradora para pedir los documentos en el juzgado de instrucción de Castellón, que llevaba el caso. Llegó un papel que solamente decía que autorizaban a enterrar el cuerpo y que había muerto en Albocàsser de “muerte súbita a estudio”. Tuvieron que oponerse a la orden del juzgado de Castellón para evitar que enterraran el cuerpo sin tener en cuenta los signos evidentes de violencia que presentaba. Piensan ir hasta el fondo del asunto y ya han presentado denuncia en el juzgado de guardia de Murcia, aportando las fotos de las lesiones que presentaba el cuerpo y exigiendo una segunda autopsia.

El juez denegó la segunda autopsia, porque aún no se conocían los resultados de la primera. Éstos se demoraron casi  casi un año y, cuando llegaron, el forense había pasado por alto las lesiones del cuerpo, mientras el análisis toxicológico encontraba en él una dosis muy alta de metadona. La cárcel reconoció que se le había suministrado a Manuel por error la dosis de otro preso, muy superior a la que tomaba él. La enfermera responsable se dio cuenta y avisó a tiempo de lo que había pasado. La médica carcelera de guardia hubiera debido ordenar que le administraran una medicamento antagonista cada dos horas durante veinticuatro, ya que la metadona tiene ese tiempo de efecto mientras el del antagonista sólo dura dos horas. Pero lo administró una única dosis, dejándolo abandonado en la celda, cuando deberían haberlo trasladado a un hospital.

Seis años y medio después, el juicio aún no se ha celebrado. El forense judicial, en su informe definitivo, además de ignorar las lesiones, afirmó que no se podía asegurar que la metadona fuera la causa de la muerte. El fiscal se inhibió entonces del caso, no presentando acusación ni siquiera contra la médica criminalmente negligente. El procedimiento continúa porque la familia mantiene la acusación particular, apoyada por la asociación Familias frente a la crueldad carcelaria y asistida por dos abogadas y por un perito forense contratado, cuyo informe demuestra que Manuel murió por una sobredosis de metadona, no pudiendo demostrar las lesiones al haber sido enterrado el cadáver hace mucho tiempo.

Si queréis contribuir a afrontar los gastos, apoyad el proyecto de goteo de Familias Frente A La Crueldad Carcelaria: https://www.goteo.org/project/ffacc-familias-frente-a-la-crueldad-carcelaria

Cárcel=Tortura Familias Frente a la Crueldad Carcelaria La cárcel mata

La cárcel de Brieva (Ávila), conocida por haber sido el lugar de encierro privilegiado de Ignacio Urdangarín y José Luis Roldán, es una cárcel para mujeres especializada en régimen cerrado, ya que en ella se encuentran una gran parte de las mujeres presas penadas clasificadas en primer grado. También es famosa por la dureza con que se trata a las presas y por el elevado número de supuestos suicidios y muertes en extrañas circunstancias que se han producido en ella.

Hemos tenido noticia de que ayer, 10 de octubre de 1023, murió allí una de las personas reclusas, Sannah Cadiri. Algunas compañeras suyas informaron de que había sido trasladada de módulo, «del azul al amarillo»,  después de algún incidente. En Brieva, los módulos se designan por colores; el azul sería el de vida normal y el amarillo el de aislamiento. Algunas compañeras vieron como los carceleros la llevaban por los pasillos  y como le pegaban. Después, un carcelero les dijo que la habían matado de una paliza y, finalmente, la dirección de la cárcel dijo que había aparecido ahorcada y que ella misma se había autolesionado mientras la llevaban a aislamiento. Las presas del módulo azul hicieron un plante en el patio hasta las once y media de la noche protestando y reclamando ser informadas de lo que había pasado. No ha salido ninguna noticia de nada de ello en ningún medio de comunicación.

A continuación, los números de teléfono o fax y los correos electrónicos de las instituciones a quienes corresponde la denuncia e investigación de los hechos para exigirles que se pongan en marcha e informen de lo sucedido:

Centro penitenciario. Teléfono: 920259023. Correo electrónico: Sgpma.Avila@dgip.mir.es
 
Juzgado de guardia. FAX: 920359005. Correo electrónico: mixto3avila@justicia.es 
 
Fiscalía Provincial de Ávila. FAX: 920359012. Correo electrónico: fiscalia.avila@fiscal.es

La cárcel mata Cárcel=Tortura

Continúa la lucha por que sean aclaradas las causas de la muerte de David Jehová Hiruela Moreno el pasado 14 de julio, cuando se encontraba en una celda de aislamiento de la cárcel de Picassent. El juzgado «competente» ha archivado el caso y parece cerrado el muro de silencio que garantiza la impunidad de los carceleros del Estado español, en cuyas cárceles mueren anualmente alrededor de 200 personas presas, muchas de ellas violentamente y también por supuesto suicidio o sobredosis de drogas. Las autoridades suelen intervenir rutinariamente, más para dar carpetazo a cada caso que para investigar, arrebatando casi siempre a las familias la posibilidad de ejercer a tiempo su derecho a personarse en el procedimiento judicial, Y en las cárceles españolas siguen abundando la tortura y los malos tratos en total impunidad; sigue existiendo un régimen de castigo que es en sí mismo tortura; la catástrofe de la sanidad penitenciaria continúa avanzando sin que se haga nada, a pesar de que es de dominio público el abandono médico-sanitaro creciente que sufren las personas presas; no se excarcela a las personas presas gravemente enfermas hasta que está asegurada su muerte a corto plazo; se suministran fármacos de riesgo sin control médico adecuado; se abandona a los enfermos mentales y se les castiga por el hecho de serlo… Como se relata en el artículo publicado ayer en la web de La Directa cuya traducción al castellano ponemos más abajo, la familia de David Jehová está luchando para que se investigue realmente sobre qué le sucedió a su chaval. Necesitarán apoyo, así como es indispensable la solidaridad organizada de personas presas, familias y allegados y la atención activa de toda la sociedad para que cese la impunidad. Si no se ha probado aún que David haya sido asesinado por los carceleros, lo cierto es que podría haberlo sido impunemente, porque el Estado tiende a cerrar todos los caminos, incluso los legalmente previstos, para llegar a saber lo que de verdad le ha sucedido. Eso tiene que cambiar y no lo hará si no nos organizamos para obligar a los responsables a que rindan cuentas. La familia, que ya convocó una concentración-manifestación ante la cárcel de Picassent el pasado 30 de agosto, no piensa parar hasta lograr «una investigación digna y justa, para poder aclarar toda la verdad» sobre la muerte de David Jehová, y prepara nuevas convocatorias, apoyada por varias asociaciones organizadas para ello en un comité.

FAMILIARES Y ENTIDADES EXIGEN QUE SE INVESTIGUE LA MUERTE DE UN PRESO DE 22 AÑOS EN PICASSENT

El 14 de julio, un carcelero encontró a David Jehová, en prisión preventiva desde mayo, colgado de una sábana anudada en un barrote de la puerta de la celda de aislamiento a la que le habían trasladado ese mismo día. La familia ha interpuesto una denuncia y exige una investigación en profundidad sobre la causa de la muerte.

La noche del pasado 14 de julio, Tamara Moreno recibía una llamada de un funcionario de la cárcel de Picassent (l’Horta Sud). El motivo: su hijo, David Jehová, de 22 años y en prisión preventiva por un delito de robo con intimidación desde el 1 de mayo de 2023, se había suicidado en la celda 14 del módulo 28 preventivos. Esa misma tarde, el hermano de David Jehová había acudido a la cárcel para visitarle, pero, según la familia, el funcionario le dijo que no era posible porque, a raíz de un incidente con un compañero de celda, el interno estaba en aislamiento. Lo que no le explicaron es lo que consta en el atestado de la Guardia Civil, al que ha tenido acceso la Directa: el funcionario con número de identificación 92.538 fue a buscar a David Jehová a su celda para avisarle de la visita. Entonces, se lo encontró colgado de una sábana anudada en uno de los barrotes de la puerta de la celda.

Los carceleros de Picassentl, tal y como consta en el escrito, trasladaron al joven a la enfermería para intentar, sin éxito, reanimarle, hasta que llegaran los Servicios de Asistencia Médica de Urgencias (SAMU). Posteriormente, avisaron a la policía y se personó el equipo de policía judicial y un médico forense, que certificó la muerte de David Jehová y ordenó el traslado del cuerpo al Instituto de Medicina Legal de Valencia, para examinarlo y determinar la causa. La Guardia Civil hace constar en el atestado que durante la inspección de la celda encontró un escrito de “despedida donde manifiesta su voluntad de quitarse la vida”, y una carta en un sobre cerrado dirigida a una mujer. Al día siguiente de recibir la noticia, Tamara Moreno interpuso una denuncia por la muerte de su hijo.

La familia desconoce cuáles han sido exactamente las pesquisas efectuadas para que, once días después de la muerte –el pasado 25 de julio–, la magistrada titular del juzgado de instrucción número 3 de Picassent, Juana María Gómez Valle, decretara el sobreseimiento provisional del caso. Consideran que en la decisión han prevalecido la carta de suicidio y el resultado de la autopsia. Según ha podido comprobar este medio, el informe preliminar del examen médico concluye que se trata de “una muerte violenta, […] compatible con un suicidio”, y que la causa fundamental ha sido la “compresión extrínseca de las vías áreas (colgamiento)”. Sin embargo, la familia considera que no se ha valorado el estado en el que recibieron el cuerpo: “Tenía la nariz rota, uno de los ojos hinchado y contusionado y los dientes cosidos como si hubiera sido sometido recientemente a una operación de reconstrucción”, denunció a Tokata, un grupo de apoyo a personas presas, a través de un comunicado el pasado 24 de agosto.

Ante las dudas, la familia encargó a Carlos Cuadrado Gómez, perito judicial y forense, una segunda valoración del cuerpo. El informe, al que ha tenido acceso la Directa, concluye que, considerando los vídeos sobre el estado del cuerpo aportados por los familiares, las fotografías de la autopsia y el atestado policial, “no es posible determinar si David Jehová se  suicidó o fue asesinado, pero desde un punto de vista médico legal, existen indicios de criminalidad que deben ser investigados”. Y apostilla: «El perito que firma no sólo no puede descartar la tesis homicida, sino que existen indicios para considerar la etiología mencionada en mayor probabilidad que el suicidio».

El perito afirma que existen diversas “incongruencias que permiten plantear la hipótesis de que David Jehová no se colgó, sino que podría haber sido asesinado”. Por ejemplo, que la lesión del cuello no puede haberla producido una sábana, “ya ​​que este tipo de material produce una abrasión amplia […], en lugar de una marca profunda y bien definida como parece percibirse en la fotografía”. Cabe destacar que, a diferencia del atestado, en el informe de la autopsia, no se hace referencia a una sábana, sino a un «lazo fabricado con la funda del colchón». El experto también manifiesta que no se aprecia cianosis –coloración azul en la piel por falta de oxígeno– en los pies y las manos, lo que es «habitual en un suicidio como el que se ha planteado». «La falta de cianosis –continúa– puede indicar que David no murió en la posición indicada, sino en la enfermería u otro contexto”. Asimismo, el rostro del joven presenta lesiones recientes, «de no más de 24 horas de evolución», tal y como afirma el perito y se observa en las fotografías que aportó la familia. En cambio, en el informe preliminar de la autopsia se afirma que «no se observan lesiones en la superficie corporal, ni contusiones, eritemas o lesiones de defensa y/o lucha».

Otra de las «incoherencias» que señala el perito es el tipo de autopsia efectuada. Aparte de examinar el cráneo, el cuello, el tórax y el abdomen, la médica forense diseca los dos brazos, práctica que, para Carlos Cuadrado, no es usual en los casos de suicidio y podría haber provocado la eliminación de «otros signos de violencia, en caso de que hubiera”. Desde la Asociación Abogados del Patio, que está trabajando en el caso, reclaman un careo entre el perito y la médica forense que le practicó la autopsia «para que se puedan aclarar las contradicciones».

La familia está recibiendo el acompañamiento jurídico y emocional de un grupo de organizaciones, encabezado por Garo techari-Plataforma Nacional por los Derechos Humanos e integrado por entidades como la Asociación Abogados del Patio o la Asociación para la Defensa de los Presos. El grupo de apoyo considera que es «imposible» que el juez pueda «haber ordenado y resuelto» todas las diligencias necesarias en tan sólo once días. Por eso ha recurrido el auto de sobreseimiento del caso. Piden saber si se han investigado cuestiones como si el funcionariado activó el protocolo establecido en caso de suicidio, cuánto tiempo tardaron en trasladarlo a enfermería, si el joven todavía presentaba signos vitales en el momento en que lo encontraron colgado, si había médico de guardia, o por qué éste no se trasladó hasta la celda. Con décadas de acompañamiento y apoyo a la población reclusa y sus familias a sus espaldas, Fernando Garcia, miembro de Tokata, denuncia que la asistencia sanitaria en los centros penitenciarios es “mínima”: “En el Estado español, uno 66% de las plazas de médico penitenciario están vacantes. Muchas veces, no existe un médico de guardia permanente y, en el caso de los presos en aislamiento o en primer grado, los médicos suelen ser muy reacios a visitarlos”.

En aislamiento

La familia y el grupo de apoyo también exigen que se investigue el presunto incidente entre David Jehová y otro preso, que se revisan las grabaciones de las cámaras entre las diez de la noche del 13 de julio y las ocho de la tarde de el día siguiente, y que se recogen los testigos de internos (presos y funcionarios). Según el atestado policial, el joven ingresó en una celda de aislamiento tras el almuerzo del 14 de julio, a causa del supuesto incidente con otro interno. No se da ningún detalle más. Por su parte, la familia habría conseguido el testigo de uno de los presos, que les aseguró que el día en que David Jehová murió, habrían irrumpido en su celda tres funcionarios al grito de «cacheo» y preguntando sobre el lugar donde escondía “droga” y “un teléfono móvil”. Según relata el recurso, el testigo les aseguró que los funcionarios, “al no encontrar lo que buscaban, sacaron de la celda a David y le trasladaron esposado a una habitación donde fue apaleado brutalmente con el objetivo de obtener una confesión”.

Jordi Buzón Cateura, de la Asociación de Abogados del Patio subraya que “el hecho de que todavía no hayamos podido revisar las grabaciones de las cámaras y que intentan dar carpetazo al caso tan rápidamente nos hace pensar que hay una opacidad por parte de los juzgados e Instituciones Penitenciarias”. Por su parte, Francisco Saavedra, representante y portavoz de la Plataforma, incide en que «persistirán en la lucha por hacer justicia a la muerte de David Jehová». La madre de David también ha enviado una carta a los juzgados de Picassent para pedir «una investigación digna y justa, para poder aclarar toda la verdad de la muerte de mi hijo».

El recurso fue admitido a trámite y están a la espera de conocer la resolución. Por su parte, desde el gabinete de prensa de Instituciones Penitenciarias del Ministerio de Interior español, han declarado a la Directa que «se han activado los protocolos», pero no pueden ofrecer más información porque «el caso está judicializado».

Desde el Observatorio del Sistema Penal y los Derechos Humanos (OSPDH), su director y profesor de Derecho en la Universidad de Barcelona, ​​Iñaki Rivera, denuncia que no se investigan suficientemente las muertes en las cárceles: “No se aplica el Protocolo de Minnesotta –aprobado por Naciones Unidas en el año 2016–, que obliga a los estados a llevar a cabo una investigación forense mucho más cuidadosa y profunda, como realizar una segunda autopsia, la custodia de las pertenencias de la persona muerta, tomar declaración a los testigos de forma inmediata o el derecho de la familia a estar informada de la muerte, las circunstancias…”. En la práctica, según Rivera, «normalmente, las muertes se archivan sistemáticamente». «Existe una falta de voluntad política para no investigarlas en profundidad, aunque el protocolo atribuye a los estados la responsabilidad de la vida y la muerte de las personas bajo custodia», concluye.

La cárcel mata Familias Frente a la Crueldad Carcelaria

David Jehová Hiruela Moreno, de 22 años, estaba preso en un departamento de castigo especial por aislamiento de la cárcel de Picassent, uno de esos lugares donde reina la violencia brutal y la impunidad en su ejercicio de los carceleros. El 14 de julio, su madre recibió una llamada de la cárcel. Le dijeron que su hijo se había ahorcado. Pero, cuando los familiares pudieron ver el cadáver, descubrieron que, entre otras evidencias, tenía la nariz rota, uno de los ojos hinchado y contusionado y los dientes cosidos como si hubiera sido sometido recientemente a una operación de reconstrucción. En consecuencia, la familia está convencida de que David ha sido torturado y después ahorcado por los mismos carceleros que supuestamente lo custodiaban. Han iniciado ya las acciones legales para denunciar los hechos, pero quieren darlos a conocer también públicamente. Por eso han convocado una primera concentración-manifestación frente a la macro-cárcel de Picassent (Valencia). Su intención es continuar luchando hasta asegurarse de que el asesinato de su muchacho no queda impune. También piensan en el resto de personas presas, de las que mueren anualmente alrededor de doscientas, muchas de ellas en circunstancias muy sospechosas, imposibles de aclarar por la resistencia a investigarlas de las autoridades a quienes correspondería legalmente hacerlo. Esperan la asistencia de familiares y amistades, tanto de David como del resto de la gente presa, y de personas solidarias y enemigas del poder punitivo del Estado.

¡CONTRA LA VIOLENCIA INSTITUCIONAL! ¡CONTRA LA IMPUNIDAD! ¡BASTA DE TORTURAS Y ASESINATOS EN PRISIÓN!

 

La cárcel mata Cárcel=Tortura Familias Frente a la Crueldad Carcelaria

Publicamos tal cual ella nos lo ha enviado, pero sin señas particulares, como nos ha pedido, el relato que con gran sensibilidad nos hace una compañera anticarcelaria sobre un tristísimo suceso. Como ella nos dice, una persona más asesinada por la cárcel. ¡Muerte a la cárcel!
Hola.

Antes de nada me presento. Me llamo Xxxx y simplemente soy una chica con ideas anticarcelarias. Me he atrevido a contactar con vosotrxs porque ha ocurrido un triste suceso que creo que no ha trascendido mucho.

Un chico que había salido de la cárcel se ha quitado la vida. Estaba viviendo en un piso que tiene el cura del barrio Yyyy (Salamanca). Este cura acoge en la casa parroquial a ex presos y después algunos se van a casas de su propiedad. Este chico estaba junto con otros en un piso un poco más abajo del barrio Yyyy, hacia Zzzz. Por la parte trasera pasa el tren y allí es donde decidió suicidarse.

Al principio, cuando nos enteramos de la noticia, no sabíamos quién había fallecido, ya que el chico no tenía familia y hablaba poco, aunque había estado acariciando el día anterior a la galga de mi hermano. Lo supimos un poco después por su compañero de piso. También por él (y por otros que ya se han ido de esta zona) sabemos que los chicos que acoge el cura tienen unas normas algo restrictivas, además de trabajar en los proyectos del cura sin recibir un sueldo completo, lo que no les permite ser totalmente libres. No se atreven a hablar públicamente, así que os pido que tampoco se publique esto que os cuento, al menos no con referencias a personas o lugares concretos.

El chico que se ha suicidado salía todos los días a correr, pero según su compañero de piso le afectaban esas normas restrictivas. Si me pongo en su lugar, creo que lo que más deseas tras la experiencia traumática de la cárcel es la libertad total. Ojalá hubiéramos hablado más con él. Me da mucha pena lo que ha sucedido. Creo que no exagero si afirmo que la cárcel ha matado a otra persona más.

En fin, gracias por leer mi mensaje a pesar de ser tan extenso. Me parecía importante que se conozca este caso.

Os dejo el enlace de la noticia, aunque ahí no se dan detalles:

https://www.lagacetadesalamanca.es/sucesos/muere-arrollado-tren-tejares-20230721155936-nt.html

Un abrazo,
Xxxx

La cárcel mata

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Actividad en la calle Familias Frente a la Crueldad Carcelaria La cárcel mata

Recuperamos un vídeo de la concentración contra las muertes y el abandono médico en prisión, convocada, en diciembre de 2018 convocada por la asociación de familiares y amigxs de presxs  Familias Frenta A la Cruelad Carcelaria, en diciembre de 2018, ante la Secretaría General de Instituciones Penitencias. En él se puede ver, entre otras queridas compañeras, como Toñi Sáenz, la madre de Luis Acedo, a nuestra hermana y compañera Pastora González. La recordamos con amor. Y queremos recordar al mismo tiempo que la asociación FACC, todavía activa, aunque quizá no con tanto ánimo y fuerza como cuando Pastora estaba con nosotras, ha convocado, para el próximo 3 de junio una manifestación con las mismas intenciones en la cárcel de Picassent. Y que la plataforma de familiares por las muertes en prisión «¡Ni unx más!» ha convocado una manifestación por lo mismo frente a la prisión de Puerto III el próximo 6 de Junio.

¡SI LA LUCHA NO MUERE, PASTORA NO MUERE!

Actividad en la calle Familias Frente a la Crueldad Carcelaria La cárcel mata

Actividad en la calle La cárcel mata

Actividad en la calle La cárcel mata

Actividad en la calle La cárcel mata