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Decir que el poder punitivo es un poder claramente patriarcal es casi una perogrullada. En primer lugar, porque todos los sistemas que configuran la cultura hegemónica actual son patriarcales, pues el patriarcado no sólo es un sistema total sino además global. En segundo lugar, porque es precisamente el poder punitivo (y la cultura del castigo que le subyace) el núcleo fundamental de la cultura occidental hoy dominante en casi todo el planeta. El patriarcado es una forma de violencia cultural y estructural, lo cual es evidente en innumerables ejemplos, uno de ellos las agresiones sexuales a mujeres. Sin embargo, es precisamente también desde esa cultura violenta desde donde se ha construido un sistema de castigo cada vez más perfeccionado por parte del Estado: el Derecho penal y sus instituciones. Es decir, es en el sistema patriarcal en el que se entiende el modelo de justicia penal que tenemos y no es casual que sea así porque es consecuencia del primero y está construido a su imagen y semejanza.

Brevemente podemos afirmar que son dos los rasgos comunes generales que unen al poder punitivo y al poder patriarcal. El primer punto de encuentro estaría en su relación con el capitalismo y el segundo en el control mediante el miedo (a la fuerza, a la pena, al infierno etc) Pero además hay otros rasgos más precisos entre el patriarcado y el sistema penal. Estos son, sin detenernos en desarrollarlos: el desprecio por la vida (no sólo de personas, sino también de animales, plantas…), la generación de siervas (víctimas, incapaces, infantilizadas), la utilización amañada de las ciencias, el interés en la ruptura de los lazos de solidaridad, el fundamento en la lógica dualista (hombre-mujer/buenas-malas/criminales-no criminales), la relación entre el concepto culpa de la punición y el concepto “eres mía” del patriarcado…

Política criminal

1.- LA JUSTIFICACIÓN DE LA PROPUESTA

La justificación de la construcción de un movimiento por una alternativa a las políticas punitivas y en general a la cultura del castigo que le subyace, que a la vez haga frente a la confrontación social que desde hace ya muchos años se está diseñando en el Estado Español, se encuentra en la necesidad de dar una radical (en el sentido de “ir a la raíz”) y verdadera respuesta a los conflictos de la sociedad no basada en el castigo.

Esta necesidad se ha hecho más patente y apremiante en fechas recientes por la concurrencia de dos hechos. De una parte, la presentación del proyecto de reforma de Código penal de 23 de noviembre de 2013 que ha representado el culmen de la evolución que en los últimos diez años está experimentando la política criminal en el Estado, y de otra, por el surgimiento del anteproyecto de Ley de Seguridad Ciudadana que confirma el aumento al recurso de la que ya se denomina “burorepresión”, es decir, la utilización de la sanción administrativa como forma de reprimir fundamentalmente (aunque no sólo) la protesta social.

Política criminal

El Grup de Suport a Persones Preses de València continúa adelante con su proyecto, iniciado en noviembre del año pasado, de llevar la reflexión anticarcelaria y antipunitivista a los centros sociales de Valencia. El próximo sábado, 30 de marzo, será en Iniciativa Dhalia, en Mislata, donde Paz Francés hablará de feminismo anipunitivista y presentará “¿Se puede terminar con la prisión? Críticas y alternativas al sistema de justicia penal“, verdadero arsenal de argumentos por la abolición del sistema penal y de la cultura del castigo, escrito en colaboración con Diana Restrepo y publicado recientemente. Ponemos unas muestras de su modo de pensar y expresarse en cuanto a la relación del feminismo con el castigo patriarcal. “Si no es antipunitvista, no es feminismo”, como quizá dirían ellas.

Rasgos Comunes Entre El Poder Punitivo Y El Poder Patriarcal

El Castigo Patriarcal No Protege A Las Mujeres

 

 

Actividad en la calle

INTRODUCCIÓN

Claro. Porque tú primero no estás acostumbrada a este mundo. Primero te da miedo, no sabes cómo reaccionar, cómo hacer. Pero, ¿qué haces encerrándote en cuatro paredes? Te mata el pensamiento. (Itsasoa, entrevista personal, 17 de mayo de 2015)1

La cuestión penitenciaria en el Estado español se ha convertido en objeto de estudio de forma reciente, ya que comenzó a proliferar literatura científica sobre esta temática a partir de la década de los noventa (Ballesteros y Almeda, 2015). Dentro de este corto recorrido, escasea de forma notoria la mención hacia la cuestión transgénero en pri­sión; es por ello que se considera que el objeto de estudio de la presente investigación puede ser relevante, ya que trata de conocer las condiciones de vida de las mujeres transgénero ubicadas en prisiones de hombres, partiendo de la premisa de que analizar esta cuestión —así como el modelo de intervención que se lleva a cabo por parte de las instituciones penitenciarias— posibilita una reflexión sobre distintas líneas de acción dirigidas a reducir el grado de vulnerabilidad del colectivo. El tema a tratar tiene raíces en profundas cuestiones socioculturales y estructurales; de este modo se tratará de mantener siempre presente el marco de referencia macro-sociológico para llevar a cabo un análisis más exhaustivo.

Mujeres presas

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