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Actividad en la calle Huelga de hambre diciembre 2018 Publicaciones

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Desde Castilla-León, nos han enviado el número 0 de una publicación que han sacado para apoyar la propuesta colectiva de lxs presxs en lucha. Ponemos aquí debajo el texto, se complementan fragmentos de cartas de preso en lucha con cada una de sus doce reivindicaciones. Pinchando en la imagen de arriba podéis encontrar el pdf de la pubicación.

Editorial

Esta vez sí vamos a decirlo más alto porque más claro ya no se puede.

Este país apesta por los cuatro costados y en todos los frentes.

Apesta la Corona; el último escándalo de Juan Carlos se ha cerrado en dos telediarios, resultó ser intocable cuando sucedieron los hechos.

Apesta el Parlamento, ese contubernio de intrigantes, mentirosxs y traidorxs que, con el simple voto del crédulo demócrata, hacen de su capa un sayo.

Apesta el Gobierno progre y feminista de Sánchez, tanto como apestaba el de Rajoy y el de sus antecesores. Las leyes se ejecutan en aras a conseguir que el negocio continúe y el orden se mantenga.

Apesta la Justicia. ¡JUSTICIA! ¿La que auspicia las vergonzosas desigualdades económicas y sociales? ¿La de «pendiente de resolución» que dilata hasta el infinito los litigios? ¿La que indulta al poderoso y cae como una losa sobre el resto? Losa tanto más pesada cuanto más consciente es lx penadx. Dice un compañero preso: «Cuando uno está bajo el yugo de la esclavitud del siglo XX y XXI, (por no remontarme a las galeras), solo hay dos formas de vida aquí dentro; la más extensa es la sumisión a espera de las migajas que te puedan caer según lo rastrerx que seas. Otra es el enfrentamiento y la negativa a la sumisión, en parte por mantener tu integridad moral y tu dignidad.

Nuestro compañero Javi, «El Niño», decía en su libro Un resquicio para levantarse: » Por dónde me vais a quitar la dignidad, por un pie, por una mano, por dónde…»

Nunca podrán robar la dignidad al que se ha posicionado en rebelión contra este encierro constante, la libertad de elegir cómo vas a vivir es decisión únicamente tuya, eso es tuyo, tu vida, tu elección.

Las consecuencias de tu elección las asumen muchos seres queridos, desde la familia a lxs compañerxs, amigxs, parejas… Uno solo puede procurar hacerlo lo más llevadero posible.

Aunque es difícil tener a toda tu gente de cárcel en cárcel durante 20, 30 ,40 años y si te buscas más causas dentro, los 40 años que contempla el Código Penal no son más que una cifra que sube por cada percance que tengas aquí dentro, por defender tu vida, por quitar una vida. Estos percances no entran en los 40 años, son bloques aparte. Eso del tope de 40 años es solo si no tienes problemas, lo cual es sumamente extraño si no estás sumido en el rebaño carceril, si eres persona defensora de tus derechos y libertades y no una oveja. Por lo tanto andarás en los lugares donde estamos lxs irrecuperables, lxs que según el sistema no somos aptxs para vivir en sociedad, ni siquiera en segundo grado con el resto de la población reclusa.

Lxs irrecuperablemente concienciadxs de nuestra condición de seres humanos transitaremos siempre por los caminos de la antesala de los psiquiátricos, donde brotan psicóticxs incomprendidxs, tachadxs de violentxs y anuladxs por la química. Lxs irrecuperables estamos siempre aisladxs o en conducciones fantasma, sin saber a dónde te llevan, simplemente por reivindicar con un boli y un folio. Sin hacer uso de la violencia recibimos la hostilidad como compañera, el castigo como amigo y el silencio como testigo único de tus pensamientos, tus reflexiones, tus diálogos en el precioso camino de los renglones compartidos.

A pesar de todas las adversidades continuamos luchando por una sociedad sin jaulas, dentro y fuera. Preso en lucha activa por mis amigxs sobre y bajo la tierra»

Sabemos que la justicia no existe, ¿cómo podría? Y sin embargo, aún conservamos ese sentimiento tan humano de lo que es justo y de lo que no lo es. De justicia nos parece apoyar una vez más la huelga de hambre que retoman lxs presxs del 10 al 25 de diciembre, exigiendo que se les dé lo que se les debe. Al fin y al cabo los doce objetivos por los que luchan son de justicia.

Nota: El presente documento esta hecho mediante extractos de cartas de presxs en lucha, la posible perdida de información o error se debe a la selección o transcripcion de dichas cartas, pero creemos que reflejan las realidades que se denuncian pese a lo cual, pedimos disculpas.

1.Erradicación de las torturas.

«Después de un vis a vis con mi novia y mi hija de 4 años me sometieron a un cacheo integral muy desfasado. Me da vergüenza pero me abrieron las nalgas con sus propias manos los “perros” estos y seguido me llevaron a la celda 61 de ingresos, al gran hermano VIP de este sitio. Allí me tuvieron sin agua en el grifo ni en la ducha durante 6 días con una botella de agua al día. Al quinto día me trague chapas de mechero a ver si me sacaban al hospital para hacerme rayos x, los cuales solicite desde el primer día, diciéndome el Jefe de servicios que eso a él no le valía, que hay muchas formas de engañar a la máquina de rayos. Cuando me trague las chapas a la vuelta de enfermería el Jefe de ‘sacrificios’ me quito una cadena de plata con un pequeño baño de plata. Al sexto día por fin me llevan a los rayos saliendo solo la chapa de un mechero, que me lo dijo un ‘verde’, y nada más llegar estaba el mismo Jefe con el papel del aislamiento motivado por negarme a ordenes de los ‘perros’, amenazas y coacción. Y aquí sigo sin que nadie del equipo técnico me haya venido ni a ver.»

«Llegué ayer y me dieron el recibimiento y bien dado, y porque me tragué dos cuchillas si no me matan a palos.Y llego el jefe de servicio y dijo: ‘Déjalo ya, que os lo vais a cargar’ y me trajeron a enfermería y el médico dice: ‘Eso no es nada’ y me han dejado aquí, por tragarme las cuchillas. Y por lo que yo escuche es que trajeron una “recomendación” de Sevilla para que me dieran caña, ya me dieron en Badajoz, en Valdemoro me tuvieron sin sacarme al patio, y al llegar pillo a la peor guardia y me llevaron a la galería corta. Los chavales picando en las puertas porque me vieron pasar por la trampilla yo ya me lo esperaba y me traje las 2 cuchillas plastificadas con celo. Y como sangraba por la boca de los palos, y el jefe de servicio a voces con los carceleros que por qué me había pegado, que si pasaba algo el no se hacía responsable. Les dijo: ‘se ha tragado dos cuchillas’, se asustaron y el médico solo me dio una crema. Tengo el cuerpo como Jesucristo y ha venido el psicólogo y cuando me ha visto me dice: ‘¿Con cuantos te has peleado?’ Y le digo: ‘Con nadie, esto es de los carceleros’ y me dice que arree y me ha puesto protocolo de prevención de suicidio.»

2. Abolición de los FIES, del «Régimen Especial» de castigo y de los departamentos de aislamiento

«Para ello han decidido hacer público las condiciones infrahumana a las que someten a aquellos internos que encierran en la mazmorra 61 del módulo de Ingresos, donde a base de torturas ‘reinsertadoras’ y malos tratos ‘reeducativos’, se les desposee de todos sus Derechos Constitucionales Fundamentales. Los que hemos pasado por ese ‘Guantanamo Palentino’ sabemos perfectamente que la responsabilidad delictiva, conculcadora de derechos, no solo debe recaer en el ‘Dictador Alcaide’. Aquí es obvio que también existen otros delincuentes potenciales que deberían, ya no solo ser cesados de inmediato de sus cargos, sino que también tendrían que ser sentados en los banquillos judiciales.»

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Aunque haya muchos otros tipos de condicionamiento social y político, el Estado es fundamentalmente violencia, coacción, amenaza sobre la población que pulula dentro de sus fronteras para obligarla a adaptarse a unas condiciones determinadas de dominación y explotación. El sistema penal es la compleja tecnología social en la que se organiza esa violencia, esa coacción y esa amenaza. Su función principal es regularizar las conductas, vigilar y neutralizar a la gente refractaria, tipifican-do y reprimiendo las desviaciones, identificando y aislando a la porción de la población que incurre en ellas, sometiéndola a unos mecanismos de control y castigo que la debiliten, por desgaste y por miedo, y la hagan previsible. O, por lo menos, tenerla controlada como anomalía, en una situación que se pueda administrar y explotar. Puesto que el mundo capitalista no puede ni quiere ofrecer verdaderos incentivos positivos para ese proceso de “reinserción”, y que siempre habrá un gran número de individuos con claros motivos para buscarse la vida por su cuenta o ir contracorriente, la integración en la vida social de los supuestos desviados consistirá necesariamente en un debilita-miento subjetivo, que les ponga, permanentemente a ser posible, en posiciones de humillación y dependencia, haciéndoles representar ante los sumisos el pecado castigado, la inviabilidad de la rebeldía, de la libre autodeterminación. La cárcel, el castigo por excelencia para quienes son atrapados desobedeciendo las leyes penales, además de un negocio, es un arma, un antagonismo, tecnología coercitiva, violencia organizada para dominar y, si no, destruir a una clase de gente, la de quienes no ofrecen al sistema social la suficiente “seguridad cognitiva”, como dicen los teóricos del “derecho penal del enemigo”.

Ofrecer una visión de conjunto de lo que está pasando ahora mismo en las cárceles del Estado español sería una tarea amplia y compleja. Y tampoco nos interesa a nosotros hacerlo desde un punto de vista supuestamente objetivo, “científico” (antropológico, sociológico, jurídico…), o desde una óptica autodenominada moral, humanitaria, describiendo la catástrofe y lamentándonos por ella, como hace la sociedad del espectáculo con todos los desastres que ella misma provoca.  Y menos aún ninguna perspectiva integracionista, asistencialista o garantista, basada en los “derechos y libertades fundamentales” proclamadas por el régimen político imperante, ni siquiera una perspectiva abolicionista. Porque nos resulta repugnante la hipocresía democrático-humanista que todas ellas comparten y que tanto contribuye a justificar la dictadura del Capital. Un Estado capitalista sin poder punitivo nos parece aún más utópico que la misma anarquía, y nada deseable, ya que lo único que podría hacer posible un capitalismo sin coacción penal sería la extensión e intensificación hasta el absoluto de la servidumbre voluntaria, el logro de un objetivo soñado y ya casi totalmente logrado por la dominación: que todo el mundo obedezca pensando que es libre y que hace lo que ha decidido que le conviene, que sus deseos y las maneras de alcanzarlos no desborden en ningún momento los cauces estatales y mercantiles.

Para nosotros, no se trata de discutir con los agentes de la dominación sobre cómo debe ser ejercida, sino de acabar con ella, o al menos de minarla, de ir haciendo una labor de zapa, de sabotaje. La nuestra es una perspectiva anarquista, que ve el sistema penal como un momento fundamental del régimen de dominación y explotación al que vivimos sometidos, debilitando el cual se debilita también éste, y viceversa. Además de que nos parece imposible enfrentarse a ese régimen soslayando sus mecanismos de control y represión. Estamos hablando de una máquina social, que hace de los individuos humanos piezas suyas, o más bien, hace uso de nuestros órganos, de nuestras células, de nuestras neuronas, se vale de nuestros miedos, de nuestros odios, de nuestros deseos… para funcionar. Y esos espacios subjetivos están directamente a nuestro alcance, es responsabilidad nuestra lo que haya en ellos. El sistema punitivo es un mecanismo de dominación y queremos que nuestra perspectiva sea la de la resistencia contra él, pero no una resistencia testimonial, ideológica, sino una resistencia efectiva, real. La que haya, por débil que sea, pero real. Ese es el punto de vista que nos interesa, el único que nos parece digno adoptar. La cárcel es una lucha, es lucha de la máquina de guerra punitiva contra la gente que tiene atrapada, y la gente se defiende, porque está viva. Así que en la cárcel hay siempre lucha, un conflicto permanente. Pero nosotros, cuando hablamos de “lucha anticarcelaria”, queremos hablar de una lucha social anticarcelaria, una lucha solidaria de los oprimidos contra la opresión.

La lucha contra el FIES como marco de referencia

Para enfocar la situación presente dentro de las coordenadas generales esbozadas, hemos escogido como referencia la lucha contra el FIES. Sobre todo, porque las fuerzas sociales capaces de afrontar problemas como el que estamos intentando plantear no surgen por generación espontanea y desaparecen sin dejar rastro, en un  instante, sino que vienen de lejos. Como el Estado y el Capital, que medran dominándolas y explotándolas, y sin abolir los cuales no se puede neutralizar el aspecto punitivo de su poder. El desarrollo del régimen totalitario de dominación y explotación imperante ha abarcado toda una época y aún está en pleno auge. Para considerar seriamente las condiciones de existencia de una colectividad consciente –equiparable al “proletariado revolucionario” o al “movimiento anarquista”–, capaz de hacerle frente, si queremos identificarnos con ella para darle continuidad en el tiempo y en nuestras vidas, necesitamos una perspectiva histórica que permita reflexionar sobre su origen, vicisitudes y manifestaciones, sus momentos de evolución y regresión, sus derrotas y sus victorias, sus aciertos y sus errores, para potenciar los unos y minimizar los otros.

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