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Hablamos con la compañera de un hombre que ha sido torturado recientemente en la cárcel de Morón de la Frontera (Sevilla), una de las cárceles donde más denuncias de tortura se han registrado, y no es la primera vez que es agredido en esa misma cárcel, hace más de 15 días y aún no le ha visto el médico forense. Conversamos con una compañero de Madrid sobre la resistencia de los puestos políticos de la plaza de Tirso de Molina a ser barridos de allí. Comentamos también las medidas de «confinamiento selectivo» contra 35 barrios de Madrid, los más pobres ¡qué casualidad! Y algo se habla de la resistencia frente a eso en Vallecas, la represión consiguiente, etc. Informamos también sobre el tercer turno de diez días de la huelga de hambre rotativa contra todo lo que mata a lxs presxs y otros temas relacionados.

Actividad en la calle Cárcel=Tortura Familias Frente a la Crueldad Carcelaria Huelga de Hambre Rotativa 2020-2021 Radio: Tokata Y Fuga Sociedad-cárcel

Ex-miembro de los Proletari Armati per il Comunismo a finales de la década de 1970, Cesare Battisti está recluido con cadena perpetua en la prisión de Oristano desde el 14 de enero de 2019. El 15 de mayo de 2020 entregó el siguiente texto en torno a la pandemia de COVID-19 al sitio web italiano Carmilla, que cierra con algunas reflexiones sobre los motines en prisiones alrededor de Italia por el virus.
El capital se reproduce sobre sus propias obscenidades. En 2005, el científico Anthony Fauci advirtió al gobierno de los Estados Unidos que pronto tendríamos la primera pandemia de infección pulmonar debido a los ataques al ecosistema, y que le seguirían otras infecciones. Desde 2005, el orden mundial establecido sobre el crecimiento económico a toda costa ha hecho todo lo posible por hacer realidad el desastre ampliamente anunciado.
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Si en la oscuridad del COVID-19 difundimos teorías de conspiraciones y estragos planeados, ciertamente no ayudaríamos al mundo a entender lo que nos está sucediendo. Sin embargo, hay que reconocer que los que pudieron y no hicieron nada para evitar el pandemónium han tomado una posición sospechosa.
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Nunca antes los señores de la guerra declarada al planeta Tierra habían logrado llevar el deseo de seguridad de los ciudadanos a tal punto que los hicieran aceptar el encarcelamiento masivo preventivo. El lockdown, como se suele decir: una expresión que en los Estados Unidos significa nada menos que la segregación. Donde la acción de la policía y el ejército en las calles es esencial para disuadir a los habituales «incontrolables». Y aquí nos quedamos todos en casa, incluso moralizando a los que se atreven a expresar cualquier duda sobre la eficacia y, eventualmente, el verdadero propósito de tales maniobras.
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Mientras tanto, mientras la industria de las multas florece en nuestro país, en algunos países «olvidados por Dios» es incluso legítimo disparar a los incautos que se aventuran a salir a la luz.
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Desde el advenimiento del COVID-19, seguir cualquier programa, en cualquier momento, en la televisión, leer un periódico de la «gran prensa» nacional e internacional es como entrar en la pesadilla de un futuro que ni siquiera el buen George Orwell se había atrevido a temer: ni una sola palabra, ni una sola imagen que no esté destinada a fomentar el pánico colectivo. Es de suponer que las voces disidentes, o al menos las críticas que existen, son debidamente ignoradas por los productores de la opinión pública. Sin embargo, esto no pudo evitar que algunas mentes libres expresaran su diferente punto de vista sobre lo que realmente está sucediendo aquí y en otros lugares.
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Sin restarle importancia al carácter dramático del virus, las palabras de Giorgio Agamben son un soplo de aire fresco: «La limitación de la libertad impuesta por los gobiernos es aceptada en nombre de un deseo de seguridad que ha sido inducido por los mismos gobiernos que ahora intervienen para satisfacerlo». A la luz de esto, ¿cómo podemos dejar de ver que el COVID-19 ha sido utilizado como un caso de prueba para un eventual estado de emergencia en caso de rebelión social a escala mundial? No queremos decir que el virus fue creado específicamente para estos propósitos –daríamos un amplio margen a los conspiracionistas pero con burlas de los que hablan de ello–, sino que esto ha sido montado artística y profesionalmente por los señores de la guerra (no es coincidencia que alrededor del COVID-19 la terminología de la guerra haya florecido), poniendo todos los recursos de quienes disponen del poder para domar una rebelión masiva: esto está ante los ojos de todos.
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Y como si las armas convencionales no fueran suficientes, las tecnologías más aterradoras para el control social están siendo puestas en juego. Se decía en el siglo pasado, entre los amantes de la literatura de género: un día todos tendremos un transistor –fue hace mucho tiempo– instalado en el cuerpo desde el nacimiento, así que sabrán en todo momento lo que decimos y dónde estamos. Delirios de juventud, tiempos en los que uno se encontraba en las plazas discutiendo sobre arte y revolución. Usos interrumpidos por el asalto masivo del Estado al pensamiento libre y revolucionario en el siglo pasado. Con el consiguiente declive político y cultural de las masas que continúa hasta hoy.
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Por fin el sueño del poder capitalista, ya no de reunión sino de separación, se ha convertido en un hecho. Rastrear contactos (o contact tracing, como le gusta decir a la gente que si no habla inglés tiene la impresión de no decir nada) no es nada nuevo. Nuestros teléfonos portátiles son seguidos paso a paso por los satélites y, en ocasiones, incluso nuestras conversaciones no escapan a la «gran oreja». Evidentemente, esto no fue suficiente para mantenernos a raya con la debida puntualidad y precisión. De hecho, la tecnología militar de punta tiene medios mucho más sofisticados, que se utilizan ordinariamente en operaciones de espionaje, especialmente por los departamentos del antiterrorismo. Sólo la resistencia de unas pocas instituciones internacionales garantistas ha evitado hasta ahora que toda la sociedad sea blanco indiscriminado de la tecnología del ultraespionaje.
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El COVID-19 ha puesto fin a este escrúpulo ético. Hoy en día se exige enérgicamente que debemos saber a dónde va cada uno de nosotros y con quién nos encontramos. Y eso es lo que ha pensado el año pasado la Universidad Rice, por encargo de la Fundación Gates. Con la invención de los puntos cuánticos a base de cobre que, inyectados en el cuerpo junto con la vacuna anti-COVID-19, serían como un código de barras legible con un dispositivo especial (Manlio Dinucci, L’arte della guerra). Dime con quién vas y te diré quién eres.
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Se sigue diciendo «nada será igual que antes», y hay que creerlo. Por desgracia, me temo que no será en el sentido que los más optimistas quieren, es decir, una especie de redención de la locura capitalista. En cambio, nos acercamos a los días en que la palabra comunidad será primero prohibida, y luego gradualmente vaciada de sentido cívico. En la era de los cuerpos separados, la reunión es una subversión. El virus se ha perfeccionado, el único antídoto es la separación, la obediencia. Lo que estamos presenciando ya no es una guerra contra las ideologías, sino el asalto decisivo del capital contra el ser humano como comunión de cuerpo y espíritu.
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Es el 25 de abril, en la prisión de Oristano, el aniversario de la liberación del nazi-fascismo. Así nos lo dijeron y lo creímos. Tanto es así que cada año el pueblo se lanzó a la calle, no sólo para no olvidar la Liberación, sino para hacerla realidad, un día, al menos para nuestros hijos. Ahora la plaza se ha ido, el pueblo está segregado. El capital de los estragos ha ocupado la escena, relegando un sueño de libertad a una mera infección viral.
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Paradójicamente, un territorio donde la comunidad está destinada a persistir hasta la última matrícula es la prisión. Los medios para sobrevivir aquí no existen, ni siquiera son posibles. En Oristano las máscaras y los guantes están prohibidos por orden de la dirección: se utilizan para ocultar las caras y las huellas dactilares. Los oficiales se mantienen en estado de alerta permanente. Las prisiones son bombas a punto de explotar. Los barrotes, en lugar de separar, unen los sentimientos de revuelta. Los reclusos no van a morir a manos de las leyes que celebran la venganza. Entonces se unen, gritan más fuerte que el virus, quieren comunicarse con la gente, decir que una solución es posible. Hablemos de ello.

covid19 Internacional Sociedad-cárcel

Hablamos de la actual huelga de hambre colectiva de presxs en lucha por la excarcelación de personas presas gravemente enfermas y ancianas, por el resto de las 14 reivindicaciones, en protesta por la privación de derechos durante el actual estado de excepción y frente a la represión que está ejerciendo la administración carcelera contra quienes se rebelan. Hacemos hincapié en lo que, en ese sentido, está sucediendo en el aislamiento de la cárcel de Villena y leemos unos cuantos comunicados de los compañeros que están participando en la huelga. Emitimos unos fragmentos de un programa de Radio Ela, La Contratertulia, donde la compañera de Gabriel Pombo Da Silva, Elissa, explica su situación, encerrado por el Estado portugués y pendiente de ser extraditado a cárceles españolas.

Huelga de Hambre Mayo 2020 Radio: Tokata Y Fuga Sociedad-cárcel

Coral nos ofrece algunos de sus poemas. Informamos de la huelga de hambre que inician el próximo 1 de mayo al menos cinco compañeros, por la excarcelación de las personas presas gravemente enfermas y mayores de 70 y el resto de las 14 reivindicaciones de lxs presxs en lucha. Hablamos con Gonzalo Tejerina de la necesidad de reclamar también la excarcelación de las persona presas con enfermedad mental y de pedir cuentas a los médicos carceleros por su complicidad en tratos crueles, inhumanos y degradantes.

covid19 Huelga de Hambre Mayo 2020 Radio: Tokata Y Fuga Salud mental Sociedad-cárcel

Recordamos a lxs presxs en lucha activa, que parecen haber desaparecido en el fárrago de la gran maniobra de manipulación de masas llamada «crisis del coronavirus»; comentamos las pocas noticias suyas que nos han llegado y algunos sucesos recientes dentro de las cárceles: plantes, muertes, agresiones de los carceleros, situaciones de abandono médico… Dialogamos con José Antonio López Cabrera, que sabe bien de lo que habla, sobre cómo enferma y destruye la máquina taleguera y sobre algunos intentos de sabotearla y curarse de sus efectos vividos por él desde hace bastante tiempo y hasta el momento actual.

covid19 Presxs en lucha Radio: Tokata Y Fuga Sociedad-cárcel

Ahí va un texto de Miguel Amorós sobre el actual estado de excepción, con una lúcida síntesis del momento, una visión de conjunto, muy útil para situarse sin ilusiones ante la prepotencia mal disfrazada de insultante paternalismo con la que el Estado se presenta como nuestro salvador, mientras intenta administrar y explotar al máximo las consecuencias nocivas de la dictadura desarrollista del Capital que es su verdadera razón de ser. El compañero se permite gritar que el rey está desnudo, señalando el núcleo totalitario de lo que llaman «democracia» y desmintiendo el hipócrita y amenazador catastrofismo con el que los servidores del régimen de dominación pretenden convertir en sumisión absoluta los sentimientos de impotencia causados por la desnudez en que ha quedado también la abyecta dependencia que parece vincularnos irremediablemente al vampirismo capitalista. Su intención declarada es intensificar el control social y el aislamiento por medio de la digitalización social, de la manipulación del Big Data y de la extensión del idiotismo tecnodependiente. Nos queda la desobediencia, la acción directa, el apoyo mutuo, el diálogo abierto y la creatividad colectiva para intentar desmasificarnos, sustituir la falsa comunidad con que nos hipnotiza el Espectáculo por otra más auténtica, que no puede surgir más que del desplazamiento de la alienación estatal y mercantil por el planteamiento de todos los problemas sociales a través de la libre asociación de las personas afectadas. Para escapar de la sociedad-cárcel tenemos que atrevernos a ser libres, es decir, a buscar por nosotros mismos la satisfacción de nuestras necesidades y deseos recurriendo lo menos posible a nuestros interesados y violentos protectores.

El Estado con mascarilla

La actual crisis ha significado unas cuantas vueltas de tuerca en el control social por parte del Estado. Lo principal en esa materia ya estaba bastante bien implantado porque las condiciones económicas y sociales que hoy imperan así lo exigían; la crisis no ha hecho más que acelerar el proceso. Estamos participando a la fuerza como masa de maniobra en un ensayo general de defensa del orden dominante frente a una amenaza global. El coronavirus 19 ha sido el motivo para el rearme de la dominación, pero igual hubiera servido una catástrofe nuclear, un impasse climático, un movimiento migratorio imparable, una revuelta persistente o una burbuja financiera difícil de manejar. No obstante la causa no es lo de menos, y la más verídica es la tendencia mundial a la concentración de capitales, aquello a lo que los dirigentes llaman indistintamente mundialización o progreso. Dicha tendencia halla su correlato en la tendencia a la concentración de poder, así pues, al refuerzo de los aparatos de contención, desinformación y represión estatales. Si el capital es la sustancia de tal huevo, el Estado es la cáscara. Una crisis que ponga en peligro la economía globalizada, una crisis sistémica como dicen ahora, provoca una reacción defensiva casi automática y pone en marcha mecanismos disciplinarios y punitivos de antemano ya preparados. El capital pasa a segundo plano y entonces es cuando el Estado aparece en toda su plenitud. Las leyes eternas del mercado pueden tomarse unas vacaciones sin que su vigencia quede alterada.

El Estado pretende mostrarse como la tabla salvadora a la que la población debe de agarrarse cuando el mercado se pone a dormir en la madriguera bancaria y bursátil. Mientras se trabaja en el retorno al orden de antes, o sea, como dicen los informáticos, mientras se intenta crear un punto de restauración del sistema, el Estado interpreta el papel de protagonista protector, aunque en la realidad este se asemeje más al de bufón macarra. A pesar de todo, y por más que lo diga, el Estado no interviene en defensa de la población, ni siquiera de las instituciones políticas, sino en defensa de la economía capitalista, y por lo tanto, en defensa del trabajo dependiente y del consumo inducido que caracterizan el modo de vida determinado por aquella. De alguna forma, se protege de una posible crisis social fruto de otra sanitaria, es decir, se defiende de la población. La seguridad que realmente cuenta para él no es la de las personas, sino la del sistema económico, esa a la que suelen referirse como seguridad “nacional”. En consecuencia, la vuelta a la normalidad no será otra cosa que la vuelta al capitalismo: a los bloques colmena y a las segundas residencias, al ruido del tráfico, a la comida industrial, al trasporte privado, al turismo de masas, al panem et circenses… Las formas extremas de control como el confinamiento y la distancia interindividual terminarán, pero el control continuará. Nada es transitorio: un Estado no se desarma por propia voluntad, ni prescinde gustosamente de las prerrogativas que la crisis le ha otorgado. Simplemente, “hibernará” las menos populares, tal como ha hecho siempre. Tengamos en cuenta que la población no ha sido movilizada, sino inmovilizada, por lo que es lógico pensar que el Estado del capital, más en guerra contra ella que contra el coronavirus, trata de curarse en salud imponiéndole condiciones cada vez más antinaturales de supervivencia.

El enemigo público designado por el sistema es el individuo desobediente, el indisciplinado que hace caso omiso de las órdenes unilaterales de arriba y rechaza el confinamiento, se niega a permanecer en los hospitales y no guarda las distancias. El que no comulga con la versión oficial y no se cree sus cifras. Evidentemente, nadie señalará a los responsables de dejar a los sanitarios y cuidadores sin equipos de protección y a los hospitales sin camas ni unidades de cuidados intensivos suficientes, a los mandamases culpables de la falta de tests de diagnóstico y respiradores, o a los jerarcas administrativos que se despreocuparon de los ancianos de las residencias. Tampoco apuntará el dedo informativo a expertos desinformadores, a empresarios que especulan con los cierres, a los fondos buitre, a los que se beneficiaron con el desmantelamiento de la sanidad pública, a quienes comercian con la salud o a las multinacionales farmacéuticas… La atención estará siempre dirigida, o mejor teledirigida, a cualquier otro lado, a la interpretación optimista de las estadísticas, al disimulo de las contradicciones, a los mensajes paternalistas gubernamentales, a la incitación sonriente a la docilidad de las figuras mediáticas, al comentario chistoso de las banalidades que circulan por las redes sociales, al papel higiénico, etc. El objetivo es que la crisis sanitaria se compense con un grado mayor de domesticación. Que no se cuestione un ápice la labor de los dirigentes. Que se soporte el mal y que se ignore a los causantes.

La pandemia no tiene nada de natural; es un fenómeno típico de la forma insalubre de vida impuesta por el turbocapitalismo. No es el primero, ni será el último. Las víctimas son menos del virus que de la privatización de la sanidad, la desregulación laboral, el despilfarro de recursos, la polución creciente, la urbanización desbocada, la hipermovilidad, el hacinamiento concentracionario metropolitano y la alimentación industrial, particularmente la que deriva de las macrogranjas, lugares donde los virus encuentran su inmejorable hogar reproductor. Condiciones todas ellas idóneas para las pandemias. La vida que deriva de un modelo industrializador donde los mercados mandan es aislada de por sí, pulverizada, estabulada, tecnodependiente y propensa a la neurosis, cualidades todas que favorecen la resignación, la sumisión y el ciudadanismo “responsable”. Si bien estamos gobernados por inútiles, ineptos e incapaces, el árbol de la estupidez gobernante no ha de impedirnos ver el bosque de la servidumbre ciudadana, la masa impotente dispuesta a someterse incondicionalmente y encerrarse en pos de la seguridad aparente que le promete la autoridad estatal. Esta, en cambio, no suele premiar la fidelidad, sino guardarse de los infieles. Y, para ella, en potencia, infieles lo somos todos.

En cierto modo, la pandemia es una consecuencia del empuje del capitalismo de estado chino en el mercado mundial. La aportación oriental a la política consiste sobre todo en la capacidad de reforzar la autoridad estatal hasta límites insospechados mediante el control absoluto de las personas por la vía de la digitalización total. A esa clase de virtud burocrático-policial podría añadirse la habilidad de la burocracia china en poner la misma pandemia al servicio de la economía. El régimen chino es todo un ejemplo de capitalismo tutelado, autoritario y ultradesarrollista al que se llega tras la militarización de la sociedad. En China la dominación tendrá su futura edad de oro. Siempre hay pusilánimes retardados que lamentarán el retroceso de la “democracia” que el modelo chino conlleva, como si lo que ellos denominan así fuera otra cosa que la forma política de un periodo obsoleto, el que correspondía a la partitocracia consentida en la que ellos participaban gustosamente hasta ayer. Pues bien, si el parlamentarismo empieza a ser impopular y maloliente para los dirigidos en su mayoría, y por consiguiente, resulta cada vez menos eficaz como herramienta de domesticación política, en gran parte es debido a la preponderancia que ha adquirido en los nuevos tiempos el control policial y la censura sobre el malabarismo de los partidos. Los gobiernos tienden a utilizar los estados de alarma como herramienta habitual de gobierno, pues las medidas que implican son las únicas que funcionan correctamente para la dominación en los momentos críticos. Ocultan la debilidad real del Estado, la vitalidad que contiene la sociedad civil y el hecho de que al sistema no le sostiene su fuerza, sino la atomización de sus súbditos descontentos. En una fase política donde el miedo, el chantaje emocional y los big data son fundamentales para gobernar, los partidos políticos son mucho menos útiles que los técnicos, los comunicadores, los jueces o la policía.

Lo que más debe de preocuparnos ahora es que la pandemia no solo culmine algunos procesos que vienen de antiguo, como por ejemplo, el de la producción industrial estandardizada de alimentos, el de la medicalización social y el de la regimentación de la vida cotidiana, sino que avance considerablemente en el proceso de la digitalización social. Si la comida basura como dieta mundial, el uso generalizado de remedios farmacológicos y la coerción institucional constituyen los ingredientes básicos del pastel de la cotidianidad posmoderna, la vigilancia digital (la coordinación técnica de las videocámaras, el reconocimiento facial y el rastreo de los teléfonos móviles) viene a ser la guinda. De aquellos polvos, estos lodos. Cuando pase la crisis casi todo será como antes, pero la sensación de fragilidad y desasosiego permanecerá más de lo que la clase dominante desearía. Ese malestar de la conciencia restará credibilidad a los partes de victoria de los ministros y portavoces, pero está por ver si por sí solo puede echarlos de la silla en la que se han aposentado. En caso contrario, o sea, si conservaran su poltrona, el porvenir del género humano seguiría en manos de impostores, pues una sociedad capaz de hacerse cargo de su propio destino no podrá formarse nunca dentro del capitalismo y en el marco de un Estado. La vida de la gente no empezará a caminar por senderos de justicia, autonomía y libertad sin desprenderse del fetichismo de la mercancía, apostatar de la religión estatista y vaciar sus grandes superficies y sus iglesias.

Miguel Amorós

Confinado en su casa muy a su pesar, el 7 de abril de 2020

covid19 Sociedad-cárcel

Por correo electrónico, hemos recibido el cartel de arriba y el mensaje que sigue del grupo de apoyo Quemando Arcas. Lo que hay que decir sobre las razones de su existencia ya lo dicen ellxs en el mensaje de abajo, y en enlace que podéis seguir picando encima de su nombre, que está más arriba coloredao en rojo, encontraréis más información.
¡Hola compas!
Queremos recordar que el 13 de mayo de 2019 el Estado español volvió a desplegar su aparato represivo contra el movimiento anarquista en la llamada Operación Arca, llevándose detenidas a dos compañeras bajo la acusación de terrorismo y siendo investigadas por diversos ataques ainmobiliarias, cuerpos represivos, bancos y partidos políticos.
A día de hoy, casi un año después, continúa la investigación sobre las compañeras y su entorno, y sobre las campañas y acciones que reivindican algunos sectores del anarquismo madrileño. A raíz de esto hemos creado el grupo de apoyo Quemando Arcas y desde este os escribimos hoy.
Queremos invitaros a solidarizaros con las compañeras represaliadas y a compartir nuestro repudio por las instituciones y su aparato represivo, de cualquier forma que veáis. Os adjuntamos el nuevo blog del grupo de apoyo en el que iremos subiendo las novedades del caso, futuras convocatorias, muestras de solidaridad y diferentes textos. Os animamos también a difundirlo y a estar atentas.
Un fuerte abrazo
¡LA SOLIDARIDAD NUESTRA MEJOR ARMA!

Sociedad-cárcel

Comentamos algunas noticias recientes y, luego, dedicamos la mayor parte del programa a emitir las reflexiones de Francisco Aroca Lisón, recién salido de la cárcel después de pagar un montón de años, sobre la evolución de la máquina carcelaria y de su acción destructiva en ese tiempo, así como de la resistencia frente a ella, especialmente la más reciente, ya que el compañero ha participado en las últimas huelgas de hambre colectivas de las que hace balance de aciertos y errores. Nos habla de su experiencia del estado de excepción que estamos sufriendo, el cual desnuda la sociedad-cárcel, calcula cómo se debe estar viviendo dentro esta situación difícil y considera las perspectivas inmediatas de resistencia anticarcelaria.

La cárcel mata Radio: Tokata Y Fuga Sociedad-cárcel

Compartimos esta publicación sacada de la web de la Federación de Grupos de la Cruz Negra Anarquista donde comparten una actualización de la situación de Antoine Nieto Galindo. Informan que el compañero está en la calle, de manera provisional, esperando la citación para un nuevo juicio. El Comité Pro-Presos de Levante de la CNT-AIT hace un llamamiento a la solidaridad económica para sostener la defensa jurídica de Antuan, dirigido «al movimiento libertario y a todos los grupos anticarcelarios, que han estado expresado y manifestando su apoyo al compañero.» La fotografía de arriba es de una pancarta aparecida en Euskadi durante estas semanas de aislamiento y represión por el COVID-19.

6 de abril de 2020

Hacemos pública la noticia de que Antonio Nieto Galindo, extraditado a Francia el día 3 de enero de este año 2020, se encuentra actualmente en libertad, provisionalmente, en espera de citación para nuevo juicio por la causa de París. En apariencia, esto ha tenido lugar gracias a un error judicial.

El compañero nos ha hecho llegar el auto del juez de libertades del Tribunal Judicial de París, que dice que primeramente fue entregado a la policía del aire y de las fronteras a la llegada a Francia (Roissy), y desde ahí fue presentado al fiscal de la República de Bobigny, quien le notifica que ha sido extraditado en cumplimiento de la sentencia del Tribunal de Apelación de París de 1998, y le comunica que esta sentencia es puesta en ejecución inmediatamente con su envío a prisión en espera de juicio.

Que posteriormente, es llevado a comparecer ante el fiscal de la República de París, quien le notifica sentencia del Tribunal de Primera Instancia de Paris, del 15 de noviembre de 1996, así como la sentencia en rebeldía dictada por el Tribunal de Apelación de Paris con fecha 15 de junio. Igualmente le informa de que según procedimiento ha de llevársele inmediatamente ante el juez de libertades y quedar detenido provisionalmente. Pero después añade, que puesto que según decisión de la Corte de casación de 10 de enero de 2007, el artículo 135-2 del Código penal francés era aplicable a este caso,  y que la comparecencia ante el fiscal de Bobigny no se atuvo a este artículo, según el cual el detenido, en un plazo máximo de 24 horas, debía ser puesto a disposición del fiscal del tribunal de primera instancia que dictó la sentencia motivo de la detención, en este caso el fiscal de la República de París, y no el fiscal de Bobigny, y que por haber transcurrido exactamente 31 horas desde su detención, no había lugar a su detención provisional sino que según la ley penal francesa, había que proceder a su inmediata puesta en libertad.

Nos asegura Antoine que los días pasados desde su traslado de Campos del Río hasta su salida de la prisión de Fleury-Mérogis, han sido de lo peor de su vida. Ya nos había avisado de la dureza de la prisión francesa y de cómo la extradición comprometería su estado de salud. Así fue: el traslado hasta Valdemoro, sin comida y sin medicación; antes del vuelo a Francia, varios macutos tirados, y le retuvieron en Valdemoro su documentación, con su DNI, y tarjeta sanitaria; el tiempo en Francia, el peor, de muy mal trato, sobre todo psicológico, y con la medicación cambiada. Incluso su repentina puesta en libertad fue sórdida, de madrugada, solo y sufriendo el frío del invierno en la puerta de la prisión de Fléury hasta que consiguió que unas buenas personas familiares de un preso, le prestaran un teléfono móvil. A partir de aquí se hizo efectiva la ejemplar capacidad de coordinación y asistencia prestada por los compañeros de la sección hermana de CNT AIT en Francia, miembros además de la SIA, que se movilizaron rápidamente desde el momento en que tuvieron noticia de lo que había ocurrido.

Con ellos sigue en coordinación la sección española de la AIT, por medio de sus comités pro-presos, para conseguir su libertad definitiva. El camino hacia la libertad de Antoine podrá ser rápido o podrá ser largo y complicado, todavía no podemos saberlo. Mientras, seguimos con la campaña. En la vía legal, hay que conseguir el archivo definitivo de las causas legales, de 1978, y anulación de las sentencias en rebeldía, de nuevo decimos, en fraude de ley, puesto que desde 1979 la Interpol sabía de su paradero en una prisión de Murcia. Ya lanzamos petición de solidaridad para quien pueda contribuir para afrontar el coste en la defensa legal. Igualmente seguimos pidiendo máxima difusión de la campaña y actos de solidaridad como los hasta ahora llevados a cabo por los compañeros de la organización, los grupos o personas, a los que desde aquí agradecemos sus acciones y muestras sinceras de apoyo y de cariño hacia el compañero.

Por la anarquía. Contra las prisiones y el sistema que las necesita

Comité Pro-Presos Levante CNT-AIT

Más noticias sobre Antuan en Tokata

 

Internacional Sociedad-cárcel

El estado de excepción impuesto con la excusa del coronavirus se hace más patente en las prisiones del Estado, donde hace que los carceleros actúen con prepotencia e impunidad aún mayores de lo que es habitual. La carta de la madre del preso agredido, que ponemos a continuación, recogida de la web del Grupo de Derechos Civiles 15M de Zaragoza, es un ejemplo claro de que los derechos dentro de prisión, si alguna vez los hubo, quedan aparcados y la indefensión ante la cruel actuación de los carceleros y demás funcionariado taleguero es más que manifiesta

Redacto este escrito para denunciar públicamente la situación de vulnerabilidad que están viviendo los presos de la cárcel de Zuera. En la que se encuentra actualmente mi hijo.

Comenzaré contando los hechos que me llevan a recurrir a este método para hacer visible la situación de mi hijo y que quede constancia de ello. Aunque estoy segura que muchos más presos se encuentran en situaciones similares de vulnerabilidad.

El día 20 de marzo recibo una llamada de mi hijo en la que me cuenta que ha sido víctima de una brutal paliza entre siete funcionarios, de la cual le han quedado lesiones y me pide, por favor, que denuncie esta situación.

En esta llamada mi hijo me cuenta que todo comienza el día 18 de marzo a las 14:00h, cuando los funcionarios del módulo 1 piden a todos los presos que regresen a sus celdas debido al Estado de Alarma. Que mi hijo sube a su celda como habían ordenado. Varios presos organizan una reyerta en contra de los mandatos de los funcionarios, en la cual mi hijo no participa. Cuando está en su celda, un funcionario entra y comienza a meterse con él y a empujarle. Ante esta situación, el interno solicita al funcionario su número de placa, a lo cual éste le contesta “si espera un momento que ahora te la voy a dar”. El funcionario abandona la celda y a los 5 minutos regresa, acompañado de otros 6 funcionarios, entre ellos un jefe de servicios. Entre todos comenzaron a pegarle y entre golpes le decían “toma esta es tu placa de identificación, aquí la tienes”.

Las lesiones de esta brutal agresión de medidas desproporcionadas, son los dos ojos hinchados, pómulos hinchados, mano muy hinchada, con un dedo lo más seguro fracturado y un fuerte dolor de costillas. Después de esto se lo llevan directamente a celdas de aislamiento.

El día 20, unos funcionarios se dirigen a la celda de aislamiento en la que se encuentra el interno, sin motivo ninguno, y le invitan a salir de allí. Ya que, probablemente, después de revisar cámaras, se dan cuenta de que él no tiene nada que ver con la reyerta, que no hay manera de inculparle, ni motivos suficientes para mantenerlo en aislamiento. Las palabras del funcionario hacia el interno fueron: “Mira es al único que vamos a sacar, a tí”, a lo que éste responde “Claro, pero la paliza ya me la he llevado”, a lo cual un funcionario le contesta “Cállate y no hables, porque como sigas hablando te vamos a matar”.

A raíz de esto, el interno se encuentra con muchísimos dolores, debidos a las lesiones arriba indicadas. Pide que le mire un médico, debido a sus dolores, el médico se niega. A los dos días lo termina mirando el médico, a razón de redactar un parte, en este parte pone que las lesiones son leves. El interno pide por favor que se le mire bien la mano porque está con muchísimos dolores, a lo que el médico contesta “Mira me tienes hasta los cojones, vete ahora mismo al módulo porque si no volverás a recibir”. El interno sigue con dolores en la mano actualmente.

Cuando yo recibo la llamada de mi hijo el día 20, como antes ya he mencionado, llamo a su abogada , la cual después de contarle los hechos acontecidos, subió a la prisión solicitando una visita a su cliente para comprobar su estado, redactar la conveniente denuncia e indicarle los pasos a seguir después de lo ocurrido. Salieron 4 funcionarios a atenderla… le denegaron esta visita debido al Estado de Alarma. La solución que le dieron fue que mandase un fax a la prisión solicitando una visita al interno. La abogada mandó el fax, a día de hoy aún está esperando la respuesta. Claramente, los funcionarios evitaron que se pudiesen corroborar los hechos, al no permitir a la abogada comprobar las lesiones de su cliente. Dado que pasando unos días, la inflamación y las lesiones no tendrían la misma intensidad.

Yo, como madre, llamé a la cárcel y hablé con la directora del centro, la única respuesta que recibí es que ella no tenía constancia de los hechos. También me dirigí al juzgado de guardia a presentar la conveniente denuncia. Todavía a mi hijo no le ha visitado ningún forense desde el acontecimiento de los hechos.

La cosa no se queda aquí, desde el día que tuvo lugar la agresión, los mismos funcionarios, de los que aún no tenemos constancia de sus números de placa, están intimidando al interno a través de miradas, órdenes de que se esté quieto y no se mueva, por lo cual mi hijo está totalmente cohibido y tiene muchísimo miedo.

El interno presentó una denuncia al juzgado de guardia con los hechos ocurridos y pidió un habeas corpus, por lo cual ya debía de haberle visitado el juez. No tenemos constancia de que esa denuncia haya salido del centro penitenciario. También solicitó la revisión de su persona por un médico forense, el juzgado aún no ha recibido este escrito. He llamado varias veces al juzgado para corroborarlo.

Los funcionarios dijeron al interno que denunciara todo lo que quisiera, que ellos tenían órdenes de la directora del Centro Penitenciario de Zuera de que tiraran a matar a los presos.

Como madre tengo miedo de que a mi hijo le pase cualquier cosa ahí adentro, sabemos que en Zuera ya ha habido muertes de internos bastante sospechosas. También sabemos que los funcionarios se cubren entre ellos. Ahora no hay visitas, nadie puede comprobar el estado de salud de los presos.

En el Estado de Alarma, se ha olvidado al colectivo de los presos, entendemos que estamos en una situación difícil y que hay que tomar medidas drásticas. Pero por favor vamos a respetar un mínimo los derechos humanos. Ahora los presos no tienen la asistencia médica necesaria para el coronavirus, deberían tenerlos un poquito más en cuenta y pensar que son seres humanos igual que todos. Que si han hecho cosas mal ya las están pagando. Pero en ningún momento debe permitirse la violación de derechos humanos fundamentales.

Pido máxima difusión y que, si hay personas con situaciones parecidas, las denuncien también públicamente ya que la unión hace la fuerza.

Gracias por su tiempo.

Un saludo.

Pdt: El interno ha decidido mantenerse en el anonimato, por miedo a futuras represalias.

Cárcel=Tortura Indefensión jurídica Sociedad-cárcel