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 RESISTIR ES VENCER:

La desatención y el abandono en los temas de salud de las personas presas hace muy necesario este abordaje. Es palmario que no podemos esperar, sin lucha, mejoras en dicha atención. Pero a la vez desde dentro de la prisión se puede darle una respuesta al sistema punitivo, con el enfoque de autogestión.

Esta requiere estudio, conocimiento del propio cuerpo y voluntad, pero de ninguna de estas premisas nos pueden privar los carceleros, porque nos pertenecen a cada uno, y comenzar a hacer uso de ellas nos pone en el camino de la libertad. Los ejemplos más extremos los están protagonizando los presos anarquistas en huelga de hambre (como paradigma, la lucha de Alfredo Cospito contra el 41bis nos demuestra esa determinación y valores). Hacer frente al sistema carcelario es posible y debemos ponernos a la tarea, divulgando prácticas de salud y control mental, conocimientos básicos de alimentación sana, manejo del dolor (puntos de acupresión, analgésicos esenciales, y sobre todo intentar compartir estas actividades con otras personas presas y con los entornos familiares y afectivos bajo el principio de la solidaridad y el apoyo mutuo. De todo ello hablaremos en esta charla de Salamanca y en las que surjan o a través del boletín Tokata, con el que colaboramos, Gonzalo, de Solidarios de la sanidad, y OTEANDO.

Actividad en la calle ¿Salud carcelaria?

Actividad en la calle Cárceles racistas Mujeres presas ¿Salud carcelaria?

LA SUB MEDICINA EN LAS PRISIONES VA DE MAL EN PEOR

Pocos, mal pagados, escudo de los carceleros con que cumplir las normas represivas más abyectas, y dependiendo siempre en sus decisiones del placet de los superiores jerárquicos (Director y Jefes de Servicio ) de las prisiones donde ejercen lo que podriamos llamar SUBMEDICINA, así llevan gestándose las condiciones de trabajo de quienes la practican. Por eso más de la mitad de las plantillas de médicos de las cárceles españolas han abandonado ya el barco. A bordo quedan sin citas externas de sus problemas crónicos, sin otra cosa que pastillas para dormirse o despertar, alternando en los casos menos sumisos las contenciones mecánicas, las palizas y el aislamiento, pensando en el suicidio, llevándolo a cabo o, simplemente, muriendo lentamente.

¿Qué se puede esperar de la privatización que se implanta ya de forma acelerada y creciente en la Sanidad Penitenciaria, como en Cáceres, A Lama, Teixeiro, Cuenca, Mallorca…?

Si echamos un vistazo a todas y cada una de las «externalizaciones» de servicios públicos, y estando legitimado por los Gobiernos su derecho a sacar rentabilidad económica a sus prestaciones, el dibujo ya está hecho:

Restricciones de todo tipo, precariedad absoluta de sus trabajadores, y baja calidad de la asistencia que presten. SI ÉRAMOS POCOS, PARIÓ LA ABUELA.

Por eso y por la dignidad de las personas encarceladas planteamos la AUTOGESTIÓN DE LA SALUD, como herramienta de lucha y resistencia.

AUTOGESTIÓN COMPARTIDA DE LA SALUD DE LAS PERSONAS PRESAS

El viernes 11 de Noviembre presentaré en Valladolid una Guía para la Autogestión de la Salud compartida en las prisiones, con la pretensión de contribuir a la lucha de las personas presas por sus derechos y de que sirva como herramienta contra el poder punitivo penitenciario. Ni se trata de algo novedoso ni es una ocurrencia mía. Por el contrario, aquí se plantea una alternativa al estado catastrófico de la llamada sanidad penitenciaria y con medios al alcance de todas las presas y todos los presos, ya que la prespectiva a muy corto plazo de la asistencia que actualmente se recibe y más donde no hay transferencias en esta materia (sin apenas salidas a consultas hospitalarias y tratamientos fuera de la mayoría las prisiones ) es a empeorar más si cabe y conduce aceleradamente a la privatización con medios cuartelarios ya iniciada. Por eso me parece oportuno plantearla y estimo que es muy necesaria. He tratado de compilar diversos trabajos previos de salud mental: el de Javier Erro «Saldremos de esta» y las diversas prácticas de relajación que se sugieren en el texto de los presos italianos de la carcel de Cuneo «Manual de supervivencia en la cárcel», así como los manuales del colectivo Sumendi y particularmente el de Antonio Palomar sobre el Poder curativo del cuerpo, en temas de nutrición o el clásico de Eneko Landáburu («Cuídate compa»), y finalmente el libro de Nicole Rose «la herbolaria de lxs presxs». Pero, sobre todo, este planteamiento debe basarse en los principios del Apoyo Mutuo y por tanto compartido y apoyado en la idea de OMNIA SUNT COMMUNIA por cuantos participen. Esto es innegociable, pues, respetando las individualidades, concebimos imprescindible la acción colectiva.

Gonzalo Tejerina Lobo

El viernes, 11 de noviembre, a las 19:00, en La Casa de las Palabras (C./ San Ignacio, 9. 47003 Valladolid)

Fuente: https://solidariosdelasanidad.blogspot.com/

Actividad en la calle ¿Salud carcelaria?

Si se hubiera cumplido la ley, ni siquiera tendría que haber entrado, pero le han tenido cuarenta y ocho días sin cuidados ni tratamiento, tirado en un patio, abandonado a su dolor, sin paliativos, sin alimentación adecuada, teniéndose que cambiar él mismo la bolsa de evacuación, sufriendo malos tratos y abusos.

Mientras las autoridades «competentes», carceleras, judiciales, gubernativas, en lugar de acelerar su excarcelación, urgente por su gravísimo estado y obligatoria según la ley, preocupados por su peligrosidad ─la de alguien a quien los médicos consideran un enfermo terminal y que no ha cometido nunca ningún delito violento─, en lugar de preocuparse por su dignidad y por sus derechos humanos, retrasaban su liberación todo lo que podían, aplicando unos mecanismos legales totalmente contradictorios con el humanitarismo ideológico de las leyes, pergeñados para neutralizar los aspectos garantistas de las mismas y potenciar los destructivos, al socaire del populismo punitivo y de la fascistización de los procedimientos de dominio pareja con el desarrollo capitalista desbocado.

«Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral, sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes». O esto es lo que dice el artículo 15 de la constitución española de 1978, todavía supuestamente en vigor. Tampoco es que nos tomemos muy en serio esa «magna ley», democratizadora del régimen franquista, y menos ese artículo por el que también queda abolida la pena de muerte, aunque no del todo, ya que permite a los militares aplicarla en tiempo de guerra. Y eso es lo que pasa con toda la palabrería constitucional y legal, que es difícil poner en claro si está hecha en nuestro favor o contra nosotrxs.

Y, aunque analizando su desarrollo legal, así como la actividad interpretativa correspondiente de la autoridad jucial y la práctica ejecutiva que van de la mano, cada vez nos convencemos más ─¡qué remedio!─ de que está hecha contra nosotrxs, cuando la dureza de la vida bajo el dominio del Capital nos agobia y no parece quedar otro recurso, a todxs se nos ocurre invocar esos derechos “concedidos” por el Estado. Sobre todo, cuando lo que te acorrala es el sistema punitivo y no puede menos que venirte la idea de que, si te castigan por desobedecer la ley, quienes deciden o ejecutan el castigo no pueden, en buena lógica, desobedecer esa misma ley que se supone están defendiendo.

Pero veamos cómo desarrolla el código penal ese principio que, al mismo tiempo que conserva la pena de muerte, prohíbe los tratos crueles, inhumanos y degradantes, para el caso de «enfermos muy graves con padecimientos incurables» que se encuentren en manos del Estado condenados a pena de cárcel, ya que la ley orgánica penitenciaria no dice nada al respecto, olvidando en una situación tan sensible la supuesta humanidad exigida por ella misma, en cumplimiento de la ley suprema.

El artículo 91 del código punitivo dicta que, en un caso así, los penados muy gravemente enfermos con padecimientos incurables, sin necesidad de haber cumplido una porción determinada de ella, “podrán obtener la suspensión de la ejecución del resto de la pena y la concesión de la libertad condicional”. Y que , entonces, la administración penitenciaria «elevará el expediente de libertad condicional, con la urgencia que el caso requiera, al juez de vigilancia penitenciaria». Pero, atención a la claúsula de seguridad, porque, igual que unx tiene derecho a la vida salvo que el Estado decida, según su lógica violenta, que no lo tiene, también nos es «concedido» el derecho a ser tratados humana y dignamente, a no ser que la autoridad judicial decida, basándose en informes policiales y carcelarios, que unx no se encuentra suficientemente destrozadx para que su capacidad para delinquir y su peligrosidad hayan quedado considerablente mermadas.

Y el artículo 91 CP continúa: «Si el peligro para la vida del interno, a causa de su enfermedad o de su avanzada edad, fuera patente, por estar así acreditado por el dictamen del médico forense y de los servicios médicos del establecimiento penitenciario, el juez o tribunal podrá, sin necesidad de que se acredite el cumplimiento de ningún otro requisito y valorada la falta de peligrosidad relevante del penado, acordar la suspensión de la ejecución del resto de la pena y concederle la libertad condicional sin más trámite que requerir al centro penitenciario el informe de pronóstico final al objeto de poder hacer la valoración a que se refiere el apartado anterior». Reiterando, para que nadie lo olvide, el conjuro asegurador.

No requiere muchos comentarios esta lógica de la dignidad humana supeditada, incluso en los casos más extremos, al rígido formalismo de la violencia llamada «legítima» y del sometimiento frente a ella. El sentido común ya comprende que toda esa palabrería y los «razonamientos» compuestos a su sombra serían absurdos o grotescos, si no se revelaran al primer vistazo como lo que son, el producto de la petulancia prepotente de un poder arbitrario y abusivo.

Y en manos de esa prepotencia que cumple siempre sus amenazas y rara vez sus promesas de autolimitación «humanitaria» ha estado Alberto Romero Varela esos cuarenta y ocho días, preso en la horrible cárcel de Teixeiro, donde reinan la arbitariedad y el abuso. El último día en total ilegalidad, porque la dirección de la cárcel, cuya inhumana negligencia ha retrasado innecesariamente todos y cada uno de los trámites necesarios para su excarcelación, decidió retenerle por una estúpida duda en la interpretación del auto judicial, haciendo volver a casa a su compañera que ya estaba esperándole en la puerta, después de un largo viaje, para volverla a llamar al día siguiente, notificándole que tenía que viajar de nuevo para recoger a Alberto.

¡Abajo las cárceles! ¡Muerte al Capital y al Estado! ¡Ahí dentro queda mucha gente sufriendo la degradación, el abandono, la inhumanidad y la crueldad de la máquina punitiva española! Nuestra única fuerza es la solidaridad. Las redes de la misma son demasiado débiles, como comprobamos cada vez que tenemos que movernos y vemos que apenas llegan para hacer un poco de compañía a las víctimas en su sufrimiento y ansiedad, ejerciendo muy poca presión efectiva para obligar al estado a aflojar su presa sobre ellas. ¡Es necesario fortalecer esas redes! Y no hablamos de las «redes sociales» o de la «sociedad civil»: ¡Sólo el pueblo salva al pueblo! ¡Solidaridad, apoyo mutuo, acción directa, de eso estamos hablando! ¿Es que se han quedado para siempre en meros fetiches ideológicos?

Cárcel=Tortura La cárcel mata Sociedad-cárcel ¿Salud carcelaria?

Alberto Romero Varela fue preso el 10 de junio pasado, hace ahora 43 días. Estaba gravísimamente enfermo de cáncer de colon con metástasis. En cuanto le vieron los médicos, iniciaron el expediente para su excarcelación, en cumplimiento del artículo 196 del reglamento penitenciario. El artículo 91 del código penal dicta que los «enfermos muy graves con padecimientos incurables» podrán obtener la libertad condicional sin necesidad de haber cumplido una porción determinada de la pena y que, constándole a la admistración penitenciaria que la persona presa se halla en esa situación, «elevará el expediente de libertad condicional, con la urgencia que el caso requiera, al juez de vigilancia penitenciaria, quien, a la hora de resolverlo, valorará junto a las circunstancias personales la dificultad para delinquir y la escasa peligrosidad del sujeto».

Pero la junta de tratamiento de la horrible cárcel de Teixeiro, de siniestra fama por las noticias de abusos que allí se cometen contra las personas presas, no consideró tan urgente la excarcelación de Alberto que no pudiera aplazar más de una semana considerar su clasificación en tercer grado –requisito todavía indispensable para poder optar a la libertad condicional– y el cumplimiento del artículo 104.4 del reglamento penitenciario, que dice: «Los penados enfermos muy graves con padecimientos incurables, según informe médico, con independencia de las variables intervinientes en el proceso de clasificación, podrán ser clasificados en tercer grado por razones humanitarias y de dignidad personal, atendiendo a la dificultad para delinquir y a su escasa peligrosidad».

Enseguida, el expediente quedó detenido una vez más por la exigencia de la fiscalía de que se garantizara burocráticamente esa «escasa peligrosidad y dificultad para delinquir» de la que hablan tanto el reglamento paenitenciario como el código penal. No le preocupó al «ministerio público» que se respetara «la dignidad de la persona de Alberto» ni sus derechos «a la vida y a la integridad física y moral», sino sólo que se acreditara el cumplimiento de esa especie de claúsula de seguridad, algo totalemente innecesario tratándose de un enfermo casi terminal que nunca ha cometido ningún delito violento o contra las personas.

Ahora que ya parece haberse cumplido, por fin, ese trámite, tampoco le excarcelan. ¿En qué estará pensando el juez de vigilancia penitenciaria, encargado de la «tutela judicial efectiva» de los derechos de los presos? ¿O es que que tener a una persona desesperadamente enferma de cáncer, abandonada en un patio, mal alimentada, sin que los «servicos médicos» carceleros acierten ni siquiera a cambiarle diariamente la bolsa en la que tiene que evacuar a causa de las operaciones quirúrgicas sufridas, con graves dificultades para recibir el tratamiento médico que tiene prescrito y sin cuidados paliativos para el dolor, no atenta todo eso contra su dignidad? ¿No constituye trato cruel, inumano y degradante?

El que acuña esas expresiones es el artículo 15 de la constitución española de 1978, sobre la que planea el espectro de Franco, y no muy de fiar, además, porque, igual que las leyes que la desarrollan o las instancias oficiales encargadas de inteterpretarlas y ejecutarlas, nunca se sabe si existen, como proclaman, para asegurar el respeto por nuestros derechos o más bien para arrebatárnoslos. «Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral, sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes. Queda abolida la pena de muerte, salvo lo que puedan disponer las leyes penales militares para tiempos de guerra», dice el citado artículo, conservando el asesinato legal en caso de guerra, a discrección de los militares, a la vez que pretende proteger nuestra «dignidad humana». Y ya hemos visto como pasa lo mismo en nuestro caso con el reglamento penitenciario –ya que la ley orgánica carcelera ni siquiera tiene en cuenta el tema– y con el código penal que, al mismo tiempo que prescriben, aunque ambigüa y contradictoriamente, la excarcelación de los enfermos y ancianos, crean para la misma un obstáculo difícil de salvar, ya que quienes deciden arbitrariamente sobre la peligrosidad y capacidad para delinquir del interesado son los mismos que aplican contra él la destructividad «legítima» del Estado, con la misma lógica violenta con la que la autoridad militar puede decidir fusilarte si no quieres participar en sus guerras, por ejemplo.

Así que toda esa palabrería sobre derechos o dignidades se nos presenta como una serie ficciones grotescas, como una retahíla de insultos desde la prepotencia y el abuso de quienes nos coaccionan y machacan. Sin embargo, cuando unx se ve empujadx contra la pared o hacia el abismo por la dureza de la vida social y, especialmente, cuando se encuentra acorraladx por el sistema punitivo, no le queda más recurso que invocar esas leyes por cuya desobediencia le castigan a unx, esperando que quienes lo hacen las obedezcan, igual que en lo perjudicial, también en lo teóricamente beneficioso. No es que le estemos pidiendo a nadie ni una pizca de fe en toda esa acumulación de absurdos. La verdad es que los derechos no son más que concesiones arbitrarias, si no se tiene fuerza para imponer su reconocimiento. Lo que nos exigimos es al menos intentar desarrollar esa fuerza, ejerciendo sobre la autoridad responsable toda la presión posible para exigirle que se cumplan los aspectos favorables de sus leyes igual que nunca dejan de cumplirse los más destructivos.

Citamos a la compañera de Alberto, Maku, en un escrito suyo dirigido al juez de vigilancia; «cada día vivido en prisión es un día menos de vida para mi esposo. A fecha de hoy , se han remitido por parte del abogado todos los informes requeridos sin obtener contestación alguna. Entiendo que habrá internos con circunstancias peores que la de mi esposo pero creo también que no será el deseo de su señoría que la vida de mi esposo se deteriore más y pueda llegar a morir en prisión ya que la pasada semana no pudo recibir sesión de quimioterapia por tener las defensas muy bajas y corre grave riesgo de infecciones. Ante todo lo que le he expuesto espero sepa entender la súplica que le hago para que no se demore en demasía la libertad de mi esposo para que los días de vida que puedan quedarle los viva con un tratamiento adecuado y digno y rodeado de su familia porque ¡el ser preso no conlleva dejar de ser un ser humano!»

Y también el final de su llamamiento a la gente solidaria: «Os pido que difundáis todo lo posible este llamamiento en apoyo de Alberto y de toda la gente de abajo que sufre el abandono y los abusos de la máquina trituradora carceleria. ¡Abajo los muros de las prisiones! ¡Libertad y Anarquía!»

Más información sobre la situación de Alberto

MANDAR CORREOS ELECTRÓNICOS EXIGIENDO LA LIBERACIÓN DE ALBERTO:

Juzgado de Vigilancia Penitenciaria: vixilancia1.coruna@xustiza.gal

Cárcel de Teixeiro: teixeiro@dgip.mir.es

PARA COLABORAR EN LOS GASTOS JURÍDICOS, ENVIAR TRANSFERENCIA A LA SIGUIENTE CUENTA:

Titular: Gabinete de Esudios Xuridicos Avogacía SLP. Cuenta: ES62 20800209593040021098

Poner en «concepto» Alberto Romero Varela y enviar el comprobante a rodriguezrodriguezmaku@gmail.com

 

La cárcel mata ¿Salud carcelaria?

Hace ya algunos años (2014, 2015) hicimos un llamamiento a la solidaridad de la gente sensible para que que se pudiera reunir a un niño de 8 años que estaba en un centro de menores bajo la tutela de la Junta de Castilla León con sus padres que ambos estaban en prisión. El llamamiento era en especial  para con su madre si, como era humano, se le concedía la libertad condicional. Esa información la puedes encontrar  AQUÍ

Años más tarde la trituradora que es la cárcel ha hecho el daño suficiente en el cuerpo del padre, Alberto Romero Varela, que se encuentra muy grave y sin tratamiento alguno y que incluso el cuerpo médico de esta prisión ha pedido su excarcelación. Nos hacemos eco del llamamiento a la solidaridad con él y, tal cual, lo reproducimos.

Alberto Romero Varela de 56 años de Cubillos del Sil, EI Bierzo (León), actualmente preso en el centro penitenciario de Teixeiro, se encuentra gravemente enfermo. El propio médico de esta cárcel de Teixeiro ha pedido la excarcelación de Alberto y supuestamente debería de estar en la Junta de tratamiento.

Alberto Romero Varela padece de Neoplasia de unión rectosigmoidea de carácter estenosante y tumor sincrónico (CE) de región orofaríngea (amigdalar) izquierda con metástasis ganglionar ipsilateral.

Tiene tres citas pendientes para consulta externa o prueba diagnostica en el hospital clínico universitario para las fechas 27/6/2022 a las 09:40, 1/07/2022 a las 11:00 y 13/07/2022 a las 17:35 y de las cuales nadie sabe nada en prisión.

Según las leyes penales (artículo 91 CP) y penitenciaria (artículos 104.4 y 196 RP), debería ser clasificado en tercer grado y puesto en libertad condicional, por tratarse de un «paciente muy grave con enfermedades incurables».

Considerando, al mismo tiempo, que la deficiente sanidad penitenciaria no posibilita que reciba un tratamiento médico-sanitario equivalente al que tendría derecho en la calle cualquier ciudadano o ciudadana, no llegaría a cumplir su condena que finalizaría en el 2024, falleciendo dentro de prisión.

Reclamamos su liberación para que pueda recibir tratamiento oncológico y unos cuidados médicos adecuados y, si tiene que morir, sea dignamente y rodeado de su familia.

La cárcel mata ¿Salud carcelaria?

Dejamos la intervención de Libertad Francés (Salhaketa Nafarroa) sobre salud y sanidad penitenciaria dentro de una mesa redonda titulada «Salud: acceso y cobertura universal ¿para todas?» organizada por Red Navarra de Lucha contra la Pobreza Y Exclusión Social. La  charla se divide en dos partes. La primera toca los aspectos más genéricos de la falta de acceso a la sanidad y la segunda está más centrada en la cárcel de Pamplona ya que Navarra ya tiene asumidas las competencias en materia de sanidad en el ámbito penitenciario.

Actividad en la calle ¿Salud carcelaria?

Compartimos parte de una publicación de lxs compis de La Corda, grupo anticarcelario de Reus/Tarragona. Se trata de una carta de «Pepo», que se encuentra en 91.3 en Madrid VII (Estremera). El compa cuenta su situación personal, y como siente el funcionamiento de carceleros, «médicos», educadores y demás engranaje represivo. También da recuerdos a varios compañeros. Debajo de la carta, ponemos su nombre completo y dirección por si alguien quiere escribirle. La imagen de arriba corresponde a la Marcha a la cárcel de Brians (Barcelona) que se realizó el pasado domingo, 16 de enero, y a la que acudieron unas 90 personas.

Aislamiento de Estremera (Madrid VII), diciembre 2021

¡Hello Compas! Tras cinco años de retiro por aquellos que prometieron tanto y hoy son un correo electrónico insulso, soy el Pepote, Cristo Miguel Brea de la Guardia para que los embusteros de AKAY sepan también quién, algunos como Adrián Poblete, Sánchez López, Mohamed El Hichou y ya… saben que pago 30 años de condena y actualmente vuelvo a malvivir en Estremera (Madrid VII) (…).

Por cierto Adrián, suerte con la expulsión pero si es para bien, OK, y saludos a los luchadores, pues luchar es vivir, y cuanto más encarnizada la lucha más intensa será nuestra vida mis guerreros/as…

Aquí los servicios médicos niegan las consultas. Medicuchos talegueros que se toman la libertad de rebajar y manipular las medicaciones que psiquiatras y traumatólogos han puesto tras diagnósticos por trastornos y lesiones causadas por 17 años de 19 aislado y palizas por toda su España, mayormente por no ser español ni de corazón, ni de condición, “diga un DNI”, maltrato psicológico a punta pala, una junta de veinteañeros y un educador prácticamente senil, que lo es (educador) hace 8 meses, y se atreve a decir tras 3 años de chape de esta baza, “que llevo poco y soy Brea”, por ello sin sanciones firmes aquí y todas pagadas de otros centros, a un mes de echar un permiso por primera vez en mi vida, estando en 91.3-RP, me piden segundo grado por lo que viene denegado hace dos meses que estaría en 91.2-RP “si supieran trabajar” y esta junta ya cancelado pasaría a segundo grado, y cancelado, valga la redundancia, echaría permisos con más de 20 años, dos tercios de mis 30 años de condena puesto que hasta el artículo 58.3 de la L.O.G.P, obligación del  último tribunal sentenciador es obligación aplicarlo por la ley pro-reo y “tuve que lucharlo” pero me aplicaron el tiempo de condenado y preventivo como artículo 10, ¿les parece poco?

“Trago tanto como garganta profunda” por el último año, divorcio de los pay’s, suicidio de mi primo, suicidio de uno de los amigos que me asistía, mi abuelo de 93 años que aparte de enfermo, sordo, a quien no puedo decir un “te quiero”, que cuando mi padre biológico murió en prisión, él hizo de padre hasta llegar mi padrastro y el vínculo que con mi abuelo tengo es para fusilar a quien diga que si le pierdo no puedo bajar a verle a Las Palmas por no ser familiar directo.

Estoy haciendo lo posible por haber entrado a los 18 y salir antes de los 40, pero como no tengo conversaciones con los verdugos pues no valoran el cambio a mejor que son 9 meses que, menos chivarme, partir o doblar, parezco otra persona, y aquí solo progresan los “tragapilas y quema calcetines” por llorones y chivatos, también me perjudica que (menos Daniel Sánchez que es del rollo), el resto, cinco personas, han huido de la galería dando mi nombre sin haber tenido una sola pelea, “peligrosos apuñaladores” y tíos de 120 kilos de músculo que solo por el apodo y por mi personalidad, no ya antisocial si no que ya somos “ratones coloraos” y les vemos venir a kilómetros y prefiero conocerles.

Ahora con Daniel Sánchez de lujo, compañerismo, deporte y buena charla, pero médicos y el 50% de funcionarios buscabocas y embusteros, “muy mal”, luego jefes de servicio que hablan, cantan, cuentan y mienten que he dado un cambiazo pero llevo 7 meses que sigo estancado. Recurrí a vigilancia y denuncia al juzgado de guardia que estando en 91.3 se saltaron un grado de clasificación y me pidieron el segundo grado. El juzgado me desestima la incompetencia y vigilancia va y vuelve a pedirme el segundo grado y “vuelve desestimado”. ¡Vaya, que voy una revisión de retraso! Y el subdirector me dijo que pidiera un adelantamiento de revisión (mi derecho tras dos revisiones) y se niega el educador verde que tenemos, me pide por mi “extrema peligrosidad” una nota meritoria y aquí no hay manera. Los 91.3 “por lo visto recibimos un tratamiento” y “no nos adaptamos a él”, solo tenemos veintiuna horas de celda y tres de patio, y aquí no dan ni los puntos trimestrales para justificar dicho tratamiento. Increible pero cierto.

Sigo en la brecha.  Ánimo mis guerreros, en especial Poblete, Hichou y Dani.

¡Feliz Navidad por Villacandao, compas! ¡Qué no decaiga! ¡Tristes ellos!

Cristo Miguel Brea de la Guardia

Centro Penitenciario Madrid VII

Ctra M-241. Km 5,750

28595 Estremera (Madrid)

Desde dentro ¿Salud carcelaria?

Actividad en la calle La cárcel mata Sociedad-cárcel ¿Salud carcelaria?

Con algún retraso, publicamos sendas cartas de compañeros que han sido clasificados, por fin, en segundo grado después de años de aislamiento. Una es de Xavier Corporales y contesta a los comunicados en que Toni Chavero se desmarcaba de la propuesta de lucha colectiva para continuarla por su cuenta, según decía. La segunda, publicada hace unos días en una red social, es suya y, precisamente, habla de cómo se ven las cosas desde segundo grado, donde, por ejemplo, el abandono médico-sanitario es el mismo que en primero, a pesar de todo el paripé de las supuestas medidas anti-COVID, caracterizadas por la misma insuficiencia y negligencia de siempre en lo tocante al campo médico-sanitario y por el exceso de celo cuando se trata de restringir aún más los derechos de presxs y familiares, de controlarles, vacilarles y amargarles la existencia, tema al que se refiere la foto que hemos puesto arriba, de una octavilla repartida en la calle.

  Cárcel de Puerto III, 26 de junio de 2021

Comienza el azote sistemático contra el sistema. Aviso a los navegantes de tripulaciones fascistas, chovinistas y arrivistas. Un nuevo clamor popular se alza contra los nuevos vientos causados por los camuflados de extrema derecha en los estamentos oficiales entre ellos la secretaría general penitenciaria. Pero ojo avizor, compañeros, las palabras son frágiles cuando el papel puede ser destruido, pero los hechos bien coordinados atemorizan y perduran en la mente de nuestros opresores.

Yo pienso en lo que dice Chavero y mi decisión es la siguiente. Como dice en su comunicado que él ha perdido su confianza en él mismo, ¿cómo va a dar confianza a los compñeros de lucha? Está cansado de luchar, ¿quién le ha dicho a él que esto iba a ser de un día para otro? Pues va a ser que no, esto tarda años, como los que han pasado para que suelten a la la peña de los búnkers. Por eso, si no se seinte fuerte, lo mejor es que se retire y deje de quejarse, porque hay gente que está dispuesta a hacer lo mismo que hacía. Por eso pienso, es una opinión mía, que por qué no se lo pensó antes y no ahora que la SGIP está dando algo a chavales que hemos estado chapados años y años Por ejemplo, en mi caso, a mí se me dio el 100.2 en noviembre de 2020 y hoy estoy en segundo grado. Pero eso no quiere decir que deje la lucha, porque yo me acuerdo de mis compañeros, camaradas que hemos estado en la lucha día a día, como Poblete, Peque, Toni y otros muchos, desde el principio, desde que se hizo la Asociación de Presos en Lucha Activa (ASPRELA), desde el año 2015 hasta el día de hoy, y continúo y hago lo que puedo y no me comprometo a hacer cosas que no puede hacer. Yo sí que estoy a cientos de kilómetros de mi domicilio, pero, como soy hombre de mundo, pues me suda la polla estar aquí o allí. Tú ves a tu familia y yo no, pero comunico con personas muy agradables. Por cierto, un saludo a X.

Si tú, Toni, no te encuentras bien, pues te das de baja y ya está. Por lo menos has estado seis años, y es de reconocer que has hecho muchas cosas muy buenas. Yo te conozco muy bien, de hecho, estamos de causa y has estado en mi casa, comiendo y durmiendo, fugado de la cárcel, y que tú digas eso me cuesta pensarlo y creérmelo. Tú sabes como yo que ahora van a escibir y te van a decir cosas que no quieres oír. Pero esto es así, tú reflexiona y quédate y no vayas a ningún sitio sin tus compañeros de lucha, y eso te lo dice tu compañero Xavi. Un saludo liberterio.

Desde el centro de exterminio de Puerto III envío también un saludo libertario a todos los compañeros en lucha. Todos somos necesarios para todos y todos juntos hacemos fuerza por nuestros derechos como personas, que eso es lo que somos, personas, no números. Espero vuestra contestación.

Anarkía, salud y libertad.

Xavier

Estremera, 3 de Julio de 2021

Salud, compañerxs. Soy Toni Chavero. Os paso este comunicado para que hagais con él lo que creáis conveniente y lo difundáis por todos los medios a nuestro alcance. Los servicios médicos en este agujero, ni existen. Estoy malo y sin poder andar.

En la cárcel de Estremera llevamos más de dos años sin consultas médicas. Desde aislamiento estuvimos denunciando la dejación médico-sanitaria que había. Pasé borradores a otrxs presxs en distintas galerías y se ha denunciado ante el juzgado de vigilancia penitenciaria nº 5 de Madrid (ni puto caso), ante la SGIP (ni puto caso) y lxs compañerxs que están por la Audiencia Nazional, a ésta (ni puñetero caso tampoco). Ahora me encuentro en 2º grado y la situación sigue igual o peor. Hoy, sábado 3 julio, estoy que no puedo caminar. Pedí médico de urgencias reiteradas veces. Y si llamaron tres veces a enfermería, la respuesta que recibieron fué: «Es que no hay ningún médico en la cárcel de Estremera hasta las 15h que vendrá alguno». La primera intención mía era no subir a la celda tras la comida (yo ni comí porque estoy reventado). Al final, hablando con lxs compañerxs, me hicieron entrar en razón. Además, terminaría otra vez en aislamiento. Y aquí estoy, esperando.

Ir al médico de urgencias supone acabar aislado de nuevo. En vista de la dejación médico-sanitaria, no queda más remedio que seguir denunciando esta situación al colegio de médicos de Madrid, al defensor de NADIE, a la S.G.IP., al Jzdo. de Vigilancia Penitenciaria Nº 5 de Madrid y donde sea preciso.

Aquí, yo entiendo que lxs presxs no denuncien por miedo a represalias, a perder sus «beneficios penitenciarios» y todo el rollo de siempre, aunque no comparto esa actitud de sometimiento por miedo. Por tanto, yo sí denuncio la dejación sanitaria en general y todo aquello que nos quieran conculcar. Y hago este comunicado porque creo que debo hacer mi «trabajo», que no es otro que sacar a la luz la oscuridad y la basura carcelaria. También tengo que decir que dudo mucho que se les caiga la cara de verguenza a los hierrofantes de la sagrada orden del cepo, ya que carecen de humanidad alguna.

Y poco más que deciros a todxs lxs que luchais, dentro y fuera, por una sociedad sin jaulas. ¡Salud y Libertad!

Aprovecho la cobertura para reivindicar por Gabriel Pombo da Silva, secuestrado como sabemos en la cárcel de Mansilla de las Mulas. He realizado tres ayunos por la liberación del compañero. En mi individual situación, sigo luchando por una sociedad sin jaulas.

¡Un terrible abrazo a todxs, dentro y fuera! ¡Fuerza y Salud!

Toni

covid19 La cárcel mata Presxs en lucha ¿Salud carcelaria?