Cualquier Momento Es Bueno Para La Solidaridad, El Apoyo Mutuo Y La Acción Directa

Parece algo más que evidente que hemos perdido las viejas buenas costumbres, que un sentimiento anodino ininterrumpido recorre desde nuestros aposentados pies hasta nuestra conformista cabeza. Resulta que nos hemos acostumbrado a recibir el viento en la cara sin atrevernos siquiera a girarnos mínimamente o resguardarnos en la esquina de cualquier edificio en ruinas que tengamos a escasos quince metros de distancia ¿y eso a dónde nos ha llevado? A languidecer, a perder gran parte de nuestra dignidad y finalmente a estancarnos en la más absoluta inopia.

Ciertamente esta es, en parte, la realidad política que nos ha tocado vivir a lxs que creemos en la autonomía, en no pactar, en no ceder ante personajillos que siempre vienen con la ilusión de la reinvención del capital. Empaquetado y dispensado con un envoltorio nuevo, bien diseñado y perfectamente decorado para que parezca oro en lugar de mirra. La verdad es que seguimos aguantando desde nuestras recónditas ratoneras con cierta entereza, intentando no sucumbir, trabajando día a día bajo al amparo de la humildad y un cierto compromiso.

La verdad es que nos hemos cansado de esperar, llega el momento de mover ficha, de salir a flote y coger un poco de aire, de demostrar que estamos vivos. No creemos que se trate de suspender nuestra cordura o sustituirla por la megalomanía y el narcisismo, sino de demostrar que respiramos, que sentimos ¿qué nos queda sin nuestra dignidad?

Nuestro compañero Alfredo lleva desde el 20 de octubre, casi tres meses en huelga de hambre. Esta luchando, con lo único que le queda, por acabar con el régimen de máxima crueldad en Italia, el 41bis. Un régimen que conocemos bien, que existe en todos los países y que supone la degradación, la humillación y la incomunicación; que te acompaña hasta la fila del suicidio y de la locura pasando por otras muchas paradas previas. Alfredo ha manifestado que prefiere morir antes que tener que desechar el resto de sus días sometido a esa situación, antes que dejar de ser una persona con todo lo que eso implica. Nuestra respuesta desde fuera tiene que estar a la altura, sino de su propuesta, al menos de nuestras posibilidades reales y no de las que nos mantienen en la comodidad de nuestras casas.

Cualquier momento es bueno para rebelarnos, para decir basta y, para empezar, para romper con la insustancialidad creando lazos de comunidad, de comunidades que luchan, que viven y se relacionan en contra del régimen de dominación y explotación. Cualquier momento es bueno para que los fuegos fatuos nos guíen de nuevo hasta una hoguera mayor, en la que, pequeños destellos de llamas pasadas se golpean entre sí para intentar prender la hojarasca. Ha llegado el momento de rechazar las cosas que nos separan, de entender lo que significan esas viejas consignas, sin dejarnos llevar por la ingenuidad, ni seducir por partidos, sindicatos o personajillos. Ha llegado el momento de pasar a la acción con humildad y clarividencia, de atender a las responsabilidades que tenemos con nuestrxs compañerxs y, sobre todo, las de los que más lo necesitan, los que están dentro, los que tienen nombres propios y los que no, pero igualmente sufren las miserias del régimen de dominación y explotación.

APOYO PARA ALFREDO Y TODXS LXS QUE SUFREN LOS REGÍMENES DE MÁXIMA CRUELDAD. ¡Cualquier momento es bueno para la solidaridad!

Más información sobre la lucha de Alfredo:  https://lucharcontrael41bis.noblogs.org/

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