Cárcel, Mujer Y Dispersión

Cárcel, mujer, dispersión… Una realidad demasiado profunda y compleja para dar una sola respuesta, como si lo que escribo fuera la realidad de todas las compañeras en esta situación. No es mas que mi experiencia, lo que he podido ver y sentir en las cárceles del estado francés durante casi cinco años, ni mas, ni menos.

Partimos de la base de que la cárcel es cruel y asesina para cualquier ser humano, sea del sexo que sea. Tiene por objetivo destruir lo que tenemos de humano, rompernos como personas y anularnos como militantes, en el caso de nuestro colectivo. Hombre o mujer, el monstruo que tenemos enfrente es enorme. Lo acabamos de ver con Arkaitz Bellon hace unos días o con Xavier López y Ángel Figueroa el pasado año. La cárcel los ha matado. Y dentro de esa lógica destructiva, a las mujeres nos afecta de una manera especifica, que no es sino reflejo de una sociedad sexista.

La primera aberración es que, ya de entrada, separan a la población encarcelada por sexos. Dicen querer reintegrar a la gente en la sociedad encerrándola e impidiéndole toda relación con el otro sexo. Además de eso, la mayoría de las cárceles están pensadas para encerrar a hombres, ya que las mujeres somos un porcentaje bajo entre la población carcelaria. Es como si nos echaran al rincón en el cuarto oscuro. Y eso condiciona, a veces mucho, nuestro día a día, nuestra salud o incluso nuestra ubicación geográfica.

En el estado francés, por ejemplo, hay pocos sitios para las mujeres y en Ipar Euskal Herria ninguno. Así que la dispersión geográfica para nosotras esta asegurada. Pero, además, el estado francés sigue utilizando el colectivo de presos y presas políticas vascas para intentar frenar y condicionar un proceso político de resolución. En esa lógica, nosotras tenemos mas opciones de estar mas alejadas: por falta de voluntad y por falta de medios.

No hay que olvidar que la política de dispersión mata directamente a familiares y amigos/as, que dejan la vida en la carretera, pero también a fuego lento a los y las presas políticas vascas, ya que utilizan el alejamiento y el aislamiento entre nosotras para hacernos mas vulnerables, mas indefensas. A ello hay que sumarle todas las horas de angustia y sufrimiento por tantos accidentes, cada kilómetro que nos separa de los nuestros es motivo de preocupación: “A ver si llegan bien a casa. A ver si la vuelta la hacen sin ningún problema. A ver si…”. Cada viaje a cada prisión es un asesinato en potencia, ideado desde Madrid y Gasteiz en su día y avalado por Paris.

En cuanto a las cárceles de mujeres, como dependen en la mayoría de los casos del funcionamiento de las de hombres, el derecho a la salud, a la educación, o a actividades está un poco mas pisoteado. Tenemos menos acceso a casi todo. Os voy a hablar de esta cárcel, como mero ejemplo, para poner una imagen a lo que vengo a decir. En Poitiers-Vivonne, habrá entre 300-400 presos y presas en total, y nosotras representamos el 10%, mas o menos. De lo poco que hay, nos dejan unas migajas y, a veces, ni eso. El derecho a la educación es de risa: no tenemos acceso a todos los cursos de educación porque somos pocas y solo se nos ofrece un curso de francés.

En cuanto a la sanidad, es aun mas preocupante. Solo podemos acceder un día a la semana a la enfermería, porque los demás están reservados para los hombres. Si no es en caso de urgencia (y muchas veces la urgencia la valora una carcelera, que nada sabe de medicina), los dolores deben esperar. O por ejemplo, te puede atender el medico generalista para una consulta de ginecología, como me paso después de que pidiera cita, nada mas llegar, para hacer seguimiento de una reciente operación de pecho.

Entrando en el tema de las actividades deportivas o de ocio, los roles quedan bastante bien repartidos. No podemos ir al terreno de fútbol, han decidido que las mujeres no queremos o no sabemos jugar al fútbol, al rugby, … y solo tenemos acceso a un gimnasio cubierto, una hora y media un día a la semana. Normalmente, las otras actividades que suelen ofrecer en las cárceles de mujeres son para aprender a coser, a maquillarse o hacer fitness.

Un apartado especial deberíamos hacer con el tema de la sexualidad. El sistema penitenciario francés es de los mas castradores y moralizadores donde los haya. En la mayoría de las cárceles, las visitas se desarrollan en una cabina bajo vigilancia de los carceleros. No puedes mantener relaciones sexuales, …, porque puedes herir la “sensibilidad” del matón, pero tampoco te ponen los medios para poder hacerlo en condiciones dignas. En las pocas cárceles donde hay UVF, es decir, una especie de sala de vis a vis donde puedes tener visitas de hasta dos días (aquí 4 veces al año, como máximo), las condiciones mejoran un poco. En todo el estado francés, creo que solo hay 4 cárceles de mujeres con infraestructura para los UVF. ¿Podéis imaginar, siendo hombre o mujer, lo que es no poder mantener relaciones sexuales durante años?. No nos quitan el aire porque no pueden …

Es cierto que esta prohibición anti-natura es insoportable para cualquiera y que nos afecta a todas las personas por igual. Pero si en las cárceles de hombres igual hay mas permisibilidad en las visitas, en el caso de las mujeres presas esta menos tolerado. No conciben que podamos mantener relaciones no procreadoras, es decir, por el simple y mero echo de sentir placer. Además de eso, una mujer presa embarazada o con el crío o la cría en prisión tiene un coste mas alto que las otras y no hay medios materiales para mantenerlas.

No sé lo que es ser madre en la cárcel, no os puedo hablar de los mil obstáculos añadidos a los que tienen que hacer frente para todo. Lo único que he comprobado es que las meten en otra cárcel dentro de la cárcel. No se pueden relacionar casi con las otras presas, están como en cuarentena en un espacio bastante mediocre y aislado del resto de mujeres.

A todo esto, tenemos que añadir el “trato especial” que recibimos de parte de la administración. Se dirigen a nosotras, las presas en general, como si fuéramos niñas que han hecho una trastada. Nos intentan infantilizar con la manera que nos tratan a diario, con las posiciones que toman ante nuestras demandas. Nos tratan de histéricas por reivindicar el respeto de nuestros derechos o mejoras en las condiciones de vida. Además de encerrarnos, quieren adoctrinarnos, como si fuéramos niñas mal educadas, ovejas descarriadas que hace falta meter en el buen camino … de Dios y de sus leyes.

Para ir acabando me parece interesante plantear el tema de mujer y cárcel, pero me parece necesario también ubicarlo en el espacio y en el tiempo, es decir, en Euskal Herria, donde vivimos un proceso de resolución que debería desatar el nudo de las cárceles y del exilio, entre otros. Proceso que nos debe llevar a la construcción de un modelo basado en la justicia y en la libertad de todas las personas. Ahí también el movimiento feminista tiene mucho que aportar. No se puede construir un estado vasco basado en el patriarcado porque seria opresor. Mas allá, deberíamos reflexionar sobre el modelo de justicia que necesitamos las clases populares en ese nuevo estado. Sobre como construimos justicia para acabar con las cárceles. Porque la cárcel no arregla ningún problema, solo destruye … tanto a las personas encerradas como a la sociedad en general.

Bueno no quiero enrollarme mucho con este relato. Mucho mas interesante es el debate que podéis abrir a partir de este u otro testimonio.

Oihana Garmendia Marin

 Centre Detention Bapaume

ECRU. 5913

Chemin des Anzacs

-62451- Bapaume Cedex -France

 

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