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Dos Cartas De Francisco Chamorro Giménez Y Una Pequeña Crónica De La Concentración Ante La Cárcel De Castellón I Exigiendo Su Excarcelación Del Sábado, 23 De Junio

El sábado, 23 de junio, tuvo lugar la concentración ante la cárcel de Castellón I convocada por su familia para exigir la excarcelación de Francisco Chamorro Giménez, preso en esa cárcel y enfermo de cáncer, por lo que debería ser excarcelado en aplicación de las leyes vigentes. De hecho, ya había sido clasificado en tercer grado, paso necesario para la libertad condicional, en la cárcel de Madrid VII, donde estaba hace unos meses. Pero al llegar a Castellón y habiendo mejorado algo su estado, después de recibir en un hospital de Madrid un tratamiento de quimioterapia, el juez de vigilancia penitenciaria le negó la libertad condicional, porque la gravedad de su estado no aseguraba que no pudiera volver a delinquir y porque su enfermedad no era todavía terminal. Esto último no lo menciona ni define la ley en ningún momento como condición para la excarcelación, sino la “enfermedad muy grave con padecimientos incurables”. Entonces, la junta de tratamiento de Castellón I decidió, inexplicablemente, retirarle el tercer grado. Si no fuera por eso, Francisco podría salir ya en libertad condicional, pues ha cumplido las tres cuartas partes de la condena de 20 años que padece, habiendo pasado 16 años preso. Esa liberación sería indispensable, si se aplican los criterios de humanidad que teóricamente animan la ley, ya que Francisco, no está recibiendo el tratamiento adecuado a su estado de salud, ya que ni siquiera se le está sacando a visita con el especialista del hospital, ni se le proporciona la alimentación adecuada. Se puede decir que se está haciendo lo necesario para que su enfermedad avance rápidamente y muera pronto. Quizá entonces, cuando ya estuviera asegurada su muerte a corto plazo, se le excarcelaría, según la macabra política que ha seguido hasta ahora la SGIP en casos parecidos. De momento, no sólo no se está cuidando de su salud y de su vida, como exige la ley, sino que se le está privando de su dignidad humana. Varias autoridades carceleras de Castellón I han llegado a amenazarle, exigiéndole que cese la ejemplar actividad reivindicativa que está desplegando su familia para conseguir su excarcelación, o que solo saldrá de allí “con los pies por delante”. Él mismo nos lo cuenta en las dos cartas que insertamos a continuación. En la última edición de Tokata Y Fuga se puede escuchar una grabación del ambiente de la concentración y aquí arriba se pueden ver algunas fotos. Asistieron unas cuarenta personas, entre familiares de Francisco, vecinos y vecinas suyas y gente solidaria de Valencia y Castellón. Se mostraron pancartas, se repartieron panfletos entre la gente que entraba y salía de comunicar y se habló y se gritó durante varias horas -de 1.00 a 14:00- proclamando la injusta e inhumana situación que hacen soportar a Francisco y a su familia y exigiendo el remedio: su excarcelación inmediata. Ni la familia ni quienes la apoyan piensan parar hasta conseguir la liberación de Francisco.

Castellón, 6 de junio de 2018

Un saludo cordial y gracias por parte de los internos que nos encontramos en la enfermaría de la prisión de Castellón I.

Soy Francisco Chamorro y os estoy muy agradecido por vuestro interés en mi situación y el ánimo que nos estáis dando que nos hace mucha falta. Sólo de pensar que sigue habiendo humanidad en la sociedad que vivimos. Radio Tokata y todos los que hacen posible que se oigan las voces de las personas más desamparadas y aisladas de la sociedad, que somos los enfermos que nos encontramos en las enfermerías de las prisiones. Perdón por mi letra, pero estoy perdiendo mucha fuerza en los dedos, en las piernas y en general. Esto es un calvario continuo, quiero resumir todo lo que nos está pasando, en especial a mi madre, Rosa, y a mí, Francisco, que estoy perdido, no me responde mi cuerpo y psicológicamente, si quieres que sea sincero, muchas veces me pongo a llorar sin saber que lo estoy haciendo. Estoy en el punto en que la locura se apodera de mí. No puedo casi comer, me arrastro con una muleta. Por favor, que me dejen tranquilo.

Desde el 19 de enero que ingresé en esta prisión, en la enfermería, estoy sufriendo con las dudas de si alguna vez se acabará todo esto. El trato es brutal, no tengo fuerzas para seguir. Desde que mi madre y otras muchas personas se manifestaron en el juzgado, solo recibo amenazas por parte del educador y el trabajador social, mandados por la subdirectora de tratamiento. Hoy se me han presentado estos dos señores por quinta vez diciéndome que pare a mi madre, que ya puede hacer lo que quiera que me como la condicional con papas, y que haga un escrito a la subdirectora pidiéndole disculpas. Y que el día que tiene prevista la manifestación que la aborde en la puerta de la prisión, que le impida seguir dando por culo. Esas han sido sus palabras, que las consecuencias las voy a pagar yo, que ya las estoy pagando. No me hacen caso ni los médicos; cuando con estos malditos dolores bajo a pedir ayuda, o no está el médico o se niega a atenderme sin palabras. Pues, chico, Paracetamol o Nolotil pinchado, tengo las nalgas llenas de bultos de tanto pinchazo. Hoy, harto de tantas mentiras y a causa de lo que me está pasando con el educador y el trabajador social, le he preguntado al subdirector médico qué pasa con lo que pidieron los médicos del hospital en febrero, que se me enviase a casa, ya que en la prisión no llevo el tratamiento correspondiente. Su contestación es que él ya había hecho ese mismo informe, porque hablaron con otra doctora y lo entregaron el 24 de febrero a la subdirectora. ¡Pero, por los clavos de Cristo! ¿Qué quiere esta señora? ¿Qué tiene contra mí? ¿Quién está mintiendo? Solo quiero recuperarme, aunque sea como lo estoy haciendo. Quiero vivir y que no me atormenten tanto, porque me están haciendo mucho daño, ya que los presos no tenemos la misma atención médica que el que está en la calle.

El mes pasado, mayo, día 8, tenía que salir al hospital, a una gastroscopia y lo suspendieron para un mes más tarde. Hoy, 9 de junio, tengo la salida a las 9:30. Me han dicho que esté preparado, son casi las 2 de la tarde y sigo esperando en ayunas. Por favor, que se acabe todo esto ya. La gastroscopia es importante, porque, desde que caí enfermo, en abril de 2017, el médico me decía que era normal que vomitara tanto, que era del hígado. Se jubila en julio como subdirector médico. Y a mediados de abril la doctora Rosa me saca al hospital general y dicen que estoy muy bien. Me llevan de conducción vomitando sangre negra. Era un vómito que olía muy mal; no era sangre todo, sino mezclada con líquidos del estómago. En Picassent, el médico dice que los que pasan en tránsito solo se nos da la medicación ya prescrita. Le conté lo que me estaba pasando y me dijo que me esperase a llegar a Estremera. En Villena, con todo el dolor que tenía, cuando vino la ATS, no me dejó ni hablar, que no era su problema. De hecho, por una rejilla de la puerta, me tiró la medicación y se fue: Almax y paracetamol de 1000 mg. Al otro día, al salir de la celda, me desmayé, me metieron en una habitación y, cuando desperté, estaba dentro del autobús y me dolía mucho la cara. Cuatro días después, llego a Navalcarnero y un preso me dijo. “¿Cómo estás? Porque no veas los guantazos que te daban en Villena los funcionarios. No recordaba nada, pero, cuando me vi en el espejo, tenía la cara llena de golpes. Pero los funcionarios de Valdemoro ni me hicieron caso y me sacaron a enfermería. El médico no me preguntó por qué tenía la cara toda llena de moratones, pero sí me preguntó por qué me quejaba tanto y le conté lo que me estaba pasando. Me hizo una ecografía y me dijo: “Tienes algo en el estómago, tendrás que aguantar hasta llegar a Estremera.

En mayo, día 8, ingreso en el módulo 1. La médica, en este caso, pasaba consulta cada 15 o 20 días, pero esta señora me decía que no siguiese contando cuentos. Todo el mes de mayo, me sacaban a urgencias de la enfermería de la prisión y siempre lo mismo. El 22 de junio, ya empecé a vomitar mucha sangre y a perder el conocimiento, y esta doctora, que está denunciada, me dice: “Te voy a sacar al hospital, pero, como no tengas nada, ya hablaremos tú y yo”. Me hicieron analíticas y más placas y me diagnosticaron cólico de vesícula. Otra vez al furgón, como un perro, y para la cárcel. Yo confiaba en los médicos. Fueron tres veces las que me sacaron a urgencias del Gregorio Marañón, hasta la última, que una doctora me dijo: “te voy a hacer una gastroscopia”. Y la dieron para el 12 de septiembre, esto a finales de junio, y ese mismo día, estando en el módulo de la UTE tres meses, otra vez me desmayé y todos los compañeros se pusieron en pie de guerra, reclamando que, por una vez, me viese un médico, no un matasanos. Y, por fin, metido en un furgón, esposado y vomitando, una hora de viaje, que me creí que me moría por el camino. Me ingresan y el médico Víctor, internista y el cirujano me dicen lo que tengo: cáncer de estómago, el 13 de septiembre, y que pintaba mal, en diez días me tenían que operar y quitarme todo el estómago, lo demás ya lo pone en los informes. Ahora, todo lo que me pasa en este hospital: dos infecciones de sangre, me atraviesan los pulmones por varios sitios, de estar pesando 84 kilos, voy bajando progresivamente de abril a septiembre de 2017, hasta los 46 kilos.

Hoy, 8 de junio, después de suspenderme en mayo la gastroscopia, me dice un ATS que no me han sacado porque no había policía para el traslado, pero a otro compañero sí lo han sacado con la policía al mismo hospital. Un funcionario me dice que por parte del médico de la prisión sí estaba preparada la salida, pero de arriba no habían firmado mi traslado al hospital. Pero, por favor, que están acabando conmigo. ¿Qué es lo que quieren de mí? ¿Me corto el cuello y me mato o esperan a que me vuelva loco? No sé ni lo que hacer ya. El educador y el trabajador social incordiando con que haga el escrito de disculpas a al subdirectora. La psicóloga no se ha dignado en estos seis meses a atender mis instancias. El jurista lo mismo. No quiero hacer sufrir más a mi madre, porque ella ya ha sufrido bastante con las palizas que le daba mi padre fallecido. Le pegaba con palos, puñetazos, patadas… hasta le abrió la cabeza con una piedra. Quería matarla, pero ella se escapó con mis dos hermanos a casa de mi abuela, en Vilareal. Yo me quedé, pero mi madre no paró hasta que la guardia civil vino con ella y con mi abuela y me llevaron con ellas. Mi madre ha sufrido mucho de verdad. El otro día, cuando la vi en la televisión, me emocioné, no se merece que la engañen de esta forma ni que no le den ninguna clase de información como están haciendo. Y lo que le dijo la subdirectora de tratamiento, delante del abogado: “ponte el teléfono fijo que en dos semanas tu hijo está contigo”. ¿Por qué nos hacen esto?

Castellón, 10 de junio de 2018

Buenos días, primero quiero decir en este día muchas gracias a la Asociación y a ti, por supuesto y a toda persona que ha escuchado a mi madre. Mi madre, que es la persona que más quiero. Por otra parte, han soltado a un compañero que estaba conmigo en esta enfermería de la cárcel de Castellón I y que está sufriendo lo insufrible, lo han soltado, pero cómo. Con metástasis por todo el cuerpo, cuando ya no se podía mover de su cama. Él mejor que nadie sabe todos los abusos que se están cometiendo en esta prisión. ¡Cuídate, amigo, y que Dios nos dé salud para vernos en la calle! Él bajaba al economato, se pegaba sus partiditas al dominó, pero fue decayendo hasta quedar postrado en la cama. Yo no quiero llegara a ese extremo, por eso prefiero arrastrarme con una muleta, aunque no siempre puedo y también me quedo en cama de los dolores y sin fuerzas. Me mantengo con los 20 euros que me ingresa mi madre, solo para poder comer un poco de jamón cocido y cereales, aunque es todo carísimo, pero, bueno, así me voy manteniendo.

Aunque no quería tocar el tema, te voy a hablar de mi esposa Manuela, que falleció en la prisión de Albolote, en Granada, el 26 de febrero de 2012, de un paro cardiaco. Te cuento lo más breve posible, porque no hay día que no recuerde a mi esposa. Tenemos cuatro hijos y nueve nietos que apenas conozco. El día 15 de febrero, estando trabajando en cocina, me llama la trabajadora social diciéndome que llamase a casa. Llamé a mi hijo Francisco y me dijo: “La Mama está en coma en el hospital”. Caí al suelo desvanecido, porque yo hablaba con Manuela dos veces al mes, por teléfono, lo permitido entonces. Solicité más información sobre su estado, pero no tenía contestación de nadie, estando en un módulo de máximo respeto. Pero nada, no sabía nada, nadie me decía nada. Susana, la trabajadora social, el educador D. José Espejo, que este tío ha sido el que más daño me ha hecho. ¡Cómo son en esta cárcel! Por fin, un funcionario me dejó ir a enfermería y hablé con Don Rafael. Él llamó a sus compañeros de la otra prisión y me dijo: “Siéntate, Francisco, tu esposa está muy mal, le han dado el tercer grado, está en coma, que te lleven lo antes posible”. Total, que llamé al funcionario y le expliqué que quería ver a mi esposa, que estaba muy mal. Fueron pasando los días y nadie me decía nada. No comía, no dormía, solo hacía que llorar y pidiendo por favor que me llevasen, que estaban mis hijos en el hospital y no dejaban de llamar aquí para que me llevaran para Granada.

Ya, por fin, se presenta Dª Celia, el día 20 o 21 de febrero, diciéndome estas palabras: “¿Qué te pasa? ¿Por qué das tanto por culo?”. “¿Qué no lo sabe? Que Manuela está muy mal”. “Bueno, ¿qué quieres?”. “¿pero qué pregunta es esa? Me quiero ir al lado de mi esposa y mis hijos”. “Pues echa la baja de cocina y del módulo”. Pero me lo dijo de malas formas. Y no queda todo ahí. Me sacan de conducción el día 26 de febrero, el mismo día que mi amor se me fue para siempre, de4s`pués de diez años en la cárcel. Hago noche en Picassent, paso por Murcia, campos del Río, donde también hago noche y, sobre las tres dela mañana, me llama un funcionario y me dice que me volvía a Castellón. Entré en cólera. Y al otro día, otra vez lo mismo, a Picassent y, al día siguiente, a Castellón I. allí, me cambian a otro autobús, a Tarragona. Cuando llego, un funcionario preguntó por mí y me dejó llamar. Llama a mi hijo Francisco y me dice: “Papa, a la mama la hemos enterrado hace cuatro días”. A día de hoy, no me creo que mi esposa Manuela está fallecida. No ha conocido ni a los nietos que tiene. Mis hijas, Tamara y Sheila, cayeron en depresión. La pequeña, Tamara, que hoy tiene 17 años, cuando hablo con ella por teléfono, me sigue preguntando por su madre inconscientemente. Dios mío, llevo 16 años en prisión. Todo está denunciado. Por lo de mis esposa estoy esperando respuestas. ¿Qué pasó realmente? Porque le entra un ataque a las 13:15 y la ingresan en el hospital a las 17:35. ¿Qué están encubriendo?

Bueno, hay mucho más, que me gustaría contaros en directo en vuestro programa de radio y a la asociación, si logro que la Señora Jueza de Vigilancia Penitenciaria me dé la oportunidad de seguir mi tratamiento en libertad, que me pertenece, con los controles que me exijan. No aguanto más toda esta presión a la que estoy sometido hace 16 años y algo más. Me comprometo ante toda España a ser referente para todas las personas de luchador y, sobre todo, que mi sitio cabe en la sociedad. Le mando unos documentos de todo lo que he trabajado en la prisión, cobrando y sin cobrar, cocina, mantenimiento, talleres… y cursos, por los que solo te dan hojas meritorias. Tengo méritos por buen comportamiento, pero a mí me han negado siempre mis beneficios penitenciarios. En estos momentos, estoy enfermo y no se me están haciendo los controles que se le tiene que hacer a una persona con cáncer de estómago, demostrado hace 9 meses. Y, para que no digan que soy una persona que ha pasado por la prisión dejando que pasen los años sin hacer nada, os permito a todo que veáis lo que Francisco Chamorro Giménez ha luchado por su libertad. Podéis ver los documentos que demuestran lo que vengo diciendo, desde mi diagnóstico de enfermo y que sea el Pueblo el que juzgue.

Gracias a todos.

Un abrazo a ti y a todos los que forman la asociación.

Francisco Chamorro Giménez

Más información en Tokata sobre la lucha por la excarcelación de Francisco

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Envío De Fax (8 De Junio) Y Concentración Frente A La Cárcel De Castellón I (23 De Junio) Por La Excarcelación Del Preso Gravemente Enfermo Francisco Chamorro

La familia de Francisco Chamorro convoca una concentración para exigir su excarcelación para que pueda ser tratado y cuidado adecuadamente de las graves enfermedades y padecimientos incurables que sufre, el sábado, 23 de junio, a partir de las 11:00, frente a la cárcel de Castellón I (Ctra. de Alcora, km. 10). Se pide, además, que el próximo viernes, 8 de junio, nos dirijamos al mismo tiempo la mayor cantidad de personas posible, usando los canales que tengamos más a mano, al menos a alguna de las autoridades responsables, cuyas señas ponemos a continuación. la convocatoria da prioridad al envío de fax, así que anotamos los números aparte, siempre entre paréntesis. Pero, para cada institución, hay un enlace donde se pueden encontrar más señas, para dirigirse a ellas, por ejemplo, por correo, por teléfono, por correo electrónico, etc. El texto de más abajo puede servir de modelo para el fax, para las cartas o para los correos.

[picar en el texto para descargarlo en pdf]

Para Dirigirse a las autoridades “competentes”:

Directorio de la SGIP (fax: 913354052)

“Defensor del Pueblo” (fax: 913081158)

Juzgado de Vigilancia Penitenciaria de Castellón (fax:  964621932)

Cárcel de Castellón I (fax: 964219292)

 

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22 De Mayo, Concentración En La “Ciudad De La Justicia” De Castellón Por La Excarcelación De Francisco Chamorro, Preso Gravemente Enfermo

Rosa Giménez convocó para el martes, 22 de mayo, durante toda la mañana, una concentración en la “Ciudad de la Justicia” de Castellón, para ezigir al Juzgado de Vigilancia Penitenciaria  la excarcelación de su hijo, Francisco Chamorro Giménez, preso en la cárcel de Castellón I, y gravemente enfermo de cáncer de estómago y de VHC. Según la ley penal  (artículo 91 CP) y penitenciaria (artículos 104.4 y 196 RP), debería ser clasificado en tercer grado y puesto en libertad condicional por tratarse de un “enfermo muy grave con padecimientos incurables”. Además de eso, Francisco ya ha cumplido las tres cuartas partes de la condena que pesa sobre él, de forma que podría ser puesto en libertad condicional aun sin aplicar los artículos mencionados.

Pero la política, que puede ser calificada de verdaderamente criminal, de la administración carcelera, el ministerio del interior y el gobierno de España, totalmente identificada con el populismo punitvo, consiste en no excarcelar a ningún enfermo mientras no sea seguro que va a morir en los tres meses siguientes. A Francisco ya le habían tramitado el tercer grado “a efectos de condicional” en la cárcel de Madrid VII, donde estaba hasta hace unos meses. Fue trasladado a Castellón, donde la autoridad carcelera y el juez de vigilancia, han decidido devolverle a segundo grado, porque, según ellos, en su caso “no se evidencia una dificultad para delinquir y una escasa peligrosidad” y porque no se encuentra “en un estado terminal”.

Según parece, se trata de que las personas presas enfermas mueran en la calle, para que su fallecimiento no figure en las estadísticas carcelarias. ¿No sería más humano excarcelar a la gente enferma para que reciba en la calle los mismos cuidados que cualquier otro ciudadano, como exige la ley, y que la deficiente sanidad penitenciaria no puede ni quiere prestarles? ¿No sería más humano que pudieran vivir o morir rodeados de su familia en lugar de abandonados en un patio inmundo y maltratados por la máquina carcelaria, como suele suceder?

A la concentración acudieron unas treinta y cinco personas, familiares, amistades y vecindario de Francisco en su mayor parte. Permanecieron ante el edificio de los juzgados durante toda la mañana, repartiendo panfletos como el que se puede ver más arriba, exhibiendo algunas pancartas y carteles e informando a las personas que pasaban con un megáfono. Se mostraron dispuestas a enfrentarse a la inhumanidad de las autoridades con todos los medios a su alcance, dando a conocer la situación, por ejemplo, presentando todos los recursos judiciales posibles, de lo que se está encargando un abogado, y movilizándose como en esta ocasión. No piensan parar hasta que liberen a Francisco Chamorro Giménez, como se debe hacer con cualquier persona presa gravemente enferma, para que pueda ser cuidada dignamente de sus enfermedades, rodeada de su familia.

La noticia en un falsimedio local: [1]; [2]

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El Estado Español Vulnera Los Derechos Sanitarios De Las Personas Presas

A continuación, una traducción al castellano de un artículo de Vicent Almela sobre la catástrofe médico-sanitaria en las  cárceles del Estado español, publicado en la página web de La Directa.

La legislación vigente en en el Estado español ordena al poder ejecutivo transferir las competencias sanitarias de los centros penitenciarios –actualmente dependientes del Ministerio del Interior– a las comunidades autónomas, para así ofrecer un servicio de calidad e igualitario a todas las personas. A día de hoy, sólo Cataluña y el País Vasco han integrado las competencias dentro de la red de salud autonómica

El artículo 208.1 del Reglamento Penitenciario, aprobado en 1996, regula que “a todos los internos sin excepción se les garantizará una atención médico-sanitaria equivalente a la dispensada al conjunto de la población”. Desde 1986, la administración penitenciaria es la encargada de la atención primaria dentro de las cárceles –con un equipo médico fijo y un periódico–, y el Sistema Nacional de Salud (SNS) se encarga de la atención especializada de los internos, según los convenios fijados con cada comunidad autónoma. Uno de los problemas del modelo es que la atención primaria queda en manos de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias (SGIP), que depende del Ministerio del Interior español y, por tanto, los servicios sanitarios se ven limitados a criterios que dependen de convenios presupuestarios, de la seguridad del centro o del orden regimental, en lugar de basarse en criterios médicos. Esto se traduce en que muchas veces un médico debe obedecer un superior jerárquico que no es sanitario, o que una plaza no se cubra de inmediato, como ha ocurrido recientemente en la prisión de Dueñas (Palencia), donde se han quedado sin médico de noche durante varias semanas con una población reclusa de casi 1.000 personas.

En 2003, en un clima de movilizaciones sociales para lograr un sistema de salud universal igualitario para todos, el Congreso español aprobaba la Ley de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud, que obligaba al gobierno, entre otras medidas, a transferir los servicios sanitarios dependientes de Instituciones Penitenciarias a las comunidades autónomas en un plazo de dieciocho meses. Pasados quince años de la aprobación de la ley, y después de varias mociones presentadas por diferentes fuerzas políticas para su aplicación efectiva, sólo Cataluña y el País Vasco han transferido las competencias a su sistema de salud autonómico.

Desde la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA, por sus siglas en castellano) hace más de veinte años que se denuncia la constante vulneración de los derechos sanitarios que sufren las personas presas –que también están reconocidos en los artículos 14 y 43 de la Constitución española– y que el servicio médico dentro de las cárceles del Estado español, que afecta actualmente a más de 50.000 personas, debería estar regulado por la misma administración sanitaria que presta este servicio a la ciudadanía que se encuentra en libertad. Según Francisco Miguel Fernández, miembro del área de prisiones de la APDHA, “no puede ser que las competencias sanitarias de ninguna persona dependan del Ministerio de Interior, que prioriza la vigilancia y la seguridad del Estado a la atención sanitaria de las personas “, y explica que está demostrado que, cuando se hace la transferencia de las competencias médicas al Sistema de Salud de las comunidades autónomas, estas condiciones mejoran considerablemente. Daniel Zulaika Aristegui (encargado de la integración de la sanidad penitenciaria en el sistema público sanitario vasco) explicaba este proceso de transición en unas jornadas organizadas por el Defensor del Pueblo Andaluz, celebradas en el año 2016 en Sevilla: “la integración se realizó en menos de un año, funciona bien y se adapta a los objetivos. Estar dentro del sistema comunitario permite la participación de los profesionales en las mismas condiciones laborales y ser conscientes de todos los cambios y avances que se producen en sanidad. Es evidente que es un cambio beneficioso para toda la sociedad y especialmente para la salud de las personas “.

El doctor Antonio López Burgos, miembro de la Sociedad Española de Sanidad Penitenciaria, explicaba en las mismas jornadas que, cuando las competencias sanitarias dentro de los centros penitenciarias dependen de la SGIP, existe una ruptura total en el seguimiento médico al entrar y salir de prisión por la falta de comunicación entre las dos instituciones: “Si el paciente ha recibido tratamiento fuera del centro penitenciario, cuando entre, el médico de la prisión desconocerá totalmente su tratamiento e historial médico, y lo mismo ocurre cuando es al revés. Tampoco se comparte la información entre los centros penitenciarios: “Esto deriva en que enfermedades e infecciones graves –como el VIH, la Hepatitis C o el cáncer– no se traten a tiempo y en que algunos presos acaben muriendo, o que un paciente pueda recibir diagnósticos y tratamientos diferentes dependiendo de dónde se encuentre. De hecho, la imposición de dispensar productos farmacológicos distintos de los del exterior –una práctica muy común en los centros penitenciarios–ha sido constantemente denunciada por diferentes organizaciones médicas y declarada ilegal por el Tribunal Supremo español. En opinión de López, “la voluntad política es la única que puede cambiar esta situación, que no explota porque todo lo que pasa en las cárceles está encerrado entre cuatro muros”.

El pasado mes de julio, la APDHA presentaba una nueva campaña para pedir la transferencia de las competencias sanitarias a las comunidades autónomas ‒y esta vez incluía también un decálogo denunciando las principales vulneraciones que sufren las personas presas en términos de salud– con el objetivo de sensibilizar a las organizaciones que luchan por la defensa de la salud universal y otros colectivos que reclaman el respeto de los derechos humanos dentro de las cárceles. Fernández espera que esta iniciativa suponga “un punto inicial de debate y encuentro para que el tema de la sanidad en las prisiones no sea una isla dentro del movimiento para conseguir una sanidad universal, y también se incluya como demanda en la lucha por el respeto a derechos humanos dentro de las cárceles “. Aparte de medidas como poner fin a las sujeciones mecánicas o ofrecer formaciones especializadas al personal médico, el decálogo también incluye “el registro de forma precisa de todas las lesiones que se observan por parte del personal sanitario”, una de las demandas hechas desde del Comité Europeo para la Prevención de la Tortura y de las Penas o Tratos Inhumanos. En 2016, en las cárceles de España, 259 personas denunciaron torturas, según el informe de la Coordinadora para la Prevención y Denuncia de la Tortura.

Las personas con trastornos mentales y enfermedades terminales, las más perjudicadas

Fruto de la falta de coordinación entre el Sistema Nacional de Salud y las Instituciones Penitenciarias, muchas personas diagnosticadas con trastornos mentales graves –que según datos de la Sociedad Española de Sanidad Penitenciaria representarían alrededor del 8% de la población reclusa– llegan a las cárceles sin ningún tipo de notificación para los equipos médicos, que tampoco pueden acceder a su expediente. “Este es un hecho muy grave porque muchas veces les encierran en primer grado o sufren castigos penitenciarios, como la anulación de visitas o sujeciones mecánicas, sin tener en cuenta su diagnóstico o estado mental”, explica Fernández, “y este es otro ejemplo de la vulneración de derechos que sufren los presos “. Según una sentencia del Tribunal Constitucional, publicada el pasado mes de agosto, las personas absueltas por problemas de salud mental deben cumplir la medida de seguridad en un centro psiquiátrico y no en centros penitenciarios ordinarios. A raíz de esta sentencia, desde el APHDA exige a los juzgados que requieran a la administración penitenciaria cumplir la ley para que ninguna persona con un problema de salud mental esté privada de libertad en un centro penitenciario, “que tiene un fin sancionador y no terapéutico “.

Otra vulneración de derechos es la que padecen las personas con enfermedades terminales, como es el caso de Carmen Badía –actualmente en prisión de Zuera– o Francisco Chamorro –interno en la cárcel de Castellón II– que, a pesar de estar diagnosticadas de un estado avanzado de cáncer y recibir quimioterapia, continúan encerradas dentro de los centros penitenciarios sin “el derecho a la libertad condicional”, como obligan el artículo 91 del Código Penal y el 196 del Reglamento Penitenciario para este tipo de situaciones o, en su defecto, pasar al tercer grado de régimen penitenciario, como marca el artículo 104.4 del RP “por razones humanitarias y dignidad personal”. Rosa Giménez, madre de Chamorro, que está luchando por la excarcelación de su hijo, se pregunta: “¿No sería más humano excarcelar las personas enfermas que puedan recibir en la calle los mismos cuidados que cualquier otro ciudadano, como exige la ley, que la deficiente sanidad penitenciaria no puede ni quiere prestar un servicio digno? “, y concluye:” no sería más humano que pudieran morir rodeados de su familia?”.

Sobre la propuesta de la APDHA frente a la catástrofe de la sanidad penitenciaria

Informe “Sanidad en prisión. La salud robada entre cuatro muros”

Tokata Y Fuga 21-VII-2018 ¿Tienen o no tienen derecho a la salud y a la vida las personas presas?

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Tokata Y Fuga 14-VII-2018. Para Hacer Frente A La Catástrofe De La Sanidad Carcelaria

Hablamos de la situación catastrófica de la sanidad en las cárceles españolas y de diferentes intentos de hacerle frente desde la sociedad que se están produciendo ahora mismo. Hablamos con la madre de Francisco Chamorro y del estado de la lucha que lleva a cabo con gran coraje por la excarcelación de su hijo, enfermo de cáncer. Una compañera de Familias Frente a la Crueldad Carcelaria nos habla de una jornada de fiesta y reflexión sobre autodefensa solidaria que se celebra hoy mismo en un centro social de Móstoles (Madrid). Nos hacemos eco de la huelga de hambre de un compañero preso en lucha en la cárcel de Puerto I para protestar por los tratos crueles, inhumanos y degradantes que allí se infiere allí a las personas presas.

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Tokata Y Fuga 23-VI-2018. ¡Defendemos A nuestra Gente! Las Familias De Las Personas Presas Se Organizan

Emitimos una grabación de lo sucedido este mismo sábado en la puerta de la cárcel de Castellón I en la concentración convocada por su familia para exigir la excarcelación por enfermedad muy grave de Francisco Chamorro y de todas las personas presas enfermas en una situación parecida. Y otra de la manifestación del día 16 en Pamplona para protestar por las condenas contra los 8 de Altsasu y su ingreso definitivo en prisión.

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Tokata Y Fuga 9-VI-2018. Abandono Y Humillación De Las Personas Presas Gravemente Enfermas Y En Régimen De Castigo

Hablamos, una vez más, del abandono a que someten a los presos con enfermedades incurables. Contamos con Rosa Giménez, que nos cuenta las humillaciones que está sufriendo su hijo, Francisco Chamorro, al que deniegan no sólo la excarcelación, sino incluso un tratamiento para su enfermedad (cáncer de estómago y VHC). La compañera de un preso recientemente excarcelado por los artículos 104.4 y 196 del reglamento penitenciario nos cuenta la realidad que ha vivido su compañero y cual es la situación de dejadez que se da en las enfermerías penitenciarias. Raimundo Tejada, que ha pasado más de tres décadas de encierrro (17 años en aislamiento), nos da una visión bastante clara de lo que han llegado a ser las cárceles.

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Represalias Contra Carmen Badía Lachos Por Su Participación En La Última Huelga De Hambre Colectiva, Empeoramiento De Su Situación Y Necesidad De Reivindicar Su Excarcelación Por Enfermedad Muy Grave Con Padecimientos Incurables

Lxs compañerxs del Grup de Suport a Presxs de Lleida nos hablan en su blog de una carta con fecha del pasado 15 de mayo donde Carmen Badía Lachos, la única mujer presa que se ha sumado a la huelga de hambre colectiva de mayo, comunica que está sufriendo represalias por su participación en ella. Por lo que dicen, si antes recibía apoyo sanitario las 24 horas del día, éste se ha visto reducido a 15 horas (de 14:00 a 17:00 y de 20:00 a 8:00), y se encuentra sola en la celda con otra presa que al parecer le ha sido asignada como apoyo, cuando ella misma está necesitada de él, ya que padece una enfermedad mental y se ha intentado suicidar varias veces recientemente

El estado de salud de Carmen ha vuelto a empeorar y cuenta que apenas puede dormir, pues tiene el corazón muy acelerado por la quimioterapia. Y que se han llevado de su celda la silla de ruedas que tenía para moverse, con la excusa de que la necesitaba otro interno. Aunque lleva ya tres meses en la cárcel de Zuera y lo ha pedido reiteradamente, aún no la han visitado los médicos. El día 26 de abril tenía que salir a ser vista por el oncólogo y no la llevaron, porque supuestamente no llegó la ambulancia. Dice que pudo hablar con la jueza de Vigilancia Penitenciaria, ante la que denunció su situación y que, viendo su estado, le dijo que pediría informes a la cárcel sobre ella.

Como dicen lxs compas de Lleida, “aún así, esta mujer conserva su fuerza y su valentía” y les dice en su carta: “Hasta otra, estoy cabreadísima, ya sabéis, ajo y agua… Pero el ajo es un buen antibiótico y sin agua no se puede vivir, así que no está mal jajaja. Un abrazo y por favor no os olvidéis de mi.”

Y, continúa contando la gente de Lleida, “como podemos ver, Carmen necesita apoyo. Comenta que internos de otros Centros Penitenciarios no le contestan a las cartas y según dice tampoco le llegan las nuestras de vuelta ni las de CAMPA. No sabemos qué es lo que ocurre. Pero aún así animamos a seguir escribiéndole más que nunca.”

A nosotrxs nos parece que hay que seguir reivindicando la excarcelación de Carmen, ya que las mismas leyes que se supone ha vulnerado y en virtud de las cuales se le está castigando prescriben que ahora sea libnnerada, y no sólo en cumplimiento de lo dispuesto en el artículo 91 del código penal:

Artículo 91 CP

1. No obstante lo dispuesto en el artículo anterior [que regula los requisitos generales para la libertad condicional], los penados que hubieran cumplido la edad de setenta años, o la cumplan durante la extinción de la condena, y reúnan los requisitos exigidos en el artículo anterior, excepto el de haber extinguido las tres cuartas partes de aquélla, las dos terceras partes o, en su caso, la mitad de la condena, podrán obtener la suspensión de la ejecución del resto de la pena y la concesión de la libertad condicional.

El mismo criterio se aplicará cuando se trate de enfermos muy graves con padecimientos incurables, y así quede acreditado tras la práctica de los informes médicos que, a criterio del juez de vigilancia penitenciaria, se estimen necesarios.

2. Constando a la Administración penitenciaria que el interno se halla en cualquiera de los casos previstos en los párrafos anteriores, elevará el expediente de libertad condicional, con la urgencia que el caso requiera, al juez de vigilancia penitenciaria, quien, a la hora de resolverlo, valorará junto a las circunstancias personales la dificultad para delinquir y la escasa peligrosidad del sujeto.

(…)

O de lo que dicta el reglamento penitenciario:

Artículo 104.4 RP: Los penados enfermos muy graves con padecimientos incurables, según informe médico, con independencia de las variables intervinientes en el proceso de clasificación, podrán ser clasificados en tercer grado por razones humanitarias y de dignidad personal, atendiendo a la dificultad para delinquir y a su escasa peligrosidad.

Artículo 196 RP. Libertad condicional de septuagenarios y enfermos terminales:

1. Se elevará al Juez de Vigilancia el expediente de libertad condicional de los penados que hubiesen cumplido setenta años o los cumplan durante la extinción de la condena. En el expediente deberá acreditarse el cumplimiento de los requisitos establecidos en el Código Penal, excepto el de haber extinguido las tres cuartas partes o, en su caso, las dos terceras partes de la condena o condenas.

2. Igual sistema se seguirá cuando, según informe médico, se trate de enfermos muy graves con padecimientos incurables. Cuando los servicios médicos del Centro consideren que concurren las condiciones para la concesión de la libertad condicional por esta causa, lo pondrán en conocimiento de la Junta de Tratamiento, mediante la elaboración del oportuno informe médico.

(…)

Sino, sobre todo, porque la constitución, la ley orgánica general penitenciaria y el mismo reglamento carcelero reconocen el derecho de las personas presas a una asistencia sanitaria igual a la que recibe en la calle cualquier persona:

Artículo 43 CE:

1. Se reconoce el derecho a la protección de la salud.

2. Compete a los poderes públicos organizar y tutelar la salud pública a través de medidas preventivas y de las prestaciones y servicios necesarios. La ley establecerá los derechos y deberes de todos al respecto.

(…)

Artículo 3 LOGP:

La actividad penitenciaria se ejercerá respetando, en todo caso, la personalidad humana de los recluidos y los derechos e intereses jurídicos de los mismos no afectados por la condena, sin establecerse diferencia alguna por razón de raza, opiniones políticas, creencias religiosas, condición social o cualesquiera otras circunstancias de análoga naturaleza.

En consecuencia:

(…)

4. La Administración penitenciaria velará por la vida, integridad y salud de los internos.

(…)

Artículo 208 RP. Prestaciones sanitarias

1. A todos los internos sin excepción se les garantizará una atención médico-sanitaria equivalente a la dispensada al conjunto de la población. Tendrán igualmente derecho a la prestación farmacéutica y a las prestaciones complementarias básicas que se deriven de esta atención.

No somos “juristas” pero en todo este articulado se puede ver claramente que, según la ley, las autoridades carceleras pueden y deben, si se tiene en cuenta la obligación de la administración penitenciaria de respetar “la personalidad humana de los recluidos”, clasificar en tercer grado, “por razones humanitarias y de dignidad personal”, y “con independencia de las variables intervinientes en el proceso de clasificación”, e iniciar expediente de libertad condicional a las personas presas que sufran enfermedades muy graves “con padecimientos incurables”. Y no cabe duda de que Carmen está en ese caso.

Pero, además, la administración carcelera está obligada a proporcionarle los mismos cuidados que recibiría en la calle, y eso, según todas las evidencias, no está sucediendo, ni en su caso ni el de ninguna persona presa gravemente enferma, ya que es notorio que la sanidad penitenciaria es catastrófica. Y, por ejemplo, Carmen ha perdido ya -como le ha pasado a Francisco Chamorro y también a prácticamente cualquier persona presa que se encuentre en situación parecida- varias citas con el médico especialista, porque el ministerio del interior no ha cumplido su obligación de trasladarle. Entonces, Carmen debe ser excarcelada inmediatamente, igual que cualquier otra persona presa gravemente enferma. Y cualquier persona digna, responsable políticamente y solidaria con sus semejantes debería exigirlo.

¡LIBERTAD PARA CARMEN BADÍA Y PARA CUALQUIER PERSONA GRAVEMENTE ENFERMA CON PADECIMIENTOS INCURABLES!

Desde Dentro: Propuesta De Lucha Colectiva Para Ser Difundida Y Debatida Dentro Y Fuera

Más Información En Tokata Sobre Luchas Actuales Dentro De Las Cárceles Del Estado Español

Motivos, Condiciones Y Posibilidades Para Una Lucha Social Anticarcelaria

Noticias Sobre La Huelga De Hambre De Mayo

¡No Olvidéis A Lxs Presxs En Lucha! [Lista Actualizada, 11-VI-2018]

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Según La Directa: “La Huelga De Hambre En Las Prisiones Reactiva La Comunidad De Lucha Anticarcelaria”

La Directa, proyecto de “periodismo cooperativo para la transformación social” en Catalunya, ha publicado en su página web un artículo firmado por Vicent Almela donde se hace un somero balance de lo ocurrido, tanto dentro como fuera de las cárceles, durante la huelga de hambre colectiva realizada en mayo por algunxs presxs en lucha en defensa de las doce reivindicaciones de la propuesta de lucha que está siendo defendida por lxs mismxs desde hace unos dos años. Se hacen eco también de las opiniones al respecto de algunas de las personas presas participantes. Ahí va una traducción al castellano.

LA HUELGA DE HAMBRE EN LAS PRISIONES REACTIVA LA COMUNIDAD DE LUCHA ANTICARCELARIA

La propuesta de lucha iniciada en mayo pasado por un grupo de presos para visibilizar la constante vulneración de derechos fundamentales dentro de los centros penitenciarios ha logrado reactivar la coordinación entre población reclusa, abogadas, grupos de apoyo, familiares y algunos movimientos sociales en una acción conjunta.

Hace casi dos años se hacía público desde la prisión de Estremera (Madrid VII) el primer borrador con una nueva propuesta de lucha activa dentro de los centros penitenciarios, con la publicación y difusión de un comunicado y una tabla reivindicativa de doce puntos para denunciar las situaciones que, según uno de los impulsores de la propuesta -el preso Toni Chavero-, “en mayor medida atentan contra nuestra dignidad y nuestra vida”. Esta primera propuesta, abierta a debate y sugerencias por parte de la comunidad anticarcelaria, se sustentaba con ayunos mensuales y la comunicación continua con los grupos de apoyo y la dirección de las cárceles, para denunciar las constantes vulneraciones de derechos fundamentales que sufren diariamente las personas presas. A pesar de las dificultades de transmisión de información y comunicación entre presos, ya son más de cuarenta los internos que se han sumado a esta propuesta de lucha activa, que realizan ayunos simbólicos mensuales y denuncian judicialmente -y a través de los grupos de apoyo- cualquier abuso o discriminación que sufren o del que son testigos.

Enmarcada dentro de esta campaña, el preso José Ángel Martins Mendoza, Peque, desde la prisión de Albocàsser (Castellón II), lanzaba a principios de este año la propuesta de poner en marcha una huelga de hambre, con fecha de inicio el primero de mayo -que tuvies una duración de cinco a quince días- con el objetivo de iniciar una primera acción coordinada entre todos los paresos que participan en la propuesta y la calle y así visibilizar los doce puntos de la tabla reivindicativa tanto dentro como fuera de los muros. Finalmente, en esta huelga de hambre han participado más de una veintena de presos -de cuarenta que figuran actualmente en la lista- de diferentes centros penitenciarios en España, y también se han realizado numerosas acciones de solidaridad y agitación para visibilizar la huelga en las calles de diferentes ciudades. Antes de iniciarse, se organizaron jornadas anticarceràries y de envío de correspondencia en ciudades como Granada, Valladolid, Palencia, Santander o Lleida, y también concentraciones solidarias ante las prisiones, en Valladolid o Valencia, durante la huelga de hambre. En Barcelona, ​​aparte de los parlamentos que el colectivo Clivella realizó en un acto organizado por la CNT durante la celebración del Primero de Mayo, también se realizó una acción en la que una cuarentena de personas cortaron la avenida Meridiana durante unos minutos, y dos de ellas se colgaron del puente de Sarajevo, a fin de mostrar solidaridad y hacer visible la huelga de hambre que se estaba dando entonces dentro de los centros penitenciarios.

Para la elaboración del reportaje “Se reactiva la lucha dentro de los muros”, publicado en el número 451 de la Directa, el 4 de abril- contactamos por carta con la cuarentena de presos en lucha activa actualmente. Estos testimonios nos ayudaron a montar un relato que explicaba la propuesta de lucha, a la vez que se visibilizaban experiencias de vulneración de derechos fundamentales que sufre la población reclusa durante su día a día. Aunque se hizo el envío de esta edición a todos los presos entrevistados -actualmente privados de libertad en once centros penitenciarios ubicados en diferentes puntos de España- por el momento no tenemos constancia de que ningún preso haya recibido la publicación. Instituciones Penitenciarias tampoco ha devuelto ningún ejemplar ni ha explicado los motivos por los que no ha llegado la correspondencia a los presos, lo que choca frontalmente con el derecho a la libertad de prensa, que es un derecho constitucional para todos y que, por tanto, debería ser respetado también dentro de los centros penitenciarios.

Aunque esta primera acción coordinada entre los presos en lucha activa no ha sido masiva en cuanto a la participación, tanto los presos como los grupos de apoyo valoran la experiencia positivamente. Desde el colectivo de apoyo Tokata consideran “muy postitivo que se haya dado un primer paso en la creación de un espacio de lucha que llegue a todas las personas que estamos dispuestas a enfrentarnos al sistema penal, a modo de autodefensa, y después de mucho tiempo se haya iniciado un diálogo consciente, que se está llevando adelante en estos momentos, entre todas las partes ‘para proponer’ la apertura de ese espacio de lucha  “.

Desde dentro de la prisión de Villena, Toni Chavero -mediante correspondencia- también valora positivamente la acción y reconoce que “en los últimos tres años se ha incrementado la conciencia anticarcerària, la comprensión de la empresa-prisión e incluso el espíritu de lucha, tanto dentro como fuera de los muros “, y destaca que, para él,” el hecho de no sentirnos solos aquí dentro no tiene precio”. A pesar de la valoración positiva de la huelga, envía un mensaje claro al resto de internos adheridos a la lista de presos en lucha activa para que se pronuncian en el ámbito personal y se pongan en contacto con los grupos de apoyo explicando lo que van haciendo: “es necesario que todos nos definamos y pronunciemos personalmente para ver qué presos estamos en lucha activa y cuáles no, para así poder continuar con veracidad la propuesta coordinada”. José Ángel Martins, que ha sido trasladado recientemente a la cárcel de Puerto III en represalia por su participación en la propuesta de lucha, considera que “aunque hemos sido pocos para las expectativas que teníamos, debemos estar orgullosos de lo que hemos hecho. Hemos sido fieles a nuestros ideales libertarios y nuestra dignidad continúa en alza”, por lo que propone el inicio de otra huelga de hambre coordinada para el próximo 1 de octubre. Martins concluye la carta afirmando que “está claro que no conseguiremos la abolición de las cárceles, de momento, pero si cada año nos vamos sumando más presos, estoy seguro de que conseguiremos que se cumplan nuestros derechos dentro de las cárceles. Y si no lo disfrutamos nosotros, al menos que se respeten los derechos de las futuras generaciones que entran “.

Continúan sin respetarse los derechos de los enfermos crónicos

Aunque según el Reglamento Penitenciario (RP), mediante los artículos 104.4 y 196, se valora “la conveniencia de clasificar en tercer grado, por razones humanitarias y de dignidad, a las personas enfermas muy graves con enfermedades incurables que se encuentran cumpliendo una pena privativa de libertad”, este derecho -que forma parte de las doce reivindicaciones de la tabla de los presos en lucha- se continúa incumpliendo sistemáticamente por parte de las Instituciones Penitenciarias. Un claro ejemplo es la situación que está sufriendo actualmente el preso Francisco Chamorro, enfermo de cáncer y VHC dentro de la prisión de Castellón I que, a pesar del reconocimiento médico de su enfermedad, no se le concede la excarcelación. Rosa Giménez, madre de Chamorro, denuncia que “dentro de la prisión no le dan su tratamiento y los tratan como animales. Esto no es un lugar donde curarse de un cáncer. Yo estoy sufriendo por la vida de mi hijo, y no voy a parar hasta conseguir la excarcelación “. Por este motivo, se ha convocado una manifestación frente al centro penitenciario Castellón I el sábado 23 de junio a las 11 de la mañana.

También Carmen Badía Lachos, enferma de cáncer y actualmente interna en la macrocárcel de Zuera (Zaragoza) -de momento es la única mujer que se ha sumado a la propuesta de lucha activamente- relata en una carta dirigida al grupo de apoyo a presxs de Lleida que han comenzado las represalias contra ella por el hecho de participar en la acción de la huelga de hambre. En esta misiva, Badía denuncia que no la han visitado los médicos desde su traslado a este centro penitenciario, hace tres meses, y le han reducido el apoyo sanitario de 24 horas que recibía, que ha pasado a ser sólo de 15. Mientras tanto, su estado de salud vuelve a empeorar y casi no puede dormir por los efectos secundarios de la quimioterapia.

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Tokata Y Fuga 26-V-2018. Personas Presas Gravemente Enfermas, Cárceles Italianas Y Desalojo De La Insumisa

Reproducimos un pequeño audioreportaje de la concentración del 22 de mayo en los juzgados de Castellón por la excarcelación del preso gravemente enfermo Francisco Chamorro. Entrevistamos a una compañera de Italia que nos habla de la situación actual en las cárceles de allí. Y también a unxs compas del CSOA La Insumisa sobre el desalojo de ese centro social y la posterior represión de las manifestaciones de protesta.

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Tokata Y Fuga 19-V-2018. Muertes, Palizas, Abandono De Enfermos Y Autodefensa En Las Cárceles Españolas

Hablamos con la madre y la hermana de Francisco Céspedes, muerto en abril en la cárcel de Huelva, en oscuras circunstancias aún no aclaradas. También entrevistamos a la esposa de Daniel Picazo, que recibió una paliza y otros malos tratos en la prisión de Picassent la semana pasada. Y, finalmente, Rosa Giménez convoca una concentración ante el juzgado de vigilancia de Castellón el 22 de mayo próximo, para exigir la excarcelación de su hijo Francisco Chamorro, por enfermedad grave con padecimientos incurables. Después, comentamos un poco el desarrollo de la huelga de hambre colectiva de presxs en lucha que acaba de terminar y del apoyo que ha tenido en la calle.

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Tokata Y Fuga 12-V-2018. La Concentración En Picassent En Memoria De Luis Acedo Y La Huelga De Hambre De Presxs En Lucha

Hacemos una crónica de la concentración que ha habido por la mañana frente a la cárcel de Picassent, convocada por sus familiares en memoria de Luis Acedo y en solidaridad con la huelga de hambre colectiva de presxs en lucha. Hacemos un balance de lo sucedido en relación con ella desde que empezó el 1 de mayo. hablamos con Rosa Jiménez, madre de Francisco Chamorro, preso en Castellón I y enfermo de cáncer, a quien la dirección carcelera se niega a liberar como corresponde legalmente. ¿Acaso quieren asegurarse de que muera nada más salir? ¿O quieren que muera preso? Por el hecho de estarlo, está recibiendo, contra la ley, un tratamiento mucho peor del que se le daría en la calle, y privado además del afecto y cuidados de su familia. Su madre, Rosa, convoca una concentración el día 22 de mayo, martes, durante toda la mañana, frente al Juzgado De Vigilancia Penitenciaria responsable, en Castellón, para exigir la excarcelación de Francisco. Interviene por teléfono un compañero que ha estado muchos años preso y participó, entre otras luchas, en el motín de Quatre camins de 2002, del que ha salido recientemente el juicio. Nos habla de ello, relacionándolo con luchas posteriores y con las del presente.