La Burbuja Penal. Mercado, Estado Y Cárcel En La Democracia Española

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A finales de 1975, las cárceles españolas “guardaban” a 8.440 personas presas. Treinta y cinco años después, ese número se había multiplicado por nueve –sobre 77.000 en mayo de 2010. Según han constatado los trabajos realizados en ese campo, el endurecimiento de las normas penales y el alargamiento de la privación de libertad han sido las causas principales de ese incremento del secuestro institucional pero no las únicas ni las primeras. Siguiendo las enseñanzas de la historia y apoyándose en una bibliografía que ha ilustrado sobradamente ese fenómeno, la burbuja penal española debe interpretarse como parte y producto de una dinámica civilizatoria (económica, política, cultural…) que exige la toma en consideración de una multiplicidad de factores entre los que no figura la simple variación de las tasas de delito.En términos cuantitativos, esos índices nunca han podido explicar los aumentos de la esfera punitiva desde una supuesta correlación entre crimen y castigo, paradoja que sustenta una de las más básicas premisas de esta tesis: “la inutilidad de cualquier aproximación al funcionamiento del sistema penal desde su única descripción normativa”.

En sintonía con la premisa anterior, cualquier aproximación al funcionamiento del sistema económico desde su descripción normativa es igualmente inútil. A lo largo de las tres décadas largas de democracia postfranquista (sobre todo durante la segunda mitad del período) el PIB español creció hasta situarse entre los diez primeros del mundo, pero la distribución de la renta nacional a favor del beneficio empresarial y en perjuicio de las rentas salariales ha marcado una tendencia que revela los objetivos de las políticas adoptadas. En el ámbito laboral, la flexibilidad, la temporalidad y la precariedad trazan las líneas maestras de las sucesivas reformas aplicadas. La pobreza laboral es ya una realidad protagónica y el pleno empleo, un mito obsolescente. En materia social, las políticas públicas del Estado español se han mantenido a la cola de la Unión Europea. La pobreza afecta a más de una cuarta parte de los hogares. A los discursos que pretenden legitimar esta evolución desde la teoría económica ortodoxa se oponen los análisis que contribuyen a comprenderla desde la sincera aritmética de los indicadores sociales.

LEE/DESCARGA la tesis de Daniel Jiménez: La burbuja penal. Mercado, estado y cárcel en la democracia española

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