Sobre El Juicio Contra Amadeu Y Su Ex-Compañera

CRÓNICA

Hoy, Jueves 15 de Abril, se ha llevado a cabo el juicio contra Amadeu Casellas y su ex-compañera, por la acusación de un intento de entrada de droga en la prisión de Quatre Camins. Este proceso se tenía que haber realizado el Martes día 13 de Abril, pero por retrasos con los juicios que precedían al de Amadeu, quedó pospuesto al Jueves.

Para hacer memoria sobre dicho suceso, recordaremos que el Sábado 6 de Abril del 2008, la que en esos momentos era su compañera, se disponía a tener un vis a vis con Amadeu en la prisión de Quatre Camins, y que mientras esperaba en la sala para la entrada de visitas, vio como llamaban a todas las personas menos a ella, y posteriormente, una par de personas, hombre y mujer, que se identificaron como mossos de esquadra, le preguntaron si llevaba droga y aunque en un principio lo negó, después les entregó un preservativo que llevaba introducido en el interior del cuerpo, en el que hipotéticamente había droga. Dicha situación fue utilizada justo un año después, para negarle a Amadeu, unos permisos que la Institución Penitenciaria, por mediación de un responsable del Sindic de Greuges, habían acordado para que abandonase una huelga de hambre que mantuvo durante 76 días.

El juicio de esta mañana, se ha llevado a cabo pasadas las 10:30, hora en la que tenía previsto iniciarse. En los momentos de espera, la sensación que tenía, por algunos comentarios, es que el juicio no iba a ser fácil. Cuando pasaban algunos pocos minutos de la hora, la secretaria judicial ha ido llamando a las personas encausadas y a sus abogadxs, posteriormente ha dejado entrar a la única persona de la prensa que se había identificado, y pocos minutos después ha anunciado la audiencia pública, momento en el que hemos entrado cuatro personas que esperábamos, una de ellas de cierta edad y desconocida, otra acompañando a la ex-compañera de Amadeu, y dos personas que queríamos seguir el proceso judicial y que acompañábamos a Amadeu, dando su inicio los trámites de rigor de cualquier juicio. En estos, la abogada defensora de Amadeu, ha solicitado la nulidad del proceso en base a las múltiples irregularidades de todo el proceso abierto contra Amadeu, enumerándolas: Se le asignó un abogado de oficio sin darle oportunidad de que él pudiese solicitar otro. No se puso en su conocimiento que se había abierto un procedimiento contra él, por lo que se le dejó en una situación de indefensión. Tampoco se pusieron en su conocimiento los hechos que se le imputaban hasta que pasaron varios meses. Por todo ello, la abogada de su defensa, solicitó su nulidad. La jueza planteó si la fiscal tenía alegaciones y empezó a explicar que ella tenía delante los documentos con las diligencias de toda esa parte del proceso, hasta que se le hizo notar que se estaba refiriendo al expediente de la procesada y no al de Amadeu, por lo que no continuó con sus objeciones. La jueza preguntó por las objeciones al abogado de la defensa de la encausada, y manifestó que lo expuesto se trataba de una cuestión de garantías de derechos y que no tenía nada que objetar, ni que oponer. Es ahí cuando la jueza volvió a instar a la abogada de Amadeu a que concretase los hechos, las páginas del expediente en las que aparecían y los motivos por los que solicitaba la nulidad.

La abogada de la defensa de Amadeu, volvió a repetir: No se le notifica el auto de incoación de diligencias previas. El exhorto de providencia no está firmado, ni se practican las diligencias de citación hasta el mismo día de la declaración.

Mientras le va repitiendo estas partes del procedimiento, le explica que los números de las páginas de su expediente, o no están o no se ven bien. Mientras, la jueza, le comentaba que no le coincidía la documentación o que a ella sí le constaba tal diligencia… Al rato de pasar para un lado y otro las páginas del expediente y poner algún post-it, se da cuenta de que la abogada defiende a Amadeu y no a su compañera, que era el expediente que estaba ojeando. Al descubrir el error, llama la atención de la abogadoa para medio recriminarle que ha sido ella la que le ha confundido, pues ella le había preguntado con anterioridad, si defendía a la imputada…, ante eso, la abogada le respondió que no había oído dicha interpelación. Una vez aclarada la situación, prosiguen con la siguiente alegación en la que se explica que Amadeu no había solicitado abogado de oficio, sino que le fue impuesto. Hasta ahí, la jueza solicita que se abandone la sala para deliberar sobre las reclamaciones.

Salimos todxs fuera y a los pocos minutos, apareció una compañera que vino a nuestro encuentro y le explicamos que ya había empezado la vista y que se encontraban deliberando sobre la solicitud de nulidad del proceso contra Amadeu. Al vernos fuera, los mossos llamadxs como testigxs y que esperaban a ser requeridxs, se acercaron seguramente con la intención de escuchar nuestros comentarios y saber el por qué de la salida de la sala. Evidentemente eran las dos mismas personas que se presentaron hacía dos días, cuando se suspendió el juicio, pues se supone que ellas fueron las que practicaron la incautación de la droga a la ex-compañera de Amadeu.

Pasados unos 10 minutos, que se hicieron muy largos por la incertidumbre, la secretaria judicial llamó de nuevo para entrar en la sala. Aparte de esta compañera que acababa de llegar, dos muchachas jóvenes se acercaron y entraron también en la sala. La jueza reinició el procedimiento diciendo que desestimaba todas las peticiones de la abogada de Amadeu, pues a ella no le constaba que se hubiesen producido tales irregularidades y a partir de ahí llamó a la ex-compañera de Amadeu, y después de informarle sobre sus derechos, instó a la fiscal para que iniciara sus preguntas. En su intervención, la fiscal fue reconstruyendo con sus preguntas los hechos. La ex-compañera reconoció que llevaba una bolsa intervenida, introducida en una parte íntima del cuerpo, pero aseguró que no sabía lo que era y, pese a la intención de la fiscal de mostrar que la entrada de droga se hacía de acuerdo con Amadeu, aseguró que él no sabía que la llevaba. Confirmó que fue abordada por los Mossos en la sala de visitas de las personas que iban a entrar al vis a vis, pero que al ver que entraban todos menos ella, los funcionarios le dijeron que tenía que esperar y que al llegar la pareja de mossos y la abordaron, fue entonces cuando ella entregó el paquete que llevaba escondido en el cuerpo. Explicó que no sabía lo que era y que se lo dio alguien que no conoce y que le hizo una llamada diciendo que tenía que entrar algo a Amadeu y que ella no pensó en que pudiera ser droga. Le preguntaron la asiduidad de sus visitas a Amadeu y comentó que se veían una vez al mes. La jueza interrumpió para preguntarle si seguían manteniendo la relación y ella respondió que no, a lo que ya no siguió con sus palabras y conminó a la fiscal para que prosiguiera. Continuó preguntándole si era la primera visita y ella respondió que no, que ya se habían visto otras veces. La fiscal hizo alguna pregunta más encaminadas a especular sobre la posibilidad de que fuese una entrada de droga de mutuo acuerdo y ante las breves respuestas de la imputada, concluyó las preguntas y dieron paso a la abogada de la defensa de Amadeu, a que iniciara su turno. La primera pregunta que hizo a la ex-compañera de Amadeu, es dónde estaba el Viernes antes de la comunicación, a lo que respondió que en Valencia y que llegó el Sábado por la mañana para hacer la comunicación vis a vis. A instancias de la abogada, explicó que los mossos la interceptaron en la sala de espera de las visitas y que le hicieron un registro en la misma sala. Explicó que entregó la bolsa que llevaba escondida y que luego la llevaron al hospital. De nuevo a instancias de la abogada, reconoció que los mossos le preguntaron por la droga y que después del registro del bolso, fue cuando ella entregó lo que llevaba escondido. La abogada intentó informar a la sala que en la prisión de Lleida, a Amadeu le provocaron una situación similar y luego se demostró que todo había sido un montaje. Ahí la jueza interrumpió la explicación para exigirle que se remitiera a los hechos, a lo que la abogada contestó que dicha situación era un precedente y continuó preguntando a la acusada sobre su estado de inquietud cuando le registraban el bolso y le preguntaron por las cantidades que aparecían en una libreta de una cuenta bancaria y de unos resguardos de giros, contestando que ella no estaba nerviosa en ese momento. La abogada le preguntó si le habían registrado el coche, a lo que respondió que estaba convencida de que lo habían hecho. La letrada insistió si lo habían hecho en su presencia, y ella dijo que no.

El turno de palabra pasó al abogado de la defensa de la ex-compañera de Amadeu, que empezó preguntándole por el tipo de relación y el tiempo de convivencia, a lo que respondió que en esos momentos Amadeu era su pareja y que habían convivido juntos en un piso de Toná. Siguió con las preguntas, insistiendo en si había entregado la droga en la prisión o había sido en el hospital u otra dependencia y confirmó que fue ella la que entregó la droga a la policía en las mismas dependencias de la prisión y que tal y como se la dieron a ella, que ella se la entregó a la policía sin saber qué contenía.

Su abogado no hizo más preguntas, pero la jueza quiso saber cuándo era que pedía el vis a vis, y ella explicó que el mismo día que salía de uno, solicitaba el otro del siguiente mes. Le interrogó sobre el por qué llevaba la bolsa en una parte tan íntima del cuerpo, y ella respondió que es como le dijo el hombre que le dio la bolsa.

El testimonio de la mujer ex-compañera de Amadeu concluyó y fue llamado a declarar él.

La fiscal le interrogó sobre si sabía que ese día tenía una visita de su ex-compañera en vis a vis. Le contestó afirmativamente y le aclaró que la prisión les avisan de las comunicaciones. La fiscal siguió en su línea preguntando si se había puesto de acuerdo previamente y él contestó que no. ¿Quién pidió la visita?, insistió la fiscal, y Amadeu volvió a explicar cómo funcionaba la solicitud de vis a vis, aludiendo que eso lo debe hacer la persona que viene a comunicar. La fiscal subió el nivel y preguntó si conocía a la persona que hizo la llamada y acto seguido si había consumido drogas. Amadeu explicó que esporádicamente había fumado algún porro, pero que no era consumidor y que ni tan siquiera se había enterado de que se había producido esa llamada.

La fiscal agotó tu turno de preguntas y lo prosiguió el abogado de la defensa de la ex-compañera de Amadeu, que volvió a hacer preguntas sobre el alcance de la convivencia de ambos. Posteriormente intervino la abogada de Amadeu que empezó su turno preguntándole por su situación de movilidad en la prisión, en el momento que se produjeron los hechos, a lo que él respondió que por su trabajo tenía permiso para moverse por todas las instancias de la prisión. ¿Le retiraron ese permiso?, preguntó la abogada. Amadeu contestó que no, que siguió moviéndose libremente. ¿Cuando le notificaron que se encontraba encausado?, siguió preguntando la abogada, una vez trasladado a Brians 2 y cuando estaba a punto de salir de permiso. La siguiente pregunta hacía referencia a unas diligencias previas que se realizaron en Quatre Camins y en las que a Amadeu le hicieron algunas preguntas al respecto de los hechos que se acababan de producir, y si cuando se las hicieron, ¿le informaron en qué calidad iba?. Amadeu le respondió que no, que sólo le hicieron las preguntas y nada más. Aprovechó el momento para explicar que en el 2002, en la prisión de Lleida un preso al que le cogieron entrando droga, le acusó de que la entraba para él porque los grupos anarquistas estaban amenazando a su familia y que posteriormente se demostró que se trataba de un complot en el que participaba el subdirector de la prisión. La jueza le interrumpió diciendo que eso no tenía nada que ver, a lo que Amadeu contestó que se trataba de lo mismo, que todo estaba relacionado. Entonces la jueza preguntó a Amadeu si había tenido más vis a vis con su ex-compañera o era el primero, a lo que Amadeu respondió que habían tenido más.

En ese punto, mandó llamar a los testigos, la pareja de mossos que entraron una a uno a la sala y fueron respondiendo las preguntas que les formularon desde la acusación fiscal y desde ambas defensas. Primero entró la mossa, y dejó bien claro que se encontraban en Granollers cuando recibieron la orden de ir a la prisión a primera hora y se presentaron allí y esperaron en el cuerpo de guardia de mossos, hasta que les llamaron y les llevaron hasta la ex-compañera de Amadeu. Tenían la información de que la mujer a la que iban a interceptar, posiblemente intentaba entrar algún tipo de sustancia, y que la abordaron y después de preguntarle, ella lo negó en principio y le preguntaron si quería acompañarles al hospital para hacerle una placa, a lo que contestó que sí y firmó la autorización.

Posteriormente al hacerle el registro del bolso se puso muy nerviosa y ahí fue cuando les entregó la bolsa con las sustancias y acabó diciendo que llevaba eso encima para hacerle un favor a su marido. Explicó todo el proceso de la detención, y su versión, con excepción de que estaba nerviosa, se ajustaba a lo que en un principio había declarado la ex-compañera de Amadeu y que es lo que dijo cuando fue detenida por los mossos. La abogada de Amadeu le preguntó de dónde provenía la orden para que se desplazaran a la prisión, y respondió que el entorno penitenciario avisaba a la central de mossos y ellos se desplazaron. La abogada le preguntó sobre el procedimiento en situaciones de aprensión de drogas y estuvo interesada en saber a dónde habían llevado la droga. La mossa respondió que en esos casos lo que se hace es llevarla a la farmacia para que la pesen y la analicen. Le preguntó sobre cómo era la sustancia y respondió que blanca cristal y que iba envuelta en un plástico transparente. Ante más preguntas sobre si estaba en una o en dos bolsas y si estaban precintadas y con número, la mossa acabó recriminando a la abogada que pretendía liarla, a lo que la abogada respondió que le preguntaba por lo que ellos habían escrito en el informe y que no le quedaba muy claro si había una o dos bolsas, a lo que la policía contestó: pues lo que ponga el acta. Después de alguna pregunta más, como si habían registrado el coche de la encausada, respondió que ella no, que había tomado nota de la matrícula y nada más. Posteriormente, la jueza hizo entrar al mosso, que volvió a repetir de manera calcada la declaración que había hecho la mossa en el momento de abordar a la acusada. Incluso reiteró que se puso nerviosa tras el registro del bolso y ante las preguntas sobre las cifras de la libreta bancaria y los resguardos de giros. No supo decir si el bolso lo llevaba encima o si se lo registraron después de salir de la sala. Además confirmó de manera clara que sabían por el requerimiento que les hicieron a primera hora de la mañana, para presentarse en la prisión, que iban por una cuestión de drogas. El mosso, a preguntas e la abogada, no fue capaz de recordar, si lo que le incautaron a la acusada, lo acabó poniendo en una o en dos bolsas. Se excusó diciendo que había pasado bastante tiempo y que hacían bastantes servicios como ese y que podría confundirse con algún otro. Sobre la cuestión del procedimiento con la droga incautada, intentó implicarse lo menos posible, diciendo que él no intervino en esa cuestión, a lo que la abogada le preguntó si en número de agente que firmaba el acta no era el suyo, y él respondió afirmativamente, por lo que según el acta él sí había estado en ese proceso o por lo menos así lo había firmado. Le preguntó si recordaba el color de la droga y después de vacilar un momento, acabó diciendo que era verde, cuando le comentaron que en el acta ponía blanca, entonces dijo que él recordaba que era verde, porque probablemente estaba envuelta en un plástico verde, y que por eso él la vio de ese color. Sobre el registro del coche, dijo que él no lo hizo y ante la insistencia de la abogada de que se decía que se había registrado el coche, el dijo que él no lo había hecho, pero que era probable que se hiciera, pues ese es el procedimiento. Cuando acabaron las preguntas, la jueza les comentó que podían irse si así lo deseaban, a lo que recogieron sus cosas y salieron de la sala.

La cuestión derivó en las conclusiones de la fiscal, la cual empezó diciendo que Amadeu estaba de común acuerdo con su ex-compañera y que pretendía distribuir la droga a terceros dentro de prisión. Les acusó de delito contra la salud pública por intentar entrar y vender heroína en prisión y solicitó para ambos la sentencia condenatoria, sin considerar eximentes, pues la droga la había entregado después de ser abordada por los mossos y verse descubierta, pues sabía que con la placa verían lo que llevaba. Y que tampoco contemplaba el eximente de encontrarse asustada por nadie, pues así se había demostrado en el juicio.

El abogado de la encausada, recordó que su defendida había expresado que desconocía que llevase droga, y que además, esa sustancia que en principio era blanca y el primer informe dijo que se trataba de cocaína, luego se transformó de color y fue heroína, por lo que dejaba cierto margen de duda sobre la naturaleza de la sustancia que portaba y por ello solicitaba la sentencia absolutoria, pues no se habían contemplado otras posibles hipótesis que también se podrían dar, pues la droga, no es lo único prohibida en prisión y no todo lo que se intenta entrar es droga. Además consideró que la petición pública, era excesiva pues ella había entregado voluntariamente lo que portaba y que además se trataba de una cantidad pequeña y que la petición que se hacía, era acorde con otras circunstancias de mayor cantidad y resistencia.

La abogada de Amadeu solicitó la absolución de su defendido por las contradicciones en las que entraron los mossos y la misma fiscal, y que además se conocía que se iban a producir unos hechos delictivos y no se investigaron. No se hicieron las diligencias solicitadas para investigar quién había hecho la llamada y que esa negativa tenía la clara intención de encausar a su defendido. Que Amadeu, en todo momento desconoce los hechos y no se le aplica ninguna medida preventiva y que si cabía la sospecha de que pudiese traficar, no se le retiró el pase que le permitía moverse por toda la prisión y que no se hace ninguna actuación en contra de él, sino al contrario, la junta de tratamiento firma un acuerdo de permiso y no es hasta esa fecha, en Abril del 2009 que se le deniega el permiso, que se le designa un abogado de oficio, y que además se hace a instancias del abogado de la acusada.

Poco después la jueza pregunta a la acusada si quiere decir algo que su abogado no haya dicho, a lo que contesta que no; y le traslada la misma pregunta a Amadeu, que explica que él no tenía conocimiento de todo este proceso y que él no tiene nada que ver con lo que allí se juzga y que se encontraba en esa situación por sus ideas y no por los hechos y que eso es como si ahora, a él, al salir a la calle le detienen con un montón de droga y dice que la lleva para dársela al Montilla y que por ese motivo, es detenido; de la misma manera que si dice que es para el rey y los encausan a los dos, al pronunciar la palabra rey, rápidamente la jueza le dijo que no siguiera y quedó visto para sentencia.

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