Dos Cartas De Fernando Bárcenas Desde El Reclusorio Norte De Ciudad De México

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31 de agosto de 2017

Primero que nada, esta es una carta aclaratoria, creo que a las personas se les hace difícil comprender posturas, ideas y formas de lucha que sobrepasen violentamente los valores de esta sociedad.

Así pues, en este sentido quiero aclarar, cuando digo que rechazo toda forma de mediación y que niego tener representantes, no hablo sólo de organizaciones y partidos políticos, sino de toda persona que intente controlar mi vida y utilizar mi condición como preso para manipular y/o anular mis palabras y pensamientos.

Sin embargo esta reflexión es mucho más profunda de lo que se piensa, pues en los entornos de personas supuestamente conscientes de la dominación prevalecen muchos valores autoritarios que sin quererlo y a veces de manera inconsciente perturban y contribuyen a encerrar más a las personas que se pretende “ayudar” a que alcancen su libertad.

Una de esas formas, por ejemplo es el hecho de atribuir a la familia de los detenidos, el poder de decisión sobre lo que es bueno o correcto hacer para ejercer o no presión en el sentido de un avance en la liberación de compañerxs o la extensión de la revuelta contra la cárcel “afuera” de los muros.

Esto es peligroso pues significa caer en una actitud contemplativa y detener las perspectivas revolucionarias que puedan surgir de dichas actitudes de rebelión tanto “dentro” como “fuera”.

Cuando un/a presx que no reconoce ninguna representación manifiesta esta postura, habla también de sus familiares y personas más directas, pues a pesar de ser vínculos emocionales en su vida, hay que recordar que la familia es el núcleo y la primera institución que fomenta y reproduce ésta cárcel/sociedad.

Los valores de la familia tradicional burguesa reproducen el dominio y la subordinación de sus miembros a la estructura estatal y por eso mismo reproducen esa dominación en las relaciones familiares que disfrazadas de amor y cariño entendido a la manera de la burguesía sólo degeneran en más dominación.

Quizás lxs familiares nunca lo hagan con la intención de hacer daño a sus seres queridxs sino todo lo contrario, pero esto es algo que el sistema de dominación sabe de sobra y entonces utiliza a las familias de lxs detenidxs (por ejemplo) para cerrar sus filas ante cualquier acto de lucha que pueda venir de parte de compañerxs afines que entienden que mientras alguien (sea familiar o amigo) siga dialogando y dando cuerda al juego del Estado no existirá forma real de atacar sus intereses y hacerlos retroceder en la represión…

Fernando B.

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